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martes, 15 de agosto de 2017

Cuestiones romanas

Gips fulvus. Buitre leonado. (Wikipedia).

Obras morales y de costumbres. Moralia V
Cuestiones romanas

93. ¿Por qué se sirven especialmente de los buitres en los oráculos?
¿Acaso porque también se le aparecieron a Rómulo doce buitres en la fundación de Roma?
¿O por ser ésta la menos habitual y frecuente de las aves? Pues no es fácil encontrar un nido de buitres, sino que estas aves bajan repentinamente desde lejos en un momento. Por esto también su visión es una señal prodigiosa. 
¿O acaso también aprendieron esto de Hércules? Si Herodoto dice la verdad, Hércules se alegraba sobremanera por las apariciones de buitres al comienzo de una empresa, pues consideraba que el buitre era el más justo de todos los carnívoros, ya que no toca a ningún ser vivo ni mata a ningún ser animado como hacen las águilas, los halcones y las aves nocturnas, sino que hacen uso de los que de algún otro modo han muerto. Además no toca a los de su misma especie. Pues nadie ha visto que un buitre se cebe en un ave, como águilas y halcones persiguen y golpean en especial a sus afines. Y en verdad, como dice Esquilo

¿Cómo podría ser pura el ave que al ave devora?

Y para los hombres, por así decir, es la más inofensiva de todas, pues ni destruye el fruto ni las plantas ni hace daño a ningún animal domesticado. Y sí, según los egipcios refieren, la especie entera de los buitres es femenina y conciben al recibir el soplo del viento del este, así como los árboles al recibir el Céfiro, ha de creerse por ello que sus señales son absolutamente ciertas y seguras. Pues a las demás aves la excitación en la época del apareamiento y además los raptos, huidas y persecuciones les provocan confusión e inseguridad.

Esquilo: Las suplicantes

Traducción y notas  de Mercedes López Salvá

Moralia V
Plutarco

Cuestiones romanas

Gips fulvus. Buitre leonado. (Wikipedia).

Obras morales y de costumbres. Moralia V
Cuestiones romanas

93. ¿Por qué se sirven especialmente de los buitres en los oráculos?
¿Acaso porque también se le aparecieron a Rómulo doce buitres en la fundación de Roma?
¿O por ser ésta la menos habitual y frecuente de las aves? Pues no es fácil encontrar un nido de buitres, sino que estas aves bajan repentinamente desde lejos en un momento. Por esto también su visión es una señal prodigiosa. 
¿O acaso también aprendieron esto de Hércules? Si Herodoto dice la verdad, Hércules se alegraba sobremanera por las apariciones de buitres al comienzo de una empresa, pues consideraba que el buitre era el más justo de todos los carnívoros, ya que no toca a ningún ser vivo ni mata a ningún ser animado como hacen las águilas, los halcones y las aves nocturnas, sino que hacen uso de los que de algún otro modo han muerto. Además no toca a los de su misma especie. Pues nadie ha visto que un buitre se cebe en un ave, como águilas y halcones persiguen y golpean en especial a sus afines. Y en verdad, como dice Esquilo

¿Cómo podría ser pura el ave que al ave devora?

Y para los hombres, por así decir, es la más inofensiva de todas, pues ni destruye el fruto ni las plantas ni hace daño a ningún animal domesticado. Y sí, según los egipcios refieren, la especie entera de los buitres es femenina y conciben al recibir el soplo del viento del este, así como los árboles al recibir el Céfiro, ha de creerse por ello que sus señales son absolutamente ciertas y seguras. Pues a las demás aves la excitación en la época del apareamiento y además los raptos, huidas y persecuciones les provocan confusión e inseguridad.

Esquilo: Las suplicantes

Traducción y notas  de Mercedes López Salvá

Moralia V
Plutarco

martes, 24 de febrero de 2009

César

Sanesi. César cruzando el Rubicón.
Cuando llegaba al río que delimita la Galia Cisalpina separándola de Italia, que se llama Rubicón, comenzó a reflexionar; a medida que se aproximaba al peligro y la cabeza le iba dando vueltas ante la grandeza y osadía de su empresa, disminuía cada vez más la carrera y, finalmente, deteniendo del todo su camino, sopesó en silencio consigo mismo muchas resoluciones diferentes, cambió de decisión en uno y otro sentido, y su determinación giró entonces en muchísimas direcciones. Compartió también con sus amigos presentes, entre los que se encontraba Asinio Polión, sus numerosas dudas, calculando cuán enormes desgracias inauguraría para todos los hombres el cruzar el río, y qué grande sería la memoria de esta acción para la posteridad. Finalmente, como si se dejara llevar por un irrefrenable impulso, fuera de todo raciocinio, hacia el futuro, y tras pronunciar esta frase que se ha convertido en preludio común para quienes se arrojan en avatares dificultosos y audaces: "¡La suerte está echada!", se lanzó con resolución a vadear el río y, marchando ya en adelante a galope, penetró en Arimino antes del amanecer y la ocupó.

Vidas paralelas
Plutarco