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domingo, 4 de agosto de 2019

Punto de vista

José Manuel Caballero Bonald, retratado por Hernán Cortés, 2012.

Conservo un talismán oriundo
de Oriente, una madera fósil
con cierta apariencia antropomorfa,
que un día encontré en los ya miserables
distritos mitológicos
del Éufrates.
                       Sagrada
efigie tutelar, materia venerable
del despiadadamente profanado
templo de Babilonia, todavía la guardo
entre ese doble fondo de la desconfianza
y el mal paso de la condescendencia.

Con frecuencia me dicta
una clave, un conjuro, una señal,
para que nunca olvide
que un día estuve donde estuvo dios.

Diario de Argónida (1997)
José Manuel Caballero Bonald

Punto de vista

José Manuel Caballero Bonald, retratado por Hernán Cortés, 2012.

Conservo un talismán oriundo
de Oriente, una madera fósil
con cierta apariencia antropomorfa,
que un día encontré en los ya miserables
distritos mitológicos
del Éufrates.
                       Sagrada
efigie tutelar, materia venerable
del despiadadamente profanado
templo de Babilonia, todavía la guardo
entre ese doble fondo de la desconfianza
y el mal paso de la condescendencia.

Con frecuencia me dicta
una clave, un conjuro, una señal,
para que nunca olvide
que un día estuve donde estuvo dios.

Diario de Argónida (1997)
José Manuel Caballero Bonald

jueves, 16 de marzo de 2017

Atracción de contrarios

José Manuel Caballero Bonald. Diario de Argónida.

Se me quedó la vida en muchos sitios
donde no estuve nunca.
                                             Vuelvo así
consecutivamente de esas ávidas
lontananzas de la imaginación
hasta el lugar fortuito en que ahora estoy.

No se ve a nadie desde tantas
fabulaciones de la geografía,
sólo un crespón de bruma matinal,
la trama ondisonante del otoño,
el dardo gris del frío.

Los fulgores viajeros son ya mustias
supercherías de la luz
y es como si de pronto se fuera insinuando
un último vestigio de alcohol y de abulia
por los abigarrados vericuetos
del tiempo:
                      esa impura manera
de ir dejando la vida
en lugares donde nunca estuve.

Diario de Argónida (1997)
José Manuel Caballero Bonald

martes, 11 de octubre de 2016

Teatro privado

José Manuel Caballero Bonald. Laberinto de fortuna.

Vengo de muchos libros y de muchos apremios que la imaginación dejó inconclusos. Vengo también de un viaje absolutamente maravilloso que no hice nunca a Samarcanda. Y de un temor consecutivo vengo igual que de una madre. Soy esos hombres juntos que mutuamente se enemistan y ando a tientas buscando el rastro de una historia donde no comparezco todavía. ¿Seré por fin ese protagonista que desde siempre ronda entre mis libros y que también está aquí ahora sustituyendo a quien no sé? Sólo el presente puede modificar el curso del pasado.

Laberinto de Fortuna (1981-1984)
José Manuel Caballero Bonald

miércoles, 5 de junio de 2013

Azotea

José Manuel Caballero Bonald, fotografiado por Gorka Lejarcegi.

Fui feliz fugazmente algunas veces,
entre dos furias fui feliz,
lo fui de vez en cuando sin saberlo.

Por ejemplo en la ciudad solar que se veía
desde aquella azotea de la infancia,
tentadora ciudad flameando
en los celestes mástiles del tiempo,
mientras iniciaba la vida la aventura
de descubrir el mundo a escondidas del mundo.

Allí subsisto aunque no esté, allí
perduro en medio
de la devastación de esa azotea
que reconstruyo cada día para no claudicar.

Manual de infractores (2005)
José Manuel Caballero Bonald

jueves, 28 de abril de 2011

Diario reencuentro

José Manuel Caballero Bonald, fotografiado por Claudio Álvarez, 2001.

Desde donde me vuelvo
a la pared, en medio de la noche,
desde donde estoy solo
cada noche, cautivo
bajo mi propia vigilancia, allí
me hallo según la fe que me fabrico
cada día.
Lavada está mi vida
en virtud de su asombro. Ayer, mañana,
viven juntos y fértiles, conforman
mi memoria conmigo.
Únicamente soy
mi libertad y mis palabras.

Las horas muertas (1959)
José Manuel Caballero Bonald