martes, 28 de junio de 2022

La senda

Ángel Guinda. La senda.

La senda que recorro
no va a ninguna parte, acaso busca
otro universo:
                         el mío.

A

Convocación al ensayo

Cuando la palabra es tierna
como carne de niño
dúctil
maleable
démosle forma
en el laboratorio
de la imaginación
Ensayemos sintagmas
aleaciones nuevas
de monemas ansiosos
de metaeternidad
Cuando la palabra es aún
cartilaginosa
busquemos esa voz
que nos comunifique
esa voz para el canto
de nuestra vida
                          toda

La senda (1974)
Ángel Guinda 

jueves, 16 de junio de 2022

A un retrato de Eco

Alexandre Cabanel. Eco.

32

¿Por qué intentas, vano pintor, darme un rostro y colocar a la diosa invisible ante las miradas? Del aire y de la lengua soy hija, madre de incorpóreo aliento, y, sin cabeza, emito mi voz. Haciendo volver los últimos tonos —al acabar de oírse—, sigo divertida las palabras ajenas con las mías. En vuestros oídos habito yo, la escurridiza Eco; y si deseas pintarme tal como soy, pinta el sonido.

55

También sobre Sabina

Quienes tejen lienzos y poemas, ofrecen los poemas a las Musas y los lienzos a ti, casta Minerva. Más yo, Sabina, no voy a desunir lo que está unido, después de haber bordado con mis versos mis tejidos.

Traducción y notas de Antonio Alvar Ezquerra

Obras II
Décimo Magno Ausonio 

martes, 14 de junio de 2022

No preguntes

Eugénio de Andrade, retratado por Jorge Pinheiro, 2000.

¿De dónde viene? ¿De qué Fuente
o boca
o piedra abierta?
¿Es para ti que canta
o simplemente
canta para nadie?
¿Qué juventud
te muerde todavía los labios?
¿Qué rumor de abejas
te sube a la garganta?
No preguntes, escucha:
es para ti que canta.

Traducción de Iván García

El sol del invierno. Antología
Eugénio de Andrade 

lunes, 6 de junio de 2022

Nuestro planeta

Eliseo Reclus. Nuestro planeta.

II

La Tierra, glóbulo aislado en el espacio inmenso, no permanece inmóvil, según suponían los antiguos pueblos, viendo en ella la base inquebrantable del firmamento. Arrebatada por el torbellino de la vida universal, muévese sin descanso, describiendo en el éter una serie de espirales elípticas tan complicadas, que todavía no han logrado los astrónomos calcular el conjunto de sus diversas curvas. Girando sobre sí misma, describe la Tierra una elipse alrededor del Sol y se deja llevar de cielo en cielo a remolque de ese astro hacia lejanas constelaciones. Oscila después, se balancea sobre su eje y se aparta más o menos de su camino para saludar a cuantos cuerpos planetarios vienen a su encuentro. Es probable que no pase dos veces por las mismas regiones del éter; pero si tuviera que recorrer de nuevo la espiral de elipses que ha recorrido ya, no lo podría hacer hasta pasado un ciclo de tantos millares de años, que ya estaría la Tierra completamente transformada y no sería el mismo astro. La Naturaleza, que es inmutable en sus leyes, pero varía constantemente en sus fenómenos, nunca se repite.

Traducción de Roberto Robert

Nuestro planeta
Eliseo Reclus (1830-1905) 

viernes, 3 de junio de 2022

Cementerio de elefantes

Thomas Pennant. Historia de los cuadrúpedos, 1793. Elefante.

Dicen los aventureros (el tiempo es otro) que en remotas colinas del África devastada y verde, los grandes y fabulosos paquidermos hallaban un lugar retirado, un inaccesible recodo —incluso para aquellos ávidos buscadores de marfil— donde esperar tranquilos la muerte bajo el sol, lejos del mundo, cerca de nada, porque el tremendo ser, el gran ser de la vida, estaba excesivo de costras, muy cansado ya...
Padre de los Orichas, Ángel precioso del Sinfín del Tiempo, hermoso Gato polar del límite del mundo, yo te pido, humildemente nosotros los cansados te pedimos, un lugar así, semejante y lejos, un apartado rincón de la maleza, la cumbre altiva de un zigurat rojizo, una caverna de amatistas húmedas detrás y aún detrás del desierto, te pedimos (nosotros te pedimos) un lugar para descansar, un rincón sin viento ni amargura, fuera del reloj y lejos del vaivén urbano, lejos de la madre, del auto, del negocio, lejos del desenfrenado apetito de la vida, un apartado lugar donde descansar, la manta sobre la cabeza y una música delgada y oreada sin ruido, un lugar donde decir: ya llegué. Déjame estar un rato. Sólo un rato. Gracias. Llegué ya.

La prosa del mundo (2009)
Luis Antonio de Villena 

martes, 31 de mayo de 2022

Nadadora

Concha Méndez. Surtidor. 

Mis brazos:
Los remos.

La quilla:
Mi cuerpo.

Timón:
Mi pensamiento.

(Si fuera sirena,
mis cantos
serían mis versos.)

Surtidor (1928)
Concha Méndez 

jueves, 26 de mayo de 2022

Canción de marzo

Eloy Sánchez Rosillo. La certeza.

Abrí el balcón y vi la maravilla:
estaba ahí la primavera.
¿Cómo pudo ser todo así, tan simple?
Algo raro ocurrió.
El balcón de una casa 
cualquiera, en una calle
de una ciudad cualquiera.
Abrí y miré. Eso tan sólo hice.
Y sucedió el prodigio.
Qué cosa tan extraña.
Mi casa era un palacio.
Yo era el rey de la vida.
El balcón daba a marzo,
a un día de jilgueros.

La certeza (2005)
Eloy Sánchez Rosillo 

martes, 24 de mayo de 2022

Fe

César Simón. El jardín.

Tú ¿qué crees entonces,
ocioso de la vida a la que abrazas?
Creo, ya lo habré dicho, en la belleza,
mas no entendida carnalmente.
Creo, con fiebre y con ardor,
en nada.

El jardín (1996)
César Simón 

jueves, 19 de mayo de 2022

El gorrión

William Yarrell's. Gorrión (Passer domesticus).

Sabe el gorrión a qué hora me levanto.
(Dejo, desde hace noches,
migas de pan en la terraza.)
Salgo a mirar el aire
¡y allí está, como un clavo,
saludándome a gritos de alegría!
(O eso pienso yo, aún adormilado.)
En prosa ya, sospecho
que ha venido a desayunar.

Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones (2020)
Ángel Guinda 

viernes, 13 de mayo de 2022

Cantos rodados

Juan Gil-Albert. Cantos rodados.

Es uno mismo el que necesita redimirse, no el mundo. El mundo es como es: vasto, vario, tentacular, siniestro, incorregible.

No se consiguen más que aproximaciones; la plenitud queda siempre relegada a otro tiempo.

Los espejos más fieles, más sabios son aquellos que, por deficiencias del azogue, por su desgaste, reflejan nuestra imagen salpicada de puntos oscuros. Sin restarnos limpidez nos añaden las manchas.

Hay seres, hombres, que no es que estén entre esto y aquello, término medio de una valoración corriente; es que son otra cosa.

Cada día, a través de la pequeña pantalla, amiga, engañosa, de los hombres, se descarga sobre éstos, en la intimidad del hogar, quintales de plomo que los ciegan poco a poco, haciéndolos creer que los instruyen.

Ociosidad, me digo. Ser ocioso ¿no será más bien el atributo de una laboriosidad genuina? Unos trajinan, otros conservan; es decir, eternizan. Se es como un broche que reúne y fija, con un centelleo de joyel, el discurrir del tiempo; con todo lo que el tiempo contiene, la humana grey, los árboles, las mesas, los tranvías, el perro perdidizo que pasa, y sin lo que, con todo su proceder inasible, y al parecer omnipotente, no sería nadie, o más propiamente, no sería nada, no tendría nada que hacer. In solis sis tibi turba locis, nos recomienda Tibullo. Y yo lo cumplí: hice mío, en mi soledad, el mundo.

Cantos rodados (1976)
Juan Gil-Albert 

martes, 10 de mayo de 2022

La admiración del ciruelo

Fukuyiro Wakatsuki. Tradiciones japonesas.

El amor de los japoneses por los cerezos es conocido en el mundo entero. Lo que acaso sea menos sabido es que los habitantes de nuestro país sienten un amor no menor al ciruelo, cuyas elegantes y perfumadas flores merecen atención particular.
Esta preferencia obedece a razones de carácter simbólico. Las flores del ciruelo se adelantan a todas las demás. Aparecen inmediatamente después de que el valiente árbol ha pasado los rigores del invierno. El ciruelo es, pues, reverenciado sobre todo por los furiuyin, como llamamos a los hombres de gusto delicado y a los poetas, que ponen las alegrías del espíritu por encima de las demás y las buscan en la contemplación de las bellezas naturales.
En el Japón la flor del ciruelo es considerada incluso como más aristocrática que la del cerezo.
Los paseantes ven a veces en el campo o en un parque una hojita de papel de forma rectangular, atada a una rama de ciruelo o de cerezo. Este papel lleva un haikai o un waka. Es el tanyuaku utilizado por los poetas para escribir sus poemas.
En el Japón el arte de los pintores y de los dibujantes se pliega a ciertas costumbres que rigen la composición de sus obras. Así, cuando se representa determinada planta, hay que representar en el mismo cuadro determinado animal.
Si, por ejemplo, se figura un bambú, habrá que completar la figura con la de un tigre o la de un gorrión. El pino tiene como complemento una cigüeña. El ciruelo exige que se represente a su lado al ruiseñor, que canta en primavera con voz maravillosa.

Traducción de M. Morales

Tradiciones japonesas
Fukuyiro Wakatsuki

jueves, 5 de mayo de 2022

Breve historia del mundo

Georges Rochegrosse. Los héroes de Maratón.

Un combate desigual

El ejército de tierra fue derrotado también muy poco después en Platea por las tropas griegas unidas. Desde entonces, los persas no se atrevieron ya a marchar contra Grecia. Y aquello significó mucho. No es que los persas fueran peores o más tontos que los griegos. No lo eran ciertamente. Pero ya te he contado que los griegos eran una gente muy especial. Mientras los gigantescos imperios orientales se aferraban siempre a las costumbres y doctrinas heredadas, en Grecia, y sobre todo en Atenas, sucedía justamente lo contrario. Casi cada año se les ocurría alguna novedad. Ninguna institución se mantenía mucho tiempo. Y tampoco los dirigentes. Así lo hubieron de experimentar los grandes héroes de las guerras contra los persas, Milcíades y Temístocles. Al principio se les alabó y honró y se levantaron monumentos en su honor; luego fueron objeto de acusaciones, calumnias y destierro. Es indudable que aquello no era una buena peculiaridad de los atenienses, pero formaba parte de su carácter. ¡Siempre a la búsqueda de novedades, siempre probando, nunca contentos, jamás satisfechos y apaciguados! Así, en los cien años que siguieron a las guerras contra los persas, las mentes de los habitantes de la pequeña ciudad de Atenas vivieron más cosas que las ocurridas en mil años en los grandes imperios de Oriente. Lo que se pensó, pintó, escribió y experimentó en aquellos tiempos, lo que debatieron y hablaron entonces los jóvenes en la plaza del mercado y los viejos en los consejos, son asuntos que alimentan todavía hoy nuestros pensamientos. Y no sabría decirte de qué nos alimentaríamos si hubieran triunfado los persas en Maratón el año 490, o en Salamina el 480.

Traducción de José Luis Gil Aristu

Breve historia del mundo
Ernst H. Gombrich

lunes, 25 de abril de 2022

Concordancia

Saúl Yurkievich. Foto: EFE.

Juan Sebastián Bach distribuía en Santo Tomás el coro de sus oratorios entre las tribunas. Buscaba espaciar las masas vocales en un envolvente ámbito sonoro y crear así sus efectos de polifonía, como si la música fuera una evidencia más del concierto armonioso del cosmos.
¿Podría yo repartir mis apetitos, actos, sueños y palabras proporcionadamente, concertados en un orden humano que condiga con esa sublime simetría? ¿Podré hallar la concordia y el contentamiento que da la reconfortante y rara concordancia de mí conmigo mismo y con el mundo?

Vicisitudes del pequeño acróbata
Saúl Yurkievich (1931-2005) 

domingo, 24 de abril de 2022

Hablamientos y pensadurías

Eduardo Caballero Calderón. Hablamientos y pensadurías.

Primer cuaderno

Al leer a saltos lo que he venido borroneando en estas páginas descubrí qué es lo que estoy haciendo al escribirlas y para dónde voy. Cuanto a lo segundo, está visto que no voy a ninguna parte. Respecto de lo que estoy haciendo soy como el niño que, mientras el profesor explica un teorema de geometría o relata la segunda de las Guerras Púnicas — aunque pudo ser la primera, pero el niño lo ignora y no le importa saberlo — se pone a pintar monos y paisajes imaginarios para rellenar los espacios blancos de su cuaderno de matemáticas. Son imágenes que brotan de la nada, o del aburrimiento. Se hacen y deshacen, se modifican y se transforman como nubes en el cielo cuando sopla el viento. Un trazo más grueso al redondearse la punta demasiado blanda del lápiz, o una línea que se quería trazar derecha por aquello de ser la más corta posible entre dos puntos según el profesor de geometría, le sugieren al artista improvisado un castillo, una casa, el contorno brumoso del horizonte. Pues eso, precisamente es lo que he venido haciendo hasta aquí. Como pudiera pensarse a la ligera, no se trata de un trabajo desprovisto de interés.
Equivale a manchas, bocetos, apuntes que ejecuta el pintor en parte para soltar la mano y en parte para anotar gráficamente lo que más tarde podrá desarrollar en un lienzo. No importa si lo relega a ese rincón del taller donde se apilan, unos sobre otros y vueltos de revés, cuadros por terminar o malogrados por cualquier motivo. ¿Por qué el escritor no habría de hacer lo mismo que el niño que dibuja monigotes durante la clase de matemáticas, o que el pintor que mancha telas en el taller, o que el músico que teclea en el piano por el mero placer de improvisar? ¿Por qué no habría yo de escribir sin objeto, para no perder la costumbre de hacerlo o simplemente por matar el tiempo?

Hablamientos y pensadurías (1979)
Eduardo Caballero Calderón

sábado, 23 de abril de 2022

Palacio Imperial: Pekín

Rincón de la Ciudad Prohibida, Pekín. Ilustración de Wikimedia Commons.

Columnas de madera
con su laca remota
como sangre del tiempo
girando sin cesar.

Y, en medio de sus múltiples 
largos tejados lentos,
un solo prisionero,
al que quienes le temen
llaman emperador.

Toda mi vida ha sido
como es este palacio:
lo prohibido en ella
he sido sólo yo.

Pasos en la nieve (2004)
Jaime Siles 

domingo, 17 de abril de 2022

La caverna

Juan José Arreola. Bestiario.

Nada más que horror, espacio puro y vacío. Eso es la caverna de Tribenciano. Un hueco de piedra en las entrañas de la tierra. Una cavidad larga y redondeada como un huevo. Doscientos metros de largo, ochenta de anchura. Cúpula por todas partes, de piedra jaspeada y lisa.
Se baja a la caverna por setenta escalones, practicados en tramos desiguales, a través de una grieta natural que se abre como un simple boquete a ras del suelo. ¿Se baja a qué? Se bajaba a morir. En todo el piso de la caverna hay huesos, y mucho polvo de huesos. No se sabe si las víctimas ignotas bajaban por iniciativa propia, o eran enviadas allí por mandato especial. ¿De quién?
Algunos investigadores piensan que la caverna no entraña un misterio cruento. Dicen que se trata de un antiguo cementerio, tal vez etrusco, tal vez ligur. Pero nadie puede permanecer en la espelunca por más de cinco minutos, a riesgo de perder totalmente la cabeza.
Los hombres de ciencia quieren explicar el desmayo que sufren los que en ella se aventuran, diciendo que a la caverna afloran subterráneas emanaciones de gas. Pero nadie sabe de qué gas se trata ni por dónde sale. Tal vez lo que allí ataca al hombre es el horror al espacio puro, la nada en su cóncava mudez.
No se sabe más acerca de la caverna de Tribenciano. Miles de metros cúbicos de nada, en su redondo autoclave. La nada en cáscara de piedra. Piedra jaspeada y lisa. Con polvo de muerte.

Bestiario (1972)
Juan José Arreola

sábado, 16 de abril de 2022

Odas de Ricardo Reis

Fernando Pessoa. Odas de Ricardo Reis.

XXVIII

Para ser grande, sé entero: nada
      tuyo exagera o excluye.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
      en lo mínimo que hagas.
Así en cada lago la luna toda
      brilla, porque alta vive.

Traducción de Ángel Campos Pámpano

Odas de Ricardo Reis 
Fernando Pessoa 

miércoles, 6 de abril de 2022

Las manchas del sol

Jaime García Terrés. Las manchas del sol.

Hay quienes fingen, al cerrar los ojos,
castillos de oro, pájaros brillantes
y alfombrados caminos.

Hay quienes se conforman con despojos
de mundos cotidianos, anhelantes 
de placeres vecinos.

Hay quienes lloran un amor perdido
y pueblan con pequeña desventura
la débil almohada.

Hay quienes abren puertas al olvido,
nublando ciegamente su tortura,
y no sueñan en nada.

Las manchas del sol (1988)
Jaime García Terrés 

sábado, 2 de abril de 2022

De allí

Daniel Vázquez Díaz. Retrato de Juan Ramón Jiménez

Me lo estás preguntando con palabras de aquí. Pero esto tendrás que preguntármelo con palabras de allí.
(¿De allí? ¿De dónde es de allí? Porque yo no sé dónde es allí.)
Con palabras de allí, donde está quien sea, por gusto de su dios, que no es el mío. En su campo de otra luz, su casa de otro color.

Historias y cuentos
Juan Ramón Jiménez 

martes, 29 de marzo de 2022

Automóvil

Ilustración de Andreas M. Wiese.

Automóvil
Una cantata de bocina.
Gusano de luz por la calle sombría.
Los ojos relucientes bajo la noche fría.
Reptil de la ciudad que raudo se desliza.

Inquietudes (1926)
Concha Méndez

sábado, 26 de marzo de 2022

Insistencias en Luzbel

Francisco Brines. Insistencias en Luzbel.


 Luzbel

Descifremos el mito:
el Ángel es la nada;
Dios, el engaño.
Luzbel es el olvido.

Definición de la nada

No se trata de un hueco, que es carencia,
ni del reverso de la luz;
pues todo lo que niega constituye.
Tampoco del silencio, que aunque no es supresión,
difunde en un sinfín naturaleza extensa.
Porque hablamos desde este fiel engaño de la ficción de la palabra
podemos enunciar esta pausa solemne:
no se trata de la existencia cierta del concepto de Dios como Imposible.
Ni siquiera es tampoco la previa negación de alguna insuficiencia.

Lo pensáis como un frío, más esa es vuestra carne.
No afirma y nada niega su firme coherencia.

Los sinónimos

Más allá de la luz está la sombra,
y detrás de la sombra no habrá luz
ni sombra. Ni sonidos, ni silencio.
Llámalo eternidad, o Dios, o infierno.
O no le llames nada.
Como si nada hubiera sucedido.

Insistencias en Luzbel (1977)
Francisco Brines

lunes, 14 de marzo de 2022

El faro por dentro

Menchu Gutiérrez. El faro por dentro.

En realidad no somos tan distintos. ¿Recuerdas la secuencia? ¿La historia de la luz del faro?
Primero fue el fuego de leña, que se acarreaba al punto más alto de la torre, las hogueras a cielo abierto; luego se prendieron hogueras de carbón, que algunos navegantes confundían con la luz de una estrella. También, bajo la recién nacida cúpula de la linterna, ardieron una mecha de algodón empapada en aceite y un hachón embadurnado de brea. Los barcos se guiaron por la luz de las velas, de las lámparas de petróleo y de gas que precedieron el alumbramiento del ojo eléctrico. El faro se derrumbó y volvió a levantarse, más alto, más firme, más distante también. Sin embargo, incluso ahora, sabiendo que tras las lentes talladas brilla una bombilla de incandescencia, crees ver el fuego original, o sientes su antigua presencia, cuando, desde la distancia, la linterna del faro parece tantas veces el sagrario de una iglesia.
Que no se apague la luz, ésa es la servidumbre vital del guardián de la torre; no puedes dejar que la luz se apague, igual que no puedes dejar de beber o de dormir.

Acababa de oscurecer cuando empezaron a llegar, como el oleaje a la playa, las voces encadenadas de todos los habitantes del faro; un viaje inverso en el tiempo: primero, voces recientes, tan nítidas que podrían ser de ayer; mi propia voz que anunciaba a alguien la próxima mudanza; luego, más oscuras y fragmentadas, fueron haciendo su aparición voces antiguas; unas tras otras, hasta la primera, el eslabón inaugural de la cadena, una voz equivalente al primer crujido que emite un entablado de madera verde al secarse. Su mensaje fue claro: igual que tú, sólo fuimos huéspedes.

El faro por dentro (2011)
Menchu Gutiérrez 

miércoles, 9 de marzo de 2022

Las campañas de mayo

Julio Martínez Mesanza. Las trincheras.

Otros recuerdan los jardines falsos
del amor y los días en que amaron
o creyeron amar, y otros, los libros
que leían de niños y marcaron
su vida para siempre, ya que nunca
pudieron entender cómo es el mundo.
Y todos se consuelan de esta forma
e incluso se entusiasman cuando sienten
que la memoria puede moldearse
a voluntad y dar lo que no daban
el amor, los jardines y los libros.
Yo recuerdo las cosas que no hice:
las campañas de mayo sobre todo.

Las trincheras (1996)
Julio Martínez Mesanza

martes, 8 de marzo de 2022

Ensayo general

Francisca Aguirre. Ensayo general. Poesía reunida. 

Los bienaventurados

                           ... ellos poseerán la tierra

Los fieles, los constantes,
los condenados a lo eterno,
los asombrados de una sola vez,
los que sólo confían en el miedo,
los que edifican sobre el desengaño,
los cuidadosos que cosechan paso,
los fareros de la rutina,
los cómplices tenaces del trabajo,
los que se mueren razonablemente,
esos que en tantas ocasiones
desearían con urgencia
que hubiese un dios al que pedir socorro.

Ensayo general. Poesía reunida (1966- 2017)
Francisca Aguirre 

lunes, 28 de febrero de 2022

Diccionario de símbolos y mitos

José Antonio Pérez-Rioja. Diccionario de símbolos y mitos.

Humo: Evoca lo fugitivo, ya que el humo se disipa rápidamente. De aquí que simbolice la brevedad y la vanidad de las obras terrenas. Consecuencia, sin duda, de la consideración general de que lo obscuro y turbio es sinónimo de la maldad, es la idea arbitraria de que el soñar con humo simboliza descalabros y pésimos negocios.

Lágrimas de cocodrilo: Griegos y romanos tenían la creencia de que el cocodrilo llora y gime imitando la voz humana, oculto entre las altas hierbas de las orillas de los ríos o lagos donde habita para atraer a las personas que pasan y hacer presa de ellos. De aquí que la expresión "lágrima de cocodrilo" haya quedado como símbolo de falsedad e hipocresía.

Maestro Ciruela: Prototipo popular del ignorante que presume de sabio. "Como el Maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela", dice una expresión corriente en el lenguaje familiar.

Diccionario de símbolos y mitos (1962)
José Antonio Pérez-Rioja

sábado, 26 de febrero de 2022

Las sombras

José Antonio Muñoz Rojas, en 1999. Foto: Uly Martín.

¿Dónde andáis, sombras amigas? Nombre tuvisteis una vez, cuerpo y amor. Temblando me acerqué a vosotras, me llevasteis de vuestra mano a todos los descubrimientos, me asomasteis a la noche donde están los misterios, a los acantilados donde el mar a veces desvela su secreto. Por los ríos de la esperanza fuisteis mostrándome el revés tangible de tantas cosas como mi imaginación, hecha de deseo y de esperanza, había tocado. Por las tardes me llevasteis a las moradas tras cuyas paredes estaban los seres que tanto nos habían estremecido en las ensoñaciones adolescentes. Sombras con nombre que ni a pronunciar me atrevo, que tan hondamente llevo escrito dentro. Venía vuestra mano salvadora o vuestra voz a punto, o vuestra hermosura preparada a hacer doloroso o profundo el instante. Sois hoy como esos limos que las laderas depositan en los valles y que hacen los suelos propicios a la fecundidad. Tras  desaparecer tangiblemente, ¡ qué consuelo no tangible habéis sido, continuáis siendo, tantas noches en que otras sombras han venido a cargar el latir del corazón! Al simple resorte de la evocación, fieles y dispuestas habéis deshecho los nudos de la angustia, abierto los postigos a la luz consoladora, roto mágicamente la red del tiempo y nos habéis hecho ingrávidos sobre él y el espacio, recuperados a la esperanza, devueltos a la libertad.

Las sombras
José Antonio Muñoz Rojas (1909-2009) 

sábado, 19 de febrero de 2022

En la tierra de nadie

Carmen Conde. En la tierra de nadie.

En la tierra de nadie, sobre el polvo
que pisan los que van y los que vienen,
he plantado mi tienda sin amparo
y contemplo si van como si vuelven.
Unos dicen que soy de los que van,
aunque estoy descansando del camino.
Otros "saben" que vuelvo, aunque me calle;
y mi ruta más cierta yo no digo.
Intenté demostrar que a donde voy
es a mí, sólo a mí, para tenerme.
Y sonríen al oír, porque ellos todos
son la gente que va, pero que vuelve.
Escuchadme una vez: ya no me importan
los caminos de aquí, que tanto valen.
Porque anduve una vez, ya me he parado
para ahincarme en la tierra que es de nadie.

En la tierra de nadie (1962)
Carmen Conde 

sábado, 12 de febrero de 2022

John Horace Burleson

Edgar Lee Masters. Antología de Spoon River.

Gané el premio de ensayo en el colegio
aquí en el pueblo,
y publiqué una novela antes de los veinticinco años.
Fui a la ciudad en busca de temas para enriquecer mi arte;
allá me casé con la hija de un banquero,
y más tarde llegué a presidente del banco,
esperando siempre estar desocupado 
para escribir una novela épica sobre la guerra.
Entretanto era amigo de los grandes, y amante de las letras,
y huésped de Matthew Arnold y de Emerson.
Un orador de sobremesa, escritor de ensayos
para los círculos sociales. Al final me trajeron aquí
—el hogar de mi infancia, sabéis—,
sin siquiera una pequeña lápida en Chicago
para mantener vivo mi nombre.
Oh la grandeza de escribir este solo verso:
"Agítate, profundo y tenebroso Océano azul, agítate".

Traducción de Alberto Girri

Antología de Spoon River (1915)
Edgar Lee Masters

jueves, 10 de febrero de 2022

La gloria de los Médicis

Valore Casini. Retrato de León X.

Por un camino de Arcadia, dirigíanse los pastores Othryoneo y Agenor, el primero hacia Lycca, donde estuvo aquel santuario de Zeus en que toda criatura perdía su sombra; el segundo hacia Parthenion, entre Argos y Tegea, para cosechar respectivamente su viña y sus almendros, cuando vieron venir hacia ellos un fauno, viejo muy enfermo, pero goloso aún del jugo de las buenas uvas, quien, deteniéndolos, les preguntó por el camino de Roma.
Los dos pastores encontráronse muy afligidos por no conocer la noticia geográfica que de tan ilustre ciudad demandaba el viajero. Entonces éste, después de saludarlos muy cortésmente, se dispuso a continuar la marcha sobre el aparato de sus vieja piernas torcidas.
—Qué vas a hacer a Roma, señor del bosque?—dijo Othryoneo. Y Agenor: —Sí; qué vas a hacer a Roma?
Y el fauno:
—Voy en busca de una ninfa que el papa León X me ha robado.

Filosofícula (1924)
Leopoldo Lugones 

lunes, 7 de febrero de 2022

El don de la travesía

Giampaolo Ghisetti. El camino. 

Un camino que no me lleve a ninguna parte
y sea sólo camino, sin comienzo ni fin,
es lo que pido al día, y el día me concede
el don de la travesía, para que yo avance
bajo las estrellas y soles, rodeado de mí,
sin jamás alcanzar la puerta buscada
o la llave perdida en una duna pálida.
Y avanzo como el día, como el día suspendido
entre la nube caída y la lluvia de verano,
sin dejar ningún rastro o sombra en el suelo.

De Calima (2001)

Traducción de Nidia Hernández

El silencio de las constelaciones ocultas. Antología
Lêdo Ivo 

jueves, 3 de febrero de 2022

Aprender a mirar

Francisca Aguirre, retratada en su casa en Madrid. Álvaro García. El País.

Aprender a mirar de otra manera.
Aprender a confiar de un nuevo modo.
Aprender a esperar
como si el mundo se estuviera haciendo.
Aprender, aprender...
Aprender todo desde el entusiasmo
sin apoyar el corazón en lenguas muertas.
Aprender a vivir
continuamente:
ser los discípulos de un profesor
que no da títulos
que ejerce una sabiduría
provisora y saludable:
ser los aficionados al conocimiento
los aprendices para siempre
los que morirán
ignorantes 
de casi todo.

Los trescientos escalones (1976)
Francisca Aguirre 

lunes, 31 de enero de 2022

Tapia con árbol

César Simón. Erosión.

Esta tierra
ocre. Paredes blancas,
sucias, de rosa,
de azulete.

Estos corrales con las puertas 
roídas, con las tapias
de barro.

Cómo vibra el solano
sobre los baches.
Cómo se queman la pared,
la puerta, cómo apenas
la copa de la acacia
sobre el cielo,
sobre el cielo de julio,
oh vientos de la vida
que sopláis de tan lejos.

Erosión (1971)
César Simón 

jueves, 27 de enero de 2022

La trastienda de la escritura

Liliana Heker. La trastienda de la escritura.

La página en blanco o De las ganas

En mis inicios, busqué experimentar el terror —tan prestigioso— a la página en blanco. Fue inútil: poner una hoja en la máquina de escribir o, muchos años después, abrir un archivo nuevo en la computadora, siempre me ha provocado una sensación inquietante pero que no tiene nada que ver con el terror. El rito de instalar ante mí una página en blanco supone dos acontecimientos dichosos: he vencido la inercia del no-trabajo y tengo algo que escribir (el orden suele ser inverso), seguramente de contornos difusos o carente de todo contorno, pero que, en potencia, ya es. No ignoro que a partir de ese rito inicial voy a intentar numerosos comienzos, que escribiré sucesivos borradores, que más de una vez voy a decidir tirar todo a la papelera y a otra cosa mariposa, que voy a tardar semanas, o meses, en acercarme a lo que busco, que el trabajo podrá estar atravesado por accidentes diversos y por otras escrituras. Pero eso que ya estoy persiguiendo, perfectamente representado por la página en blanco (y el adverbio no es casual: nada más parecido a la perfección que la página en blanco, pura promesa en la que cualquier cosa que conciba es posible), ese trabajo del que ya di el primer paso es lo que de verdad me instala como escritora-para-mí (circunstancia evanescente y bastante alejada del rol estable que, a esta altura de mi vida, me asignan los otros). La página en blanco es vacío, cierto, pero vacío por llenar.

La trastienda de la escritura (2019)
Liliana Heker

Odisea III

William Blake. Homero.

Yo no inventé ninguna de esas cosas,
ni la guerra de Ilión ni los naufragios
de Ulises el ladino ni el amor
tenebroso de Circe;
ni aquel ir y venir entre gigantes,
sirenas y otros monstruos de la vida.
Todo lo oí cantar,
yo solo urdí la trama de palabras
a las que quise dar alas o música,
para decir que la aventura existe.
Mi nombre preferí que lo ignorarais;
contesté "Homero, el ciego"
si alguien quiso saber quién era yo.
¿Sucedió lo que cuentas?,
me preguntan siempre. Siempre respondo:
"Para mí es tan verdad como la luz".

Los aventureros (1996)
Carlos Pujol 

miércoles, 26 de enero de 2022

Mi casa

Clara Gangutia. La casa grande.

A pesar de todas sus transformaciones, mi casa ha conservado su aspecto anónimo e impersonal: o al menos, así nos parece a nosotros, que vivimos en ella, pero ya se sabe que todos somos malos jueces de aquello que nos concierne, del propio carácter, de los propios vicios y virtudes, incluso de la propia voz o del propio rostro. A otros, tal vez, les podrá parecer muy sintomático del carácter apartado de mi familia. Cierto es que, a nivel consciente, nunca le he pedido a mi casa mucho más que la satisfacción  de las necesidades primarias: espacio, calor, comodidad, silencio, privacidad. Ni he intentado nunca conscientemente hacerla mía, asimilarla a mí, embellecerla, enriquecerla, sofisticarla. No me resulta fácil hablar de la relación que me une a ella, quizá sea de naturaleza gatuna: como los gatos, amo las comodidades pero puedo prescindir de ellas, y me habría adaptado bastante bien a un alojamiento sin comodidad alguna, como varias veces me ha ocurrido y como me ocurre cuando voy a un hotel. No creo que mi modo de escribir esté influenciado por el ambiente en el que vivo y escribo, ni creo que este ambiente se refleje en las cosas que he escrito. Debo de ser, pues, menos sensible que la media a las sugestiones e influencias del ambiente, y no soy en absoluto sensible al prestigio que el ambiente confiere, conserva o deteriora. Vivo en mi casa como lo hago dentro de mi piel: sé de pieles más hermosas, más amplias, más resistentes, más pintorescas, pero no me parecería natural cambiarlas por la mía.

Traducción de Antoni Vilalta Seco

El oficio ajeno (1985)
Primo Levi