lunes, 17 de septiembre de 2018

Lecturas para minutos

Hermann Hesse. Lecturas para minutos.

Pensamientos extraídos de sus libros y cartas.

Lectura y Libros

Un libro antiguo es siempre consolador. Su voz, llegada desde la lejanía, podemos escucharla o no, y cuando de pronto relampaguean palabras poderosas no las tomamos como las de un libro de hoy, de un autor llamado tal y cual, sino como de primera mano, como un grito de gaviota o un rayo de sol.

Según mi experiencia, no hay mejor propósito para las vacaciones que el de no leer ni una sola línea, y luego, nada más hermoso que ser infiel a ese propósito con un libro verdaderamente bello.

Realidad e Imaginación

De una historia sólo es verdad lo que se cree quien la escucha.

Nadie sueña con lo que no le interesa.

Traducción de Asunción Silván

Lecturas para minutos
Hermann Hesse

sábado, 8 de septiembre de 2018

Poemas chinos

Ilustración de Hashimoto Gao.

De noche en lo profundo de las montañas,
solo en mi ermita,
escucho el lastimoso sonido de la nieve y la lluvia.
Un mono grita en la cima de una montaña;
el rumor del río en el valle se ha desvanecido.
Una llama oscila frente a la ventana;
sobre la mesa, el agua del tintero se ha secado.
Incapaz de dormir,
preparo tinta y pincel y escribo este poema.

Traducción del inglés de Carlos A. Castrillón

Poemas chinos
Ryokan (1758-1831)

martes, 4 de septiembre de 2018

La balada de las hojas más altas

Alberto Durero. Tilo.

Nos mecemos suavemente en lo alto de los tilos de la carretera blanca. Nos mecemos levemente por sobre la caravana de los que parten y los que retornan. Unos van riendo y festejando, otros caminan en silencio. Peregrinos y mercaderes, juglares y leprosos, judíos y hombres de guerra: pasan con premura y hasta nosotros llega a veces su canción.
Hablan de sus cuitas de todos los días, y sus cuitas podrían acabarse con sólo un puñado de doblones o un milagro de Nuestra Señora de Rocamador. No son bellas sus desventuras. Nada saben, los afanosos, de las matinales sinfonías en rosa y perla; del sedante añil del cielo, en el mediodía; de las tonalidades sorprendentes de las puestas del sol, cuando los lujuriosos carmesíes y los cinabrios opulentos se disuelven en cobaltos desvaídos y en el verde ultraterrestre en que se hastían los monstruo marinos de Böcklin. 
En la región superior, por sobre sus trabajos y anhelos, el viento de la tarde nos mece levemente.

Ensayos y poemas (1917)
Julio Torri

domingo, 2 de septiembre de 2018

Visita al Potala

Tenzin Tamding. El Potala.

Una vez terminada la audiencia, aprovecho la ocasión para recorrer el palacio y visitar los templos y capillas que encierra.
El Potala es uno de los castillos más imponentes del mundo. Fue edificado hace trescientos años por el quinto Dalai Lama sobre el emplazamiento de una fortaleza construida por los antiguos reyes del Tibet y destruida por los mogoles. Durante muchos años, millares de hombres y mujeres acarrearon las piedras para construir ese enorme y macizo edificio, cuyos cimientos se apoyan directamente sobre la roca. La muerte del quinto Dalai pareció amenazar la terminación de las obras; por lo que, puesto de acuerdo con un pequeño grupo de íntimos colaboradores, el regente logró ocultar el fallecimiento del pontífice: unas veces, el Dalai estaba enfermo y no podía presentarse en público; otras, se hallaba abismado en profundas meditaciones. Por espacio de diez años, los conjurados lograron ocultar la verdad, hasta el día que el Potala quedó terminado.

Traducción de Mª Teresa Monguió

Siete años en el Tibet (1953)
Heinrich Harrer

viernes, 31 de agosto de 2018

Monólogo del bien

Augusto Monterroso. La oveja negra y demás fábulas.



"LAS COSAS no son tan simples —pensaba aquella tarde el Bien— como creen algunos niños y la mayoría de los adultos.
Todos saben que en ciertas ocasiones yo me oculto detrás del Mal, como cuando te enfermas y no puedes tomar un avión y el avión se cae y no se salva ni Dios; y que a veces, por lo contrario, el Mal se esconde detrás de mí, como aquel día en que el hipócrita Abel se hizo matar por su hermano Caín para que éste quedara mal con todo el mundo y no pudiera reponerse jamás.
Las cosas no son tan simples".

La oveja negra y demás fábulas (1969)
Augusto Monterroso

lunes, 27 de agosto de 2018

Tao Te King

Lao Tse. Dibujo del Miao Tsi T'u Lu.


I

El Tao que puede ser expresado
no es el verdadero Tao.

El nombre que se le puede dar
no es su verdadero nombre.

Sin nombre es el principio del universo;
y con nombre, la madre de todas las cosas.

Desde el no-ser comprendemos su esencia;
y desde el ser, sólo vemos su apariencia.

Ambas cosas, ser y no-ser tienen el mismo
origen, aunque distinto nombre.
Su identidad es el misterio.

Y en este misterio
se halla la puerta de toda maravilla.

Traducción: Editorial Ricardo Aguilera

Tao Te King
Lao Tse

jueves, 23 de agosto de 2018

Imagínate

Fredric Brown. Lo mejor de Fredric Brown.

Imagínate espectros, dioses y demonios.
Imagínate infiernos y cielos, ciudades flotando en el cielo y ciudades hundidas en el mar.
Unicornios y centauros. Brujas, hechiceros, genios y fantasmas.
Ángeles y arpías. Hechizos y sortilegios. Elementales, espíritus familiares, demonios.
Es fácil imaginarse todas estas cosas: la humanidad se las ha imaginado durante miles de años.
Imagínate naves espaciales en el futuro.
Es fácil imaginárselo; el futuro se aproxima realmente y habrá naves espaciales en él.
Así pues, ¿existe algo que sea difícil de imaginar?
Claro que sí.
Imagínate un trozo de materia y a ti mismo dentro de ella, consciente, pensando, y por lo tanto sabiendo que existes, capaz de mover ese trozo de materia en cuyo interior te hallas, de hacerla dormir o despertarse, amar o subir una colina.
Imagínate un universo —infinito o no, como tú desees representártelo—, con un billón, billón, billón de soles en él.
Imagínate un grumo de barro girando locamente en torno a uno de esos soles.
Imagínate a ti mismo, en pie sobre ese grumo de barro, girando con él, girando por el tiempo y el espacio hacia un destino desconocido.
¡Imagínate!

Traducción de Ediciones B

Lo mejor de Fredric Brown
Fredric Brown

lunes, 20 de agosto de 2018

Diccionario del hombre contemporáneo

Bertrand Russell en su despacho. Foto de  Ian Berry, 1967.

SUPRALAPSARIOS
Se puede buscar incluso la justificación del agente provocador en la teología de los supralapsarios, que sostenían que Dios colocaba al hombre en circunstancias en que necesariamente tenía que pecar, a fin de que su Creador tuviera la oportunidad de ejercitar la virtud de la justicia, castigándole.

SUSTANCIA MENTAL
Creo que la sustancia de nuestra vida mental, contrariamente a sus relaciones y estructura, consiste totalmente de sensaciones e imágenes.

VOLUNTAD DE DUDAR
William James solía predicar la "voluntad de creer". Por mi parte, desearía predicar la "voluntad de dudar". Ninguna de nuestras creencias es completamente cierta; todas tienen al menos, una penumbra de vaguedad y error.

Traducción de Josefina Martínez Alinari

Diccionario del hombre contemporáneo
Bertrand Russell (1872-1970)

domingo, 19 de agosto de 2018

Shinto

Jorge Luis Borges. La cifra.

Cuando nos anonada la desdicha,
durante un segundo nos salvan
las aventuras ínfimas
de la atención o de la memoria:
el sabor de una fruta, el sabor del agua,
esa cara que un sueño nos devuelve,
los primeros jazmines de noviembre,
el anhelo infinito de la brújula,
un libro que creíamos perdido,
el pulso de un hexámetro,
la breve llave que nos abre una casa,
el olor de una biblioteca o del sándalo,
el nombre antiguo de una calle,
los colores de un mapa,
una etimología imprevista,
la lisura de la uña limada,
la fecha que buscábamos,
contar las doce campanadas oscuras,
un brusco dolor físico.
Ocho millones son las divinidades del Shinto
que viajan por la tierra, secretas.
Esos modestos númenes nos tocan,
nos tocan y nos dejan.

La cifra (1981)
Jorge Luis Borges

jueves, 16 de agosto de 2018

El tintero

Osorno. Libros y tintero con pluma.

Honesto tintero, sagrado para tu poeta,
de donde nace la palabra,
como sombras que te rodeasen
y que a ti viniesen llenas de una especial simpatía.

¿Dónde encuentra tu tinta tan fabulosas
riquezas? Cuando las gotas caen
sobre el papel son más radiantes
que el mayor diamante de nuestra fantasía.

¿Quién te enseñó las palabras que añades
al mundo, las palabras que nos emocionan?
Cuando los hijos de nuestros hijos las lean
sentirán el mismo calor, la misma alegría.

¿Dónde encuentras esas palabras que hallan eco
en nuestros oídos como si las hubiésemos escuchado siempre?
No son palabras extrañas a nosotros
— ya las habíamos oído en otra vida.

Cuando sobre el papel escribes pareces una mano
que se moviera en el reloj del alma.
Esto determina el momento del sentimiento,
marca y cambia las horas del alma.

Honesto tintero, sagrado para el poeta
¿qué palabras nacieron de tu tinta?
— Cómo recuerdo ahora a todas esas otras
que se perderán cuando un oscuro sueño
arrastre a tu poeta alguna noche.
Las palabras siempre estarán dentro de ti; ¿pero qué mano extraña
las encontraría, nos las entregará?
Tú, tan fiel a tu poeta, se las negarías.

Traducción de José María Álvarez

Poesías Completas
Konstantino Kavafis

miércoles, 15 de agosto de 2018

Encaladora en Tilissos

Enrique Badosa. Mapa de Grecia.

No puede ser más blanca la fachada,
es la blancura abierta a pleno sol,
y aún esta mujer sigue puliendo
la luz del mismo sol para los muros,
para este cuarto único que acoge
las camas del vivir y del morir,
el armario, la lámpara, la mesa
de la conversación de cada día,
los iconos, los rostros más lejanos.
La vida cabe en la pequeña estancia,
si se cumple este rito de la luz.
Y protector, doméstico, sin prisa,
pasa un silencio verde de serpiente.

Mapa de Grecia (1979)
Enrique Badosa

martes, 14 de agosto de 2018

Para albergar una ausencia

Hugo Mujica. Para albergar una ausencia.

Para albergar una ausencia


se nace para albergar
una ausencia
y la desterramos
                    hacia horizontes,

a veces somos nosotros esa
ausencia,
a veces osamos el frío
                   que otro cuerpo tiembla

o el hambre
que nos hace iguales.

sólo a veces,
como para saber qué fue
la vida

como para saber que fuimos otros.

Para albergar una ausencia (1995)
Hugo Mujica

jueves, 9 de agosto de 2018

El Vandak

René Avilés Fabila. Los animales prodigiosos.

El Vandak es un animal velocísimo e inquieto. Nunca está en un mismo sitio. Va de un lugar a otro sin detenerse. Su organismo exige el desplazamiento perpetuo. Habita en las selvas del trópico húmedo, en donde la vegetación abunda y los intrusos escasean. Su presencia se hace sentir por medio de una corriente de aire que agita levemente el follaje. Come y bebe en movimiento, arrancando a su paso hojas tiernas y sorbiendo el rocío matinal. A causa de su extraordinaria rapidez ningún ser humano lo ha visto, menos atrapado. Cuando ya viejo o enfermo llega la hora de morir, el Vandak simplemente se desmorona, convirtiéndose de inmediato en restos de vegetación que poco a poco se confunden con el humus de la selva.

Los animales prodigiosos (1989)
René Avilés Fabila

lunes, 6 de agosto de 2018

Felices sin un ferrari

Ryunosuke Koike. Felices sin un ferrari.

Las reglas para concentrarse en la vida cotidiana

Si lo intentáis entenderéis que hasta que no tengáis la disposición de ánimo necesaria para concentraros, escuchar y observar atentamente, os perderéis continuamente en pensamientos vagos. La mente tiende a distraerse continuamente porque está programada para aumentar el deseo y la rabia.
En realidad por mucho que os esforcéis en concentraros, de cada segundo pasáis cerca de ocho décimas pensando en otras cosas. Tratándose solo de un segundo, no hacéis demasiado caso y seguís aspirando a concentraros.
Pero por mucho que penséis que estáis concentrados y absortos, y que os sintáis cómodos al hacerlo, en realidad de cada segundo que pasa vuestra concentración no ocupa más de dos o tres décimas. Y, sin embargo, es suficiente para permitiros saborear una sensación de alegría. Puesto que normalmente no se alcanza ni siquiera ese nivel de concentración, es natural sentirse infeliz.

Cuando consigáis razonar en esos términos, habréis entendido que para ser feliz no hace falta «comprar». Poned un poco de orden en lo que coméis, en lo que poseéis y en la casa en la que vivís, y luego añadidle la concentración mental: solo así conseguiréis ser felices.

Traducción de Montse Triviño González

Felices sin un ferrari (2009)
Ryunosuke Koike

domingo, 5 de agosto de 2018

Escribir

Ilustración de Harry Kwinkelenberg.

Sin embargo, en Trouville había la playa, el mar, la inmensidad de los cielos, de las arenas. Y era eso, ahí, la soledad. En Trouville miré el mar hasta la nada. Trouville es una soledad de mi vida entera. Conservo esa soledad, , ahí está, inexpugnable, a mi alrededor. A veces cierro las puertas, desconecto el teléfono, desconecto mi voz, no quiero nada más.
Puedo decir lo que quiero, nunca descubriré por qué se escribe ni cómo no se escribe.

No sé qué es un libro. Nadie lo sabe. Pero cuando hay uno, lo sabemos. Y cuando no hay nada, lo sabemos como sabemos que existimos, no muertos todavía.

Traducción de Ana María Moix

Escribir (1993)
Marguerite Duras

sábado, 4 de agosto de 2018

Manténgase lejos de los tibios

Juan Manuel Roca, retratado por Carlos Mario Lema.

Poema del tiempo

Un niño
Se zafa de la mano
De su padre.

Entra por la puerta
Giratoria de un hotel

Y tras el giro,
Al volver a la calle,

Es un anciano.

La poesía

Algo así
como entrar
en la zona
del peligro
con una vieja
colt inservible,
algo como abrir
un paraguas
en medio
de espesos
abaleos,
la poesía,
riesgosa
y vagabunda,
cultiva
las flores
prohibidas.

Manténgase lejos de los tibios
Juan Manuel Roca

martes, 31 de julio de 2018

De Báquide a Friné

José Frappa. Friné.

Aun siendo grande mi preocupación por el peligro que tú afrontabas, querida amiga, no se puede comparar con mi actual satisfacción, ya que has conseguido liberarte de Eutias, un malvado amante, y has encontrado uno excelente, Hiperides. Creo que el proceso te ha traído buena suerte. El célebre juicio te ha hecho famosa tanto en Atenas como en toda Grecia. Eutias, en cambio, recibirá un justo castigo al quedar privado de tu trato. A mi modo de ver, dejándose llevar de la rabia por su estupidez congénita, ha superado los límites de los celos amorosos. Ten la certeza de que en este momento aquél te ama más que Hiperides. Está claro que éste quiere ser objeto de tus atenciones, a causa de tu agradecimiento por su intervención, y que se deja amar. En cambio, aquél está profundamente irritado por haber perdido el pleito. Tú vas a recibir de nuevo ruegos, súplicas y abundante dinero de su parte. Querida amiga, no nos causes perjuicio a nosotras, las cortesanas, ni contribuyas —accediendo a las peticiones de Eutias— a que se piense que Hiperides actuó erróneamente al defenderte. Tampoco prestes oído a los que afirman que si no hubieras enseñado tus pechos, tras haber abierto tu vestido, de nada habría servido el defensor. Pues era precisa la defensa de aquél, para que este mismo gesto resultase oportuno.

Nota: En el caso de haber prosperado la acusación de impiedad, podría haber sido condenada a la pena capital.

Traducción de Elisa Ruiz García

Cartas de pescadores, campesinos, parásitos y cortesanas
Alcifrón

lunes, 30 de julio de 2018

Río Amarillo

Jesús Ferrero. Río Amarillo.

2.
Vieja leyenda china

Boca de Jade
y Boca Jadeante
se unieron para crear el mundo.

Y lo crearon, en efecto.

Y el mundo fue
una tinaja de jade
y mil cobras jadeantes dentro.

Río Amarillo (1986)
Jesús Ferrero

Diario de la galera

Imre Kertész en Madrid, España. Foto Agencia EFE.

Tienen razón cuantos creen en su verdad; no la tiene aquel que no cree en nada.

¡Qué juego más maravilloso y placentero debe de ser empezar a escribir en una lengua extranjera! ¡Qué descubrimiento es cada palabra encontrada, qué excitante cada tópico, qué novedad toparse con la expresión más tillada! Por muy trillada que sea, estoy convencido de que la excitación del descubrimiento, la frescura, el júbilo, se trasmiten y proporcionan nuevo encanto y tensión a algo que sonaría sumamente banal en un escritor que escribiera en su lengua materna.

Despreciar, sí... Pero despreciar es difícil. Sólo el servidor, el criado, sabe despreciar realmente.

Escribir lo que queda por escribir... suena sencillo, pero no lo es en absoluto. A veces me espero a mí mismo como en una cita cuya hora ha pasado ya; es casi seguro que no acudiré; aun así, una esperanza indefinida se agita dentro de mí; a lo mejor...

Traducción de Adan Kovacsics

Diario de la galera
Imre Kertész

Rosa

Pierre-Joseph Redouté. Rosa Inermis.

Rosa, oh contradicción pura, alegría
de ser sueño de nadie bajo tantos
párpados.

Traducción de José María Valverde

Obras
Rainer Maria Rilke

viernes, 20 de julio de 2018

Dichos

Rafael Cadenas. Dichos.

Lo único que no termina nunca es el presente.

Los de veras vivientes no hacen revoluciones; la revolución son ellos.

Cuando recobramos nuestro no saber, las cosas refulgen.

Haces el poema, y él también te hace.

La poesía no tiene residencia fija, por eso es difícil dar con ella.

Dichos
Rafael Cadenas

jueves, 12 de julio de 2018

El escarabajo pelotero

Marina Novikova. Escarabajo.

Los hombres de este siglo, cuando se encuentran conmigo, tuercen el gesto. Hace mucho tiempo que perdieron la imaginación y hoy sólo ven en mí una criatura corpulenta y de torpes movimientos que, a pesar de su brillantez e iridiscente armadura, se pasa la vida haciendo rodar por los caminos bolas hechas con las materias más repugnantes.
Para los viejos hombres de perfil, que vivieron hace milenios, fui la representación terrena del Astro-Rey, el símbolo de la vida que no muere y que se expande en ondas infinitas, la fuerza luminosa que cada mañana se engendra a sí misma y se renueva en el sol naciente. Fui, dicho de otro modo, el que hace avanzar la bola de modo fecundo, a través de un interminable proceso de purificación y perfeccionamiento.
Es evidente, sin embargo, que yo sigo siendo el mismo que siempre fue: un insecto que vive al margen de las veleidades y de las modas de los hombres.

Bestiario (1988)
Javier Tomeo

miércoles, 11 de julio de 2018

Escalada

Caspar David Friedrich. Pico de montaña con nubes, (1835).

III
La cabaña alpina

Era una noche casi en calma, si algo incomodaba, era el silbido del viento. Pero de vez en cuando se oía un gran zumbido lejano como si procediera del mar, prolongado, de un fuelle colosal moviéndose lentamente, respiraciones, de alguien que lanza suaves suspiros en medio del sueño. Algo dormía, aunque nada tan insignificante como un animal o un ser humano: quizá era la propia montaña. Después se hacía de nuevo el silencio absoluto de la noche alpina, ese silencio tremendo cuyo fondo sin embargo constituye un continuo bramido melódico, pero tan suave que deja de oírse en cuanto se alza el mínimo ruido, y después retorna, enigmático e inalterable, como si procediera de cuencas muy remotas y gigantescas que uno no hallaría por mucho que buscase.

Traducción de Rosa Pilar Blanco

Escalada (1975)
Ludwig Hohl

Poética

Eugénio de Andrade, retratado por Mario Botas, 1980.

De Homero a San Juan de la Cruz, de Virgilio a Alexandre Block, de Li Po a William Blake, de Basho a Cavafys, la mayor ambición del quehacer poético siempre ha sido la misma: Ecce Homo, parece decir cada poema. He aquí al hombre, he aquí su efímero rostro formado por miles y millares de rostros, todos ellos alentando espléndidamente en la tierra, ninguno superior al otro, separados por mil y una diferencias, unidos por mil y una cosa comunes, semejantes y distintos, parecidos todos y, sin embargo, cada uno de ellos único, solitario, desamparado. Es a tal rostro al que el poeta está estrechamente unido. A su rebeldía y en nombre de esa fidelidad. Fidelidad al hombre y a su lúcida esperanza de serlo por completo; fidelidad a la tierra en que hunde las raíces más hondas; fidelidad a la palabra que, en el hombre, es capaz de la verdad última de la sangre, que es también verdad del alma.

Versión de Ángel Crespo

Antología poética (1940-1980)
Eugénio de Andrade

sábado, 7 de julio de 2018

Sobre algunos enamorados de los libros

Philippe Claudel. Sobre algunos enamorados de los libros.

& hubo uno en Esparta que cubrió el templo de Atenea con certeras fórmulas, que celebraban la piel de las muchachas, la sonrisa de su madre, el vientre de los chivos y el olor del tomillo, grabadas directamente en la piedra rubia con la punta de un clavo de hierro, y que una mañana fue detenido sin un motivo claro y encerrado en la mazmorra indiferente de una cárcel, y jamás se supo qué fue de él allí abajo, pero quienes saben buscar en las ruinas de altas civilizaciones pueden leer todavía entre los escombros de los emplazamientos sometidos a los vientos, a los siglos y a las lluvias suaves, algunos ecos de sus palabras, sus palabras que miran al gran cielo de las noches y los días a través de la finura sonriente de sus surcos

& Hubo también aquel que vivía en una casa con las paredes totalmente empapeladas con las páginas arrancadas de las peores novelas que le habían obligado a leer y que, al vivir en compañía constante de frases penosas —dormitorio, cocina, cuarto de baño, váter, armario, despacho, desván—, escribía novelas de gran empaque, pero que por desgracia jamás hallaron lectores.

Traducción de Lluís Maria Todó

Sobre algunos enamorados de los libros
Philippe Claudel

viernes, 6 de julio de 2018

El ojo crítico

Constantino Bértolo. El ojo crítico.

Muchos parecen opinar que la mejor forma de leer es poner la mente en blanco cuando se abre la primera página del libro. Yo estaría con esta teoría de la inocencia si esta puesta en Babia de la mente se exigiese también para los actos previos a ese momento en que se inicia la lectura, es decir, para el acto de compra del libro, porque si no se dejaría un resquicio para que los prejuicios, según los que defienden esta teoría, inoculasen su maldad. Imagínense a alguien que va a comprar un libro libre de prejuicios. ¿Qué libro comprará? ¿Con qué criterio? En mi caso no es que sea incapaz de imaginarlo es que simplemente creo que eso es imposible. No existe lectura inocente. Uno lee desde lo que es y con todo lo que es. Uno lee los libros de amor con todas sus historias de amor a cuestas; los libros de aventuras con todas sus fantasías de la propia infancia, juventud o madurez. La mente no se puede poner en blanco. Cada palabra tiene su propia biografía para cada uno de los lectores tomados de uno en uno y para cada grupo de lectores tomados por épocas, siglos o clases sociales. El conocimiento no molesta ni distorsiona la lectura, en todo caso la mejora. Quien vea una catedral gótica sin saber nada de arte verá desde su lectura ingenua —algunos confunden la ingenuidad con la ignorancia o el retraso mental— un montón de piedras unas encima de las otras. Quien sepa algo verá y reconocerá formas, es decir, sentidos, significados.

El ojo crítico
Constantino Bértolo

martes, 3 de julio de 2018

Todos los lujos

Idries Shah. Pensadores de Oriente.

Había una vez un sufí que era también un hábil hombre de negocios y acumuló mucha riqueza.
Otro hombre, al visitarlo, se horrorizó por sus obvias riquezas, y contaba: 
—Acabo de ver a tal sufí. ¿Sabéis que estaba rodeado de todo lujo?
Cuando se le informó de esto al sufí, éste dijo:
—Sabía que estaba rodeado de casi todo lujo; pero no de todos y cada uno de ellos. Ahora sé que el día en que ese hombre vino, mi colección de lujos se vio completa.
Alguien le preguntó cuál había sido el lujo final.
—El lujo final es tener a alguien que te envidie.

Traducción de J. E. R. A. D. y Francisco Martínez Dalmases

Pensadores de Oriente (1971)
Idries Shah

sábado, 30 de junio de 2018

Libro del desasosiego

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.

380

Algunos tienen en la vida un gran sueño y faltan a ese sueño. Otros no tienen en la vida ningún sueño, y también faltan a ése.

382

Todos los movimientos de la sensibilidad, por agradables que sean, son siempre interrupciones de un estado, que no sé en qué consiste, que es la vida íntima de esa misma sensibilidad. No son las grandes preocupaciones las que nos distraen de nosotros, sino que hasta los pequeños enfados perturban una quietud a la que todos, sin saberlo, aspiramos.
Vivimos casi siempre fuera de nosotros, y la misma vida es una perpetua dispersión. Pero es hacia nosotros hacia donde tendemos, como hacia un centro en torno al cual hacemos, como los planetas, elipses absurdas y distantes.

Traducción de Ángel Crespo

Libro del desasosiego
Frenando Pessoa (1888-1935)

miércoles, 27 de junio de 2018

Las ciudades invisibles

Italo Calvino. Las ciudades invisibles.

Las ciudades y los ojos. 3.

Después de haber marchado siete días a través de boscajes, el que va a Bauci no consigue verla y ha llegado. Los finos zancos que se alzan del suelo a gran distancia uno del otro y se pierden sobre las nubes sostienen la ciudad. Se sube por escalerillas. En tierra los habitantes rara vez se muestran; tienen ya todo lo necesario arriba y prefieren no bajar. Nada de la ciudad toca el suelo salvo las largas patas de flamenco en que se apoya, y en los días luminosos, una sombra calada y angulosa que se dibuja en el follaje.
Tres hipótesis se anuncian sobre los habitantes de Bauci; que odian la tierra; que la respetan al tiempo de evitar todo contacto; que la aman como era antes de ellos, y con largavistas y telescopios apuntando abajo no se cansan de pasarle revista, hoja por hoja, guija por guija, hormiga por hormiga, contemplando fascinados su propia ausencia.

Traducción de Aurora Bernárdez

Las ciudades invisibles (1972)
Italo Calvino

lunes, 25 de junio de 2018

Los viajes

José María Arguedas. Los ríos profundos.

Mi padre no pudo encontrar nunca dónde fijar su residencia; fue un abogado de provincias, inestable y errante. Con él conocí más de doscientos pueblos. Temía a los valles cálidos y sólo pasaba por ellos como viajero; se quedaba a vivir algún tiempo en los pueblos de clima templado. Pampas, Huaytará, Coracora, Puquio, Andahuaylas, Yauyos, Cangallo... Siempre junto a un río pequeño, sin bosques, con grandes piedras lúcidas y peces menudos. El arrayán, los lambras, el sauce, el eucalipto, el capulí, la tara, son árboles de madera limpia, cuyas ramas y hojas se recortan libremente. El hombre los contempla desde lejos; y quien busca sombra se acerca a ellos y reposa bajo un árbol que canta solo, con una voz profunda, en que los cielos, el agua y la tierra se confunden.
Las grandes piedras detienen el agua de esos ríos pequeños; y forman los remansos, las cascadas, los remolinos, los vados. Los puentes de madera o los puentes colgantes y las oroyas, se apoyan en ellas. En el sol, brillan. Es difícil escalarlas porque casi siempre son compactas y pulidas. Pero desde esas piedras se ve cómo se remonta el río, cómo aparece en los recodos, cómo en sus aguas se refleja la montaña. Los hombres nadan para alcanzar las grandes piedras, cortando el río llegan a ellas y duermen allí. Porque de ningún otro sitio se oye mejor el sonido del agua. En los ríos anchos y grandes no todos llegan hasta las piedras. Sólo los nadadores, los audaces, los héroes; los demás, los humildes y los niños se quedan; miran desde la orilla, cómo los fuertes nadan en la corriente, donde el río es hondo, cómo llegan hasta las piedras solitarias, cómo las escalan, con cuánto trabajo, y luego se yerguen para contemplar la quebrada, para aspirar la luz del río, el poder con que marcha y se interna en las regiones desconocidas.

Los ríos profundos (1958)
José María Arguedas

sábado, 23 de junio de 2018

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

Cejijunto, solemne, con aire de continuo acierto, seguro y perfecto —tiempo de andante maestoso—, sólo le interesan las cuestiones graves: la belleza, el bien, el progreso, la ciencia.

En el mundo de las palabras ¡qué fácil es moverse! ¡Qué agradable compás! El que uno quiere, el que se elige, aun el que se inventa. Además, en un plano verbal todo es posible.

Para explicar su conducta unos invocan raros motivos intelectuales, otros pasiones complicadas, otros una sensibilidad extraña. Nadie ha caído en que el cansancio —sumisión al ritmo externo, abandono y renuncia— es la explicación.

Sabio optimista, sabio del pequeño saber, sabio de un mundo sin música, sabio de un mundo sin tormentas.

Gastó largos años para hacerse un estilo. Cuando lo tuvo, nada tuvo que decir con él. 

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo

sábado, 16 de junio de 2018

Filosofícula

Leopoldo Lugones. Filosofícula.

La Cordura

Si quieres ser gigante,
Sé hombre. Toma ejemplo de la gota
De rocío, que espeja al firmamento
En su cristalina forma.
El firmamento está en ella,
Y ella es igual al firmamento ahora.
Haz como ella: llénate de cielo
Y sigue siendo gota.

Filosofícula (1924)
Leopoldo Lugones

viernes, 15 de junio de 2018

El libro del té

Kakuzo Okakura. El libro del té.

III
Taoísmo y Zen

Los practicantes zen vivían en comunión directa con la naturaleza íntima de las cosas, considerando accesorio lo exterior, una sombra en el camino del conocimiento de la realidad. El amor a lo abstracto ha conducido a la grafía zen hacia los trazos en blanco y negro. alejándose del exquisito refinamiento pictórico que caracteriza al budismo clásico. Por haber procurado siempre en conocer a Buda en sí mismos, y no por sus símbolos e imágenes, un grupo de monjes zen llegó a declararse iconoclasta.
Se sabe que Tanka Osho, un día de invierno, convirtió en astillas una figura en madera de Buda para hacer fuego.
—¡Qué sacrilegio! —gritó espantado alguien.
—Extraeré de sus cenizas las shali que contiene este buda —repuso tranquilamente el monje zen.
—Pero si es imposible que esa estatua contenga shalis —replicó otro. 
—Entonces significará que esta madera no era un Buda, por lo cual tampoco se habrá cometido ningún sacrilegio —adujo con absoluta serenidad Tanka. Y se fue hacia el fuego a calentarse.
Para terminar, el Zen aportó al pensamiento oriental la noción igualitaria establecida entre los asuntos temporales y espirituales. En las relaciones superiores de las cosas no existe diferencia entre lo sencillo y lo complejo, lo grande o lo pequeño: un átomo posee las mismas posibilidades que el Universo.
Quien busca la perfección debe hallar en su propia vida el reflejo de la luz interior.
Al respecto no existe nada tan significativo como la monástica zen. Cada miembro, excepto el abad, tenía una tarea asignada en la conservación del monasterio y, cosa extraña, las funciones ligeras correspondían a los novicios, reservándose las más duras y humildes a los monjes más respetables y avanzados en el camino de la perfección. Estas obligaciones formaban parte de la disciplina zen que predicaba realizar cualquier labor por insignificante que fuera con absoluta perfección.
¡Qué maravillosas discusiones debieron originarse en los conventos a la hora de regar el jardín, fregar la vajilla o preparar el té!

Shali: piedras preciosas que se forman en el cuerpo de los Budas tras su cremación. (N. del autor)

Traducción de José Javier Fuente del Pilar

El libro del té
Kakuzo Okakura

martes, 12 de junio de 2018

Ortodoxia y heterodoxia

Fernando Savater y Luis Antonio de Villena. Heterodoxias y contracultura.

En cada hombre, en cada uno de nosotros, sea cual fuere la ocupación o los intereses que le atareen, hay dos tendencias: la primera de ellas nos impulsa a adherirnos a las opiniones establecidas, a actuar como la mayoría de los que nos rodean, a venerar lo que ellos veneran, a temer lo que ellos temen y a despreciar lo que les vemos despreciar; la otra nos lleva a desmentir las convicciones vigentes, a dudar de lo más firme, a buscar otros modos de conducta, nuevos conocimientos y nuevas técnicas, a escupir sobre lo comúnmente respetado y a buscar la compañía de los réprobos y los descarriados. En todos y cada cual están presentes ambas tendencias, aunque en proporción sumamente variable y cambiante a lo largo de la vida.
La primera tendencia comentada da origen  a lo que podemos llamar ortodoxia en el más amplio sentido de la palabra; la segunda es madre de las heterodoxias, así, en plural, porque hay una sola forma de estar de acuerdo pero muchas de discrepar.

Heterodoxias y contracultura (1982)
Fernando Savater, Luis Antonio de Villena

sábado, 9 de junio de 2018

La casa de papel

Carlos María Domínguez. la casa de papel.

Uno

Me pregunté muchas veces por qué conservo libros que sólo en un futuro remoto podrían auxiliarme, títulos alejados de los recorridos más habituales, aquellos que he leído una vez y no volverán a abrir sus páginas en muchos años. ¡Tal vez nunca! Pero cómo deshacerme, por ejemplo, de El llamado de la selva sin borrar uno de los ladrillos de mi infancia, o Zorba, que selló con un llanto mi adolescencia, La hora veinticinco, y tantos otros hace años relegados a los estantes más altos, enteros, sin embargo, y mudos, en la sagrada fidelidad que nos adjudicamos.
A menudo es más difícil deshacerse de un libro que obtenerlo. Se adhieren con un pacto de necesidad y olvido, tal si fueran testigos de un momento en nuestras vidas al que no regresaremos. Pero mientras permanezcan ahí, creemos sumarlos. He visto que muchos fechan el día, el mes y el año de la lectura; trazan un discreto calendario. Otros escriben su nombre en la primera página, antes de prestarlos, anotan en una agenda al destinatario y le añaden la fecha. He visto tomos sellados, como los de las bibliotecas públicas, o con una delicada tarjeta del propietario deslizada en su interior. Nadie quiere extraviar un libro. Preferimos perder un anillo, un reloj, el paraguas, que el libro cuyas páginas ya no leeremos pero conservan, en la sonoridad de su título, una antigua y tal vez perdida emoción.

La casa de papel (2002)
Carlos María Domínguez

miércoles, 6 de junio de 2018

Por qué no he escrito ninguno de mis libros

Marcel Bénabou. Por qué no he escrito ninguno de mis libros.

El orden de las palabras
3

Más adelante, ya estudiante de bachillerato, siempre procuraba adquirir, en cantidades que excedían mis necesidades, todo tipo de agendas, ficheros, libros de registro o meros cuadernillos, que en su mayoría permanecían vírgenes: los amplios proyectos a los que yo los destinaba ya se las componían, en aquellos tiempos, la mar de bien para no superar la etapa de proyecto. Y, de este modo, a medida que pasaban los años, me encontré al cabo con una colección nada despreciable de esos valiosos complementos, cuyas tapas de cartón en efecto iban perdiendo algo de color, y cuyas páginas de cuadritos acababan considerablemente amarillas, pese a lo cual seguían listas para contener las dilucidaciones a que yo las destinaba, y que de hecho en lo esencial ya contenían. Hasta el punto de que me habría parecido sacrílego efectuar la menor alteración en su orden, impregnados como estaban, todos y cada uno, de las frases que hacía ya mucho deberían haber figurado en ellos.

Traducción de Thomas Kauf

Por qué no he escrito ninguno de mis libros (1986)
Marcel Bénabou

martes, 5 de junio de 2018

Una estatua para Nadie

Juan Manuel Roca. Las hipótesis de Nadie.

En bronce. Que sea en bronce la estatua de Nadie. Con pedestal. Que sea en mármol su pedestal. En una plaza luminosa erigiremos su monumento. Nadie tendrá las verdes charreteras que dejen en sus hombros las palomas.
A falta de héroes podríamos adoptarlo como portaestandarte de la ciudad, abanderado en las batallas de la nada. Historiadores y académicos se encargarán de los detalles necesarios a su vida. Las parejas se citarán bajo una sombra ecuestre -cómo placen a los héroes los caballos- en la gran plaza a la que daremos un toque de Chirico.
Vendrá bien adornar la estatua con flores que no son de temporada; girasoles de piedra, orquídeas de metal.
En bronce. Que sea en bronce la estatua de Nadie, homenaje al hombre justo, al señor inexistente.

Las hipótesis de Nadie (2005)
Juan Manuel Roca

sábado, 2 de junio de 2018

Masa y poder

Elias Canetti. Masa y poder.

Montones de piedra

Pero también hay montones muy distintos que no son comestibles. Se erigen montones de piedras porque es muy difícil volver a desmontarlos. Se les erige para mucho tiempo, para una especie de eternidad. No han de disminuir nunca, han de seguir siendo lo que son. No entran en ningún estómago, y no siempre se habita en ellos. En su forma más antigua cada una de las piedras estaba en lugar de un hombre que la había aportado al montón. Más tarde aumentan el tamaño y el peso de las partes constitutivas, y ya sólo se les puede construir por muchos a la vez. Representen lo que sea, contienen el esfuerzo concentrado de incontables y arduos caminos. A menudo es un enigma cómo se logró erigirlos. Cuanto menos se comprende su presencia, cuanto más lejana sea la procedencia de la piedra y cuanto más largos los caminos, tanto mayor fue el número de los hombres que uno debe imaginarse como erectores, tanto más profunda es la impresión que producen en todos los hombres posteriores. Representan el esfuerzo rítmico de muchos, del que nada queda excepto este indestructible monumento.

Traducción del alemán de Horst Vogel

Masa y poder (1960)
Elias Canetti