sábado, 24 de septiembre de 2022

Breviario de la aurora

Rafael Argullol. Breviario de la aurora.

Carcoma: El otro protagonista de la historia.

Combate: El duelo con la propia sombra.

Espejismo: La patria de la maravilla.

Extravío: Ya sólo escuchas tu voz.

Ignorancia: Estar siempre al día.

Leyenda: Aunque te parezca imposible, lo imposible sucedió.

Memoria: El tribunal más arbitrario.

No: Sílaba que cultiva quien preserva su libertad.

Silencio: El auténtico idioma.

Breviario de la aurora (2006)
Rafael Argullol 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Tala

Gabriela Mistral. Tala.

Notas

"Nocturno de la derrota"

No sólo en la escritura sino también en mi habla, dejo por complacencia, mucha expresión arcaica, sin poner más condición al arcaísmo que la de que sea fácil y llano. Muchos, digo, y no todos los arcaísmos que me acuden y que sacrifico en obsequio de la persona anti-arcaica que va a leer. En América esta persona resulta siempre ser una capitalina. El campo americano — y en el campo yo me crié — sigue hablando su lengua nueva veteada de arcaísmo abundantes. La ciudad, lectora de libros doctos, cree que un tal repertorio arranca en mí de los clásicos añejos, y la muy urbana se equivoca...

Tala (1938)
Gabriela Mistral

martes, 20 de septiembre de 2022

Los puentes de Madison County

Robert James Waller. Los puentes de Madison County.

Robert Kinkaid

Le gustaban las palabras y las imágenes. Una de sus palabras favoritas era "azul". Le gustaba la sensación en los labios y la lengua mientras la decía. "Las palabras provocan sensaciones físicas, no solamente transmiten significados", recordaba haber pensado cuando era joven. Le gustaban otras palabras por el sonido: distante, humo, camino, antiguo, pasaje, camionero, India. Disfrutaba del sonido y del sabor, y de lo que evocaban en su mente. En su cuarto tenía listas de palabras que le gustaban. 
Luego combinaba las palabras en frases y también las ponía a la vista:

Demasiado cerca del fuego.
Vine del Este con un pequeño grupo de viajeros.
Los constantes murmullos de los que me salvarían
y los que me venderían.
Talismán, talismán, muéstrame tus secretos.
Timonel, timonel, llévame de vuelta a casa.
Desnudo en el lugar donde nadan las ballenas azules.
Ella le deseó trenes con chimeneas humeantes
que partieran de las estaciones en invierno.
Antes de ser hombre fui flecha... hace mucho tiempo.

Traducción de Alicia Steimberg

Los puentes de Madison County (1992)
Robert James Waller 

martes, 13 de septiembre de 2022

Sansón y los filisteos

Andrea Mantegna. Sansón y Dalila.

Hubo una vez un animal que quiso discutir con Sansón a las patadas. No se imaginan cómo le fue. Pero ya ven cómo le fue después a Sansón con Dalila aliada a los filisteos.
Si quieres triunfar contra Sansón, únete a los filisteos. Si quieres triunfar sobre Dalila, únete a los filisteos.
Únete siempre a los filisteos.

La oveja negra y demás fábulas (1969)
Augusto Monterroso

sábado, 3 de septiembre de 2022

Más lejos

Robert Walser, retratado por Guy Davenport.

Quise quedarme quieto,
y me empujaron más,
pasé entre negros árboles,
y bajo aquellos árboles,
quise quedarme quieto,
y me empujaron más,
pasé por verdes prados,
y junto a su verdor,
quise quedarme quieto,
y me empujaron más,
pasé por casas pobres,
y en una de estas casas
quisiera yo quedarme,
quedarme un rato largo
mirando su pobreza,
y cómo asciende al cielo
el humo de su lumbre.
Dije esto y me reí,
rió también el verde,
y el humo humeante
y me empujaron más.

Traducción de Carlos Ortega

Poemas & Blancanieves (1909)
Robert Walser

miércoles, 31 de agosto de 2022

Superficies

Clara Gangutia. La casa grande. 

Voces en el comedor

La puerta quedó abierta 
y desde el comedor llegan las voces.

Suben por la escalera
y la casa respira.
Respira la madera de sus pisos
las baldosas, el vidrio en las ventanas.

Y como por descuido se abren otras puertas
como a golpes de viento
y nada impide entonces que se escuchen las voces
desde todos los cuartos.

No importa lo que dicen.
Conversan: se oye una,
después se oye la otra.
Son voces juveniles,
claras.

Suben 
peldaños de madera
y mientras ellas suenan
-mientras suenen-
sigue viva la casa. 

Superficies (1990)
Circe Maia 

viernes, 26 de agosto de 2022

Las grullas, el tiempo y la política

Tsugouharu Foujita. Retrato de Alfonso Reyes, 1932.

Para terminar esta divagación, quiero hablar de los perseguidores de la charla política; quiero quejarme en nombre de ellos. Hay hombres que están como señalados por un hado travieso para sufrir este género de contratiempos, las charlas políticas. Quien los topa por la calle parece que se considera obligado a importunarlos y, aunque nada tenga que decirles, les habla. Si van deprisa y como urgidos por algún quehacer, no importa: se les detiene al paso, aunque sea para darse el gusto de proferir ante ellos tres o cuatro interjecciones sobre la «situación actual», el tema periodístico. Y eso, cuando no quiere su mala estrella que las gentes los supongan enterados de las más profundas arcanidades políticas, y se empeñen, en mitad de la plaza, en averiguar de ellos los secretos de palacio. Por huir de tales calamidades, Horacio se escondía en su casa de campo. Como lo sabían amigo del poderoso Mecenas, querían penetrar por su conducto todos los misterios de la república, los últimos acuerdos del César, si las tierras prometidas a las tropas romanas serían sicilianas o itálicas, y qué cosa  se decía de los dacios. Hace ocho años —cuenta el orgulloso poeta de la sátira VI del libro II— que Mecenas me ha recibido entre los suyos; apenas nos ven juntos en el teatro o en el campo de Marte, y todos exclaman: ¡Oh, afortunado! Me creen poseedor de los secretos públicos, y atribuyen a discreción mi ignorancia. Se imaginan que Mecenas me tiene al tanto de todos los grandes asuntos. 
Y, a todo esto, ¿sabéis de qué hablaba Mecenas con Horacio, durante los ocho años que dice? ¡Del tiempo y solamente del tiempo! Es decir: de nada. Se inclinaba a su oído, y le dejaba caer cosas tan sustanciales como ésta:
—¿Qué hora es?... ¡Vaya una mañanita fría que nos ha amanecido!

El cazador (Ensayos y divagaciones), 1921
Alfonso Reyes

lunes, 22 de agosto de 2022

Fe de erratas

Luis Britto García. Foto: Últimas Noticias.

Donde dice Dios, debe decir: fantasma.
Donde dice Amor, debe decir: hormona.
Donde dice Inspiración, debe decir: influencia.
Donde dice esto, debe decir: aquello.
Donde dice más, debe decir: menos.
Donde dice razón, debe decir: locura.
Donde dice El imperativo categórico, debe decir: el bobo de la yuca.
Donde dice verdad, debe decir: mentira.
Donde dice cuna, debe decir: sepulcro.
Donde dice recuerdo, debe decir: invención.
Donde dice eternidad, debe decir: instante.
Donde dice debe, debe no decir.
Donde no dice: dice.
Donde dice fin, debe decir: comienzo. 

Hablapalabra
Luis Britto García 

sábado, 20 de agosto de 2022

Poemas a la muerte

Sello de correos con la imagen de Emily Dickinson.

115

¿Qué extraña fonda es esta
donde a pasar la noche
llega un Viajero peculiar?
¿Quién es el posadero?
¿Y dónde las doncellas?
¡Mirad qué habitaciones!
Sin rubicundos fuegos en el lar
ni jarras rebosantes que circulen —
¡Nigromante! ¡Señor de la Posada!
¿Quiénes son esos de allá abajo?

Traducción de Rubén Martín

Poemas a la muerte
Emily Dickinson (1830-1886) 

jueves, 18 de agosto de 2022

En el camino

Robert Frank. Carretera US-285, Nuevo México


IV

Observé a los pasajeros. Había dos jóvenes campesinos de Dakota del Norte con viseras de béisbol rojas, que es el modelo habitual de gorro que usan los chicos campesinos de Dakota del Norte. Iban a la recolección; sus viejos les habían dado permiso para andar por la carretera durante el verano. Había dos chicos de ciudad, de Columbus, Ohio, jugadores de fútbol y estudiantes, chicle, guiños, cánticos, y diciendo que hacían autostop por los Estados Unidos durante el verano.
—¡Vamos a Los Ángeles! —gritaron.
—¿Y qué vais a hacer allí?
—Joder, no lo sabemos. Además, ¿eso qué importa?

Traducción de Martín Lendínez

En el camino (1957)
Jack Kerouac

miércoles, 17 de agosto de 2022

Arte de tiempo

Ilustración de Adolphe Jourdan.

El tiempo permanece.
Atrapado entre los libros.
Por este prodigio de aprehensión,
Heráclito sigue bañándose
En el mismo río,
En la misma página.
Tú seguirás para siempre
Desnuda en mi poema.

Tres caras de la luna
Juan Manuel Roca

Los principios de an-arquía pura y aplicada

Christophe Gauyau. Retrato de Paul Valéry.

Sobre las doctrinas

Aun cuando una doctrina fuera excelente, nunca puede serlo hasta el punto de satisfacer completamente a un hombre digno de tal nombre. Y aunque al principio no le encuentre el defecto, debe pensar que existe, y debe reservarse cierta libertad frente a ella, pues un ser siempre es más capaz de un nuevo pensamiento que un determinado pensamiento pueda serlo de él // en cualquier circunstancia // ya que está fijado y es momento, pero el hombre cambia, y también las cosas.

El hombre es una aventura

El hombre, esta aventura.
Apenas es algo más que eso
Y lo es, se le mire con ojos místicos, dogmáticos o racionalistas. Es separación o de los animales o de los «espíritus».
Pero en todos los casos, es ensayo, jugada, tentativa — posibilidad, etc. Aventura.

Traducción de Félix de Azúa

Los principios de an-arquía pura y aplicada
Paul Valéry (1871- 1945)

sábado, 6 de agosto de 2022

Gotas tóxicas

Sergio Golwarz. Gotas tóxicas.

¡Qué trabajo le costó a ese poeta lograr que su poema careciera de significado alguno!

La modestia es la más incómoda de las virtudes, porque no se puede alardear de ella.

Esa crítica sobre mi libro era tan elogiosa que parecía estar escrita por mí mismo.

Todos escribimos buscando la aprobación de dos o tres admirables talentos, que no nos leen ni por casualidad.

Gotas tóxicas
Sergio Golwarz (1906-1974) 

miércoles, 3 de agosto de 2022

Palabras sin canción

Roberto Fernández Retamar. Buena suerte viviendo.

¿Adónde han ido, me pregunto a ratos,
Esas palabras con que se hacen los versos
Memorizados con más tenacidad
Que la siesta de un fauno?
Palabras como
Marfileño, opalescente, doquiera,
Horrísono fragor, corcel, doncella.
Tan orondas, parecían por lo menos
Los guardianes mismos de la poesía.
Y ya ven: ahora, olvidadas en libros de gruesa pasta,
Apenas se estremecen cuando alguien, como nosotros hoy,
Las acaricia de lejos, para recordar y sonreír
Un poco.

Buena suerte viviendo (1962-1965)
Roberto Fernández Retamar 

sábado, 30 de julio de 2022

Evolución

Edouard Traviés. Gorrión (Passer domesticus).

Pequeño gorrioncillo,
has sido dinosaurio.
Te doy gracias
por ser ahora tan minúsculo.

Pájaros (2000)
José Jiménez Lozano 

martes, 26 de julio de 2022

Pláticas

Epicteto. Ilustración de Wikipedia.

Pláticas I, 6

Mas a Olimpia bien peregrináis para ver la obra de Fidias, y cualquiera de vosotros estima por desventura el morir sin haber visitado aquello. En cambio, donde no hay necesidad de peregrinar, sino que ya estáis y tenéis delante las obras, ¿no anheláis contemplar y, conocer éstas? ¿No sentiréis, pues, ni quiénes sois ni, para qué nacisteis, ni cual será el fin por el cual recibisteis la vida?

Traducción de P Jordán de Urríes

Pláticas
Epicteto 

miércoles, 13 de julio de 2022

Las vírgenes prudentes

Ilustración de Santiago Carbonell.

Requerida de amores por un pastor y por el rey Salomón, la Sulamita no duda. Alguna boba, borracha de romanticismo, habría elegido al pastor y, transcurrida la luna de miel, hubiese empezado a soñar con el rey Salomón. Ese sueño dorado terminaría por estropearle la vida junto al pastor. En cambio la Sulamita opta por el rey Salomón y después, cuando sueña con el pastor, ese sueño de contigo pan y cebolla la enaltece ante sus propios ojos.

Falsificaciones (1966)
Marco Denevi 

Identidad

Ángel Guinda, fotografiado por José Miguel Marco.

Deshaz lo que debas deshacer
para hacer lo que tengas que hacer.

¡Y cuando salgas de ti
regresa siempre a ti!

Identidad
Ángel Guinda 

viernes, 8 de julio de 2022

Retórica

Juan Gustavo Cobo Borda. Todos los poetas son santos e irán al cielo.

Que tus errores no sean fruto del azar o del prejuicio
sino que tú los elijas
como quién elige su remordimiento
y el consiguiente castigo.
Y que conozcas, por fin,
tu íntima flaqueza y una abyección distinta.
Inútiles tus disculpas ante eso que aflora:
la cursilería, tan mal gusto.
Y que ojalá la libertad, arduamente conseguida,
te devore y te anule
concediéndote la dicha inadjetivable
de ser tú mismo
o sea nadie, nada;
apenas algo que se repite, y se repite.

Todos los poetas son santos e irán al cielo (1983)
Juan Gustavo Cobo Borda

Isla de mí

Lêdo Ivo. Isla de mí. 

Muchas veces, lo que digo está oculto en lo que digo. Es un cuerpo que, escondido por la ropa del lenguaje, sólo se entrega a quién lo alcanza. 

Como las serpientes, los poetas tienen que cambiar de piel.

Una tetera. Una manzana. Un florero. Los ojos de un perro. El ejercicio espiritual de la visión es indispensable para los poetas, que sólo aprenden a ver cuando saben fijarse en las cosas más banales y cotidianas.

Traducción de Martín López Vega

Isla de mí. Prosa escogida. 
Lêdo Ivo (1924-2012) 

martes, 28 de junio de 2022

La senda

Ángel Guinda. La senda.

La senda que recorro
no va a ninguna parte, acaso busca
otro universo:
                         el mío.

A

Convocación al ensayo

Cuando la palabra es tierna
como carne de niño
dúctil
maleable
démosle forma
en el laboratorio
de la imaginación
Ensayemos sintagmas
aleaciones nuevas
de monemas ansiosos
de metaeternidad
Cuando la palabra es aún
cartilaginosa
busquemos esa voz
que nos comunifique
esa voz para el canto
de nuestra vida
                          toda

La senda (1974)
Ángel Guinda 

jueves, 16 de junio de 2022

A un retrato de Eco

Alexandre Cabanel. Eco.

32

¿Por qué intentas, vano pintor, darme un rostro y colocar a la diosa invisible ante las miradas? Del aire y de la lengua soy hija, madre de incorpóreo aliento, y, sin cabeza, emito mi voz. Haciendo volver los últimos tonos —al acabar de oírse—, sigo divertida las palabras ajenas con las mías. En vuestros oídos habito yo, la escurridiza Eco; y si deseas pintarme tal como soy, pinta el sonido.

55

También sobre Sabina

Quienes tejen lienzos y poemas, ofrecen los poemas a las Musas y los lienzos a ti, casta Minerva. Más yo, Sabina, no voy a desunir lo que está unido, después de haber bordado con mis versos mis tejidos.

Traducción y notas de Antonio Alvar Ezquerra

Obras II
Décimo Magno Ausonio 

martes, 14 de junio de 2022

No preguntes

Eugénio de Andrade, retratado por Jorge Pinheiro, 2000.

¿De dónde viene? ¿De qué Fuente
o boca
o piedra abierta?
¿Es para ti que canta
o simplemente
canta para nadie?
¿Qué juventud
te muerde todavía los labios?
¿Qué rumor de abejas
te sube a la garganta?
No preguntes, escucha:
es para ti que canta.

Traducción de Iván García

El sol del invierno. Antología
Eugénio de Andrade 

lunes, 6 de junio de 2022

Nuestro planeta

Eliseo Reclus. Nuestro planeta.

II

La Tierra, glóbulo aislado en el espacio inmenso, no permanece inmóvil, según suponían los antiguos pueblos, viendo en ella la base inquebrantable del firmamento. Arrebatada por el torbellino de la vida universal, muévese sin descanso, describiendo en el éter una serie de espirales elípticas tan complicadas, que todavía no han logrado los astrónomos calcular el conjunto de sus diversas curvas. Girando sobre sí misma, describe la Tierra una elipse alrededor del Sol y se deja llevar de cielo en cielo a remolque de ese astro hacia lejanas constelaciones. Oscila después, se balancea sobre su eje y se aparta más o menos de su camino para saludar a cuantos cuerpos planetarios vienen a su encuentro. Es probable que no pase dos veces por las mismas regiones del éter; pero si tuviera que recorrer de nuevo la espiral de elipses que ha recorrido ya, no lo podría hacer hasta pasado un ciclo de tantos millares de años, que ya estaría la Tierra completamente transformada y no sería el mismo astro. La Naturaleza, que es inmutable en sus leyes, pero varía constantemente en sus fenómenos, nunca se repite.

Traducción de Roberto Robert

Nuestro planeta
Eliseo Reclus (1830-1905) 

viernes, 3 de junio de 2022

Cementerio de elefantes

Thomas Pennant. Historia de los cuadrúpedos, 1793. Elefante.

Dicen los aventureros (el tiempo es otro) que en remotas colinas del África devastada y verde, los grandes y fabulosos paquidermos hallaban un lugar retirado, un inaccesible recodo —incluso para aquellos ávidos buscadores de marfil— donde esperar tranquilos la muerte bajo el sol, lejos del mundo, cerca de nada, porque el tremendo ser, el gran ser de la vida, estaba excesivo de costras, muy cansado ya...
Padre de los Orichas, Ángel precioso del Sinfín del Tiempo, hermoso Gato polar del límite del mundo, yo te pido, humildemente nosotros los cansados te pedimos, un lugar así, semejante y lejos, un apartado rincón de la maleza, la cumbre altiva de un zigurat rojizo, una caverna de amatistas húmedas detrás y aún detrás del desierto, te pedimos (nosotros te pedimos) un lugar para descansar, un rincón sin viento ni amargura, fuera del reloj y lejos del vaivén urbano, lejos de la madre, del auto, del negocio, lejos del desenfrenado apetito de la vida, un apartado lugar donde descansar, la manta sobre la cabeza y una música delgada y oreada sin ruido, un lugar donde decir: ya llegué. Déjame estar un rato. Sólo un rato. Gracias. Llegué ya.

La prosa del mundo (2009)
Luis Antonio de Villena 

martes, 31 de mayo de 2022

Nadadora

Concha Méndez. Surtidor. 

Mis brazos:
Los remos.

La quilla:
Mi cuerpo.

Timón:
Mi pensamiento.

(Si fuera sirena,
mis cantos
serían mis versos.)

Surtidor (1928)
Concha Méndez 

jueves, 26 de mayo de 2022

Canción de marzo

Eloy Sánchez Rosillo. La certeza.

Abrí el balcón y vi la maravilla:
estaba ahí la primavera.
¿Cómo pudo ser todo así, tan simple?
Algo raro ocurrió.
El balcón de una casa 
cualquiera, en una calle
de una ciudad cualquiera.
Abrí y miré. Eso tan sólo hice.
Y sucedió el prodigio.
Qué cosa tan extraña.
Mi casa era un palacio.
Yo era el rey de la vida.
El balcón daba a marzo,
a un día de jilgueros.

La certeza (2005)
Eloy Sánchez Rosillo 

martes, 24 de mayo de 2022

Fe

César Simón. El jardín.

Tú ¿qué crees entonces,
ocioso de la vida a la que abrazas?
Creo, ya lo habré dicho, en la belleza,
mas no entendida carnalmente.
Creo, con fiebre y con ardor,
en nada.

El jardín (1996)
César Simón 

jueves, 19 de mayo de 2022

El gorrión

William Yarrell's. Gorrión (Passer domesticus).

Sabe el gorrión a qué hora me levanto.
(Dejo, desde hace noches,
migas de pan en la terraza.)
Salgo a mirar el aire
¡y allí está, como un clavo,
saludándome a gritos de alegría!
(O eso pienso yo, aún adormilado.)
En prosa ya, sospecho
que ha venido a desayunar.

Los deslumbramientos seguido de Recapitulaciones (2020)
Ángel Guinda 

viernes, 13 de mayo de 2022

Cantos rodados

Juan Gil-Albert. Cantos rodados.

Es uno mismo el que necesita redimirse, no el mundo. El mundo es como es: vasto, vario, tentacular, siniestro, incorregible.

No se consiguen más que aproximaciones; la plenitud queda siempre relegada a otro tiempo.

Los espejos más fieles, más sabios son aquellos que, por deficiencias del azogue, por su desgaste, reflejan nuestra imagen salpicada de puntos oscuros. Sin restarnos limpidez nos añaden las manchas.

Hay seres, hombres, que no es que estén entre esto y aquello, término medio de una valoración corriente; es que son otra cosa.

Cada día, a través de la pequeña pantalla, amiga, engañosa, de los hombres, se descarga sobre éstos, en la intimidad del hogar, quintales de plomo que los ciegan poco a poco, haciéndolos creer que los instruyen.

Ociosidad, me digo. Ser ocioso ¿no será más bien el atributo de una laboriosidad genuina? Unos trajinan, otros conservan; es decir, eternizan. Se es como un broche que reúne y fija, con un centelleo de joyel, el discurrir del tiempo; con todo lo que el tiempo contiene, la humana grey, los árboles, las mesas, los tranvías, el perro perdidizo que pasa, y sin lo que, con todo su proceder inasible, y al parecer omnipotente, no sería nadie, o más propiamente, no sería nada, no tendría nada que hacer. In solis sis tibi turba locis, nos recomienda Tibullo. Y yo lo cumplí: hice mío, en mi soledad, el mundo.

Cantos rodados (1976)
Juan Gil-Albert 

martes, 10 de mayo de 2022

La admiración del ciruelo

Fukuyiro Wakatsuki. Tradiciones japonesas.

El amor de los japoneses por los cerezos es conocido en el mundo entero. Lo que acaso sea menos sabido es que los habitantes de nuestro país sienten un amor no menor al ciruelo, cuyas elegantes y perfumadas flores merecen atención particular.
Esta preferencia obedece a razones de carácter simbólico. Las flores del ciruelo se adelantan a todas las demás. Aparecen inmediatamente después de que el valiente árbol ha pasado los rigores del invierno. El ciruelo es, pues, reverenciado sobre todo por los furiuyin, como llamamos a los hombres de gusto delicado y a los poetas, que ponen las alegrías del espíritu por encima de las demás y las buscan en la contemplación de las bellezas naturales.
En el Japón la flor del ciruelo es considerada incluso como más aristocrática que la del cerezo.
Los paseantes ven a veces en el campo o en un parque una hojita de papel de forma rectangular, atada a una rama de ciruelo o de cerezo. Este papel lleva un haikai o un waka. Es el tanyuaku utilizado por los poetas para escribir sus poemas.
En el Japón el arte de los pintores y de los dibujantes se pliega a ciertas costumbres que rigen la composición de sus obras. Así, cuando se representa determinada planta, hay que representar en el mismo cuadro determinado animal.
Si, por ejemplo, se figura un bambú, habrá que completar la figura con la de un tigre o la de un gorrión. El pino tiene como complemento una cigüeña. El ciruelo exige que se represente a su lado al ruiseñor, que canta en primavera con voz maravillosa.

Traducción de M. Morales

Tradiciones japonesas
Fukuyiro Wakatsuki

jueves, 5 de mayo de 2022

Breve historia del mundo

Georges Rochegrosse. Los héroes de Maratón.

Un combate desigual

El ejército de tierra fue derrotado también muy poco después en Platea por las tropas griegas unidas. Desde entonces, los persas no se atrevieron ya a marchar contra Grecia. Y aquello significó mucho. No es que los persas fueran peores o más tontos que los griegos. No lo eran ciertamente. Pero ya te he contado que los griegos eran una gente muy especial. Mientras los gigantescos imperios orientales se aferraban siempre a las costumbres y doctrinas heredadas, en Grecia, y sobre todo en Atenas, sucedía justamente lo contrario. Casi cada año se les ocurría alguna novedad. Ninguna institución se mantenía mucho tiempo. Y tampoco los dirigentes. Así lo hubieron de experimentar los grandes héroes de las guerras contra los persas, Milcíades y Temístocles. Al principio se les alabó y honró y se levantaron monumentos en su honor; luego fueron objeto de acusaciones, calumnias y destierro. Es indudable que aquello no era una buena peculiaridad de los atenienses, pero formaba parte de su carácter. ¡Siempre a la búsqueda de novedades, siempre probando, nunca contentos, jamás satisfechos y apaciguados! Así, en los cien años que siguieron a las guerras contra los persas, las mentes de los habitantes de la pequeña ciudad de Atenas vivieron más cosas que las ocurridas en mil años en los grandes imperios de Oriente. Lo que se pensó, pintó, escribió y experimentó en aquellos tiempos, lo que debatieron y hablaron entonces los jóvenes en la plaza del mercado y los viejos en los consejos, son asuntos que alimentan todavía hoy nuestros pensamientos. Y no sabría decirte de qué nos alimentaríamos si hubieran triunfado los persas en Maratón el año 490, o en Salamina el 480.

Traducción de José Luis Gil Aristu

Breve historia del mundo
Ernst H. Gombrich

lunes, 25 de abril de 2022

Concordancia

Saúl Yurkievich. Foto: EFE.

Juan Sebastián Bach distribuía en Santo Tomás el coro de sus oratorios entre las tribunas. Buscaba espaciar las masas vocales en un envolvente ámbito sonoro y crear así sus efectos de polifonía, como si la música fuera una evidencia más del concierto armonioso del cosmos.
¿Podría yo repartir mis apetitos, actos, sueños y palabras proporcionadamente, concertados en un orden humano que condiga con esa sublime simetría? ¿Podré hallar la concordia y el contentamiento que da la reconfortante y rara concordancia de mí conmigo mismo y con el mundo?

Vicisitudes del pequeño acróbata
Saúl Yurkievich (1931-2005) 

domingo, 24 de abril de 2022

Hablamientos y pensadurías

Eduardo Caballero Calderón. Hablamientos y pensadurías.

Primer cuaderno

Al leer a saltos lo que he venido borroneando en estas páginas descubrí qué es lo que estoy haciendo al escribirlas y para dónde voy. Cuanto a lo segundo, está visto que no voy a ninguna parte. Respecto de lo que estoy haciendo soy como el niño que, mientras el profesor explica un teorema de geometría o relata la segunda de las Guerras Púnicas — aunque pudo ser la primera, pero el niño lo ignora y no le importa saberlo — se pone a pintar monos y paisajes imaginarios para rellenar los espacios blancos de su cuaderno de matemáticas. Son imágenes que brotan de la nada, o del aburrimiento. Se hacen y deshacen, se modifican y se transforman como nubes en el cielo cuando sopla el viento. Un trazo más grueso al redondearse la punta demasiado blanda del lápiz, o una línea que se quería trazar derecha por aquello de ser la más corta posible entre dos puntos según el profesor de geometría, le sugieren al artista improvisado un castillo, una casa, el contorno brumoso del horizonte. Pues eso, precisamente es lo que he venido haciendo hasta aquí. Como pudiera pensarse a la ligera, no se trata de un trabajo desprovisto de interés.
Equivale a manchas, bocetos, apuntes que ejecuta el pintor en parte para soltar la mano y en parte para anotar gráficamente lo que más tarde podrá desarrollar en un lienzo. No importa si lo relega a ese rincón del taller donde se apilan, unos sobre otros y vueltos de revés, cuadros por terminar o malogrados por cualquier motivo. ¿Por qué el escritor no habría de hacer lo mismo que el niño que dibuja monigotes durante la clase de matemáticas, o que el pintor que mancha telas en el taller, o que el músico que teclea en el piano por el mero placer de improvisar? ¿Por qué no habría yo de escribir sin objeto, para no perder la costumbre de hacerlo o simplemente por matar el tiempo?

Hablamientos y pensadurías (1979)
Eduardo Caballero Calderón

sábado, 23 de abril de 2022

Palacio Imperial: Pekín

Rincón de la Ciudad Prohibida, Pekín. Ilustración de Wikimedia Commons.

Columnas de madera
con su laca remota
como sangre del tiempo
girando sin cesar.

Y, en medio de sus múltiples 
largos tejados lentos,
un solo prisionero,
al que quienes le temen
llaman emperador.

Toda mi vida ha sido
como es este palacio:
lo prohibido en ella
he sido sólo yo.

Pasos en la nieve (2004)
Jaime Siles