jueves, 14 de octubre de 2021

Vendrán más años malos y nos harán más ciegos

Retrato de Rafael Sánchez Ferlosio. EFE/Heraldo.

Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que se quiere.

(Diosas) Entre dos grandes bestias, no sé cuál más feroz, Naturaleza e Historia, se agolpa, despavorida, la progenie humana.

Sin embargo..., ¡oh, sin embargo!, parecen adivinarse aquí y allá dispersas, débiles, inciertas huellas de que ha habido, de que ha podido haber, o por lo menos ha querido haber, alguna vez, un mundo.

«Casi» y «Algo», nombre de dos cadáveres que yacen en el fondo del barranco.

Si la cabeza cortada, que, como una piedra más, rueda hacia el mar por la empinada ladera pedregosa, acelerándose en rebotes cada vez más largos, pudiese, antes de ahogar su voz en el fragor y en la espuma de las olas que han de estrellarla contra el acantilado, gritar el nombre de la amada, no cabe duda de que lo gritaría, sin hacerse cuestión de la inutilidad de malgastar así su aliento postrimero.

La leal recomendación: «Ajústate a los hechos», a poco que se recalque, amaga siempre teñirse y aun virarse en el desleal y tácito mensaje: «Doblégate a lo más fuerte».

Vendrán más años malos y nos harán más ciegos (1993)
Rafael Sánchez Ferlosio 

miércoles, 13 de octubre de 2021

Hilos

Chantal Maillard. Hilos.

SIN

Llegar a otro. Sin
otro. Sin llegar a.
No apretar los dientes.
Soltar la presa. Sin. 

Hilos (2007)
Chantal Maillard 

lunes, 11 de octubre de 2021

Un sabio

María Zambrano. El pensamiento vivo de Séneca.

Séneca representa para la cultura popular la figura del sabio; así es como está dibujado en la imaginación española. Pero cuando renace, cuando viene a nuestra memoria, es también así, un sabio, es decir, algo que ya no hay.
La imagen del sabio corresponde a la Antigüedad, entendiendo por ella el mundo no cristiano, ya por no haber todavía cristianismo, o por ser perduración al lado del cristianismo, del mundo pagano. Sabio es una figura del mundo pagano, oriental en su más noble antigüedad, es en realidad una de las cosas que Grecia conservó del Oriente, de las muchas cosas, ideas, maneras de sentir la vida y la muerte orientales que Grecia clarificó en su alambique.
Todo sabio conserva esa raíz antigua, no occidental todavía, y por ello resulta un aplacamiento para la mente activa europea, moderna. Pues aunque la palabra «sabio» haga alusión y se dirija claramente al saber, no tiene su esencia en él, como el intelectual moderno. Aristóteles dice en su Metafísica, al comienzo, que de todos los saberes la filosofía es el más noble, valoración que ha permanecido, pero que no ha sido ciertamente muy verdadera. Es muy dudoso que el sabio o intelectual europeo, a partir del Renacimiento, la pasión de saber que le ha devorado no haya tenido otras raíces que algo más que el saber mismo, como lo es también en el mismo Aristóteles, al menos en la filosofía griega, dentro de la cual él estaba enclavado como su plenitud y madurez; bajo el deseo de saber hay siempre algo, un deseo, una necesidad, un amor, una voluntad.

El pensamiento vivo de Séneca (1941)
María Zambrano 

viernes, 8 de octubre de 2021

Lapidarium IV

Ryszard Kapuscinski. Lapidarium IV.

Lapidarium es un lugar (plazoleta en una ciudad, atrio en un castillo, patio en un museo) donde se depositan piedras encontradas, restos de estatuas y fragmentos de edificaciones —aquí un trozo de lo que había sido un torso o una mano, ahí un fragmento de cornisa o de columna—, en una palabra, cosas que forman parte de un todo inexistente (ya, todavía, nunca) y con las que no se sabe qué hacer.
¿Quedarán tal vez como testimonio del tiempo pasado, como huellas de búsquedas e intentos humanos, como señales? O quizá en este mundo nuestro, tan enorme, tan inmenso y a la vez cada día más caótico y difícil de abarcar, de ordenar, todo tienda hacia un gran collage, hacia un conjunto deshilvanado de fragmentos, es decir, precisamente, hacia un lapidarium.
1988

Sobre el Atlántico; nubes y más nubes; blancas, lanudas, espesas: parece que el avión se deslice por los lomos de un gran rebaño de ovejas. Pero luego las nubes ralean, se retiran, desaparecen. Al cabo de un rato, se ve en el cielo, en el aire, en el espacio tal variedad de fenómenos luminosos inusitados, tanto brillar y centellear, tantos fulgores, destellos y rayos, tantas estelas  de colores y estrellamares plateadas, que se puede acabar por creer en los platillos volantes, en los espíritus extraterrestres y en las señales enviadas desde otros planetas, desde remotas galaxias.

Brooklyn. Harway Avenue. No puedo dormir. Vista nocturna desde la ventana: edificios bajos y, al fondo, un bloque enorme de pisos. Las líneas planas de los tejados. Antenas de televisión. Chimeneas. Podría ser cualquier ciudad industrial polaca: Mielec, Pabianice, Stalowa, Wola. Solo a la llegada del día, la luz diurna aclara la situación: a pesar de todo me encuentro en Nueva York.
Una conferencia en la New School of Social Research. Después de la conferencia, una pregunta de Jonathan Schell: ¿Por qué nadie había previsto el desmoronamiento tan rápido de la Unión Soviética?
Respondo que, en mi opinión, nadie había valorado lo suficiente el poder de dos fuerzas: el nacionalismo y el dinero.

Una mujer en Harway Avenue (Brooklyn). Ayuda a cruzar la calle a los niños que se dirigen a la escuela del barrio. Su uniforme de corte impecable, su cinturón blanco, su gorra blanca con un escudo, sus guantes blancos. Consciente de la importancia de su misión, la gravedad de su semblante; está prestando un servicio. En esto se parecen a los rusos. Servidores. En Polonia, servidor es un término peyorativo. Aquí, en cambio: el orgullo de servir a una causa, a una institución, al Estado.

Tres días en Berlín. Un deambular por la ciudad sin un plan preconcebido; un poco absurdo, pero agradable. Después de años de ausencia, me alegro al descubrir que una tienda o un restaurante que conocía de antes siguen en el mismo lugar, exhiben el mismo rótulo y muestran el mismo interior. Tanto es así que al taciturno dueño de un kiosco de periódicos de la Leibnitzstrasse —que en su tiempo no había despertado mis simpatías precisamente— ahora, después de no haberlo visto durante años, ¡lo he saludado con gran alegría!

Traducción de Agata Orzeszek

Lapidarium IV
Ryszard Kapuscinski

jueves, 7 de octubre de 2021

Oír la luz

Eloy Sánchez Rosillo. Oír la luz.

Debo decir que cuando yo era niño
y en el campo veía la densa muchedumbre
de estrellas en los cielos del verano,
además de mirar tanto fulgor,
podía oír la luz: se escuchaba allí arriba
como un rumor de enjambre laborioso.

Oír la luz (2008)
Eloy Sánchez Rosillo

Falsificaciones

Marco Denevi. Obras completas. Falsificaciones.

Traducción femenina de Homero

Toda la Odisea, con sus viajes, sus naufragios, sus sirenas, sus hierbas mágicas, sus animales míticos, sus palacios misteriosos, sus aventuras y sus desastres es, para Penélope, una inútil y tediosa demora en sus amores con Ulises. Mientras tanto Andrómaca refunfuña: «Que el viejo Homero cuente la historia a su manera. Yo daré mi versión. Yo, que la he vivido. Yo, una pobre mujer desdichada. Primero, recuerdo, fue la prohibición de salir de la ciudad. Después tuve que pulir escudos, coser sandalias, fabricar flechas hasta que las manos se me llagaron. Después, vendar heridas que sangraban y supuraban y enterrar a los muertos. Después escaseaban los víveres y nos alimentábamos de ratas y de raíces. Después perdí a mi marido y a mis hijos. Después el ejército invadió la ciudad y abusó de mí y de mis hijas. Por fin el vencedor me hizo su esclava.»

Obras completas. Falsificaciones
Marco Denevi

lunes, 4 de octubre de 2021

Amor

H. G. Oesterheld. El eternauta y otros cuentos de ciencia ficción.

Desnudos, se hacen el amor delante de la chimenea.
El resplandor de las llamas les caldea la piel, los cuerpos son un solo, rítmico latido.
Un solo, rítmico latido cada vez más pujante.
Agotados, los tres cuerpos se desenroscan lentamente, las antenas se separan.
Las llamas se multiplican en las escamas triangulares.

El eternauta y otros cuentos de ciencia ficción
Héctor Germán Oesterheld

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Ocio

Luis Cernuda. Variaciones sobre tema mexicano.

Veamos. Llegaste ayer y te vas mañana. ¿Vale la pena de recapitular ahora este olvido tuyo instintivo del trabajo y ese sobresalto tuyo instintivo al recordarlo?
Veamos. El mundo sensual, marino, soleado, donde por unas horas crees vivir, ¿es real? ¿No es un sueño inconcluso de tu juventud que todavía persigues a lo largo de la vida? Aunque ese mundo fuera real, ¿sería el tuyo propio? Bien está hacer el amor, nadar, solearse, pero ¿podrías vivir así el resto del tiempo? Sé lo que vas a decir: ese mundo, sea o no real, es bastante. No hacer nada es para ti actividad bastante.
Este clima, entre otras ventajas, tiene la de indicar con más evidencia cuanto la vanidad y el aburrimiento contribuyen al exceso de actividad humana. Para vivir, ¿es necesario atarearse tanto? Si el hombre fuera capaz de estarse quieto en su habitación por un cuarto de hora. Pero no: tiene que hacer esto, y aquello, y lo otro, y lo de más allá. Entretanto, ¿quién se toma el trabajo de vivir? ¿De vivir por vivir? ¿De vivir por el gusto de estar vivo, y nada más? Bueno. Deja ahí el soliloquio y echa una mirada en torno.
Mirar. Mirar. ¿Es esto ocio? ¿Quién mira el mundo? ¿Quién lo mira con mirada desinteresada? Acaso el poeta, y nadie más. En otra ocasión has dicho que la poesía es la palabra. ¿Y la mirada? ¿No es la mirada poesía? Que la naturaleza gusta de ocultarse, y hay que sorprenderla, mirándola largamente, apasionadamente. La mirada es un ala, la palabra es otra ala del ave imposible. Al menos mirada y palabra hacen al poeta. Ahí tienes el trabajo que es tu ocio: quehacer de mirar y luego quehacer de esperar el advenimiento de la palabra.
Ahora levántate y marcha a la playa. Por esta mañana ya has trabajado casi suficientemente en tu ocio.

Variaciones sobre tema mexicano (1949-1950)
Luis Cernuda 

martes, 28 de septiembre de 2021

Ensayos y fantasías

Julio Torri. Ensayos y fantasías.

El abuelo

El abuelo —un viejecito de lustrosa y roja tez, ojos azules y barbas de plata, que quiere a toda costa ser amigo nuestro— preside la cena de innumerables nietos y nietas, amigos y amigas. (Una vieja familia que tuvo antepasados en Trafalgar).
Hablamos de Darío y Lugones y él cita a don Antonio de Solís y a Moratín; de tenis y de flirt y él desentierra sus lozanas mocedades de hijo de gobernador, en no sé qué ciudad de provincia, allá por el año de treinta.
En el comedor resuenan las risas y los gritos alegres. Todos hablamos en voz alta. Las gentiles primas sonríen llenas de benevolencia, dicen propósitos agudos, o amenazan con dengues y melindres al atrevido que respondió certeramente.
Alguien pide un cuento al viejecito. Todos aplauden y prestan atención. Y las caras se encienden por el rubor o la malicia, porque nuestro olvidadizo abuelo nos relata plácidamente un cuento picaresco de antaño, en el que todas las cosas son llamadas por su nombre, a la sana usanza antigua.

Ensayos y fantasías
Julio Torri (1889-1970) 

viernes, 24 de septiembre de 2021

El reconocimiento

Antonio Pereira. Cuentos de la Cábila.

A un chico de la Cábila que llegó a literato lo hicieron Hijo Predilecto cuando era mayor y le blanqueaba la barba.
Una noche pasaba el puente con un convecino que no tenía diploma honorífico y pensó que si un ventarrón los tirara al río, el predilecto sería el primero que salvarían.
La injusticia se le hacía insoportable, pero lo alivió el recuerdo de que en todo el barrio, él era el único que no había aprendido a nadar.

Cuentos de la Cábila (2000)
Antonio Pereira 

lunes, 20 de septiembre de 2021

Cien poemas apátridas

Erich Fried. Cien poemas apátridas.

Según una antigua anécdota

"¿Cómo conseguiste 
tú solo
hacer sesenta prisioneros?"
El interpelado rió:
"Muy sencillo,
los rodeé"

De esta forma
también yo quiero
rodear las sesenta mentiras
y las seiscientas sesenta y seis
vilezas
que nos dominan

Todavía no sé 
cómo
pero al final
será muy simple
pues no puede ser de otro modo
Y entonces me reiré

Miedo y duda

No dudes
del que
te diga
que tiene miedo

pero ten miedo
del que 
te diga
que no tiene ninguna duda

Traducción de Michel Faber-Kaiser y J. Francisco Elvira-Hernández

Cien poemas apátridas
Erich Fried

sábado, 18 de septiembre de 2021

Teoría del cangrejo

Julio Cortázar, dibujado por Pablo Gallo, 2009.

Habían levantado la casa en el límite de la selva, orientada al Sur para evitar que la humedad de los vientos de marzo se sumara al calor que apenas mitigaba la sombra de los árboles. Cuando Winnie llegaba a...
Dejó el párrafo en suspenso, apartó la máquina de escribir y encendió la pipa. Winnie. El problema, como siempre, era Winnie. Apenas tenía que hablar de ella, la fluidez del relato se coagulaba en una especie de...
Suspirando, borró en una especie de, porque detestaba las facilidades del idioma, y pensó que ya no podría seguir trabajando hasta después de cenar; pronto llegarían los niños de la escuela y habría que ocuparse de los baños de prepararles la comida y ayudarles en sus...
¿Por qué en mitad de una enumeración tan sencilla había como un agujero, una imposibilidad de seguir? Le resultaba incomprensible, puesto que había escrito pasajes mucho más arduos que se armaban sin ningún esfuerzo, como si de alguna manera estuvieran ya preparados en otra dimensión que incidía en la del lenguaje. Por supuesto, en esos casos lo mejor era...
Tirando el lápiz, se dijo que todo se volvía demasiado abstracto; los por supuesto, los en esos casos, la vieja tendencia a huir de situaciones definidas. Tenía la impresión de alejarse cada vez más de las fuentes, de organizar puzzles de palabras que a su vez eran palabras de palabras, que a su vez...
Cerró bruscamente el cuaderno y salió a la veranda.
Imposible dejar esa palabra, veranda.

Triunfo. Año XXV, n. 418 (6 jun. 1970), p. 43

Teoría del cangrejo
Julio Cortázar (1914-1984) 

jueves, 16 de septiembre de 2021

El cine de los sábados

Marilyn Monroe, retratada por Harald Haefker, 1951.

maravillas del cine galerías
de luz parpadeante entre silbidos
niños con sus mamás que iban abajo
entre panteras un indio se esfuerza
por alcanzar los frutos más dorados
ivonne de carlo baila en scherezade
no sé si danza musulmana o tango
amor de mis quince años marilyn
ríos de la memoria tan amargos
luego la cena desabrida y fría
y los ojos ardiendo como faros

Teatro de operaciones (1967)
Antonio Martínez Sarrión 

martes, 14 de septiembre de 2021

Solo

Oliverio Girondo. Persuasión de los días.

Nocturnos

9

Solo,
con mi esqueleto,
mi sombra,
mis arterias,
como un sapo en su cueva,
asomado al verano,
entre miles de insectos
que saltan,
retroceden, 
se atropellan,
fallecen;
en una delirante actividad sin rumbo,
inútil,
arbitraria,
febril,
idéntica a la fiebre
que sufren las ciudades.

Solo,
con la ventana
abierta a las estrellas,
entre árboles y muebles que ignoran mi existencia,
sin deseos de irme,
ni ganas de quedarme
a vivir otras noches,
aquí,
o en otra parte,
con el mismo esqueleto,
y las mismas arterias,
como un sapo en su cueva
circundado de insectos.

Persuasión de los días (1942)
Oliverio Girondo

jueves, 9 de septiembre de 2021

Catulinarias y Sáficas

Raúl Renán. Catulinarias y Sáficas.

Catulinarias

I

Un día, 
tu puñal, Felón,
buscará tu propia espalda...
Fiel a ti mismo,
no le negarás esa gracia
a tu compulsión.

VII

Es cierto que todos,
esclavos y nobles
se inclinan a tu paso,
Numa Tirano...
no está lejos el día
en que también se humille
ante tu majestad la rama de la horca.

Sáficas

VIII

Bellos tus versos y altos los sentidos
desbastas con tu pluma sobre el pliego.
Es belleza invisible, Publio Vatis:
para el espejo.

Catulinarias y Sáficas (1979)
Raúl Renán 

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Poemas

Robert Louis Stevenson. Pintura de John Sirgen Sargent.

 VII

El mundo en sus manos

CVII. La canción del camino

Quién se ilusionaría
Por partir hacia este o aquel lugar?
Nada hay bajo los cielos azulísimos
Que sea digno del viaje.
Por todas partes se inician sendas
Y la gente camina con fervor por ellas;
Pero a donde quiera que lleven esas rutas,
Ten por seguro que nada hay al final.

Traducción de Txaro Santoro y José María Álvarez

Poemas
Robert Louis Stevenson 

lunes, 6 de septiembre de 2021

El paso

Lêdo Ivo. Estación final.

Que me dejen pasar — es lo que les pido
delante de la puerta o delante del camino.
Y que nadie me siga en el paso.
No tengo compañeros de viaje
ni quiero que nadie se quede a mi lado.
Para pasar exijo estar solo,
solamente conmigo acompañado.
Pero si me prohibieran el paso
por ser diferente o indeseado
de todos modos pasaré.
Inventaré la puerta o el camino.
Y pasaré solo.

Traducción de Mario Bojórquez

Estación final. Antología de poemas 1940-2011
Lêdo Ivo 

lunes, 30 de agosto de 2021

Rubaiyat

Willy Pogany. Ilustración para el Rubaiyat de Omar Jayam.

VII

Llenad ya vuestra copa, y con la primavera,
despojaos del manto de la culpa invernal.
Brevísimo es el vuelo que al pájaro del tiempo
le está dado volar, y ya surca los aires.

VIII

Mirad cómo mil brotes florecen cada día
al tiempo que otros mil se esparcen por la tierra.
Este mismo verano que ha traído las rosas
sacerdotes y reyes por igual va a llevarse.

XI

Con un trozo de pan, la sombra de una rama,
un buen jarro de vino, un puñado de versos,
si cantáis a mi lado en mi yermo baldío,
este yermo baldío Paraíso se hará.

XII

A algunos les parece lo más dulce la vida
terrenal mientras otros el Paraíso ansían.
Tomad pájaro en mano sin mirar más allá,
y no sigáis la música de lejanos tambores.

Traducción de Victoria León, sobre el texto de Edward FitzGerald

Rubaiyat
Omar Jayam

miércoles, 25 de agosto de 2021

Canción del que fabrica los espejos

Ilustración de Vladimir Lapshin. 

Fabrico espejos:
Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.
Llevo por la calle la luna de azogue:
El cielo se refleja en el espejo
Y los tejados bailan
Como un cuadro de Chagall.
Cuando el espejo entre en otra casa
Borrará los rostros conocidos,
Pues los espejos no narran su pasado,
No delatan antiguos moradores.
Algunos construyen cárceles,
Barrotes para jaulas.
Yo fabrico espejos:
Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.

Ciudadano de la noche (1989)
Juan Manuel Roca 

lunes, 23 de agosto de 2021

Hombre en ruinas

Balaena mysticetus. Ballena boreal. Fuente: Wikimedia Commons.

El almejal

4

El mar gris. Las montañas apretadas de manglares. Las nubes como pedazos de una lengua indescifrable. Una hilera de pelícanos atraviesa el horizonte. Escuchamos el ronroneo del motor de la lancha. Azota nuestros rostros una ráfaga de viento. En algún momento aparece una huella de agua en medio del oleaje. El motor se apaga. Miramos, expectantes, hacia los lados. Entonces surge la ballena. Su expiración líquida. La joroba y luego la aleta. El avistamiento es breve como un suspiro. Y duradero como toda la verdad. En nuestros ojos la satisfacción. El asombro modelando las bocas. Esperamos de nuevo. Atentos a una nueva aparición. Así la revelación del poema. Así la persistencia de la poesía.

Hombre en ruinas (2018)
Pablo Montoya 

sábado, 21 de agosto de 2021

La resistencia

Ernesto Sabato. La resistencia.

CUARTA CARTA:
Los valores 
de la comunidad

Tampoco podemos vivir comunitariamente cuando todos los vínculos se basan en la competencia. Es indudable que genera, en algunas personas, un mayor rendimiento basado en el deseo de triunfar sobre las demás. Pero no debemos equivocarnos, la competencia es una guerra no armada, y al igual que aquélla, tiene como base un individualismo que nos separa de los demás, contra quienes combatimos. Si tuviéramos un sentido más comunitario muy otra sería nuestra historia, y también el sentido de la vida del que gozaríamos.

Cuando critico la competencia no lo hago sólo por un principio ético sino también por el gozo inmenso que entraña compartir el destino, y que nos salvará de quedar esterilizados por la carrera hacia el éxito individual en que está acabando la vida del hombre.

La resistencia (2000)
Ernesto Sabato 

viernes, 20 de agosto de 2021

Sendas de Oku

Matsuo Basho. Sendas de Oku.

Sosiego en un templo de la montaña

En el Señorío de Yumagata hay un templo en la montaña llamado Ryusyaku. Lo fundó el gran maestro Jikaku y es un lugar famoso por su silencio. Como me recomendaron que fuésemos a verlo, tuvimos que regresar de Obanazawa y caminar cerca de siete ri. El sol no se ocultaba aún y pedimos hospitalidad en uno de los asilos para los peregrinos que se encuentran en las estribaciones del monte. Después subimos al santuario, que está en la cumbre. La montaña es un hacinamiento de rocas y peñas, entre las que crecen pinos y robles envejecidos; la tierra y las piedras estaban cubiertas por un musgo suave y todo parecía antiquísimo. El templo está construido sobre la roca; sus puertas estaban cerradas y no se oía ningún ruido. Di la vuelta por un risco, trepé por los peñascos y llegué al santuario. Frente a la hermosura tranquila del paisaje, mi corazón se aquietó:

                                                                   Tregua de vidrio:
                                                                   el son de la cigarra
                                                                   taladra rocas.

Traducción de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya

Sendas de Oku
Matsuo Basho (1644-1694) 

jueves, 19 de agosto de 2021

Membretes

Oliverio Girondo. Membretes.

En ninguna historia se revive, como en las irisaciones de los vidrios antiguos, la fugaz y emocionante historia de setecientos mil crepúsculos y auroras.

No hay crítico comparable al cajón de nuestro escritorio.

¡Sepamos consolarnos! Si las mujeres de Rubens pesaran veintisiete kilos menos, ya no podríamos extasiarnos ante los reflejos nacarados de sus carnes desnudas. 

Llega un momento en que aspiramos a escribir algo peor.

Trasladar al plano de la creación la fervorosa voluptuosidad con que, durante nuestra infancia, rompimos a pedradas todos los faroles del vecindario.

Sólo después de arrojarlo todo por la borda somos capaces de ascender hacia nuestra propia nada.

Membretes (1926)
Oliverio Girondo 

jueves, 12 de agosto de 2021

Perseidas

Las Perseidas. Foto de archivo: EFE.

Y dónde van
las estrellas fugaces
dónde van
en la noche de agosto
esquivando deseos
en enjambre
las Perseidas
dónde van
para quién
pasan
cuando van
para ellas mismas
para nadie
pasan
cuando caen
en la noche de agosto
los deseos que no se formulan
dónde van
mientras caen
y una vez que han caído
detrás del horizonte
en la noche de agosto
dónde están
las Perseidas
nadie hay que las vea
en la noche de agosto
regresar
las estrellas fugaces
solo van.

Fabulario (2021)
Rosalba Campra 

martes, 10 de agosto de 2021

El silencio de la cima

Miguel de Unamuno. Andanzas y visiones españolas.

Unos días en la cumbre silenciosa, en el santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia, teniendo a un lado, al norte, la llanada de Salamanca, como un mar de cálidos matices sembrado de islas de verdura, los manchones de los encinares, y de otro lado, al sur, las abruptas sierras de las Hurdes, y detrás la sabana de Extremadura. Y al pie los pueblecillos de la sierra de Francia, agazapados entre castañares, enviando al cielo limpio el humo de sus hogares, viviendo su vida recogida. Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador. Silencio sobre todo.
He vivido unos días de silencio, de augusto silencio. Ni chirriar de cigarras, ni gorjear de pájaros, ni balar de ovejas, y, sobre todo, nada del rumor enloqueciente de las atareadas o alborotadas muchedumbres humanas. A ratos el canto dulce del armonio que en el coro del santuario tocaba algún dominico de los que allí arriba, en aquel verdadero sanatorio, se reponen del rudo invierno de Salamanca.

Recogerse una temporada, si, y callar, callar, envolviéndose como en mortaja de resurrección en el silencio, pero no por mezquinos móviles de defensa y de ataque, no, sino a busca de alguno de nuestros otros yos, de alguno de aquellos que he ido dejando en las encrucijadas del camino de la vida. Pues a cada cruce de caminos que en la vida se nos presenta, cuando tenemos que escoger entre una u otra resolución que ha de afectar a nuestro porvenir todo, renunciamos a uno para ser otro. Llevamos cada uno varios hombres posibles, una multiplicidad de destinos, y según realizamos algo perdemos posibilidades. Y luego suspiramos exclamando: «¡Oh, si entonces hubiera hecho otra cosa!».

Salamanca, agosto de 1911

Andanzas y visiones españolas
Miguel de Unamuno 

lunes, 9 de agosto de 2021

30 de junio, 30 de junio

Richard Brautigan, retratado por Tom Jellett.

Japón

Japón empieza y termina
                    con Japón.

Nadie sabe 
                   la historia
... Polvo de estrellas japonés
en la Vía Láctea.

Tokio
16 de mayo de 1976

Misteriosa historia a lo Dashiell Hammet

Cada vez que salgo de mi cuarto de hotel
acá en Tokio
hago las mismas cuatro cosas:
me aseguro de tener mi pasaporte
mi cuaderno
mi lapicera
y mi diccionario
inglés-japonés.

El resto de la vida es un completo misterio.

Tokio
26 de mayo de 1976

Traducción de: Gabriela Raya y María Eugenia Soler

30 de junio, 30 de junio
Richard Brautigan (1935-1984)

jueves, 5 de agosto de 2021

Si alguien tiene que ser después

Juana Bignozzi. Si alguien tiene que ser después.

He buscado tantos ídolos
me he fascinado por tantos ascetas
he soñado con sus imágenes duras rechazantes
esa pureza que humilla
la confianza en el juicio de los pocos
y sigo desconociendo la puerta única
el día único
el momento único
poco los esperé y ya no lo hago
al igual que siempre debí irme me quedé
no puedo dejar de buscarlos
aun rota de cansancio
aun perdido el deslumbramiento

Si alguien tiene que ser después (2010)
Juana Bignozzi 

miércoles, 4 de agosto de 2021

Mi campito me basta

Giampaolo Ghisetti. El campo.

Libro VI

XLIII

Mi campito me basta

Mientras a ti, Cástrico, te deleita la feliz Bayas y tu blanca ninfa nada en sus aguas sulfurosas, a mí me fortalece la paz de mi campo momentano y su choza, que no es una carga para sus hazas. Esto es lo que vale para mí el sol de Bayas y el voluptuoso Lucrino, esto representan para mí, Cástrico, vuestras riquezas. Antes me gustaba ir a cualquier sitio en busca de aguas famosas y no me daba miedo un largo viaje; ahora me deleitan los parajes próximos a la ciudad y los retiros cercanos, me basta con poder estar sin hacer nada.

Traducción de José Guillén
Revisión de Fidel Argudo

Epigramas
Marco Valerio Marcial 

lunes, 2 de agosto de 2021

Los seres periféricos

Santiago Kovadloff. Zonas e indagaciones.

No los habituales,
tus prójimos frecuentes,
                                   madre,
                                            mujer,
                                                 vecinos,
                                                            hijo,
sino los otros,
los de un instante apenas,
fortuitos, esporádicos mozos de café,
                                                      cajeros, seres,
                                                      de una vez al mes
                                                       de un día al mes,
brotando dócilmente del olvido,
sin emoción, puntuales,
sosteniéndose un minuto,
                                            dos,
ante tus ojos,
canjeándote cheques por recibos,
quesos por monedas,
plazos, fechas,
bastándose con monosílabos, partiendo, perdiendo
tu figura, anulándola;

diligentes protagonistas del ciclo, de lo cíclico,
prácticos,
yéndose, dejándote,
ellos a ti,
tú a ellos,
para seguir,
                 siguiendo,
                                  prosiguiendo.

Zonas e indagaciones (1978)
Santiago Kovadloff 

sábado, 31 de julio de 2021

Elogio de lo mismo

Gabriel Zaid. Reloj de sol.

¡Qué extraño es lo mismo!
Descubrir lo mismo.
Llegar a lo mismo.

¡Cielos de lo mismo!
Perderse en lo mismo.
Encontrarse en lo mismo.

¡Oh, mismo inagotable!
Danos siempre lo mismo.

Reloj de sol (1995)
Gabriez Zaid  

jueves, 29 de julio de 2021

Isla de mí

Lêdo Ivo, retratado por Arpad Szenes.

Vivir es fundar poco a poco un Egipto personal, repleto de momias.

Debemos ser indulgentes con quienes se equivocan, y más indulgentes aún con quienes no tuvieron la valentía de equivocarse.

Tenemos que estar presentes en cada línea de nuestro texto. No limitarnos a usar comas, sino ser las comas que utilizamos. No sólo describir una calle, sino ser la calle que describimos, con la gente que pasa, sus carteles, sus piedras y fachadas.

Hay un cierto tipo de talento que preferimos admirar en los otros, y que jamás desearíamos para nosotros mismos.

Una de las características fundamentales de la llamada cultura de masas (en las radios, cines, periódicos y revistas) es que se empeña en hacer que el pueblo se ría. La risa es el nuevo opio del pueblo.

La frontera no es un límite, sino una invitación a la travesía.

Soy un hombre de muchas preguntas y casi ninguna respuesta. Quizás mis preguntas sean mis respuestas. 

Día de intenso trabajo: escribo un poema. Hoy no estoy para nadie, ni siquiera para mí mismo.

Para todo escritor auténtico más de un lector es una exageración.

Traducción de Martín López-Vega

Isla de mí. Prosa escogida
Lêdo Ivo (1924-2012) 

Los trenes se van al purgatorio

Hernán Rivera Letelier. Los trenes se van al purgatorio.

La locomotora emerge a la luz del amanecer corriendo a todo vapor por las llanuras de la pampa. Recortado contra un horizonte en ciernes, el convoy semeja un negro jirón de sombras desprendiéndose de la noche. Y en tanto el diamante de la aurora termina de redondear el día, y el penacho de humo se despide de las estrellas trémulas, los vagones siguen desgranando su penitente rosario de rieles. Jadeante, sin siquiera recibir el saludo crispado de algún cactus reseco, el tren se va adentrando en lo más fiero del desierto, allí donde su paso irá alborotando de vida a esos perdidos pueblos salitreros acurrucados como momias a la orilla de la vía. Tristes escombros abandonados cuyas ánimas —vestidas de sus mejores trajes— aún siguen recibiendo su llegada como si se tratara del acontecimiento más importante del mundo.

Los trenes se van al purgatorio (2000)
Hernán Rivera Letelier 

martes, 27 de julio de 2021

El hombre de mundo

Azorín. Memorias inmemoriales.

Ante todo, el tipo de hombre de mundo supone un estado de civilización. No todos alcanzan a ser hombres de mundo. Quien lo sea habrá de levantarse por encima de las pasiones. Con esta altura mental, habrá de poseer también algo que es consustancial con el hombre de mundo: la comprensión de todo y el aceptar la contradicción. No podremos concebir un hombre de mundo que no comprenda todos los extravíos humanos; que los comprenda y que los perdone. No aceptaremos tampoco un hombre de mundo que no sepa aceptar, a su vez, la contradicción. Ha viajado mucho el hombre de mundo; ha leído bastante. Sabe, por lo tanto, que la verdad no puede estar en su mano. La verdad es cosa contingente: puede ser y puede no ser. Hablamos de las verdades humanas.

Memorias inmemoriales (1946)
Azorín 

lunes, 26 de julio de 2021

Hilo solo

Esperanza Ortega. Hilo solo

(palabras)

Ellas sí que te esperan
ellas sí que regresan si las dejas volar

con tensa mansedumbre
van diciendo sus nombres

Cobijo
Lentitud
Vaivén 
Entrega

Sometida Indeleble Guiadora

los pronuncian con miedo
—alguien ha maltratado
su humilde voz desnuda—

por eso les perdonas que callen tantas veces
que ninguna te diga cómo entraron en ti
por qué hueco insondable se abrió tu corazón

cómo burlan tu asedio
las cautivas
cuando husmeas a oscuras en sus nidos

Hilo solo (1995)
Esperanza Ortega

martes, 20 de julio de 2021

Inquietudes

Concha Méndez. Inquietudes.

Jazz-band

Ritmo cortado.
Luces vibrantes.
Campanas histéricas.
Astros fulminantes.

Erotismos.
Licores rebosantes.
Juegos de niños.
Acordes delirantes.

Jazz-band. Rascacielos.
Diáfanos cristales.
Exóticos murmullos.
Quejido de metales.

Inquietudes (1926)
Concha Méndez