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martes, 27 de mayo de 2014

Migajas sentenciosas

Retrato de Quevedo. Imagen tomada de la Wikipedia.

Si deseas ser amado, ama.
No hay cosa que más descontente a todos, que lo que se hizo con intento de agradarlos a todos.
Tanto mal causa parecer malo como serlo.
A ninguno le estiman más de como le ven.
La prudencia es hija del frío; el ímpetu, del calor.
El sí y el no, fueron las más breves palabras, porque sean desengañados presto los hombres, aun de los escasos de palabras.
Sin confianza no hay vivir.
Enfermedad natural humana buscar excusa a todo.

Migajas sentenciosas
Francisco de Quevedo (1580-1645)

sábado, 26 de abril de 2014

Política de Dios y gobierno de Cristo

Francisco de Quevedo. Política de Dios y gobierno de Cristo.

Los ministros de los reyes no han de comer otra cosa sino langostas. Este animal consume las siembras, destruye los frutos de la tierra, introduce el hambre y esteriliza la abundancia de los campos; destruye los labradores y remata los pobres. El alimento del ministro han de ser estas langostas, ésta ha de comer, no las cosechas, no los frutos de la tierra, no los labradores, no los pobres. Ha de comer, Señor, a los que se los comen y los arruinan; porque yo digo a vuestra majestad que el ministro que no come esta langosta, es langosta que consume los reinos.

Política de Dios y gobierno de Cristo
Francisco de Quevedo (1580-1645)

sábado, 11 de enero de 2014

Migajas sentenciosas

Francisco de Quevedo, retratado por Francisco Pacheco en 1599.

Debemos aborrecer a los vicios, no las personas.

No puede amar a otro el que a sí no se ama, ni amarse el que a sí no se conoce.

El saber ser ignorante a su tiempo es la mayor prudencia. Ninguna cosa más conveniente ni más dificultosa que moderar la sabiduría. En Agrícola lo alabó Tácito. Todos se conjuran contra el que más sabe: o es envidia o defensa de la ignorancia; si ya es que no tienen por sospechoso lo que no alcanzan. En reconociendo Saúl que David era muy prudente empezó a guardarse de él.

El sabio dominará los astros.

Migajas sentenciosas
Francisco de Quevedo (1580-1645)

sábado, 20 de marzo de 2010

Poemas

Biblioteca. Fotografía de Gavilán.
Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos
o enmiendan o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las grandes almas que la muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran don Iosef!, docta la imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta

que en la lección y en estudios nos mejora.

"Desde la torre"
Francisco de Quevedo

jueves, 11 de febrero de 2010

«Soñé que te... ¿Direlo?»

 
William-Adolphe Bouguereau:Jeune fille se défendant contre Éros. Fuente: Wikipedia
«Soñé que te... ¿Direlo?»
¡Ay, Floralba! Soñé que te... ¿Direlo?
Sí, pues que sueño fue: que te gozaba.
¿Y quién, sino un amante que soñaba,
juntara tanto infierno a tanto cielo?
Mis llamas con tu nieve y con tu yelo,
cual suele opuestas flechas de su aljaba,
mezclaba Amor, y honesto las mezclaba,
como mi adoración en su desvelo.
Y dije: «Quiera Amor, quiera mi suerte,
que nunca duerma yo, si estoy despierto,
y que si duermo, que jamás despierte».
Mas desperté del dulce desconcierto;
y vi que estuve vivo con la muerte,
y vi que con la vida estaba muerto.
Sonetos
Francisco de Quevedo

domingo, 31 de enero de 2010

Poesías


¿Ermitaño tú? ¡El mulato,
oh pasajero, habita
en esta soledad la pobre ermita
Si no eres me(n)tecato,
pon en reca(u)do el culo y arrodea
primero que güela u que te vea;
que cabalgando reses del ganado,
entre pastores hizo el noviciado.
Y haciendo la puñeta,
estuvo amancebado con su mano,
seis años retirado en una isleta,
y después fue hortelano,
donde llevó su honra a dos mastines.
Graduó sus cojones de bacines.
Mas si acaso no quieres
arrodar, y por la ermita fueres
llevado de tu antojo,
alerta y abre el ojo.
Mas no le abras, antes has de tapialle:
que abrirle, para él será brindalle.

A un ermitaño mulato
Francisco de Quevedo

sábado, 12 de diciembre de 2009

Polvo serán, mas polvo enamorado



    Cerrar podrá mis ojos la postrera...

    Cerrar podrá mis ojos la postrera
    sombra, que me llevare el blanco día;
    i podrá desatar esta alma mía
    hora, a su afán ansioso lisongera:
    mas no de essotra parte en la rivera
    dejará la memoria, en donde ardía;
    nadar sabe mi llama la agua fría,
    i perder el respeto a lei severa.
    Alma, a quien todo un dios prissión ha sido,
    venas, que humor a tanto fuego han dado,
    medulas, que han gloriosamente ardido;
    su cuerpo dejarán, no su cuidado;
    serán ceniza, mas tendrá sentido;
    polvo serán, mas polvo enamorado.

Sonetos
Francisco de Quevedo

jueves, 13 de noviembre de 2008

Las cinco Profecías de Pero Grullo

Visita de los chistes
(Las cinco Profecías de Pero Grullo)
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-Huélgome de conocerte -repliqué-. ¿Que tú eres el de las profecías que dicen de Pero Grullo?
-A eso vengo -dijo el profeta estantigua-, deso habemos de tratar. Vosotros decís que mis Profecías son disparates, y hacéis mucha burla dellas. Estemos a cuenta: las Profecías de Pero Grullo, que soy yo, dicen así:

Muchas cosas nos refieren,
Las antiguas profecías;
Dijeron que en nuestros días,
Será lo que Dios quisiere.
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Si lloviere, hará lodos;
Y será cosa de ver,
Que nadie podrá correr,
Sin echar atrás los codos
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El que tuviere tendrá,
Será el casado marido,
Y el perdido mas perdido,
Quién menos guarda, y más dá.
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Las mujeres parirán,
Si se empreñan, y parieren,
Y los hijos que nacieren,
De cuyos fueren serán.
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Volárase con las plumas,
Andárase con los pies,
Serán seis dos veces tres.
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Visita de los chistes
Francisco de Quevedo

miércoles, 15 de octubre de 2008

Gracias y desgracias del ojo del culo

Gracias y desgracias del ojo del culo, dirigidas a Doña Juana Mucha, Montón de Carne,
Mujer gorda por arrobas
Escribiólas Juan Lamas, el del camisón cagado
Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda. etc.
No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas della, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más favorecido de la Naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando; tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado pues, se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor; tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: «Bésame donde no me da el sol». Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.
Gracias y desgracias del ojo del culo
Francisco de Quevedo