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lunes, 24 de agosto de 2020

El suplicio de las moscas

Marie Louise von Motesiczky. Retrato de Canetti, 1930.

I

Le habría gustado venir al mundo en cualquier época, una y otra vez, y, a poder ser, cada vez para siempre.

Le gusta alabar a las personas que, de cualquier modo, no llegarán a nada. Pero se vuelve prudente cuando alguien da muestras de talento.

El que conoce a muy pocas personas no tardará en tratar únicamente con demonios.

Su memoria le odia, siempre se presenta cuando debería tener la boca callada.

Desea instantes que ardan el tiempo que arde una cerilla.

Escila y Caribdis del espíritu: decir demasiadas cosas, o pocas, demasiado a menudo. 

¡Qué convincente suena todo cuando se sabe poco!

Traducción del alemán de Cristina García Ohlrich

El suplicio de las moscas. Apuntes. (1992)
Elías Canetti

El suplicio de las moscas

Marie Louise von Motesiczky. Retrato de Canetti, 1930.

I

Le habría gustado venir al mundo en cualquier época, una y otra vez, y, a poder ser, cada vez para siempre.

Le gusta alabar a las personas que, de cualquier modo, no llegarán a nada. Pero se vuelve prudente cuando alguien da muestras de talento.

El que conoce a muy pocas personas no tardará en tratar únicamente con demonios.

Su memoria le odia, siempre se presenta cuando debería tener la boca callada.

Desea instantes que ardan el tiempo que arde una cerilla.

Escila y Caribdis del espíritu: decir demasiadas cosas, o pocas, demasiado a menudo. 

¡Qué convincente suena todo cuando se sabe poco!

Traducción del alemán de Cristina García Ohlrich

El suplicio de las moscas. Apuntes. (1992)
Elías Canetti

lunes, 30 de septiembre de 2019

El corazón secreto del reloj

Elías Canetti. El corazón secreto del reloj. 

1975

No dejes que las cartas de otros tiempos te den una imagen falsa de ellos. 

Uno sólo puede vivir no haciendo con mucha frecuencia lo que se propone.

El arte consiste en elegir acertadamente lo que no se hará.

¿Habrá alguna idea que merezca no ser pensada de nuevo?

1976

Dios fue interrumpido por el hombre.

Recibió un puntapié hacia la luz ¿Será feliz?

1980

Tras una vida llena de miedo logró ser asesinado.

Sin el desorden de la lectura no hay un solo escritor.

Ya no me irrita el final feliz del cuento: lo necesito.

Traducción de Juan José del Solar

El corazón secreto del reloj. Apuntes, 1973-1985
Elías Canetti

El corazón secreto del reloj

Elías Canetti. El corazón secreto del reloj. 

1975

No dejes que las cartas de otros tiempos te den una imagen falsa de ellos. 

Uno sólo puede vivir no haciendo con mucha frecuencia lo que se propone.

El arte consiste en elegir acertadamente lo que no se hará.

¿Habrá alguna idea que merezca no ser pensada de nuevo?

1976

Dios fue interrumpido por el hombre.

Recibió un puntapié hacia la luz ¿Será feliz?

1980

Tras una vida llena de miedo logró ser asesinado.

Sin el desorden de la lectura no hay un solo escritor.

Ya no me irrita el final feliz del cuento: lo necesito.

Traducción de Juan José del Solar

El corazón secreto del reloj. Apuntes, 1973-1985
Elías Canetti

sábado, 2 de junio de 2018

Masa y poder

Elias Canetti. Masa y poder.

Montones de piedra

Pero también hay montones muy distintos que no son comestibles. Se erigen montones de piedras porque es muy difícil volver a desmontarlos. Se les erige para mucho tiempo, para una especie de eternidad. No han de disminuir nunca, han de seguir siendo lo que son. No entran en ningún estómago, y no siempre se habita en ellos. En su forma más antigua cada una de las piedras estaba en lugar de un hombre que la había aportado al montón. Más tarde aumentan el tamaño y el peso de las partes constitutivas, y ya sólo se les puede construir por muchos a la vez. Representen lo que sea, contienen el esfuerzo concentrado de incontables y arduos caminos. A menudo es un enigma cómo se logró erigirlos. Cuanto menos se comprende su presencia, cuanto más lejana sea la procedencia de la piedra y cuanto más largos los caminos, tanto mayor fue el número de los hombres que uno debe imaginarse como erectores, tanto más profunda es la impresión que producen en todos los hombres posteriores. Representan el esfuerzo rítmico de muchos, del que nada queda excepto este indestructible monumento.

Traducción del alemán de Horst Vogel

Masa y poder (1960)
Elias Canetti 

Masa y poder

Elias Canetti. Masa y poder.

Montones de piedra

Pero también hay montones muy distintos que no son comestibles. Se erigen montones de piedras porque es muy difícil volver a desmontarlos. Se les erige para mucho tiempo, para una especie de eternidad. No han de disminuir nunca, han de seguir siendo lo que son. No entran en ningún estómago, y no siempre se habita en ellos. En su forma más antigua cada una de las piedras estaba en lugar de un hombre que la había aportado al montón. Más tarde aumentan el tamaño y el peso de las partes constitutivas, y ya sólo se les puede construir por muchos a la vez. Representen lo que sea, contienen el esfuerzo concentrado de incontables y arduos caminos. A menudo es un enigma cómo se logró erigirlos. Cuanto menos se comprende su presencia, cuanto más lejana sea la procedencia de la piedra y cuanto más largos los caminos, tanto mayor fue el número de los hombres que uno debe imaginarse como erectores, tanto más profunda es la impresión que producen en todos los hombres posteriores. Representan el esfuerzo rítmico de muchos, del que nada queda excepto este indestructible monumento.

Traducción del alemán de Horst Vogel

Masa y poder (1960)
Elias Canetti 

sábado, 17 de marzo de 2018

Apuntes

Elias Canetti. Apuntes 1992-1993.

1992

Nada desea tanto el viejo como impartir consejos; no tiene por qué saber lo que dice, pero lo dice.

Apuntes de una nueva vida, que no recoja nada de la anterior.

Escribir te alivia. Aunque no tengas nada que decir, te alivia escribir.
¿Sabe uno cuándo no tiene nada que decir?

Atrás han quedado los tiempos en que me apetecía leer sin parar sobre los pueblos "simples, primitivos".
¿He renunciado a ellos? ¿Los he abandonado también yo a su destino?
No, pero es aterrador que los que se han salvado sean como nosotros.

Cualquier contradicción en los demás lo alarma. Las suyas ni las nota.

Traducción de Juan José del Solar

Apuntes 1992-1993
Elias Canetti

Apuntes

Elias Canetti. Apuntes 1992-1993.

1992

Nada desea tanto el viejo como impartir consejos; no tiene por qué saber lo que dice, pero lo dice.

Apuntes de una nueva vida, que no recoja nada de la anterior.

Escribir te alivia. Aunque no tengas nada que decir, te alivia escribir.
¿Sabe uno cuándo no tiene nada que decir?

Atrás han quedado los tiempos en que me apetecía leer sin parar sobre los pueblos "simples, primitivos".
¿He renunciado a ellos? ¿Los he abandonado también yo a su destino?
No, pero es aterrador que los que se han salvado sean como nosotros.

Cualquier contradicción en los demás lo alarma. Las suyas ni las nota.

Traducción de Juan José del Solar

Apuntes 1992-1993
Elias Canetti

miércoles, 5 de octubre de 2016

Masa y poder

Elías Canetti. Masa y poder.

Aspectos del poder
Gloria

A la gloria sana le es indiferente en boca de quién se extravía. No hace diferencia; lo esencial es sólo que sea pronunciado el nombre. La diferencia hacia los que lo pronuncian, en especial su igualdad entre sí, para el maníaco de gloria, delata el origen de su manía en los procesos de masa. Su nombre reúne una masa. Al margen, y sólo en escasa relación con lo que un hombre es realmente, el nombre lleva su propia, ávida, vida.
La masa del maníaco de gloria está formada por sombras; a saber, criaturas que no tienen por qué estar con vida, si es que tan sólo podrán una cosa: pronunciar un muy determinado nombre. Se desea que lo digan a menudo y se desea también que lo digan ante muchos, en una comunidad por lo tanto, para que muchos lo aprendan y se reconforten al pronunciarlo. Pero lo que hacen estas sombras si no  —su tamaño, su aspecto, su alimento, su obra—, al famoso le es más indiferente que el aire. Mientras uno se preocupa de los propietarios de bocas decidoras de nombres, mientras las recluta, las corrompe, incita o fustiga, no es aún célebre del todo. En ese caso está sólo preparando los cuadros para su ulterior ejército de sombras. Ya ganada, la gloria puede permitirse despreocuparse de todos, sin perder nada con ello.
Las diferencias entre el rico, el detentador del poder y el famoso, acaso pueden resumirse así:
El rico colecciona montones y rebaños. En lugar de éstos está el dinero. Los hombres no le interesan; le es suficiente el poder comprarlos.
El detentador del poder colecciona hombres. Los montones y los rebaños nada le significan, a no ser que los necesite para la adquisición de hombres. Pero quiere hombres que viven, para enviarlos de avanzada o llevarlos consigo a la muerte. Los muertos anteriores y los que nacerán después sólo le importan en lo mediato.
El famoso colecciona coros. De ellos, sólo quiere escuchar su nombre. Pueden estar muertos o con vida, o ni siquiera con vida, eso es indiferente, basta que sean grandes y ejercitados en corear su nombre.

Traducción de Horst Vogel 

Masa y poder (1960)
Elías Canetti

miércoles, 30 de marzo de 2016

Espera de órdenes

Ángel García Pinto. Soldado español de infantería (1909)

El soldado en servicio actúa sólo por orden. Puede que tenga ganas de esto o de aquello; puesto que es soldado eso no cuenta, debe privarse de ello. No puede hallarse ante una encrucijada: aun si se hallare ante ella no es él quien decide cuál de los caminos tomar. Su vida activa está restringida por todos lados. Hace lo que todos los demás soldados hacen con él; y hace lo que le es ordenado. La pérdida de todas las demás acciones, que los demás hombres, según creen, ejecutan libremente, lo vuelve ávido de las acciones que tiene que ejecutar.
Un centinela que permanece durante horas inmóvil en su puesto, es la mejor expresíón de la constitución psíquica del soldado. No debe alejarse; no debe dormirse; no debe moverse, a no ser que le estén prescritos ciertos movimientos, exactamente fijados. Su servicio propiamente dicho es la resistencia a cualquier tentación de abandonar su puesto, sea cual fuere la forma en que ésta se le presente. Este negativismo del soldado, como muy bien se le puede llamar, es su espinazo. Todas las causas corrientes para la acción, como las ganas, el temor, la inquietud, de las que tan esencialmente consiste la vida del hombre, las reprime dentro de sí. Las combate mejor ni siquiera confesándolas.
Todo acto que entonces realmente ejecuta debe estar sancionado: por una orden. Puesto que es difícil para un hombre no emprender nada, se acumula en él una gran expectativa por aquello que le está permitido emprender. El deseo de acción se restaña y crece hasta los desmedido. Pero porque antes de la acción hay una orden, la expectativa se vuelve a ésta: el buen soldado está siempre en un estado de consciente espera de órdenes.

Traducción de Horst Vogel

Masa y poder (1960)
Elías Canetti

jueves, 29 de octubre de 2015

El suplicio de las moscas

Elías Canetti. Foto:Wikipedia.


Uno que, para no envejecer, viaja sin cesar.
Otro que, con el mismo propósito, permanece absolutamente inmóvil.

Con la edad los prejuicios se vuelven peligrosos. Uno se siente orgulloso de ellos. Les está agradecido, como si fuesen ellos los que le han permitido continuar con vida. Y así, suelen activarse muy tarde del modo más curioso. Podría hablarse incluso de un florecimiento tardío de los prejuicios. Ya no se combaten, no se les opone resistencia. Uno los va sacando a la luz por separado y los contempla detenidamente, cual productos de una vida riquísima, auténticas joyas, restos inagotables. Cuando alguien nos los echa en cara: ¡pero si son prejuicios!, asentimos encantados. ¡Ojalá tuviéramos más! ¡Ojalá no hubiéramos perdido algunos en el camino! Quien posee prejuicios tiene cierto peso y lo sabe. Los jóvenes que apenas tienen son para él paja en el viento. El que posee prejuicios está decidido a no renunciar a nada suyo que irrite a los demás.

Traducción de Cristina García Ohlrich

El suplicio de las moscas
Elías Canetti (1905-1994)

lunes, 27 de octubre de 2014

La provincia del hombre

Elías Canetti. La provincia del hombre.

1952
Puede que uno haya conocido a tres o cuatro mil personas; nunca habla más que de seis o siete.

Algunas cosas uno las retiene simplemente porque no tienen relación con nada.

A partir de cierta edad, toda persona inteligente y sensata aparece como peligrosa.

1955
¡Cuántas cosas he olvidado que creía saber!, ¡de cuántas cosas que yo creía evidentes como la luz del sol no sé una palabra!

La vida de la mayoría de los hombres en definitiva consiste sólo en instrucciones que, sin sentido alguno, se dan a sí mismos o dan otros.

Un país en el que nadie se atreve a mirar al cielo, y el que sale de casa baja la cabeza.

Traducción de Eustaquio Barjau

La provincia del hombre. Carnet de notas 1942-1972
Elías Canetti

martes, 5 de noviembre de 2013

La arqueócrata

David Roberts. Kom Ombo, Egipto, (1848).

La arqueócrata desdeña lo que no tenga milenios y sabe buscarlo. De haber sido como ella, su abuela se habría conformado con Troya, pero eran otros tiempos. El progreso sigue marcha atrás y ella lo aprovecha. La gente excava y excava, ella sabe dónde. Nada queda oculto  a sus ojos. Lleva puesto el oro más antiguo, a nadie le permite tocarlo, estaba predestinado para ella, cuando esas antiquísimas ciudades desaparecieron, sabían ya para quién era. La varita mágica que lleva en su corazón le indica dónde estuvo habitada la tierra.
Se burla de las naturalezas inferiores que, apiñándose en las joyerías, determinan con precios el valor de las alhajas. Lo venal puede estar bien para los nuevos ricos o sabandijas similares. La Arqueócrata no ignora lo que se debe a sí misma, lleva en la sangre el espíritu de esas viejísimas culturas que tardaban años en tallar una piedra y cuyos esclavos aunaban respeto, capacidad y paciencia.
No la engañan con purezas de sangre: las mezclas la han aguado; sabemos qué azares lamentables engendran a los hombres, qué orgullo es de fiar, quién no se vende; se abstiene de rastrear su origen, llegue adonde llegue, se estremecería de asco. Sólo es impoluto lo que ha yacido bajo tierra, tanto más cuantos más milenios haya estado oculto. Los ilusos que siguen creyendo en las pirámides la hacen sonreir. Que no le hablen de faraones, todas las momias son falsas, ella quiere lo auténtico, lo que se ignora, y sólo ese momento en que sale a la luz es el momento de la verdad.
Pocos días después, los embaucadores se precipitan sobre el hallazgo y cuando han pulido los preciosos objetos hasta dejarlos relucientes, parecen actuales.
La Arqueócrata no tolera a nadie en torno suyo y no tiene familia. Vigilada por perros feroces, pero obedientes, vive, cuando no está de viaje, sola. Más casi siempre está de viaje. Con su inmensa fortuna, que desprecia, ayuda a los arqueólogos de todo el mundo, y cuando descubren algo acude inmediatamente para reclamar su legítima antes de que se convierta en un bien público y pase a los museos, donde desaparece para siempre.

Traducción de Juan José del Solar

Cincuenta caracteres
Elías Canetti

domingo, 17 de julio de 2011

Apuntes rescatados

Elías Canetti, en su casa de Zurich en 1980. Fuente: El País.

Lo perfecto no deja entrar a nadie

Lo que un escritor no ve , no ha acontecido.

Tu pecado original: abrir la boca. Mientras escuchas, eres inocente.

Todos los hombres del mundo entero, todos los jóvenes venían a verlo a Hampstead.
Sólo está vivo quien deja que le molesten. Los que no son molestados , ya están muertos.

Encontrar a un asceta que nunca haya dicho nada que no fuera de vital importancia para él.

Traducción de Juan José del Solar

Hampstead. Apuntes rescatados, 1954-1971.
Elías Canetti

viernes, 28 de enero de 2011

La autodonante

Elías Canetti, en 1972.Fuente de la imagen: El País.

Vive de los regalos que recupera. No ha olvidado ni uno. Los conoce todos, sabe donde están uno a uno. Escudriña cualquier lugar en su busca y siempre encuentra pretextos. Le gusta ir a casas desconocidas en las que espera hallar también algún regalo suyo. Hasta las flores marchitas reverdecen para dejarse recuperar por ella.
¡Cómo pudo hacer tantos regalos y no recuperarlos antes! Ella, que todo lo olvida, no olvida nunca un regalo y sólo tiene dificultades con los ya consumidos. Es triste que aparezca y se lo hayan comido todo. En esos casos se sienta, cavilosa y perdida, e intenta recordar qué podría haber en aquel sitio. Con disimulo mira en derredor, persona fina, por si hubiera algo escondido. Siente especial predilección por las cocinas; una ojeada a la basura, una punzada al corazón: ahí están, las mondas de sus naranjas. ¿Cómo no las trajo más tarde? ¿Por qué no vendría antes a buscarlas?
"¡Mi tetera!", dice, y se apodera de ella. " "¡Mi bufanda! ¡Mis flores! ¡Mi blusa!". Cuando la obsequiada lleva la blusa puesta, le pide que le permita probársela y se va con ella, no sin antes haberse pavoneado un rato ante el espejo.
Y ¿no espera que le hagan devoluciones espontáneamente? No, prefiere recogerlas ella misma. ¿No aprovecha para llevarse otras cosas? No, sólo le interesan sus regalos. Se encariña con ellos, los desea, le pertenecen. Pero entonces, ¿para qué los regala? Para recuperarlos, por eso los regala.

Traducción de Juan José del Solar

Cincuenta caracteres
Elías Canetti

miércoles, 14 de abril de 2010

Las voces de Marrakech

Elías Canetti en Berlín en 1974. Fuente: El País.

Sueño en un hombre que olvida las lenguas de la Tierra hasta no comprender cuanto se dice en ninguna de ellas.
¿Qué hay en el lenguaje? ¿Qué esconde? ¿Qué le sustrae a uno? Traté de aprender, durante las semanas que pasé en Marruecos, no tanto árabe como también una de las lenguas beréberes. No quería perder ni un ápice de la fuerza de esas extrañas voces. Quería sentirme tan afectado por esos sonidos tan heterogéneos como en realidad se merecen, y no flaquear por un conocimiento deficiente y superficial. No había leído nada sobre el país. Sus lugares me resultaban tan ajenos como sus gentes. Lo poco que a lo largo de una vida le llega a uno por los aires, de cada país y cada pueblo, se pierde en las primeras horas.
Pero permanecía la palabra "Alá", que no podía eludir de ninguna manera. Por lo que atañe a los viejos, una parte de mi experiencia me predisponía hacia ellos, la parte más cotidiana, emotiva y persistente. Viajando lo toleramos todo, los prejuicios quedan en casa. Se observa, se escucha, se siente uno fascinado ante lo más atroz porque es nuevo. Los buenos viajeros son despiadados.

Las voces de Marrakech
Elías Canetti

sábado, 2 de mayo de 2009

El Calosaurio

Juliet Coombe. Borobudur, Java, Indonesia.
El Calosaurio, a quien muchos, para abreviar, llaman Casaurio, anda en pos de cuanta belleza ha habido, hay y habrá en el mundo, y la encuentra en palacios, museos, templos, iglesias y cuevas. No le importa si algo que tiempo atrás pasó por bello se ha vuelto entretanto un poco rancio, para él sigue siendo lo que fue; aunque a diario surjan nuevas obras belllas, cada una lo es en sí, ninguna excluye a las otras, todas esperan que él, en actitud reverente, se detenga al pasar y las admire. Basta verlo ante la Madonna Sixtina o la Maja Desnuda: se aproxima desde ángulos distintos, se para a distancias diferentes, permanece inmóvil largo rato -o a veces poco, cambiando de posición constantemente-, y se queja cuando advierte que es imposible acercarse por detrás.
El Calosaurio o Casaurio se abstiene de formar palabras que puedan deformar su ritual. Respira profundamente y enmudece, no compara, no razona, no remite a páginas, estilos o costumbres. Prefiere ignorar cómo vivió el creador de la obra bella y más aún lo que pensaba. Todos viven de algún modo, no importa saber si su vida fue difícil, tampoco lo habrá sido en exceso, pues la obra no estaría ahí, y el simple hecho de llevarla dentro es una dicha que habría que envidiarle, si de algo pueden servir tales futilidades subjetivas.
Personalmente le va muy bien al Casaurio, no tiene dificultades para buscar bellezas por su cuenta y consagrarse a ellas. Se abstiene de comprarlas para seguir siendo imparcial, vano sería, además, intentarlo a estas alturas, pues gran parte de las obras bellas están ya en manos seguras. Posee muy poco dinero y lo emplea con mesura en sus perpetuos viajes. En ellos desaparece y nunca se le ve en camino, es como si viajara con la capa invisible. Se deja ver, en cambio, ante las obras bellas, y quien lo haya visto una vez en Arezzo o en la Brera, volverá a verlo con seguridad en Borobudur y en Nara.

Cincuenta caracteres
Elías Canetti

lunes, 23 de febrero de 2009

La Primaluna

Madeline Von Foerster. Mirabilis.
En un sueño le fue revelado a la Primaluna que tenía parientes en la Luna. Ya lo había sospechado, pues nunca ha ido a un país sin tropezar con gente que le resulte familiar y conocida. Amigos no eran, nunca los había visto y tampoco entendían su idioma. Era más bien algo en su aspecto: la inclinación de la cabeza, la redondez de las uñas, la posición expectante de los pies.

Tras un tanteo inicial encuentran por lo general una tercera lengua que les permite entenderse, se sientan juntos, intercambian sus linajes y pronto reducen las aparentes distancias. Mucho se ha peregrinado en este mundo y los hombres abandonan su país por infinidad de motivos. la Tierra es pequeña, hoy lo sabemos, y poco significan las distancias. Ya han dado con un nombre que les suena a ambos, y con un poco de paciencia y muchísimo tacto comprueban, quién lo creería, que pertenecen a la misma familia y que hasta habían sospechado de su mutua existencia. Quien tenga disposición para estas cosas y mantenga alerta los ojos y el recuerdo vivo, no tendrá que preocuparse de buscar amigos, pues hallará parientes en todas partes.
"Llevo un registro de ellos", dice la Primaluna, "y no viajo por ningún otro motivo. Aún no he estado en un país donde no haya encontrado parientes. El mundo no puede ser tan malo como dicen. ¿Por qué no buscan todos a sus familias? En vez de viajar al extranjero para ser un extranjero, hay que viajar para sentirse en su país".

Cincuenta caracteres
Elías Canetti