viernes, 7 de mayo de 2010

Ya no quiere el palacio

Prosas profanas y otros poemas
Sonatina
***
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de Mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
***
Prosas profanas y otros poemas

4 comentarios:

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amigo Ar Lor,

Buena Sonatina la que nos presentas. Es que, como bien dice Rubén Darío, la vida natural y normal es lo mejor que existe. ¡Al traste con las apariencias y las mascaradas! No nay nada más extraordinario que ser un ser normal, con la libertad que eso implica en todos los sentidos.

Ya el Romano Horacio hablaba de la Aurea mediocritas [la medianía dorada, áurea] considerándola como un valor a tener en cuenta y deseable.

Un cordial saludo,

Antonio

Ar Lor dijo...

Querido amigo Antonio:
Estoy totalmente de acuerdo, en cuanto uno se olvida de las apariencias, del "aparentar", del "estatus", hablando con propiedad, es feliz y libre. ¿Cuando se libra uno del estatus?; cuando está solo, cuando crea, con la familia, con los amigos o con los animales. Y la Aurea mediocritas es una fórmula empleada con éxito a lo largo de la historia para poder tener una prodigiosa vida a escondidas.
Un saludo, amigo Antonio

elena clásica dijo...

Querido Ar Lor:

Vamos a ver qué le pasa a esta princesita, que está tan triste y doliente, démosle una mensaje de esperanza:

«Calla, calla, princesa, dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor.»

Fantástico apunte sobre el tópico de "aurea mediocritas" que comentáis Antonio y tú.
Cuando uno escapa de las mascaradas, de las apariencias falsas, alcanza su libertad, nada más extraordinario, dice nuestro Antonio. Por tu parte, añades la prodigiosa vida a escondidas, que surge cuando uno se libera de falsedades y hueras demostraciones.

La sonatina de nuestro querido poeta Rubén Darío, aparte su belleza formal, creo yo que ofrece una lectura desde varios planos semánticos: la defensa de este tópico la dejáis cristalina y clara.

Me viene a la cabeza el "Retrato" de Antonio Machado, así, las siguientes estrofas:

"Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una."


Sí, parece ello que nuestra princesita, trasunto del alma poética de Rubén Darío quiera liberarse de un barniz de afeites del nuevo gay-trinar, a pesar de que la sonatina pertenece al modernismo de "Prosas profanas", se vislumbra en él un hilo más estilizado y místico que aún habrá de esperar, la búsqueda de una poesía más pura. De esta manera, parece que en su gusto por el esoterismo, Rubén Darío haga que la princesita cual chamán iluminado, se quiera identificar con los fenómenos naturales:
quiere ser golondrina, mariposa, llegar a volar, quiere ser un rayo del sol, un lirio de mayo, o perderse en el viento sobre el mar. Habrá de esperar esta princesita a que llegue su feliz caballero liberador, que sabe lo que es vencer a la muerte.

Esta idea asume su forma definitiva en "Cantos de vida y esperanza":

"La torre de marfil tentó mi anhelo;
quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo."


Parece que desde la estética del modernismo de la gaya ciencia, el alma anhele una liberación de la torre de cristal.

Por otro lado, las imágenes son de una belleza suprema, en ellas está de momento presa la princesa
"en la jaula de mármol del palacio real".


A modo de metáforas modernistas y de narrativa fantástica, me parece recordar la estética y la liberación de la bella protagonista en Jean Cocteau, en la que podríamos llamar su visión cinematográfica del episodio de "Cupido y Psique" del "El asno de oro" de Apuleyo.

Calla, calla, princesita, ¿aún no sabes que has de conocer el lado más terrible y oscuro en tu cárcel de oro para que llegue tu caballero que te adora sin verte, a encenderte los labios con un beso de amor?

No sé si se me nota... pero Rubén Darío me toca la fibra.

Me encanta que aparezca por aquí a darnos alguna sorpresa.

Besazos, querido amigo.

Ar Lor dijo...

Amiga del alma, Elena:
¿Cuándo toca en "tus clases, Rubén Darío?
A mi también "me toca la fibra" y sus versos, aparentemente producidos dentro de una "torre de marfil, gracias a sus imágenes, que son como dices, de "una belleza suprema", escapan de la "torre" y a aquel que está dispuesto a cabalgarlos, le llevan a perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Si esto no es preferible a una jaula, aunque sea de oro o de cristal, el mundo estaría acabado.
Y hay veces en que "esta jaula", se llama "realismo" y es un "escape" de la imaginación creadora que a veces es fallida, pero cuando acierta, transciende lo real y lo imaginario. Y quizás es la única vía que puede comunicar sorpresas, a aquellos a los que les interesen estos asuntos.
Los ojos con que la muchacha mira al muchacho, en la pintura de Pierre Auguste Cot, muestran que hay "fuerzas de atracción", muy distintas de las gravitatorias que inundan el mundo y si hay versos que precisan "afeites", pues que se le va a hacer. Si quitamos la malaquita de los ojos de Cleopatra, ¿qué queda de Cleopatra?
Puede hablarse de un "beso de amor" en el presente "crítico" en que vivimos. ¡Si! Y es más hay una "lucha de clases de imaginación", y los poetas no pueden caer en el quintacolumnismo jamás, deben tirar por dónde les dé la real gana, pues son la realeza del intelecto. Como Aquí
Besos, Elena