sábado, 8 de enero de 2011

Walden

Henry David Thoreau, en 1856. Fuente de la imagen: Wikipedia.

Podríamos someter nuestra vida a mil sencillas pruebas, como, por ejemplo, que el mismo sol que madura mis judías ilumina a la vez un sistema de planetas como el nuestro. Si hubiera recordado esto, habría evitado ciertos errores. No las cultivé a esa luz. ¡De qué maravillosos triángulos son ápices las estrellas! ¡Qué seres distantes y diferentes en las varias mansiones del universo contemplan lo mismo a la vez! La naturaleza y la vida humana son tan variadas como nuestras diversas constituciones. ¿Quién dirá qué perspectiva ofrece la vida a otro? ¿Podría ocurrirnos un milagro mayor que mirar a través de los ojos ajenos por un instante? Deberíamos vivir en todas las épocas del mundo en una hora, ¡ay, en todos los mundos de cualquier época! ¡Historia, poesía, mitología! Ninguna lectura de la experiencia ajena sería tan asombrosa e informativa como ésta.

Walden
Henry David Thoreau