domingo, 31 de julio de 2011

El viaje

Wen Shen. Alegre, gozoso, jubiloso.

Treinta años he vivido en el retiro,
y estuve así separado del mundo.
Viví con mi poesía, con mis libros,
en medio de los árboles, de mi huerto,
libre de vanidades.
¿Abandonar todo esto y marchar
allá lejos, a Ching Chu?

Los remos hendían el agua bajo una pálida luna de otoño.
LLegué a la orilla del río; me despedí de mis amigos;
se levantó una brisa helada; caía el día.
En el crepúsculo, el paisaje era diáfano y delicado,
¡Qué grandioso y brillante este delicioso lugar!
Centelleaba en las rápidas aguas del río.

Al pensar en el viaje, el sueño huye de mí;
en medio de la noche, me levanto sobresaltado.
No, amigos; el canto de Sang no es para mí;
mi corazón añora la soledad del campo.
Me arranqué el gorro de la borla de jade y me volví a mi casa.
No deseo cargos oficiales;
sólo quiero cultivar mi verdadero yo bajo un techo de paja,
y dejar un nombre limpio.

Traducción de Marcela de Juan (Ma Ce Huang)

El viaje
Tao Ch'ien