martes, 11 de diciembre de 2012

Génesis, 3

Mihály Zichy. Adán y Eva.

Aquella mañana empezamos a ver las cosas más claras: la complejidad del universo, la evolución de los seres vivos, que sobre un punto de apoyo se podría levantar el mundo, que era la tierra la que giraba alrededor del sol y no al contrario y, sobre todo, intuimos que la existencia es un misterio indescifrable. No habían pasado ni dos horas cuando llegó el guardia con la carta de desahucio: el casero había conseguido echarnos a la calle. Nos vinimos a este lugar tan frío, tuvimos hijos. El caso es que aquella mañana, en el desayuno, habíamos compartido una manzana.

Génesis, 3
José María Merino