sábado, 23 de agosto de 2014

El huevo y la gallina

Barry Pringle. Huevo.

DE MAÑANA en la cocina, sobre la mesa, veo el huevo.

Miro el huevo con una sola mirada. Inmediatamente advierto que no se puede estar viendo un huevo. Ver un huevo no permanece nunca en el presente: apenas veo un huevo y ya se vuelve haber visto un huevo hace tres milenios. En el preciso momento de verse un huevo éste, es el recuerdo de un huevo. Solamente ve el huevo quien ya lo ha visto. Al ver el huevo es demasiado tarde: huevo visto, huevo perdido. Ver el huevo es la promesa de llegar un día a ver el huevo. Mirada corta e indivisible; si es que hay pensamiento; no hay;  hay huevo. Mirar es el instrumento necesario que, después de usado, tiraré. Me quedaré con el huevo. El huevo no tiene un sí mismo. Individualmente no existe.

Al huevo dedico el país chino.

Traducción de Juan García Gayó

La legión extranjera
Clarice Lispector