lunes, 17 de noviembre de 2014

De la inspiración

Henry Miller, en 1940. Foto: Wikipedia.

Cada hombre tiene su camino. Después de todo, la mayor parte de lo que se escribe se origina al margen de la máquina de escribir, de la mesa de trabajo. Yo diría que ocurre en esos momentos tranquilos y silenciosos, mientras uno camina o se afeita o juega o hace cualquier otra cosa, o incluso hablando con alguien hacia quien no se siente un interés vital. Estás trabajando, el cerebro está elaborando este problema en un rincón perdido de la cabeza. De modo que cuando uno se sienta  a escribir no es más que una mera cuestión de transmisión.
¿Qué es un artista? Es un hombre con antenas que sabe cómo engancharse a las corrientes que hay en la atmósfera, en el cosmos; sencillamente, tiene esa capacidad de enganche, por así decir. ¿Quién es original? Todo lo que hacemos, todo lo que pensamos, lo que ya existe, y de lo que sólo somos intermediarios, eso es todo, el que utiliza lo que hay en el aire. ¿Por qué hay ideas, grandes descubrimientos científicos que ocurren en diferente partes del mundo al mismo tiempo? Lo mismo ocurre y es cierto para los elementos que surgen para crear un poema o una gran novela o cualquier obra de arte. Ya están en el aire, no se les ha verbalizado, eso es todo. Necesitan ese hombre, ese intérprete, para darle vida.

Tomado de la revista Quimera nº 88.

De la inspiración
Henry Miller