sábado, 18 de julio de 2015

Un dulce

Natalie Goldberg. El Gozo de Escribir.

Hay una vieja tradición hebraica por la cual, cuando un chico se inicia en el estudio de la Torá, precisamente la primera vez, cuando ha leído la primera palabra, le dan un poco de miel o un dulce. De esta forma, el chico asociará siempre el estudio con el dulce. Tendría que ser también igual en la escritura. Desde el principio hemos de estar convencidos de que escribir es bonito y placentero. No luchemos contra ello. Hagámonos amigos.
Y el escribir es nuestro amigo. Nunca nos abandonará, aunque nosotros reneguemos de él muchas veces. El proceso de la escritura es una fuente continua de vida y vitalidad. Algunas veces, cuando vuelvo a casa del trabajo y me siento deprimida y completamente desequilibrada, me digo. "Natalie, sabes lo que tienes que hacer. Tienes que escribir". Si soy lista, me escucho a mí misma. Si, en cambio, me dejo vencer por la pereza o la destructividad, no lo hago, y sigo sintiéndome depimida. Pero, si me escucho, escribir me proporciona la posibilidad de tocar con la mano mi propia existencia y esto, indefectiblemente, me suaviza y me permite otra vez sentirme en contacto conmigo misma. . Aunque describa con detalle el tráfico en la hora punta, revivir esta experiencia, normalmente me da una sensación de paz y afirmación. "Soy un ser humano. Por la mañana me levanto, salgo en coche y voy a trabajar".
Hay una frase de Gore Vidal que cito a menudo: "Como todo autor (y todo lector) sabe, escribir bien es el viaje más bonito que existe". No nos creemos el problema de escribir "bien"; simplemente escribir, ya es el paraíso.

Traducción de Rosanna Zanarini

El Gozo de Escribir
Natalie Goldberg