lunes, 28 de marzo de 2016

De la igualdad de clases

Ilustración de Zhang Xiexiong.

El demagogo Hsü-Hia, atraía verdaderas multitudes. Con palabra poderosa e incisiva no cesaba de machacar acerca de la igualdad natural de todos los seres humanos y contra la existencia de los privilegios. Y como era muy inteligente no apelaba a adornos literarios o a las formas tradicionales, sino que iba derecho al grano. "Acaso —tronaba— ¿es justo que el emperador F'ang y su corte de funcionarios parásitos, los mandarines que explotan la ignorancia del pueblo y los generales sus temores, vivan todos como los dioses, comiendo nidos de codornices, paseando entre sus jardines suntuosos, haciendo el amor con hermosas y experimentadas cortesanas o cabalgando a campo traviesa para cazar el tigre o el halcón, mientras vosotros, campesinos, pescadores y zapateros morís de hambre en un trabajo embrutecedor y sin pausa?". Pero F'ang, sin preocuparse demasiado lo dejaba hacer, porque Hsü-Hia vivía en un palacio lleno de muebles de ébano y madreperla, su mesa era la mejor provista del imperio, se destacaba como un formidable soldado y cazador, y además tenía éxito sin parangón con las mujeres más seductoras del país.

El libro del señor de Wu (1980)
Rodolfo Modern