sábado, 5 de marzo de 2016

El pájaro imperfecto

Gale Franey. Libro y pájaro.

48
El astrónomo Said ben Ishraq, un hombre meditativo y prudente como pocos, al llegar a viejo se volvió tan receloso de las cosas lejanas que observaba las estrellas del cielo como si mirara pájaros en su jardín de Niffari.

106
En la primavera, las golondrinas hacían el nido en el balcón del abuelo Amani, porque querían saber que había bajo la mirada apasionada de aquellos ojos que nunca paraban de escrutar el horizonte.

109
Una mañana, en que Safi Konokono abrió su libro de Ciencias Naturales y comprobó con sorpresa que el águila dorada había desaparecido de su página, confuso, no se atrevió a decir nada.
Al día siguiente, cuando se hizo patente que le faltaba el halcón peregrino, quizá por prudencia, tampoco lo dijo a nadie.
Cuando, con posterioridad, se le escaparon de las hojas todos los pájaros, y después los reptiles y los ofidios y los mamíferos, Safi se hizo el tonto, porque, de repente, entendió que un libro en blanco era la mejor contribución a sus dotes de pésimo estudiante.

Traducción de Carlos Vitale

El pájaro imperfecto 
Josep-Ramon Bach