viernes, 18 de diciembre de 2009

De las cosas maravillosas

Manuel Castro. Arrival. La llegada del barco.
Entre las cosas maravillosas que se manifiestan en la posesión algunas duran toda la vida, otras un instante. Durables: la lectura; el estudio; la investigación científica; la composición literaria; la composición y la ejecución musicales; la pintura; la escultura; la práctica de juegos como el ajedrez y los deportes. Fugaces: luego de una larga ausencia, en el primer despertar en el campo, la luz del día en las hendijas de la ventana; en medio de la noche, despertar cuando el tren para en una estación y oir desde la cama del compartimiento la voz de gente que habla en el andén; al cabo de días de navegación tormentosa, despertar una mañana en el barco inmóvil, acercarse al ojo de buey y ver el puerto de una ciudad desconocida; el olor del pan que tuestan a la hora del té; el olor del pasto recién cortado. Si recuerdo que la muerte significará no volver a pasar por ninguno de esos momentos, moriré con desconsuelo.

De las cosas maravillosas
Adolfo Bioy Casares