martes, 2 de septiembre de 2014

Algo de nada

Ma Yuan. Caminando en primavera.

Una vez, durante un viaje, el maestro zen Zenko vio un templo en ruinas que consideró que debía ser restaurado. Dado que no tenía recursos materiales propios, escribió en un gran cartel: "Este mes, el día tal, el peregrino y maestro zen Zenko se autoincinerará. Los que donen el dinero para la leña, podrán venir a verlo". Y puso el cartel en todas partes. Pronto la gente del pueblo sintió curiosidad y empezaron a llover las donaciones.
El día señalado, la gente abarrotó el templo para ver cómo encendían la hoguera. Zenko estaba sentado sobre la pira, preparando su inmolación. Dio instrucciones para que encendieran la hoguera a su señal.
En aquel momento, Zenko se puso a meditar en silencio durante un largo rato.
De pronto, levantó la mirada al cielo y asintió con la cabeza. Luego se dirigió a la multitud diciendo: "¡Escuchad, escuchad! ¡Hay voces en las nubes! Justo cuando iba a extinguirme, todos los santos dijeron: "Es demasiado pronto para que abandones este mundo profano. Tendrás que aguantarte y quedarte en este mundo un tiempo para salvar vidas. Así que hoy no puedo continuar con mi incineración".
Luego cogió el dinero que habían donado y gracias a él pudo restaurar el templo abandonado.

Traducción de Neus González

Zen (2007)
Manuela Dunn Mascetti