domingo, 20 de abril de 2025

No vendrá la muerte a despertar tu sueño

 No vendrá la muerte a despertar tu sueño

1

Si te preguntan lo que viste
No des explicación alguna
No digas que fue una sombra
Un torbellino de luces
Un sinfín de caminos
Tampoco detalles
El frío que sentiste
La palidez de la Luna
No digas nada
Si te miran con ojos incrédulos
Acércate a la puerta
Invítales a pasar 

No vendrá la muerte a despertar tu sueño
J. A. Gómez de Ayala

sábado, 19 de abril de 2025

Un Buda en el jardín

 La humilde Mab

Veo una luna
Del planeta Urano, es
La humilde Mab.

Varado en Andrómeda
Iru Burni


Al verlas llegar, el hombre gordo gritó algo y se levantó de la silla para ofrecer su mercancía, unas bragas y un sujetador que cogió de entre el montón. Su camiseta de tirantes, antaño blanca, tenía sombras de sudor y ron-chones de suciedad.
—Tranquila, no aligeres el paso.
María desoyó el consejo de su amiga. La actitud del hombre, casi echándose encima, la había asustado y salió corriendo. Marta mantuvo el paso. El hombre era un anciano, apenas podía seguir el paso de Marta, pero lo-gró alcanzarla y caminar a su lado durante un trecho.
Une bon affaire pour les dames —dijo el hombre.
Non, merci, nous n'utilisons pas —dijo Marta.
¡Mon Dieu, c'est pas vrai! ¡Baiser avec les dames! —se rio apenas sin dientes el hombre.
Cuando por fin pudo dejarlo atrás y alcanzó a Ma-ría, ésta quiso saber qué había dicho.
—Ha dicho que si nos llevamos las bragas nos rega-la el sujetador. O al revés, no sé.
—¿Eso ha dicho?
Descargó la tensión con una carcajada.
—¿Y qué le has respondido?
—Que gracias, pero que no usamos.
—¿Qué?

Un Buda en el jardín
Asdrúbal Hernández