miércoles, 7 de diciembre de 2011

Zen

Aoki. Barcas en el lago junto al monte Fuji.

Antes de irse a vivir a las montañas, el maestro zen Ranryo viajó por los cuatro rincones, sin hacer distinción entre patios y campos, ciudades y pueblos, e incluso sin evitar las tabernas y los burdeles. Cuando alguien le preguntó por qué había actuado de aquella manera, el maestro zen dijo: "Mi camino está allí donde yo esté, no hay ningún resquicio".

Traducción de Neus González

Zen
Manuela Dunn Mascetti