domingo, 4 de mayo de 2008

Viaje al centro de la Tierra

Voyage au centre de la terre
Chapitre XXX
Mais en ce moment mon attention fut attirée par un spectacle inattendu. A cinq cents pas, au détour d’un haut promontoire, une forêt haute, touffue, épaisse, apparut à nos yeux. Elle était faite d’arbres de moyenne grandeur, taillés en parasols réguliers, à contours nets et géométriques ; les courants de l’atmosphère ne semblaient pas avoir prise sur leur feuillage, et, au milieu des souffles, ils demeuraient immobiles comme un massif de cèdres pétrifiés.
Je hâtai le pas. Je ne pouvais mettre un nom à ces essences singulières. Ne faisaient-elles point partie des deux cent mille espèces végétales connues jusqu’alors, et fallait-il leur accorder une place spéciale dans la flore des végétations lacustres ? Non. Quand nous arrivâmes sous leur ombrage, ma surprise ne fut plus que de l’admiration.
En effet, je me trouvais en présence de produits de la terre, mais taillés sur un patron gigantesque. Mon oncle les appela immédiatement de leur nom.
« Ce n’est qu’une forêt de champignons, » dit-il.

Viaje al centro de la Tierra
Capítulo XXX

Pero en aquel momento, solicitó mi atención un inesperado espectáculo.
A unos quinientos pasos, a la vuelta de un alto promontorio, presentóse ante nuestros ojos una selva elevada, frondosa y espesa, formada de árboles de medianas dimensiones, que afectaban la forma de perfectos quitasoles, de bordes limpios y geométricos. Las corrientes atmosféricas no parecían ejercer efecto alguno sobre su follaje, y, en medio de las ráfagas de aire, permanecían inmóviles, como un bosque de cedros petrificados.
Aceleramos el paso.
No acertaba a dar nombre a aquellas singulares especies. ¿Por ventura no formaban parte de las 200.000 especies vegetales conocidas hasta entonces, y sería preciso asignarles un lugar especial entre la flora de las vegetaciones lacustres? No. Cuando nos cobijamos debajo de su sombra, mi sorpresa se trocó en admiración.
En efecto, me hallaba en presencia de especies conocidas en la superficie de la tierra, pero vaciadas en un molde de dimensiones enormes. Mi tío les aplicó en seguida su verdadero nombre.
-Esto no es otra cosa -me dijo- que un bosque notabilísimo de hongos.


Viaje al centro de la Tierra
Julio Verne

3 comentarios:

Gavilán dijo...

!Cuántos huevos habrían de requerirse para un simple revuelto con un hongo de esas dimensiones!

Ar Lor dijo...

Por allí cerca andaban las "gallinas" requeridas.

Higinio dijo...

Facilis descensus averni.Viaje a los infiernos.Virgilio (La Eneida, lib.VI).El profesor Lidenbrock, y el adolescente Axel descubren en el interior de la Tierra bosques petrificados y animales antediluvianos;y son azotados por tormentas eléctricas, pasando de las tinieblas a una inefable claridad, una "luz especial", una luz que no proyecta sombra.
Claude Roy, escribió:"El mundo tiene seis continentes: Europa,África,Asia,América,Oceanía y Julio Verne".Hay otro continente.El continente blanco.La Antártida.