lunes, 31 de enero de 2011

En esta región

Pájaro solitario. Fotografía de Don Hong Oai.

En esta región apartada casi está ausente el hombre.
Las montañas rodeadas de misterio albergan animales salvajes.
Al alba, el raposo irritado se apodera de la oca silvestre.
Y en la honda noche ruge el tigre y despedaza al asno.
Mas los bambúes de mi seto en ruinas han echado nuevos brotes.
Y la glicina forma sobre mi puerta una guirnalda.
No temáis por mi la soledad y el silencio,
ya llevo aquí seis años.

Traducción de Marcela de Juan.

Poema
Wang Nan Che

domingo, 30 de enero de 2011

La náusea

Jean-Paul Sartre. Fotografiado por Gisèle Freund.

He dejado Eugénie Grandet. Me he puesto a trabajar, pero sin entusiasmo. El Autodidacto, que me ve escribir, me observa con respetuosa concupiscencia. De vez en cuando levanto un poco la cabeza, veo el inmenso cuello postizo, recto, de donde sale su pescuezo de gallina. Lleva un traje raído pero la camisa de una blancura deslumbradora. Acaba de sacar del estante otro libro cuyo título descifro al revés: La flecha de Caudebec, crónica normanda de Mlle. Julie Lavergne. Las lecturas del Autodidacto siempre me desconciertan.
De pronto me vuelven a la memoria los nombres de los últimos autores cuyas obras ha consultado: Lambert, Langlois, larbalétrier, Lastev, Lavergne. Me iluminé; comprendo el método del Autodidacto: se instruye por orden alfabético.
Lo contemplo con una especie de admiración. ¡Qué voluntad necesita para realizar lenta, obstinadamente, un plan de tan vasta envergadura! Un día, hace siete años (me ha dicho que estudia desde hace siete años), entró con gran pompa en esta sala. Recorrió con la mirada los innumerables libros que tapizan las paredes y debió decirse, poco más o menos, como Rastignac: "Manos a la obra. Ciencia humana". Después tomó el primer libro del estante del primer extremo derecho; lo abrió en la primera página con un sentimiento de respeto y espanto unido a una decisión inquebrantable. Hoy está en la L. K después de J, L después de K. Pasó brutalmente del estudio de los coleópteros al de la teoría de los cuanta, de una obra sobre Tamerlán a un panfleto católico sobre el darvinismo, sin desconcertarse ni un instante. Lo leyó todo; ha almacenado en su cabeza la mitad de lo que se sabe sobre la partenogénesis, la mitad de los argumentos contra la vivisección. Detrás, delante de él, hay un universo. Y se acerca el día en que se dirá, cerrando el último volumen del último estante del extremo izquierdo: "¿Y ahora?".

Traducción de Aurora Bernárdez

La náusea
Jean-Paul Sartre

sábado, 29 de enero de 2011

Perfeccionismo y crítica

Jet Lee. Poema de la Dinastía Song.

William Searle, recuerda cómo, en sus años de escolar, en 1943, en el cenit de la Segunda Guerra Mundial, él y sus compañeros de clase dibujaban obsesivamente aviones militares. Las reglas relativas a la identificación de los mismos eran estrictas; los aviones bellos eran americanos; los "achaparrados y de poca presencia", alemanes o japoneses, y, como toque adicional, solían estar generalmente en llamas. Estas convenciones planteaban un auténtico reto estético, pues hacían más difícil realizar bien un avión americano y, según observa Searle, "las llamas tenían la ventaja de ser relativamente fáciles de dibujar". Al final, uno de sus compañeros de clase se vio sumido en el dilema clásico:

"Aunque no tenía demasiado talento, había conseguido por chiripa dibujar el morro, las alas y la mayor parte del fuselaje de un avión tan bello como jamás había visto... Era demasiado grande, torneado y elegante como para ser convincentemente un aparato no americano; sólo faltaba dibujarle las estrellas. ¿Debía intentar rematarlo a riesgo de estropearlo? ¿O tendría que incendiarlo?"


El compañero de clase de Searle se decidió por la salida más fácil. En vez de concluirlo, pegó fuego al avión americano, decisión que indignó a sus compañeros por razones tanto estéticas como patrióticas.
Mis simpatías personales van enteramente hacia ese escolar que, sin culpa alguna, se vio de pronto lanzado a la inexorable e implacable vía del perfeccionismo. ¿Qué importa que pecara contra el arte? Cualquiera que haya arrojado al fuego un relato o un poema por haberle faltado las fuerzas podrá apreciar plenamente este punto de vista. El espectáculo de la excelencia desnuda puede resultar estremecedor y hasta repulsivo, y, a veces, nuestro impulso más fuerte es el de decir: "¡Por Dios, dale fuego!". Siguiendo este principio, los tejedores musulmanes introducen siempre un fallo deliberado en el diseño de sus alfombras para evitar cometer una ofensa a los ojos de Dios, único ser capaz de lograr la perfección. El poeta Robert Graves reproduce este piadoso sentimiento diciendo lo siguiente: "Un poema perfecto es imposible. Una vez escrito el mundo se acabaría".

Traducción de José Luis Gil Aristu

Sobre el bloqueo del escritor
Victoria Nelson

viernes, 28 de enero de 2011

La autodonante

Elías Canetti, en 1972.Fuente de la imagen: El País.

Vive de los regalos que recupera. No ha olvidado ni uno. Los conoce todos, sabe donde están uno a uno. Escudriña cualquier lugar en su busca y siempre encuentra pretextos. Le gusta ir a casas desconocidas en las que espera hallar también algún regalo suyo. Hasta las flores marchitas reverdecen para dejarse recuperar por ella.
¡Cómo pudo hacer tantos regalos y no recuperarlos antes! Ella, que todo lo olvida, no olvida nunca un regalo y sólo tiene dificultades con los ya consumidos. Es triste que aparezca y se lo hayan comido todo. En esos casos se sienta, cavilosa y perdida, e intenta recordar qué podría haber en aquel sitio. Con disimulo mira en derredor, persona fina, por si hubiera algo escondido. Siente especial predilección por las cocinas; una ojeada a la basura, una punzada al corazón: ahí están, las mondas de sus naranjas. ¿Cómo no las trajo más tarde? ¿Por qué no vendría antes a buscarlas?
"¡Mi tetera!", dice, y se apodera de ella. " "¡Mi bufanda! ¡Mis flores! ¡Mi blusa!". Cuando la obsequiada lleva la blusa puesta, le pide que le permita probársela y se va con ella, no sin antes haberse pavoneado un rato ante el espejo.
Y ¿no espera que le hagan devoluciones espontáneamente? No, prefiere recogerlas ella misma. ¿No aprovecha para llevarse otras cosas? No, sólo le interesan sus regalos. Se encariña con ellos, los desea, le pertenecen. Pero entonces, ¿para qué los regala? Para recuperarlos, por eso los regala.

Traducción de Juan José del Solar

Cincuenta caracteres
Elías Canetti

jueves, 27 de enero de 2011

Libros

Russell Gordon. Spiralboun.

Los libros tienen los mismos enemigos que los hombres: el fuego, la humedad, los bichos, el tiempo y su propio contenido.

Cuadernos (1894-1945)
Paul Valéry

miércoles, 26 de enero de 2011

Sátiras y aforismos

Jonathan Swift. Imagen de Wikimedia Commons.

Se han dado casos en que un príncipe ha atacado a otro por miedo a ser atacado por él.

Las naciones pobres son hambrientas y las ricas orgullosas; y el orgullo y el hambre estarán siempre en desacuerdo.

El soldado es alguien contratado para matar a sangre fría al mayor número posible de miembros de su especie que nunca le han causado ningún daño.

Traducción de José Luis Gil Aristu

Sátiras y aforismos
Jonathan Swift

martes, 25 de enero de 2011

Judas

Felix Jenewein. Judas, 1896.

Judas Iscariote. Uno de los doce apóstoles y el traidor que vendió a su Maestro por 30 dineros. Después de entregar a Jesús, designándole a sus enemigos con un beso que era la señal convenida, arrepintióse de su infamia y, arrojando las monedas en el templo, ahorcóse de un árbol.

Judas
Diccionario Enciclopédico Espasa-Calpe

lunes, 24 de enero de 2011

Cosas placenteras

Sei Shonagon. Dibujo de Kikuchi Yosai.

Encontrar muchos cuentos que uno nunca ha leído o adquirir el segundo volumen de una obra cuyo primer volumen uno ha disfrutado. Aunque a menudo uno queda defraudado.
Alguien ha roto una carta y la ha tirado. Recogiendo las partes, comprobamos que muchas pueden juntarse.

Busco un objeto que necesito enseguida y lo encuentro. Otras veces hay un libro que necesito ver inmediatamente. Revuelvo todo de arriba a abajo y ahí está. ¡Qué alegría!
Cuando uno participa en un concurso de objetos (1) ¿cómo no alegrarse cuando se gana?

Entrando en la habitación de la Emperatriz cuando las damas de honor se arremolinan a su alrededor en un apretado grupo, me apoyo en una columna que está un poco lejos. ¡Qúe alegría cuando la Emperatriz me llama a su lado y las otras me abren camino!

(1). Juegos de adivinanzas para descubrir objetos.

Traducción y notas de María Kodama y Jorge Luis Borges.

El libro de la almohada
Sei Shonagon

sábado, 22 de enero de 2011

Sortilegios

Donn P. Crane. Dante y la "Divina Comedia".

Los ojos misteriosos

Un erudito dantólogo halló en los papeles del alquimista Micer Finuccio Tedesco, enemigo cordial de Brunetto Latini, el notario toscano, unas notas o comentarios a la Divina Comedia. Aparte de los significados herméticos de muchos pasajes del gran poema, que le interesaban como alquimista, hay en ellas un comentario indiscreto sobre los amores de Dante con Monna Beatrice Portinari, la hija de Fulco.
Finuccio anota simplemente:
"En nuestras conversaciones casi nunca hablamos de Beatrice Portinari, ya muerta, mujer de Simón de Bardi. Muchas veces dialogamos sobre el símbolo que ella representaba en el poema, pero no sobre el amor humano, aunque un día el maestro me dijo, señalando un terceto:
"Aquí está el testimonio del amor de Beatrice".
El verso dice:

...come dal viso in che si specchia
nave che per corrente giù discende.
(...como de la mirada en que refleja
la nave que desciende la corriente).

"Dante simplemente me dijo: "Los ojos de Monna Beatrice son los que he mirado más de cerca. En ellos he visto las barcas en el Arno, entre el agua azul y las nubes."
"Yo, como físico y alquimista, simplemente hube de meditar en cuán cerca estarían los ojos de Dante de los de Beatrice para ver en ellos las barcas deslizándose. Y si el río se reflejaba, hube de meditar, también, en cómo estaba el maestro reclinado..."
Transcribo estas líneas para sosiego de aquellos a quienes ha preocupado la platonicidad dantesca.

La nave de los locos
Pedro Gómez Valderrama

viernes, 21 de enero de 2011

Caminatas

Robert Louis Stevenson. Pintura de John Singer Sargent.

Recordemos cómo Burns, nombrando pasados placeres, se detiene sobre las horas en las que ha sido "feliz pensando". Es una frase que puede dejar perplejo a un pobre moderno, amarrado por todos lados a relojes y tañidos de campanas y obsesionado, incluso de noche, por flameantes esferas. Pues estamos tan ocupados y tenemos tantos proyectos lejanos que realizar y tantos castillos en el aire que convertir en sólidas mansiones habitables sobre un suelo de arenas, que no podemos encontrar tiempo para viajes de placer por la Tierra del Pensamiento y entre las Colinas de la Vanidad. Cambiados están los tiempos, verdaderamente, cuando tenemos que sentarnos toda la noche ante el fuego mano sobre mano; y es un mundo cambiado para la mayor parte de nosotros cuando descubrimos que podemos pasar las horas sin disgusto y ser felices pensando. Tenemos tanta prisa por hacer, por escribir, por acumular bienes, por hacer audible nuestra voz un momento en el burlón silencio de la eternidad, que olvidamos aquella cosa de la que éstas forman parte, es decir, vivir. Nos enamoramos, bebemos mucho, corremos arriba y abajo sobre la tierra como una oveja aterrorizada. Y ahora tenemos que preguntarnos, cuando ya lo hemos hecho todo, sino hubiera sido mejor sentarse en casa junto al fuego y ser felices pensando.

Traducción de Mary Sol de Mora

Virginibus Puerisque y otros escritos
Robert Louis Stevenson

jueves, 20 de enero de 2011

Por compañera

Hengxing Xie. Paisaje.

Por compañera,
un ave solitaria
(voy por la estepa
en invierno)

Traducción de Alberto Silva

Haikú
Senna

miércoles, 19 de enero de 2011

Memorias interiores

Osaulenko V. N. Bodegón

Nosotros no sabemos casi nada de lo que hicimos o de lo que fuimos. Esta es una experiencia que puede intentar cualquiera, pasados los cincuenta años: tomad al azar una carta recibida hace treinta años, de una madre, de una novia, de un amigo: está llena de alusiones a personas y a hechos de los que ya no sabemos nada.

Memorias interiores
François Mauriac

martes, 18 de enero de 2011

Homenaje a Paul Auster

Paul Auster, en su casa de Brooklyn, en 1993. Foto de Arnold Newman.

Prólogo de El cuaderno rojo.

Ha llegado un día de 1979 a un apartamento de la calle Varick, en Nueva York, a una habitación en el décimo piso del número 6 de la calle Varick. Duerme vestido, dentro de un saco de dormir, sobre un colchón en el suelo. Vive con unos cuantos libros, tres sillas (los días se distinguen por la silla donde te sientas cada día), una mesa, un lavabo. Como el ascensor está roto, no sale a la calle: no porque la calle no merezca el viaje por las escaleras inacabables, sino porque volver a la ruindad de la habitación no merecería el viaje por las escaleras inacabables. El mundo es un saco de dormir, un colchón, tres sillas, una mesa, unos libros, un lavabo, una habitación en un décimo piso: el mundo es incomprensible. Entonces Paul Auster abre un cuaderno, empieza a escribir, trata de traducir el mundo a palabras comprensibles.

El cazador de coincidencias
Justo Navarro

lunes, 17 de enero de 2011

La moral

Arthur Schopenhauer. Retratado por Ludwig Sigismund Ruhl, 1815.

Solamente hay tres resortes fundamentales de las acciones humanas, y todos los posibles motivos no obedecen sino a ellos: el egoísmo, que quiere su propio bien (carece de límites); la malevolencia, que quiere el mal ajeno (llega a la extrema crueldad); la piedad, que quiere el bien del otro (llega a la generosidad, la grandeza del alma). Cualquier acción humana obedece a uno de estos tres móviles, o a dos simultáneamente.

Los dolores del mundo
Arthur Schopenhauer

domingo, 16 de enero de 2011

Negro

Sergio Ceccotti. Rue de la Manutention.

He aquí la hora de la noche, cuando
se asoma en las honduras del espacio
el rostro de la tierra despeinado,
tortuoso, que debemos consolar
con las tristes vigilias y las luces
tenues de un firmamento ciudadano.

Viento de abismos negros y violetas
agita los resecos huertos, lleva
la queja por la calle de los gatos,
bate postigos desclavados, fuera
de las paredes quien se arriesga ve
el viento, los borrachos, el farol.

Y dices: este día ¿qué me trajo?
O nada o poco más de lo que deja
aparecer y desaparecer
en esos días bajos ostinatos
la cortina de lluvia abriéndose y cerrándose,
árboles, trozos de ciudad, carretas,
personas, lluvia sobre lluvia, humo.

Traducción de Jesús Díaz Armas

Honor a la verdad
Mario Luzi

sábado, 15 de enero de 2011

Mito y poesía

Nazif Topçuoglu. Leyendo poesía.

El poeta va por su castillo interior, donde se unen los cuatro puntos cardinales de lo ilusorio y lo real. A ellos corresponden, en la escala de la imaginación, el aire y la luna, la llama y los espejos; y en la del sentimiento el dolor, el vacío, la soledad y la melancolía. Con ellos hace el poeta su mítico tapiz, en el que puede ver todo lo que no puede verse, y oye el cántico de lo que únicamente puede oírse en el rumor del hilo sagrado: las voces de lo invisible, que convirtieron a Sherezade en un libro de hojas color de vino; el palacio de cristal donde Merlín encantó a Dulcinea, y el huerto donde Eva inventó una manzana para curar ansias de amor y nostalgias de enamorado, como en Las mil y una noches; el escudo de plata que dejó ciego a Homero; el árbol del fin del mundo que le dijo a Alejandro que no volvería a ver las calles ni las muchachas de Grecia; la ciudad celeste de torres de lapislázuli que prefiguran el cielo estrellado en la mitología de los babilonios; la desgarrada túnica de jeroglíficos y pájaros del adolescente adorador de la luna: cosas que, en feliz expresión de Salustio, "no ocurrieron jamás, pero son siempre".

Carta imaginaria
Giovanni Quessep

viernes, 14 de enero de 2011

Celebración del silencio

Eduardo Galeano, en su casa de Montevideo. Foto de Ricardo Ceppi. El País.

El cantor Braulio López, que es la mitad del dúo Los Olimareños, llegó a Barcelona, llegó al exilio. Traía rota una mano.
Braulio había estado preso, en la cárcel de Villa Devoto, por andar con tres libros: una biografía de José Artigas, unos poemas de Antonio Machado y El principito, de Saint-Exupéry. Cuando ya estaban por liberarlo, un guardián había entrado en su celda y había preguntado:
-¿Vos sos el guitarrero?
Y le había pisado la mano izquierda con la bota.
Le ofrecí una entrevista. Esa historia podía interesar a la revista Triunfo. Pero Braulio se rascó la cabeza, pensó un rato y dijo:
-No.
Y me replicó:
-Esto de la mano se va componer, tarde o temprano. Y entonces yo voy a volver a tocar y a cantar. ¿Entendés? Yo no quiero desconfiar de los aplausos.

El libro de los abrazos
Eduardo Galeano

jueves, 13 de enero de 2011

Doctrina y opinión de Galileo

James McConnell. Galileo en la Torre de Pisa.

Cuando el Todopoderoso lanzó su gran "hágase",
al sol le dijo que, por orden suya,
portara una lámpara alrededor de la tierra
como una criadita en órbita regular.
Pues era su deseo que cada criatura
girara en torno a quien fuera mejor que ella.
Y empezaron a girar los ligeros en torno a los pesados,
los de detrás en torno a los de delante, así en la tierra como en el cielo,
y alrededor del papa giran los cardenales.
Alrededor de los cardenales giran los obispos.
Alrededor de los obispos giran los secretarios.
Alrededor de los secretarios giran los regidores.
Alrededor de los regidores giran los artesanos.
Alrededor de los artesanos giran los servidores.
Alrededor de los servidores giran los perros, las gallinas y los mendigos.

Versión de Jesús López Pacheco sobre la traducción directa del alemán de Vicente Romano.

Vida de Galileo, 1938
Bertolt Brecht

miércoles, 12 de enero de 2011

Mi día a día

Amos Oz, en el desierto de Dimona, Israel. Foto de Daniel Mordzisnki.. El País.

Me levanto a las cinco de la mañana y paseo por el desierto. Eso me viene bien para mantener cierta distancia frente a la grandilocuencia de algunas palabras (nunca, para siempre, jamás). La mañana la dedico a mi obra literaria, luego hago una siesta y por la tarde me toca batallar por la paz. Escribo a mano, con bolígrafos diferentes (uno azul, otro negro) según sea una novela o un artículo contra el gobierno. Nunca los mezclo.

Escritos
Amos Oz

martes, 11 de enero de 2011

Ocnos

Representación de Ocnos en la Porta Latina, Roma. Museo Pío Clementino

Cosa tan natural era para Ocnos trenzar sus juncos como para el asno comérselos. Podía dejar de trenzarlos, pero entonces ¿a qué se dedicaría? Prefiere por eso trenzar los juncos, para ocuparse en algo; y por eso se come el asno los juncos trenzados, aunque si no lo estuviesen habría de comérselos igualmente. Es posible que así sepan mejor, o sean más sustanciosos. Y pudiera decirse, hasta cierto punto, que de ese modo Ocnos halla en su asno una manera de pasatiempo.

Polygnots Gemälde in der Lesche zu Delphi
Johann Wolfgang Goethe

lunes, 10 de enero de 2011

Los libros misteriosos

Vicente Perachio. Libros y botella de Murano.

Leer un libro es un conversar, y en la lectura, como en una conversación, debemos estar dispuestos a entender a quien habla con nosotros, dispuestos a oír aquello que se nos quiere decir. Es una suerte encontrar un conversador sensato, que nos regale la alegría y el deleite de la sabiduría: entonces quisiéramos que la conversación no acabara nunca. Así ocurre con los buenos libros. ¿Quién no ha leído uno de esos libros que quisiéramos que nunca terminara? Cuando leemos un libro así, ponemos una señal en la página donde abandonamos la lectura, no por ganas de dejar de leer sino para guardar algo para el día siguiente, y cerramos el libro con el deseo imposible de que le nazcan hojas nuevas durante la noche.

Los libros misteriosos
Justo Navarro

domingo, 9 de enero de 2011

Uno y el Universo

Un rincón de la biblioteca de Ernesto Sabato. Foto Daniel Mordzinski. El País.

DROITSURRÉALISME

DECIDIMOS organizar una escuela para pintar lo que está a la derecha y arriba de la realidad, dejando las demás zonas para otros investigadores.

GENGIS KANT

BÁRBARO conquistador y filósofo alemán.

HOMBRE Y MUJER

HABRÁ siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su casa.

Uno y el Universo
Ernesto Sábato

sábado, 8 de enero de 2011

Walden

Henry David Thoreau, en 1856. Fuente de la imagen: Wikipedia.

Podríamos someter nuestra vida a mil sencillas pruebas, como, por ejemplo, que el mismo sol que madura mis judías ilumina a la vez un sistema de planetas como el nuestro. Si hubiera recordado esto, habría evitado ciertos errores. No las cultivé a esa luz. ¡De qué maravillosos triángulos son ápices las estrellas! ¡Qué seres distantes y diferentes en las varias mansiones del universo contemplan lo mismo a la vez! La naturaleza y la vida humana son tan variadas como nuestras diversas constituciones. ¿Quién dirá qué perspectiva ofrece la vida a otro? ¿Podría ocurrirnos un milagro mayor que mirar a través de los ojos ajenos por un instante? Deberíamos vivir en todas las épocas del mundo en una hora, ¡ay, en todos los mundos de cualquier época! ¡Historia, poesía, mitología! Ninguna lectura de la experiencia ajena sería tan asombrosa e informativa como ésta.

Walden
Henry David Thoreau

viernes, 7 de enero de 2011

Aforismos

Friedrich Basemann. Biblioteca de Gotinga, Alemania, 1820. Fuente Wikipedia.

Las bibliotecas acabarán siendo ciudades, dice Leibniz.

Cuando un libro y una cabeza chocan y suenan a hueco, ¿es siempre debido al libro?

Duda al menos una vez de todo, aunque sea el enunciado "dos más dos igual a cuatro".

El 8 de octubre de 1796, cuando la ciudad de Andreasberg, en el Harz, fue incendiada en gran parte por un rayo, los habitantes se negaron a conceder asilo al hombre en cuya casa había caído el rayo, arguyendo que debía de ser un canalla para que Dios descargase primero sobre él su ira.

Traducción de Juan del Solar, 1990.

Aforismos
Georg Christoph Lichtenberg

jueves, 6 de enero de 2011

Amor 77

Julio Cortázar, caminando por París, en 1969. Foto de Pierre Boulat.

Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.

Un tal Lucas
Julio Cortázar

miércoles, 5 de enero de 2011

Retiro invernal

Shigeki Tomura. Invierno.

Retiro invernal;
Hay algo que me gustaría preguntar
A Sakyamuni

Nota:
El retiro invernal, especialmente en el norte de Japón, era una especie de hibernación. La gente se retiraba, en condiciones muy rigurosas, a meditar sobre todo lo que había ocurrido en sus vidas durante el año.

Traducción y notas de Alberto Manzano y Tsutomu Takagi

Haikú
Shiki

martes, 4 de enero de 2011

De todos los objetos

Andreww Hemingway. Naturaleza muerta.

De todos los objetos, los que más amo
son los usados.
Las vasijas de cobre con abolladuras y bordes aplastados,
los cuchillos y tenedores cuyos mangos de madera
han sido cogidos por muchas manos. Estas son las formas
que me parecen más nobles. Esas losas en torno a viejas casas,
desgastadas de haber sido pisadas tantas veces,
esas losas entre las que crece la hierba, me parecen
objetos felices.
Impregnados del uso de muchos,
a menudo transformados, han ido perfeccionando sus formas
y se han hecho preciosos
porque han sido apreciados muchas veces.
Me gustan incluso los fragmentos de esculturas
con los brazos cortados. Vivieron
también para mí. Cayeron porque fueron trasladadas;
si las derribaron, fue porque no estaban muy altas.
Las construcciones casi en ruinas
parecen todavía proyectos sin acabar,
grandiosos; sus bellas medidas
pueden ya imaginarse, pero aún necesitan
de nuestra comprensión. Y, además,
ya sirvieron, ya fueron superadas incluso.
Todas estas cosas me hacen feliz.

Traducción de Jesús López Pacheco y Vicente Romano

Poemas y canciones
Bertolt Brecht

lunes, 3 de enero de 2011

Retornos del cometa Halley

El cometa Halley, foto tomada el 8 de marzo de 1986. Fuente: NASA.

Tú me arrastras, me llevas,
me suspende tu cauda rutilante.
Yo soy tu cola, tu incendiado núcleo.
Tú ya eras yo cuando te apareciste,
como yo tú, llegados
desde los más remotos infinitos.
Te descubrí una noche insomne de mi infancia,
y urdido en tu tendida cabellera,
ascendimos del mar de mi bahía,
solos ya en uno, desapareciendo
en los ciegos espacios insondables,
de incasdescentes niños,
muchachas y paisajes de altas temperaturas,
durante tantos siglos.
Pero ahora, de pronto, de nuevo nos anuncian.
Estupefactos telescopios hablan
de nuestra aparición por una sola noche,
cometa peregrino de mi vida,
invisible errabundo
a través de los signos y cifras estelares.

Nota de María Asunción Mateo:
La aparición en 1910 del cometa Halley en España, trajo consigo un anuncio de desastres en la tierra que nunca llegaron a cumplirse, afortunadamente. El pequeño Alberti, con sus ocho años presenciará esta aparición, que no podrá olvidar jamás a través de su vida. Desde entonces, el poeta se ha sentido su "cauda", su "incendiario núcleo" y ha establecido con él líricas comparaciones centradas en la activa vida que, a velocidad casi fulminante, lo ha llevado desde una parte del mundo a otra ("cometa peregrino de mi vida") (verso 18).

Los hijos del drago y otros poemas (1986)
Rafael Alberti

domingo, 2 de enero de 2011

Oda marítima

Michail Ivanenko. Sonata marina

¡Quiero ir con vosotros, quiero ir con vosotros,
al mismo tiempo con todos vosotros
a todos los lugares donde fuisteis!
¡Quiero encontrar vuestros peligros frente a frente,
sentir en mi cara los vientos que estriaron las vuestras,
escupir de mis labios la sal de los mares que besaron los vuestros,
tener brazos en vuestra tarea, compartir vuestras tormentas,
llegar como vosotros, en fin, a extraordinarios puertos!
¡Huir con vosotros de la civilización!
¡Perder con vosotros la noción de moral!
¡Sentir que cambia mi humanidad en la lejanía!
¡Beber con vosotros en los mares del sur
nuevas salvajadas, nuevos tumultos del alma,
nuevos fuegos centrales en mi volcánico espíritu!
¡Ir con vosotros, desnudarme -¡ah, lárgate de aquí!-
de mi traje civilizado, de mi blandengue actuar,
de mi miedo innato a las cárceles,
de mi pacífica vida,
de mi vida asentada, estática, organizada y ya vista!

Traducción de Ángel Campos Pámpano

Oda marítima (fragmento)
Fernando Pessoa

sábado, 1 de enero de 2011

Notas para una definición del lector ideal

Alberto Manguel. Fotografía de Isolde Ohlbaum.

El lector ideal no reconstruye una historia: la recrea.
El lector ideal no sigue una historia: toma parte en ella.
El lector ideal posee una capacidad ilimitada para el olvido. Puede apartar de su memoria el conocimiento de que el Dr. Jekyll y el señor Hyde son la misma persona, de que a Julien Sorel le cortarán la cabeza, de que el nombre del asesino de Roger Ackroyd es Fulano de Tal.
El lector ideal no está interesado en los escritos de Brett Easton Ellis.
Después de cerrar el libro, el lector ideal siente que si no lo hubiera leído el mundo sería más pobre.
Al lector ideal le gusta usar el diccionario.
El lector ideal juzga un libro por su portada.
Cada libro, bueno o malo, tiene su lector ideal.
El lector ideal desea llegar al final del libro y a la vez saber que el libro jamás terminará.
El lector ideal es el personaje principal de la novela que está leyendo.

Nuevo elogio de la locura
Alberto Manguel