jueves, 31 de mayo de 2012

Persuasión al estudio

Zhao Dalu. (Sin título).

¿De qué sirve comprar fértiles tierras,
si en los libros hay diez mil quintales de grano?
¿De qué sirve construir grandes palacios,
si en los libros hay casas de oro?
¿De qué sirve disponer de una poderosa escolta,
si en los libros hay legiones de caballos?
¿De qué sirve anhelar una buena esposa,
si en los libros hay bellas mujeres color de jade?

Traducción de Laura A. Rovetta y Laureano Ramírez

Nota de los traductores: Xunzi, pensador y educador de la época de los Reinos Combatientes. Su obra se titula también Xunzi.

Poema
Xunzi

Porcelana china

Walter Benjamin. Dirección única.

La fuerza de una carretera varía según se la recorra a pie o se la sobrevuele en aeroplano. Así también, la fuerza de un texto varía según sea leído o copiado. Quien vuela, sólo ve cómo la carretera va deslizándose por el paisaje y se desdevana ante sus ojos siguiendo las mismas leyes del terreno circundante. Tan sólo quien recorre a pie una carretera advierte su dominio y descubre cómo en ese mismo terreno, que para el aviador no es más que una llanura desplegada, la carretera, en cada una de sus curvas, va ordenando el despliegue de lejanías, calveros y perspectivas como la voz de mando de un oficial hace salir a los soldados de sus filas. Del mismo modo, sólo el texto copiado puede dar órdenes al alma de quien lo está trabajando, mientras que el simple lector jamás conocerá los nuevos paisajes que, dentro de él, va convocando el texto, esa carretera que atraviesa su cada vez más densa selva interior: porque el lector obedece al movimiento de su Yo en el libre espacio aéreo del ensueño, mientras que el copista deja que el texto le dé órdenes. De ahí que la costumbre china de copiar libros fuera una garantía incomparable de cultura literaria, y la copia, una clave para penetrar en los enigmas de la China.

Traducción de Juan J. del Solar y Mercedes Allendesalazar

Dirección única
Walter Benjamin

miércoles, 30 de mayo de 2012

Moby Dick

Rockwell Kent. El capitán Ahab.

Cuando al fin llegamos al gran Mar del Sur, después de deslizarnos ante las islas Bashi, habría podido saludar con infinito agradecimiento a mi querido Pacífico porque ya estaba colmada la larga aspiración de mi juventud: ese océano apacible se extendía hacia el oriente durante millares de leguas de azul. Hay en este mar no sé qué dulce misterio: su oleaje suave, pero terrible, parece hablar de un espíritu oculto, como las fabulosas ondulaciones de la tierra de Éfeso donde está sepultado el evangelista San Juan. Y es justo que en estas campiñas marineras, en estas vastas praderas de agua, en estos cementerios de los cuatro continentes las olas surjan y mueran, fluyan y refluyan sin pausa: porque aquí yacen y sueñan millones de espíritus y sombras confundidos, millones de sueños ahogados, de sonambulismos, de ensoñaciones. Todo lo que llamamos almas y vidas yace allí soñando, soñando siempre, agitándose como los que no pueden dormir en su lecho y provocan, en su inquietud, un incesante oleaje.
 
Traducción de Enrique Pezzoni

Moby Dick
Herman Melville

De los viajes

Francis Hyman Criss. Florencia, Italia.

Como los pueblos menos cultivados son generalmente los más sabios, los que viajan menos viajan mejor, porque, menos adelantados que nosotros en nuestras búsquedas frívolas, y menos ocupados en los objetos de nuestra vana curiosidad, prestan toda su atención a lo que es verdaderamente útil. No conozco sino a los españoles que viajen de esa manera. Mientras un francés corre a casa de los artistas de un país, un inglés hace dibujar alguna antigüedad, y un alemán lleva su album a casa de todos los sabios, el español estudia en silencio el gobierno, las costumbres, la policía, y es el único de los cuatro que de regreso a casa saca de lo que ha visto alguna observación útil para su país.
Los antiguos viajaban poco, leían poco, hacían pocos libros, y, sin embargo, se ve que se observaban mejor los unos a los otros de lo que nosotros observamos a nuestros contemporáneos.

Traducción de Mauro Armiño

Emilio, o De la educación
Jean Jacques Rousseau

lunes, 28 de mayo de 2012

Felofanía

Tang Jing Wen. Bambúes en la orilla.

Fiesta que los chinos celebraban en honor de un cierto Felo, que fue el primero que encontró el uso de la sal. No habiendo querido sus compatriotas recompensarle por un descubrimiento tan útil, Felo, indignado por su ingratitud, abandonó el país y nunca jamás volvieron a verle. Su retirada hizo abrir los ojos a los chinos; se condenó la conducta que habían observado con respeto a un ciudadano tan útil e instituyeron en su honor una fiesta durante la cual entraban en barquichuelos y recorrían el mar por todas partes, como yendo en su busca; esta fiesta la acostumbraban a celebrar en los primeros días de junio, adornando al mismo tiempo de hojas y ramas las entradas de sus casas.

Traducción: Edicomunicación, S. A. 

Diccionario de Mitología Universal
J. F. M. Noël

domingo, 27 de mayo de 2012

Montaigne

Julio Cobo. Libros con paño.

Cuando Michel de Montaigne hereda la casa, encuentra una torre redonda, alta y sólida, que su padre había dispuesto, según parece, con fines defensivos. En la oscuridad de la planta baja había una pequeña capilla, en la cual un fresco medio borrado representaba a San Miguel abatiendo al dragón. Una angosta escalera de caracol conducía a una habitación redonda del primer piso, que, por su aislamiento, escogió Montaigne para su alcoba. Sin embargo, para él el lugar más importante de la casa estará en el piso de encima, una especie de cuarto trastero, hasta entonces "el espacio más inútil de todo el edificio". Decidió convertirlo en un lugar de meditación. Desde aquella habitación tenía vistas a su casa y a sus campos. Cuando la curiosidad le incitaba, podía ver lo que ocurría y vigilarlo todo. Pero nadie podía vigilarle a él y nadie le podía molestar en aquél su retiro. El espacio era lo bastante amplio como para poder pasear por él, ya que Montaigne confiesa que sólo podía pensar a gusto estando en movimiento. Allí hizo instalar la biblioteca que había heredado de La Boétie, y la suya propia. Las vigas del techo las decoró con cincuenta y cuatro máximas latinas, de modo que cuando descansaba o levantaba la vista siempre se tropezaba con alguna palabra sabia o inquietante. Sólo la última, la 54, estaba en francés y decía: Que sais- je? "¿Qué sé yo?".

"Saber que puedo alegrarme con ellos cuando me plazca hace que me sienta satisfecho con su posesión. Nunca voy de viaje sin libros, ni en tiempos de guerra ni en tiempos de paz. Pero a menudo pasan días, y aun meses, sin echarles un vistazo. Con el tiempo ya lo leeré, me digo a mí mismo, o mañana, o cuando me venga bien... ".

Traducción de Claudio Gancho.

El legado de Europa
Stefan Zweig

viernes, 25 de mayo de 2012

¿Existirá en verdad una "Mañana"?

Retrato de Emily Dickinson de autor anónimo.

¿EXISTIRÁ en verdad una "Mañana"?
¿Existirá lo que llamamos "Día"?
¿Podría verlo desde las montañas
si yo fuese tan alta como ellas?

¿Y tendrá pies igual que los nenúfares?
¿Plumas como los pájaros?
¿Será traído de remotas tierras
de las que yo jamás escuché hablar?

Oh, dónde el erudito, el marinero,
oh, dónde el sabio astrólogo
que diga a esta pequeña peregrina
en qué lugar esa "Mañana" está.

Traducción de Lorenzo Oliván

¿Existirá en verdad una "Mañana"?
Emily Dickinson

jueves, 24 de mayo de 2012

La verdad sobre el canario

Alan Albegov. Gato

En estado salvaje era verde y no cantaba. Domesticado, preso en una jaula, se ha vuelto amarillo y gorjea como una soprano.
Que alguien atribuya esos cambios a la melancolía del encierro y a la nostalgia de la libertad. ¡Mentira!
Yo sé que el muy cobarde antes era verde y mudo para que no lo descubrieran entre el follaje, y ahora es amarillo para confundirse con las paredes y los barrotes de oro de la jaula. Y canta porque así se conquista la simpatía cómplice del patrón.
Lo sé yo, el Gato.

El emperador de la China y otros cuentos (1970)
Marco Denevi

miércoles, 23 de mayo de 2012

Por qué escribo

Andrea Camilleri. Foto: Giulio Napolitano.

Escribo porque siempre es mejor que descargar cajas en el mercado central.
Escribo porque no sé hacer otra cosa.
Escribo porque después puedo dedicar los libros a mis nietos.
Escribo porque así me acuerdo de todas las personas a las que tanto he querido.
Escribo porque me gusta contarme historias.
Escribo porque me gusta contar historias.
Escribo porque al final puedo tomarme mi cerveza.
Escribo para devolver algo de todo lo que he leído.

Traducción de Carlos Gumpert

Por qué escribo
Andrea Camilleri 

domingo, 20 de mayo de 2012

Letra herida

Nuria Amat, fotografiada por Luis Palomares.

Escribir es la forma más sensata de perder el tiempo.

El escritor se alimenta básicamente de sus lecturas. Un escritor es la síntesis de todo lo leído y de lo que nunca podrá leer.

Letra herida (1998)
Nuria Amat

sábado, 19 de mayo de 2012

En el margen

Robert Walser, dibujado por Guy Davenport.

Yo me hago mi camino,
que lleva cerca y lejos;
sin voz y sin palabra,
en el margen estoy.

Traducción de Carlos Ortega

Poemas
Robert Walser

No estamos delante ni detrás

Rumi. En brazos del amado.

No estamos delante ni detrás,
no estamos arriba ni abajo...

Como el pincel en las manos del pintor,
no tenemos idea alguna de quiénes somos.

Traducción de Editorial Edaf

En brazos del Amado
Rumi

jueves, 17 de mayo de 2012

El árbol del orgullo

G. K. Chesterton, fotografiado por Speaight, 1936.

Si bajan a la Costa de Berbería, donde se estrecha la última cuña de los bosques entre el desierto y el gran mar sin mareas, oirán una extraña leyenda sobre un santo de los siglos oscuros. Ahí, en el límite crepuscular del continente oscuro, perduran los siglos oscuros. Sólo una vez he visitado esa costa ; y aunque está enfrente de la tranquila ciudad italiana donde he vivido muchos años, la insensatez y la trasmigración de la leyenda casi no me asombraron, ante la selva en que retumbaban los leones y el oscuro desierto rojo. Dicen que el ermitaño Securis, viviendo entre árboles, llegó a quererlos como a amigos; pues, aunque eran grandes gigantes de muchos brazos, eran los sere más inocentes y mansos; no devoraban como devoran los leones; abrían los brazos a las aves. Rogó que los soltaran de tiempo en tiempo para que anduvieran como las otras criaturas. Los árboles caminaron con las plegarias de Securis, como antes con el canto de Orfeo. Los hombres del desierto se espantaban viendo a lo lejos el paseo del monje y de su arboleda, como un maestro y sus alumnos. Los árboles tenían esa libertad bajo una estricta disciplina; debían regresar cuando sonara la campana del ermitaño y no imitar de los animales sino el movimiento, no la voracidad ni la destrucción. Pero uno de los árboles oyó una voz que no era la del monje; en la verde penumbra calurosa de una tarde, algo se había posado y le hablaba, algo que tenía la forma de un pájaro y que otra vez, en otra soledad, tuvo la forma de una serpiente. La voz acabó por apagar el susurro de las hojas, y el árbol sintió un vasto deseo de apresar a los pájaros inocentes y de hacerlos pedazos. Al fin, el tentador lo cubrió con los pájaros del orgullo, con la pompa estelar de los pavos reales. El espíritu de la bestia venció al espíritu del árbol, y éste desgarró y consumió a los pájaros azules, y regresó después a la tranquila tribu de los árboles. Pero dicen que cuando vino la primavera todos los árboles dieron hojas, salvo este que dio plumas que eran estrelladas y azules. Y por esa monstruosa asimilación, el pecado se reveló.

Tomado del libro Antología de la literatura fantástica de Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares.

El hombre que sabía demasiado
G. K. Chesterton

miércoles, 16 de mayo de 2012

Más allá de la curva del camino


MÁS allá de la curva del camino
quizás haya un pozo, y quizás un castillo,
o quizás sólo la continuación del camino.
No lo sé ni pregunto.
Mientras voy por el camino antes de la curva
sólo miro el camino antes de la curva,
porque no puedo ver más que el camino antes de la curva.
De nada me serviría estar mirando para otro lado
y para aquello que no veo.
Que nos importe sólo el lugar donde estamos.
Hay suficiente belleza en estar aquí y no en otra parte.
Si hay alguien más allá de la curva del camino,
que se preocupen ellos por lo que hay más allá de la curva del camino.
Ése es su camino.
Si tenemos que llegar allí, cuando lleguemos lo sabremos.
Por ahora sólo sabemos que allí no estamos.
Aquí sólo hay el camino antes de la curva, y antes de la curva,
el camino sin curva alguna.

Traducción de Ángel Campos Pámpano

Poemas inconjuntos
Fernando Pessoa

martes, 15 de mayo de 2012

El diccionario del diablo

Ambrose Bierce, retratado por J. H. E. Partington.

clérigo, s. Hombre que se encarga de la administración de nuestros asuntos espirituales como medio para mejorar sus asuntos terrenales.

genealogía, s. Recuento de la ascendencia de uno a partir de un antepasado al que no le preocupó demasiado investigar la suya propia.

precisión,s. Cualidad sin ningún interés, que se excluye sistemáticamente de todas las declaraciones humanas.

Traducción de Vicente Campos

El diccionario del diablo
Ambrose Bierce

domingo, 13 de mayo de 2012

Comenzar a escribir tarde

Jean-Honoré Fragonard. La inspiración, 1789.

La mentalidad del "demasiado tarde" es un sentimiento insidioso que se introduce a la perfección en el bloqueo del escritor. Sin embargo, la gente es tan propensa a creer que ha perdido el barco cuando tiene veintitrés o treinta años, como cuando tiene setenta y tres. Se trata puramente de un estado mental. El momento mágico del Ahora no tiene edad, y es aquel  en que cada cual está obligado a vivir. Todo cuanto existe en este mundo intemporal es la palabra o la frase que estamos registrando en el papel. No mire atrás a lo que podría haber sido, ni adelante a lo que quizá nunca ocurrirá. Concéntrese en el momento de la escritura.
Tras haber escrito su primera frase, continúe con la siguiente. Ninguna otra cosa en el mundo tiene importancia, fuera de usted y su frase. Recuerde que sus músculos están agarrotados y deben relajarse lentamente, sin forzarlos a realizar la tarea. Aunque tal vez sea cierto que ya no posee la energía de años anteriores o que la vida lo ha endurecido hasta hacerle adoptar actitudes que represan el flujo fácil de las palabras, posee, no obstante, la suprema ventaja que habitualmente falta en la juventud: la paciencia. Y la paciencia, la paciencia en todo, es la cualidad más valiosa que puede tener un escritor.

Traducción de José Luis Gil Aristu.

Sobre el bloqueo del escritor
Victoria Nelson

sábado, 12 de mayo de 2012

El pueblo más cercano

Adolf Mosengel. Dorf in den Berner Alpen (1885)

Mi abuelo solía decir:
-La vida es asombrosamente corta. Ahora, al recordarla, se me aparece tan condensada que, por ejemplo, casi no comprendo cómo un joven puede tomar la decisión de ir a caballo hasta el pueblo más cercano, sin temer (y descontando por supuesto la mala suerte) que aun el lapso de una vida normal y feliz no alcance ni para empezar semejante viaje.

Traducción de J. Rodolfo Wilcock

La condena 
Franz Kafka

viernes, 11 de mayo de 2012

El Gatopardo

William Stanley Haseltine. Agrigento, Sicilia.

Estas son las fuerzas, y acaso más que las dominaciones extranjeras y los incongruentes estupros, que formaron nuestro ánimo: este paisaje que ignora el camino de en medio entre la blandura lasciva y la maldita fogosidad; que no es nunca mezquino, como debería ser una tierra hecha para morada de seres racionales, esta tierra que a pocas millas de distancia tiene el infierno en torno a Randazzo y la belleza de la bahía de Taormina; este clima que nos inflige seis meses de fiebre de cuarenta grados. Cuente, Chevalley: mayo, junio, julio, agosto, septiembre y octubre; seis veces treinta días de un sol de justicia sobre nuestras cabezas; este verano nuestro largo y tétrico como el invierno ruso y contra el cual se lucha con menor éxito; usted no lo sabe todavía, pero puede decirse que aquí nieva fuego como sobre las ciudades malditas de la Biblia; en cada uno de esos seis meses si un siciliano trabajase en serio malgastaría la energía suficiente para tres; y luego el agua, que no existe o que hay que llevar tan lejos que cada gota suya se paga con una gota de sudor; y por si fuera poco las lluvias, siempre tempestuosas, que hacen enloquecer los torrentes secos, que ahogan animales y hombres justamente allí donde dos semanas antes  unos y otros se morían de sed. Esta violencia del paisaje, esta crueldad del clima, esta tensión continua en todos los aspectos, estos monumentos, incluso, del pasado, magníficos pero incomprensibles porque no han sido edificados por nosotros y que se hallan en torno como bellísimos fantasmas mudos; todos estos gobiernos que han desembarcado armados viniendo de quién sabe dónde, inmediatamente servidos, al punto detestados y siempre incomprendidos, que se han expresado sólo con obras de arte enigmáticas para nosotros y concretísimos recaudadores de impuestos, gastados luego en otro sitio: todas estas cosas han formado nuestro carácter, que así ha quedado condicionado por fatalidades exteriores además de por una terrible insularidad de ánimo.

Traducción de Fernando Gutiérrez

El Gatopardo
Giuseppe Tomasi di Lampedusa

miércoles, 9 de mayo de 2012

Guirnalda con amores

Adolfo Bioy Casares fotografiado por el editor Mario Muchnik.

Ser los otros
Consuélate pensando: "Si me va mal, le va bien".

Filología clásica
Pasaron milenios antes de que los hombres admitieran el pronombre de segunda persona. Cuando les decían o no entendían o se indignaban: ellos eran yo y los interlocutores y no veían la razón de alterar ese orden natural y caer en la anarquía.

Palinodia
Oh la obra futura, la que planearemos con lucidez y con deliberación.

Escribir
Cada frase es un problema que la próxima frase plantea nuevamente.

Guirnalda con amores (1959)
Adolfo Bioy Casares

martes, 8 de mayo de 2012

El destinatario

Georg Friedrich Kersting. El lector elegante.

Pero en verdad el escritor no se dirige a todos ni a uno en particular. "El público no está constituido por un gran número ni por un pequeño número de lectores que leen cada cual para sí. Al escritor le gusta decir que escribe su libro destinándolo al amigo único. Deseo frustrado. En el público no hay lugar para el amigo. No hay lugar para ninguna persona determinada, y menos aún para tales o cuales estructuras sociales, familia, grupo, clase, nación. Nadie forma parte y todo el mundo le pertenece, y no sólo el mundo humano, sino todos los mundos, todas las cosas y ninguna cosa: los otros". (Blanchot.)

Pero nadie escribe tampoco para los otros. Como nadie escribe para el lector de hoy ni para el lector futuro. En verdad el escritor escribe para un lector ideal, hecho tanto de sí mismo como de los demás, y de una modificación de sí mismo como de una modificación de los demás. Es decir, para un extraño lector que, muchas veces, el autor recrea en sí mismo cuando relee la obra.

Las voces de la novela (1973)
Oscar Tacca

lunes, 7 de mayo de 2012

Elecciones insólitas

Pin-up. Ilustración de Aslan.

No está convencido.
No está para nada convencido.
Le han dado a entender que puede elegir entre una banana, un tratado de Gabriel Marcel, tres pares de calcetines de nilón, una cafetera garantida, una rubia de costumbres elásticas, o la jubilación antes de la edad reglamentaria, pero sin embargo no está convencido.
Su reticencia provoca el insomnio de algunos funcionarios, de un cura y de la policía local.
Como no está convencido, han empezado a pensar si no habría que tomar medidas para expulsarlo del país.
Se lo han dado a entender, sin violencia, amablemente.
Entonces ha dicho: "En ese caso, elijo la banana".
Desconfían de él, es natural.
Hubiese sido mucho más tranquilizador que eligiese la cafetera, o por lo menos la rubia.
No deja de ser extraño que haya preferido la banana.
Se tiene la intención de estudiar nuevamente el caso.

Último round (1969)
Julio Cortázar

domingo, 6 de mayo de 2012

Pensamientos

Retrato de Blaise Pascal de autor anónimo. Imagen de Wikimedia Commons.

Disfrazar la Naturaleza, enmascararla; no de rey ni de papa, ni de obispo, sino de augusto monarca, etc. No París, sino capital del reino.
Hay lugares en que hay que llamar París a París; y en otros, capital del reino.

Cuando en un discurso se encuentran palabras repetidas, y al intentar corregirlas se las halla tan apropiadas que, de hacer aquello, se estropearía el discurso, vale más dejarlas; se las puede dejar como presa a la fiera envidia, que las tomará por falta. Esto aunque en realidad no lo sea; porque no hay regla general.

Traducción: Aguilar S.A. de Ediciones

Pensamientos
Blaise Pascal 

sábado, 5 de mayo de 2012

La sueñera, 117

Montague Dawson. Temporal.

¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.

La sueñera (1984)
Ana María Shua

miércoles, 2 de mayo de 2012

Calle

Christian Pignol. Alcalá , 2007.

Oh, qué concurrida está la calle...
Recojo palabras caídas de peatones ocasionales-
¡quiero decirme algo!

Traducción de Francisco J. Uriz

Calle
Fedia Filkova