jueves, 29 de junio de 2023

El libro del sendero y de la línea recta

Lao Tsé. El libro del sendero y de la línea recta.

XLVII

Sin salir de casa, se puede conocer lo humano,
Sin mirar por la ventana, se puede ver.
            Quien mira mucho, sabrá poco.
Conforme con esto,
            El Perfecto, sin caminar, alcanza,
                 sin observar, sabe,
                      sin querer, realiza.

Traducción de Edmundo Montagne

El libro del sendero y de la línea recta
Lao Tsé 

martes, 27 de junio de 2023

Al borde

José Corredor-Matheos. Al Borde.

LEER sólo los libros
con páginas en blanco,
donde no haya palabras
que pueden engañarte
ni versos que precisen
ser escritos.
Cuando pases las páginas,
qué libertad entonces:
el blanco te ilumina,
el vacío te llama,
el no esperar ya nada
te permite leer
lo que no ha sido escrito.

Al borde (2022)
José Corredor-Matheos

jueves, 22 de junio de 2023

Bibliofrenia

Joaquín Rodríguez. Bibliofrenia.

Introducción

Los libros prometen a quien los persigue y los acumula la quimera del conocimiento absoluto, la ilusión de las vidas múltiples, el espejismo de las aventuras ilimitadas... o quizás no sean quimeras, ilusiones y espejismos. Quizás el mero hecho de rodearse de varios millares de autores, decenas de miles de personajes y centenares de miles de situaciones distintas constituya de por sí la posibilidad de mantener un diálogo inacabable, casi infinito, con las voces de los antecesores, de los coetáneos, de los alejados y de los cercanos. En todo bibliómano prende un ansia desmedida de conocimiento, que no es otra cosa que un amor inconmensurable por la vida, por exprimir sus secretos y sus jugos, por saborear sus innumerables matices y comprender sus indestructibles secretos. A veces esa efusión se concentra en un sólo asunto, porque el bibliómano es un ser dolorosamente consciente de que no hay materia alguna que pueda agotarse, que el filón de cada uno de los saberes es interminable, y que uno puede pasarse la vida entera recorriendo una sola vía sin que se aviste nunca una cima cercana. En esa ascensión solitaria el placer y el dolor forman una sola sustancia que impele al bibliómano a continuar sin desmayo, tal como le ocurre a cualquier alpinista o explorador que se busca a sí mismo en el ascenso o en el recorrido. El camino es la respuesta. Es decir: nunca se termina de construir una biblioteca al igual que nunca se aplaca el deseo de enfrentar nuevos retos, trepar nuevas cumbres o descubrir nuevas sendas.

Bibliofrenia (2010)
Joaquín Rodríguez

lunes, 19 de junio de 2023

Las cosas más extrañas

Andrés Trapiello. Foto de Cristóbal Manuel.

Todo viene de lejos.

El del humo de leña en la mañana de invierno, el de las primeras gotas de la tormenta veraniega, el de la última rosa: perfumes efusivos.

Es cosa probada que uno deja de tener enemigos cuando deja de temerlos. 

Recuerdo que en el colegio, como castigo, nos hacían barrer las escaleras al revés, de abajo arriba. Había que hacerlo peldaño por peldaño. Se barría uno, se formaba un montoncito de basura, que se recogía y se pasaba al de más arriba, y así sucesivamente. Escaleras de treinta o cuarenta peldaños. Aún no sé si ello se debía a que aquellos benditos varones eran frailes o solo a que eran españoles. Quizá fuera una sabia combinación de ambas cosas. El castigo, lejos de irritarnos, nos producía una enorme gracia, porque no descubríamos en él una respuesta lógica a nuestra falta, sino solo la medida de la estupidez del que lo había impuesto, lo cual paradójicamente venía a afirmarnos en nuestro comportamiento y nos daba muchas más razones para infringir las leyes de conducta, que para acatarlas.

Las cosas más extrañas (1992)
Andrés Trapiello 

Equilibrista

Jesús Munárriz. Artes y oficios.


Lleva toda su vida
sobre la cuerda floja.

Saber que a más de uno
le gustaría ver
cómo se estrella
le ayuda a mantenerse
allá en lo alto,

motivado,

meciéndose.

Artes y oficios (2002)
Jesús Munárriz 

jueves, 15 de junio de 2023

Versos para distraerme

Francisco Pino. Vuela pluma y versos para distraerme.

Tiempo

Cielo,
pino,
agua,
Dios.
Cuatro
para 
sólo
dos:
la
tarde
yo.

Versos para distraerme (1982)
Francisco Pino