lunes, 30 de agosto de 2021

Rubaiyat

Willy Pogany. Ilustración para el Rubaiyat de Omar Jayam.

VII

Llenad ya vuestra copa, y con la primavera,
despojaos del manto de la culpa invernal.
Brevísimo es el vuelo que al pájaro del tiempo
le está dado volar, y ya surca los aires.

VIII

Mirad cómo mil brotes florecen cada día
al tiempo que otros mil se esparcen por la tierra.
Este mismo verano que ha traído las rosas
sacerdotes y reyes por igual va a llevarse.

XI

Con un trozo de pan, la sombra de una rama,
un buen jarro de vino, un puñado de versos,
si cantáis a mi lado en mi yermo baldío,
este yermo baldío Paraíso se hará.

XII

A algunos les parece lo más dulce la vida
terrenal mientras otros el Paraíso ansían.
Tomad pájaro en mano sin mirar más allá,
y no sigáis la música de lejanos tambores.

Traducción de Victoria León, sobre el texto de Edward FitzGerald

Rubaiyat
Omar Jayam

Rubaiyat

Willy Pogany. Ilustración para el Rubaiyat de Omar Jayam.

VII

Llenad ya vuestra copa, y con la primavera,
despojaos del manto de la culpa invernal.
Brevísimo es el vuelo que al pájaro del tiempo
le está dado volar, y ya surca los aires.

VIII

Mirad cómo mil brotes florecen cada día
al tiempo que otros mil se esparcen por la tierra.
Este mismo verano que ha traído las rosas
sacerdotes y reyes por igual va a llevarse.

XI

Con un trozo de pan, la sombra de una rama,
un buen jarro de vino, un puñado de versos,
si cantáis a mi lado en mi yermo baldío,
este yermo baldío Paraíso se hará.

XII

A algunos les parece lo más dulce la vida
terrenal mientras otros el Paraíso ansían.
Tomad pájaro en mano sin mirar más allá,
y no sigáis la música de lejanos tambores.

Traducción de Victoria León, sobre el texto de Edward FitzGerald

Rubaiyat
Omar Jayam

miércoles, 25 de agosto de 2021

Canción del que fabrica los espejos

Ilustración de Vladimir Lapshin. 

Fabrico espejos:
Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.
Llevo por la calle la luna de azogue:
El cielo se refleja en el espejo
Y los tejados bailan
Como un cuadro de Chagall.
Cuando el espejo entre en otra casa
Borrará los rostros conocidos,
Pues los espejos no narran su pasado,
No delatan antiguos moradores.
Algunos construyen cárceles,
Barrotes para jaulas.
Yo fabrico espejos:
Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.

Ciudadano de la noche (1989)
Juan Manuel Roca 

Canción del que fabrica los espejos

Ilustración de Vladimir Lapshin. 

Fabrico espejos:
Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.
Llevo por la calle la luna de azogue:
El cielo se refleja en el espejo
Y los tejados bailan
Como un cuadro de Chagall.
Cuando el espejo entre en otra casa
Borrará los rostros conocidos,
Pues los espejos no narran su pasado,
No delatan antiguos moradores.
Algunos construyen cárceles,
Barrotes para jaulas.
Yo fabrico espejos:
Al horror agrego más horror,
Más belleza a la belleza.

Ciudadano de la noche (1989)
Juan Manuel Roca 

lunes, 23 de agosto de 2021

Hombre en ruinas

Balaena mysticetus. Ballena boreal. Fuente: Wikimedia Commons.

El almejal

4

El mar gris. Las montañas apretadas de manglares. Las nubes como pedazos de una lengua indescifrable. Una hilera de pelícanos atraviesa el horizonte. Escuchamos el ronroneo del motor de la lancha. Azota nuestros rostros una ráfaga de viento. En algún momento aparece una huella de agua en medio del oleaje. El motor se apaga. Miramos, expectantes, hacia los lados. Entonces surge la ballena. Su expiración líquida. La joroba y luego la aleta. El avistamiento es breve como un suspiro. Y duradero como toda la verdad. En nuestros ojos la satisfacción. El asombro modelando las bocas. Esperamos de nuevo. Atentos a una nueva aparición. Así la revelación del poema. Así la persistencia de la poesía.

Hombre en ruinas (2018)
Pablo Montoya 

Hombre en ruinas

Balaena mysticetus. Ballena boreal. Fuente: Wikimedia Commons.

El almejal

4

El mar gris. Las montañas apretadas de manglares. Las nubes como pedazos de una lengua indescifrable. Una hilera de pelícanos atraviesa el horizonte. Escuchamos el ronroneo del motor de la lancha. Azota nuestros rostros una ráfaga de viento. En algún momento aparece una huella de agua en medio del oleaje. El motor se apaga. Miramos, expectantes, hacia los lados. Entonces surge la ballena. Su expiración líquida. La joroba y luego la aleta. El avistamiento es breve como un suspiro. Y duradero como toda la verdad. En nuestros ojos la satisfacción. El asombro modelando las bocas. Esperamos de nuevo. Atentos a una nueva aparición. Así la revelación del poema. Así la persistencia de la poesía.

Hombre en ruinas (2018)
Pablo Montoya 

sábado, 21 de agosto de 2021

La resistencia

Ernesto Sabato. La resistencia.

CUARTA CARTA:
Los valores 
de la comunidad

Tampoco podemos vivir comunitariamente cuando todos los vínculos se basan en la competencia. Es indudable que genera, en algunas personas, un mayor rendimiento basado en el deseo de triunfar sobre las demás. Pero no debemos equivocarnos, la competencia es una guerra no armada, y al igual que aquélla, tiene como base un individualismo que nos separa de los demás, contra quienes combatimos. Si tuviéramos un sentido más comunitario muy otra sería nuestra historia, y también el sentido de la vida del que gozaríamos.

Cuando critico la competencia no lo hago sólo por un principio ético sino también por el gozo inmenso que entraña compartir el destino, y que nos salvará de quedar esterilizados por la carrera hacia el éxito individual en que está acabando la vida del hombre.

La resistencia (2000)
Ernesto Sabato 

La resistencia

Ernesto Sabato. La resistencia.

CUARTA CARTA:
Los valores 
de la comunidad

Tampoco podemos vivir comunitariamente cuando todos los vínculos se basan en la competencia. Es indudable que genera, en algunas personas, un mayor rendimiento basado en el deseo de triunfar sobre las demás. Pero no debemos equivocarnos, la competencia es una guerra no armada, y al igual que aquélla, tiene como base un individualismo que nos separa de los demás, contra quienes combatimos. Si tuviéramos un sentido más comunitario muy otra sería nuestra historia, y también el sentido de la vida del que gozaríamos.

Cuando critico la competencia no lo hago sólo por un principio ético sino también por el gozo inmenso que entraña compartir el destino, y que nos salvará de quedar esterilizados por la carrera hacia el éxito individual en que está acabando la vida del hombre.

La resistencia (2000)
Ernesto Sabato 

viernes, 20 de agosto de 2021

Sendas de Oku

Matsuo Basho. Sendas de Oku.

Sosiego en un templo de la montaña

En el Señorío de Yumagata hay un templo en la montaña llamado Ryusyaku. Lo fundó el gran maestro Jikaku y es un lugar famoso por su silencio. Como me recomendaron que fuésemos a verlo, tuvimos que regresar de Obanazawa y caminar cerca de siete ri. El sol no se ocultaba aún y pedimos hospitalidad en uno de los asilos para los peregrinos que se encuentran en las estribaciones del monte. Después subimos al santuario, que está en la cumbre. La montaña es un hacinamiento de rocas y peñas, entre las que crecen pinos y robles envejecidos; la tierra y las piedras estaban cubiertas por un musgo suave y todo parecía antiquísimo. El templo está construido sobre la roca; sus puertas estaban cerradas y no se oía ningún ruido. Di la vuelta por un risco, trepé por los peñascos y llegué al santuario. Frente a la hermosura tranquila del paisaje, mi corazón se aquietó:

                                                                   Tregua de vidrio:
                                                                   el son de la cigarra
                                                                   taladra rocas.

Traducción de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya

Sendas de Oku
Matsuo Basho (1644-1694) 

Sendas de Oku

Matsuo Basho. Sendas de Oku.

Sosiego en un templo de la montaña

En el Señorío de Yumagata hay un templo en la montaña llamado Ryusyaku. Lo fundó el gran maestro Jikaku y es un lugar famoso por su silencio. Como me recomendaron que fuésemos a verlo, tuvimos que regresar de Obanazawa y caminar cerca de siete ri. El sol no se ocultaba aún y pedimos hospitalidad en uno de los asilos para los peregrinos que se encuentran en las estribaciones del monte. Después subimos al santuario, que está en la cumbre. La montaña es un hacinamiento de rocas y peñas, entre las que crecen pinos y robles envejecidos; la tierra y las piedras estaban cubiertas por un musgo suave y todo parecía antiquísimo. El templo está construido sobre la roca; sus puertas estaban cerradas y no se oía ningún ruido. Di la vuelta por un risco, trepé por los peñascos y llegué al santuario. Frente a la hermosura tranquila del paisaje, mi corazón se aquietó:

                                                                   Tregua de vidrio:
                                                                   el son de la cigarra
                                                                   taladra rocas.

Traducción de Octavio Paz y Eikichi Hayashiya

Sendas de Oku
Matsuo Basho (1644-1694) 

jueves, 19 de agosto de 2021

Membretes

Oliverio Girondo. Membretes.

En ninguna historia se revive, como en las irisaciones de los vidrios antiguos, la fugaz y emocionante historia de setecientos mil crepúsculos y auroras.

No hay crítico comparable al cajón de nuestro escritorio.

¡Sepamos consolarnos! Si las mujeres de Rubens pesaran veintisiete kilos menos, ya no podríamos extasiarnos ante los reflejos nacarados de sus carnes desnudas. 

Llega un momento en que aspiramos a escribir algo peor.

Trasladar al plano de la creación la fervorosa voluptuosidad con que, durante nuestra infancia, rompimos a pedradas todos los faroles del vecindario.

Sólo después de arrojarlo todo por la borda somos capaces de ascender hacia nuestra propia nada.

Membretes (1926)
Oliverio Girondo 

Membretes

Oliverio Girondo. Membretes.

En ninguna historia se revive, como en las irisaciones de los vidrios antiguos, la fugaz y emocionante historia de setecientos mil crepúsculos y auroras.

No hay crítico comparable al cajón de nuestro escritorio.

¡Sepamos consolarnos! Si las mujeres de Rubens pesaran veintisiete kilos menos, ya no podríamos extasiarnos ante los reflejos nacarados de sus carnes desnudas. 

Llega un momento en que aspiramos a escribir algo peor.

Trasladar al plano de la creación la fervorosa voluptuosidad con que, durante nuestra infancia, rompimos a pedradas todos los faroles del vecindario.

Sólo después de arrojarlo todo por la borda somos capaces de ascender hacia nuestra propia nada.

Membretes (1926)
Oliverio Girondo 

jueves, 12 de agosto de 2021

Perseidas

Las Perseidas. Foto de archivo: EFE.

Y dónde van
las estrellas fugaces
dónde van
en la noche de agosto
esquivando deseos
en enjambre
las Perseidas
dónde van
para quién
pasan
cuando van
para ellas mismas
para nadie
pasan
cuando caen
en la noche de agosto
los deseos que no se formulan
dónde van
mientras caen
y una vez que han caído
detrás del horizonte
en la noche de agosto
dónde están
las Perseidas
nadie hay que las vea
en la noche de agosto
regresar
las estrellas fugaces
solo van.

Fabulario (2021)
Rosalba Campra 

Perseidas

Las Perseidas. Foto de archivo: EFE.

Y dónde van
las estrellas fugaces
dónde van
en la noche de agosto
esquivando deseos
en enjambre
las Perseidas
dónde van
para quién
pasan
cuando van
para ellas mismas
para nadie
pasan
cuando caen
en la noche de agosto
los deseos que no se formulan
dónde van
mientras caen
y una vez que han caído
detrás del horizonte
en la noche de agosto
dónde están
las Perseidas
nadie hay que las vea
en la noche de agosto
regresar
las estrellas fugaces
solo van.

Fabulario (2021)
Rosalba Campra 

martes, 10 de agosto de 2021

El silencio de la cima

Miguel de Unamuno. Andanzas y visiones españolas.

Unos días en la cumbre silenciosa, en el santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia, teniendo a un lado, al norte, la llanada de Salamanca, como un mar de cálidos matices sembrado de islas de verdura, los manchones de los encinares, y de otro lado, al sur, las abruptas sierras de las Hurdes, y detrás la sabana de Extremadura. Y al pie los pueblecillos de la sierra de Francia, agazapados entre castañares, enviando al cielo limpio el humo de sus hogares, viviendo su vida recogida. Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador. Silencio sobre todo.
He vivido unos días de silencio, de augusto silencio. Ni chirriar de cigarras, ni gorjear de pájaros, ni balar de ovejas, y, sobre todo, nada del rumor enloqueciente de las atareadas o alborotadas muchedumbres humanas. A ratos el canto dulce del armonio que en el coro del santuario tocaba algún dominico de los que allí arriba, en aquel verdadero sanatorio, se reponen del rudo invierno de Salamanca.

Recogerse una temporada, si, y callar, callar, envolviéndose como en mortaja de resurrección en el silencio, pero no por mezquinos móviles de defensa y de ataque, no, sino a busca de alguno de nuestros otros yos, de alguno de aquellos que he ido dejando en las encrucijadas del camino de la vida. Pues a cada cruce de caminos que en la vida se nos presenta, cuando tenemos que escoger entre una u otra resolución que ha de afectar a nuestro porvenir todo, renunciamos a uno para ser otro. Llevamos cada uno varios hombres posibles, una multiplicidad de destinos, y según realizamos algo perdemos posibilidades. Y luego suspiramos exclamando: «¡Oh, si entonces hubiera hecho otra cosa!».

Salamanca, agosto de 1911

Andanzas y visiones españolas
Miguel de Unamuno 

El silencio de la cima

Miguel de Unamuno. Andanzas y visiones españolas.

Unos días en la cumbre silenciosa, en el santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia, teniendo a un lado, al norte, la llanada de Salamanca, como un mar de cálidos matices sembrado de islas de verdura, los manchones de los encinares, y de otro lado, al sur, las abruptas sierras de las Hurdes, y detrás la sabana de Extremadura. Y al pie los pueblecillos de la sierra de Francia, agazapados entre castañares, enviando al cielo limpio el humo de sus hogares, viviendo su vida recogida. Y allí arriba, en la soledad de la cumbre, entre los enhiestos y duros peñascos, un silencio divino, un silencio recreador. Silencio sobre todo.
He vivido unos días de silencio, de augusto silencio. Ni chirriar de cigarras, ni gorjear de pájaros, ni balar de ovejas, y, sobre todo, nada del rumor enloqueciente de las atareadas o alborotadas muchedumbres humanas. A ratos el canto dulce del armonio que en el coro del santuario tocaba algún dominico de los que allí arriba, en aquel verdadero sanatorio, se reponen del rudo invierno de Salamanca.

Recogerse una temporada, si, y callar, callar, envolviéndose como en mortaja de resurrección en el silencio, pero no por mezquinos móviles de defensa y de ataque, no, sino a busca de alguno de nuestros otros yos, de alguno de aquellos que he ido dejando en las encrucijadas del camino de la vida. Pues a cada cruce de caminos que en la vida se nos presenta, cuando tenemos que escoger entre una u otra resolución que ha de afectar a nuestro porvenir todo, renunciamos a uno para ser otro. Llevamos cada uno varios hombres posibles, una multiplicidad de destinos, y según realizamos algo perdemos posibilidades. Y luego suspiramos exclamando: «¡Oh, si entonces hubiera hecho otra cosa!».

Salamanca, agosto de 1911

Andanzas y visiones españolas
Miguel de Unamuno 

lunes, 9 de agosto de 2021

30 de junio, 30 de junio

Richard Brautigan, retratado por Tom Jellett.

Japón

Japón empieza y termina
                    con Japón.

Nadie sabe 
                   la historia
... Polvo de estrellas japonés
en la Vía Láctea.

Tokio
16 de mayo de 1976

Misteriosa historia a lo Dashiell Hammet

Cada vez que salgo de mi cuarto de hotel
acá en Tokio
hago las mismas cuatro cosas:
me aseguro de tener mi pasaporte
mi cuaderno
mi lapicera
y mi diccionario
inglés-japonés.

El resto de la vida es un completo misterio.

Tokio
26 de mayo de 1976

Traducción de: Gabriela Raya y María Eugenia Soler

30 de junio, 30 de junio
Richard Brautigan (1935-1984)

30 de junio, 30 de junio

Richard Brautigan, retratado por Tom Jellett.

Japón

Japón empieza y termina
                    con Japón.

Nadie sabe 
                   la historia
... Polvo de estrellas japonés
en la Vía Láctea.

Tokio
16 de mayo de 1976

Misteriosa historia a lo Dashiell Hammet

Cada vez que salgo de mi cuarto de hotel
acá en Tokio
hago las mismas cuatro cosas:
me aseguro de tener mi pasaporte
mi cuaderno
mi lapicera
y mi diccionario
inglés-japonés.

El resto de la vida es un completo misterio.

Tokio
26 de mayo de 1976

Traducción de: Gabriela Raya y María Eugenia Soler

30 de junio, 30 de junio
Richard Brautigan (1935-1984)

jueves, 5 de agosto de 2021

Si alguien tiene que ser después

Juana Bignozzi. Si alguien tiene que ser después.

He buscado tantos ídolos
me he fascinado por tantos ascetas
he soñado con sus imágenes duras rechazantes
esa pureza que humilla
la confianza en el juicio de los pocos
y sigo desconociendo la puerta única
el día único
el momento único
poco los esperé y ya no lo hago
al igual que siempre debí irme me quedé
no puedo dejar de buscarlos
aun rota de cansancio
aun perdido el deslumbramiento

Si alguien tiene que ser después (2010)
Juana Bignozzi 

Si alguien tiene que ser después

Juana Bignozzi. Si alguien tiene que ser después.

He buscado tantos ídolos
me he fascinado por tantos ascetas
he soñado con sus imágenes duras rechazantes
esa pureza que humilla
la confianza en el juicio de los pocos
y sigo desconociendo la puerta única
el día único
el momento único
poco los esperé y ya no lo hago
al igual que siempre debí irme me quedé
no puedo dejar de buscarlos
aun rota de cansancio
aun perdido el deslumbramiento

Si alguien tiene que ser después (2010)
Juana Bignozzi 

miércoles, 4 de agosto de 2021

Mi campito me basta

Giampaolo Ghisetti. El campo.

Libro VI

XLIII

Mi campito me basta

Mientras a ti, Cástrico, te deleita la feliz Bayas y tu blanca ninfa nada en sus aguas sulfurosas, a mí me fortalece la paz de mi campo momentano y su choza, que no es una carga para sus hazas. Esto es lo que vale para mí el sol de Bayas y el voluptuoso Lucrino, esto representan para mí, Cástrico, vuestras riquezas. Antes me gustaba ir a cualquier sitio en busca de aguas famosas y no me daba miedo un largo viaje; ahora me deleitan los parajes próximos a la ciudad y los retiros cercanos, me basta con poder estar sin hacer nada.

Traducción de José Guillén
Revisión de Fidel Argudo

Epigramas
Marco Valerio Marcial 

Mi campito me basta

Giampaolo Ghisetti. El campo.

Libro VI

XLIII

Mi campito me basta

Mientras a ti, Cástrico, te deleita la feliz Bayas y tu blanca ninfa nada en sus aguas sulfurosas, a mí me fortalece la paz de mi campo momentano y su choza, que no es una carga para sus hazas. Esto es lo que vale para mí el sol de Bayas y el voluptuoso Lucrino, esto representan para mí, Cástrico, vuestras riquezas. Antes me gustaba ir a cualquier sitio en busca de aguas famosas y no me daba miedo un largo viaje; ahora me deleitan los parajes próximos a la ciudad y los retiros cercanos, me basta con poder estar sin hacer nada.

Traducción de José Guillén
Revisión de Fidel Argudo

Epigramas
Marco Valerio Marcial 

lunes, 2 de agosto de 2021

Los seres periféricos

Santiago Kovadloff. Zonas e indagaciones.

No los habituales,
tus prójimos frecuentes,
                                   madre,
                                            mujer,
                                                 vecinos,
                                                            hijo,
sino los otros,
los de un instante apenas,
fortuitos, esporádicos mozos de café,
                                                      cajeros, seres,
                                                      de una vez al mes
                                                       de un día al mes,
brotando dócilmente del olvido,
sin emoción, puntuales,
sosteniéndose un minuto,
                                            dos,
ante tus ojos,
canjeándote cheques por recibos,
quesos por monedas,
plazos, fechas,
bastándose con monosílabos, partiendo, perdiendo
tu figura, anulándola;

diligentes protagonistas del ciclo, de lo cíclico,
prácticos,
yéndose, dejándote,
ellos a ti,
tú a ellos,
para seguir,
                 siguiendo,
                                  prosiguiendo.

Zonas e indagaciones (1978)
Santiago Kovadloff 

Los seres periféricos

Santiago Kovadloff. Zonas e indagaciones.

No los habituales,
tus prójimos frecuentes,
                                   madre,
                                            mujer,
                                                 vecinos,
                                                            hijo,
sino los otros,
los de un instante apenas,
fortuitos, esporádicos mozos de café,
                                                      cajeros, seres,
                                                      de una vez al mes
                                                       de un día al mes,
brotando dócilmente del olvido,
sin emoción, puntuales,
sosteniéndose un minuto,
                                            dos,
ante tus ojos,
canjeándote cheques por recibos,
quesos por monedas,
plazos, fechas,
bastándose con monosílabos, partiendo, perdiendo
tu figura, anulándola;

diligentes protagonistas del ciclo, de lo cíclico,
prácticos,
yéndose, dejándote,
ellos a ti,
tú a ellos,
para seguir,
                 siguiendo,
                                  prosiguiendo.

Zonas e indagaciones (1978)
Santiago Kovadloff