domingo, 17 de febrero de 2019

Los libros

Diana Amelin. Libros.

Los libros son como los amigos, no siempre es el mejor el que más nos gusta.
Jacinto Benavente

Todas las cosas del mundo llevan a una cita o a un libro.
Jorge Luis Borges

Toda biblioteca personal es un proyecto de lectura.
José Gaos

Nuestra vida está hecha más por los libros que leemos que por la gente que conocemos.
Graham Greene

Cuando una cabeza y un libro chocan y suena a hueco, la culpa no siempre es del libro.
Georg Christoph Lichtenberg

Los libros son la mercancía más extraña de este mundo; los imprimen, encuadernan, venden y critican personas que no los entienden... E incluso los escriben gentes que tampoco los entienden.
Georg Christoph Lichtenberg

Escritos y dichos sobre el libro (2000)
María Vidal, Manuel Bartolomé

miércoles, 13 de febrero de 2019

Los libros que nunca he escrito

George Steiner. Los libros que nunca he escrito.

Nota del autor

Un libro no escrito es algo más que un vacío. Acompaña a la obra que uno ha hecho como una sombra irónica y triste. Es una de las vidas que podríamos haber vivido, uno de los viajes que nunca emprendimos. La filosofía enseña que la negación puede ser determinante. Es más que una negación de posibilidad. La privación tiene consecuencias que no podemos prever ni calibrar adecuadamente. Es el libro que nunca hemos escrito el que podría haber establecido esa diferencia. El que podría habernos permitido fracasar mejor. O tal vez no.

Traducción de María Condor

Los libros que nunca he escrito (2008)
George Steiner

lunes, 11 de febrero de 2019

Presagios

Pedro Salinas. Presagios.

1

Suelo. Nada más.
Suelo. Nada menos.
Y que te baste con eso.
Porque en el suelo los pies hincados,
en los pies torso derecho,
en el torso la testa firme,
y allá, al socaire de la frente,
la idea pura, y en la idea pura
el mañana, la llave
—mañana— de lo eterno.
Suelo. Ni más ni menos,
y que te baste con eso.

Presagios (1923)
Pedro Salinas

domingo, 10 de febrero de 2019

El juego del diábolo

Juan Pedro Aparicio. El juego del diábolo.

Rivalidad

Aquellos dos autores acabaron odiándose tanto que sus libros no podían estar juntos en las bibliotecas.

... Pero honrada

La novia de mi hermano era tan rara que hasta volaba. De mi casa, sin embargo, nunca faltó una escoba.

Secciones de Paraíso

Le bastó una ojeada para saber que en la vida eterna seguirían los conflictos; ni un solo cristiano dejaba de contemplar con envidia la zona llena de huríes de los musulmanes. 

El juego del diábolo (2008)
Juan Pedro Aparicio

viernes, 8 de febrero de 2019

El día se ha ido

Ángel González. Prosemas o menos.

Ahora andará por otras tierras,
llevando lejos luces y esperanzas,
aventando bandadas de pájaros remotos,
y rumores, y voces, y campanas,
—ruidoso perro que menea la cola
y ladra ante las puertas entornadas.

(Entretanto, la noche, como un gato
sigiloso, entró por la ventana,
vio unos restos de luz pálida y fría, y
se bebió la última taza).

Sí:
     definitivamente el día se ha ido.
Mucho no se llevó (no trajo nada);
sólo un poco de tiempo entre los dientes,
un menguado rebaño de luces fatigadas.
Tampoco lo lloréis. Puntual e inquieto,
sin duda alguna, volverá mañana.
Ahuyentará a ese gato negro.
Ladrará hasta sacarme de la cama.

Pero no será igual. Será otro día.

Prosemas o menos (1985)
Ángel Gozález

jueves, 7 de febrero de 2019

El nieto

Ilustración de Slava Groshev.

Mañana
Construirá una nave para visitar cada domingo los anillos de Saturno;
Mañana
Descubrirá la línea que une a la roca y el algarrobo y el cóndor;
Mañana
Escribirá ese texto tan relampagueante que pulverizará la escritura;
Mañana
Conducirá un pueblo a la felicidad, a la belleza;
Mañana
Enseñará a los hombres y a las mujeres el tesoro de amor escondido en el puño;
Mañana
Hará ver que mañana vive en los intersticios de hoy:
Pero nunca será más genial
que al recitar las treintidós banderas y los diez matices
Y el cielo del renacuajo saltarín
Y el nombre personal del diplodoco
Ahora.

Juana, y otros poemas personales (1980)
Roberto Fernández Retamar

domingo, 3 de febrero de 2019

El desierto

Yann Arthus-Bertrand. Caravana de camellos.

¿Y si el desierto no fuese más que polvo de cielo destruido?
Edmond Jabès

La duna es caprichosa, intriga al profano, inquieta al nómada, hace rabiar al sabio.
Henri-Jean Hugot

No hay nada tan agobiante como ver ya, desde el lugar que se abandona, el lugar que se alcanzará al anochecer o al día siguiente. Sin nada en medio.
Théodore Monod

Múdate a tus subsuelos. Allí está tu desierto, lugar que habitan tus infinitos. Frecuéntalos. Allí, el espacio todavía es el espacio, el tiempo todavía es el tiempo. En nuestros saharas, el espacio y el tiempo permiten a las raras palmeras irradiar, y a las arenas, conservar la virginidad. ¿Hay muchas huellas de tus pasos en tu desierto? En el desierto nada pone una molestia, ninguna traba a la expansión de nadie ni de nada. No hay nada que entrechoque. Cielo y tierra, arenas, estrellas, camellos y beduinos conocen la buena convivencia, la ósmosis.
Louis Becque

Creo que es necesario, para el equilibrio espiritual, vivir en un lugar en el que se pueda ver salir y ponerse el sol...
Katherine Mansfield

Traducción de Plácido de Prada

El desierto. Pequeña antología
Roselyne Chenu

jueves, 31 de enero de 2019

Lingüistas

Ilustración de Diego Fernández.

Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüistas y afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida, abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos. semiólogos, críticos estructuralistas y deconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática.
De pronto, las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:
—¡Qué sintagma!
—¡Qué polisemia!
—¡Qué significante!
—¡Qué diacronía!
—¡Qué exemplar ceterorum!
—¡Qué Zungenspitze!
—¡Qué morfema!
La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas. Sólo se la vio sonreir, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído:
—Cosita linda.

Cuentos
Mario Benedetti

martes, 29 de enero de 2019

Rosaura a las diez

Marco Denevi. Rosaura a las diez.

Capítulo III

—Pero a mí me interesa Rosaura. Hábleme de Rosaura.
—Sí, Rosaura, Rosaura.
—Sí, a Rosaura la soñé de día. Rosaura fue uno de esos devaneos, una de esas fantasías ociosas... A usted le costará creerlo. Usted es hombre de acción. Yo soy un hombre sin carácter, como dice la señora Milagros. A usted le costará creer que haya gente que pierda el tiempo imaginando cosas. Son pobres, se imaginan que son ricos, que poseen millones, que tienen aquí un palacio, allá una estancia. Dibujan el plano del palacio, el casco de la estancia. Se hacen una lista de todos los trajes, los sobretodos, las camisas, los sombreros que tienen en el guardarropa del palacio. Otra lista de los autos, y otra con los nombres de las amantes. O no han escrito jamás una línea, pero dicen: «Tengo aquí», y se señalan la sien, «tengo aquí una novela que hará época, una novela que, en cuanto salga publicada, me hará famosísimo. Me darán el premio Nobel. Cincuenta ediciones. Una edición especial, en papel biblia, con mi firma. Y luego escribiré un drama. Tres años en cartel. Mil representaciones». Y esto lo dicen sentados en un café, mirando pasar la gente. Y de la novela, del drama, ni una línea.
—¿Rosaura fue un sueño de esa especie?
—Exactamente. El sueño de un imposible. Otros sueñan que son millonarios. Yo soñé que una mujer me amaba.

Rosaura a las diez (1955)
Marco Denevi

lunes, 28 de enero de 2019

Poemas de amor

Idea Vilariño. Poemas de amor.

Después

Es otra
acaso es otra
la que va recobrando
su pelo su vestido su manera
la que ahora retoma
su vertical
su peso
y después de sesiones lujuriosas y tiernas
se sale por la puerta entera y pura
y no busca saber
no necesita
y no quiere saber
nada de nadie.

Estoy aquí

Estoy aquí
en el mundo
en un lugar del mundo
esperando
esperando.
Ven
o no vengas
yo
me estoy aquí
esperando.

Poemas de amor (1957)
Idea Vilariño

domingo, 27 de enero de 2019

El collar de la paloma

Ibn Hazm de Córdoba. El collar de la paloma.

VII

Sabrás, hónrete Dios, que el amor ejerce sobre las almas un efectivo poderío, un decisivo imperio, una autoridad irresistible, una fuerza contra la que no es posible rebelarse, una soberanía a la que no se puede escapar, y que impone una obediencia ineludible y una coacción a la que nadie puede hurtarse. Destruye lo más recio, desata lo más consistente, derriba lo más sólido, disloca lo más firme, se aposenta en lo más hondo del corazón y torna lícito lo vedado.

Traducción de Emilio García Gómez

El collar de la paloma
Ibn Hazm de Córdoba (994-1063)

sábado, 26 de enero de 2019

En la calle

José Agustín Goytisolo. Palabras para Julia y otras canciones.

Imagino el poema
y no quiere salir.

Golpea en mi cabeza
y no quiere salir.

Yo grito y me estremezco
y no quiere salir.

Le llamo por su nombre
y no quiere salir.

Bajo a la calle entonces
y lo encuentro ante mí.

Palabras para Julia y otras canciones (1979)
José Agustín Goytisolo

jueves, 24 de enero de 2019

Contra la flor de la canela

René Magritte. Los amantes, 1928.


Para hacer el amor
debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,
tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra
para hacer el amor.
Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos,
pero la arena gruesa es mejor todavía.
Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca de las aguas.
Poco reino es la cama para este buen amor.
Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:
que ningún valle o monte quede oculto y los amantes
podrán holgarse en todos sus caminos.
La oscuridad no guarda el buen amor.
El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un techo
y entonces
la muchacha no verá el Dedo de Dios.
Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,
los pulmones abiertos,
las frases cortas.
Es difícil hacer el amor pero se aprende.

Dedo de Dios: Esto es, no tendrá remordimientos ni se sentirá culpable.

Agua que no has de beber (1971)
Antonio Cisneros

martes, 22 de enero de 2019

La dignidad del arte

Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.

Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué. Cuando me viene el desánimo, me hace bien recordar una lección de dignidad del arte que recibí hace años, en un teatro de Asís, en Italia. Habíamos ido con Helena a ver un espectáculo de pantomima, y no había nadie. Ella y yo éramos los únicos espectadores. Cuando se apagó la luz, se nos sumaron el acomodador y la boletera. Y, sin embargo, los actores, más numerosos que el público, trabajaron aquella noche como si estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala repleta. Hicieron su tarea entregándose enteros, con todo, con alma y vida; y fue una maravilla.
Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de la sala. Nosotros aplaudimos hasta despellejarnos las manos.

El libro de los abrazos (1989)
Eduardo Galeano

domingo, 20 de enero de 2019

Tempestad sobre el Aconcagua

Tibor Sekelj. Tempestad sobre el Aconcagua.

Plaza de Mulas 

En cuanto al padre Gil, él se preparaba para decir la misa —era el domingo por la mañana— la misa celebrada hasta ahora en el lugar más alto de la República. Afirmo esto, porque, a pesar de que el padre Kastelic había celebrado una misa en Plaza de Mulas, en el año 1940, él lo hizo frente a la entrada del campamento mientras que la actual fue celebrada sobre la colina en la cual está colocada la cruz y que domina el campamento desde unos 30 metros de altura.
Después de la misa, el padre Gil tomó algunas fotografías y bajó hasta la cocina en animada charla con nosotros. Generalmente, era él quien mejor se sentía entre los tres visitantes y, antes de irse nos expresó sus vivos deseos de quedarse entre nosotros y su sentimiento de no poder hacerlo por querer volver con sus compañeros de viaje.
Almorzamos y, luego, los visitantes se aprontaron para otra cabalgata de ocho horas, hasta Puente del Inca. Nos despedimos de ellos y los acompañamos con la vista desde una colina, durante un largo rato, hasta que se perdieron entre las quebradas del valle Horcones.
Los visitantes nos dejaron unos diarios mendocinos de aquel mismo sábado en que ellos llegaron. Ha sido seguramente la primera vez que un diario del mismo día llegó a ese lugar. Nosotros nos alegramos con los diarios y nos pusimos a leerlos. Pero ninguno de nosotros llegó a terminar la lectura de un solo artículo. Es que en esas alturas, rodeados de la imponencia de los majestuosos cerros bordeados de blancura nívea, los problemas cotidianos del mundo parecen muy pequeños, muy insignificantes y también muy lejos de nosotros. Un diario en medio de la sublime majestuosidad de la naturaleza parece casi un sacrilegio o, cuando menos, un objeto sin valor, si no se tiene en cuenta la posibilidad de utilizarlo para prender fuego o envolver algo con él.

Tempestad sobre el Aconcagua (1944)
Tibor Sekelj

viernes, 18 de enero de 2019

Tierra eterna

José Antonio Muñoz Rojas. Las cosas del campo.

Sola y eterna, tierra de arados, de sementeras y de olivar, mil veces regada con sudores de hombres, con cuidados, con maldiciones, con desesperaciones de hombres, hermosura diario, espejo y descanso nuestro.
Nunca cansas, siempre lista, inscrita una y otra vez por hierros y por huellas, volcada por rejas al sol y a la lluvia, a todo tempero, siempre con la dádiva conforme al trabajo, medida a nuestros huesos.
¡Ay de los que te olvidaren, de los que en su piel y en sus ojos pierdan tu recuerdo, de los que no se refresquen contigo, de los que te pierdan de alma!

Las cosas del campo (1951)
José Antonio Muñoz Rojas

lunes, 14 de enero de 2019

De los remordimientos y de la conciencia

Teodoro Viero. Mandarín.

¡Formidable conciencia! ¿Pudieras no ser sino un fantasma abortado por la imaginación, o el mero temor de los castigos humanos? Yo me pregunto: Si te fuese posible, en virtud de un solo deseo, dar muerte a un hombre en la China y heredar su fortuna en Europa, con la convicción sobrenatural de que nunca se averiguaría la verdad, ¿transigirías con tal deseo? En vano me exagero mi indigencia; en vano pretendo atenuar este homicidio, suponiendo que, merced a mi deseo, el chino morirá repentinamente sin dolor alguno, que no tiene herederos, y hasta que a su muerte el Estado perderá sus bienes; en vano supongo a ese hombre abrumado de enfermedades y amarguras; en vano me digo que la muerte es un bien para él, que la llama, y que sólo le resta un momento de vida; a pesar de todos mis ingeniosos subterfugios, oigo en mi interior una voz que clama con tal fuerza contra la sola idea de semejante suposición, que no puedo dudar ni por un instante de la realidad de la conciencia.

Traducción: Editorial Ramón Sopena

El Genio del Cristianismo (1802)
François-René de Chateaubriand

domingo, 13 de enero de 2019

Las distracciones de Capri

Jason Brooks. Visite Capri.

En el barco matinal que me llevaba a Capri, tuve la suerte de encontrar a uno de mis viejos amigos de Atenas. Es el más espiritual de los griegos y no habría podido desear mejor compañero de viaje.
Se tiene mucho que decir, cuando no se ha visto desde hace doce años: estábamos como los amigos de Luciano de Samosata, que se encontraron en Rodas para tomar rumbo hacia la diosa y los placeres de Cnido.
En verdad, estábamos algo avergonzados, tanto él como yo, por no haber resistido a la equívoca reputación de Capri. Carecíamos de originalidad. Aunque, en fin, ¿se podía no conocer a Capri, Capri, isola d'amore, como decía el refrán con que nos atronaba el pick-up del barco? Veíamos entre los pasajeros, gente muy austera reposando en las banquetas del puente; suizos, con su gran escudo en el ojal, viejas inglesas, parejas jóvenes. Su ingenuidad nos hacía sonreír: ¿ignoraban que bogaban hacia la isla de las saturnales? "En el fondo, les envidio, me dijo el griego; su conciencia continuará en paz hasta el desembarcadero".
No obstante, las alturas de Capri se dibujaban, cada vez más precisas, delante de nosotros. Atrayentes y abruptas a la vez, como corresponde a un lugar que encierra tantos misterios y que ahoga tantos escándalos. Pero no nos parecieron tener el aspecto de una "jovencita que abandona a las olas su cabellera" ni el de una "sirena desfallecida sobre el mar", expresiones algo floridas que podíamos leer en la guía. El barco enfiló hacia el muelle de Marina Grande; las casas blancas, apretujadas sobre la pendiente de una colina entre dos montañas, recordaban las de una pequeña ciudad de las islas griegas. Mi amigo había apuntado sobre el puerto sus prismáticos, que luego me prestó, sin decir palabra. Creí ver a muchachos y chicas coronados de flores, esperándonos en la orilla, como los de Tahití que acogieron a los marinos de Bougainville. Sólo vi una larga fila de comisionistas de hoteles.
A falta de haber reservado piezas, cada uno de nosotros había retenido, al menos, el nombre de un hotel: "Gaudéamus". El nombre resultaba todo un programa. Gaudeamus igitur... "Regocijémonos pues, mientras somos jóvenes": hasta una canción latina nos animaba a divertirnos en Capri.

Traducción de Lía Susini, Abelardo Arias y Renato Pellegrini

Del Vesubio al Etna (1952)
Roger Peyrefitte

viernes, 11 de enero de 2019

El aire es de los dioses

Ángel Crespo. El aire es de los dioses.

No me pregunta dónde voy

No me pregunta dónde voy ni digo
dónde voy ni pregunto
dónde va. Nos miramos
—yo, advertido de ver a un dios; y él
no creyendo que un hombre
pueda verle de nuevo.

El aire es de los dioses (1978-1981)
Ángel Crespo

miércoles, 9 de enero de 2019

Ajedrez

Tony Luciani. Ajedrez.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
Reina, torre directa y peón ladino
Sobre lo negro y blanco del camino
Buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
Del jugador gobierna su destino,
No saben que un rigor adamantino
Sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(La sentencia es de Omar) de otro tablero
De negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonías?

El Hacedor (1960)
Jorge Luis Borges

sábado, 5 de enero de 2019

Panfleto desde el planeta de los simios

Manuel Vázquez Montalbán. Panfleto desde el planeta de los simios.

Hemos de juramentarnos para no ser más cómplices de Calígula cuando quiere nombrar procónsul a su caballo.
No hay verdades únicas ni luchas finales, pero aún es posible orientarnos mediante las verdades posibles contra las no verdades evidentes y luchar contra ellas. Se puede ver parte de la verdad y no reconocerla, pero es imposible contemplar el Mal y no reconocerlo.

Panfleto desde el planeta de los simios (1995)
Manuel Vázquez Montalbán

viernes, 4 de enero de 2019

Historia antigua

Víctor Botas. Historia antigua.

Cárcel

Te pongo a caminar por esta página
en blanco. (No hace falta
decir que para siempre; no habrá modo
de que puedas salir: ninguna cárcel
es comparable a ésta, que no tiene
referencia cabal en que orientarse).

No ser en modo alguno

Qué bueno
no ser en modo alguno
imprescindible
como lo son tantísimos
                                          Sin duda
ha de ser agobiante ese saberse
necesario
como el insomne dios de los teólogos.

Historia antigua (1987)
Víctor Botas

domingo, 30 de diciembre de 2018

Curiosidad

Fernando Huarte Morton. Uso y disfrute de diccionarios y enciclopedias.

Satisfecha la necesidad, surge la curiosidad. Después de leído lo que se buscaba, el diccionario invita a callejear por sus páginas. Porque gusta ver impreso lo que se sabe, porque una palabra recuerda a otra, y uno quiere comprobar si está tratada tal o cual cuestión conforme al propio prejuicio o conocimiento. Se busca, entre otras cosas lo recién ocurrido o lo recién sabido: para información. pero también por la simple expectación de «ver si está». Se llevaría muy mal la lectura seguida de un diccionario alfabético, desde la primera a la última página. Por chiflado se tiene a quien dice intentarlo. Pero tal lectura no utilitaria picando acá y allá es un hecho que se da con frecuencia. Algo queda, sin duda, de estas incursiones por los pozos de ciencia que son los diccionarios, y uno lo deja caer en una conversación, en una carta...

Uso y disfrute de diccionarios y enciclopedias (1992)
Fernando Huarte Morton

viernes, 28 de diciembre de 2018

Nueva enciclopedia

Alberto Savinio. Nueva enciclopedia.

ACEITE. Cuando no queda otro modo de resistir a la tempestad se vierten barriles de aceite en torno a la nave. Plinio, en el libro XXIX, dice que los antiguos, cuando se sentían nerviosos, se bañaban en aceite.

ANÍBAL. Todos admiran a Aníbal como capitán, pero nadie lo admira por haber pensado asociar la guerra a la industria y a la posesión de las materias primas. Antes de lanzarse a la conquista de Italia, en la segunda guerra púnica, Aníbal se casó con la hija de uno de los principales propietarios de minas de Tarsis (la Andalucía del Guadalquivir), y no por que le gustase como mujer, sino por hacerse dueño de aquella cuenca minera, rica en estaño y plata. 

Traducción de Jesús Pardo

Nueva enciclopedia (1977)
Alberto Savinio

lunes, 24 de diciembre de 2018

Investigaciones con el ángel

John Frederick. Bodegón con libros, vela, pluma y tintero.

Mi estudio está, naturalmente, forrado de
Libros. Y el escritorio es una selva de papeles
Dispersos. Así transcurre mi vida. Ordenaba
Unas frases en alemán (Idioma cuyos verbos van al final).
Y me sentí atascado, como cuando se rompe una rueda
y la meta queda siempre más lejos.
Miré el cielo raso color marfil,
Del que cuelga una lámpara no muy potente,
Y la respuesta no llegaba. Salí a respirar
-esa primavera fue una estación muy suave-,
y al regreso el significado de la frase
era un fulgor que atravesó mi frente.
Luego escribí hasta la noche.
La crítica fue unánime y generosa.
Pero yo sé quien me ayudó. Es Él:
Dejó de nuevo una pluma en el tintero.

Investigaciones con el ángel
Rodolfo Modern

martes, 18 de diciembre de 2018

Callejeo

Thomas Saliot. Callejeo.

No sabe adónde va.
Ni le orienta la nube
Próxima que en el cielo
Se aísla, ni conduce
Por sí mismo sus pasos.
Le impulsa la costumbre
De pisar y avanzar.
Nada tal vez más dulce
Ni de mayor consuelo
Que la tarde de un lunes
Cualquiera paseado
De pronto. No trascurre
La hora. Permanece
Con todo su volumen
Bajo la mano aquel
Tiempo sin norte, dúctil,
Propicio a revelar
Algo impar en el cruce
De unas calles. ¡Perderse,
Hacerse muchedumbre!

Cántico. Pleno ser
Jorge Guillén

lunes, 17 de diciembre de 2018

El que es

Rafael Cadenas fotografiado por Álvaro García.

Si alguien me toca, sólo me toca a mí, a ese mí orgulloso, a ese mí que no deja flanquear su claustro, y no a ese otro alguien, informe, vasto, neutro, que hace gestiones en la oscuridad.
Herirás al que puedes herir, al que no importa defender, al que no es nada.
No lastimarás a nadie, lastimarás a ese nadie que me cierra el paso.
No temas. Sufre mi guardián. El que debe desprenderse como fruto que he cultivado, usé y abandono.
El otro, oscuro, humilde y quieto, no necesita protección.
No será tocado ni herido. Ni padece ni se queja.
No será destruido.

Falsas maniobras (1966)
Rafael cadenas

miércoles, 12 de diciembre de 2018

A un poeta de antes

El Poeta. Ilustración del libro «Los Españoles pintados por sí mismos».

Vivió. Sufrió. Murió. ¿Monotonía?
¿Deslumbramiento? Júzguelo quien pueda.
En su tiempo amó al tiempo y al espacio.
Hoy su espacio no es casi nada, y nada
Aquel tiempo, que el nuestro ha devorado,
Y quizás a él también, bajo la forma
De aves, de caracoles o legumbres.
Tuvo una historia que se nos escapa.
Algo ha llegado, sin embargo, de él:
Lo festejaron por lo que no era,
Y lo atacaron por lo que no fue.
¡Ah, poeta de antes!
                                 ¡Ah, poeta!

Algo semejante a los monstruos antediluvianos (1970)
Roberto Fernández Retamar

lunes, 10 de diciembre de 2018

Entradas y salidas

Aníbal Núñez. Estampas de Ultramar.

Se ha preferido a todo la excelencia
del lugar para penitenciaría
Si tratan de escaparse
por mar los deportados,
sus frágiles canoas
se romperán contra los arrecifes
Si por tierra superan
el cordón que los guarda,
acabarán en manos de caníbales...

En las exportaciones sobresale el ajenjo,
papeles judiciales en las importaciones.

Estampas de Ultramar
Aníbal Núñez

viernes, 7 de diciembre de 2018

La mitad del diablo

Juan Pedro Aparicio retratado por Ulises.


El compromiso

EN LA VIDA se había permitido muy poco, pues era parco en el consumo, retraído en las diversiones y escueto en el regalo. Sólo daba palabras, habladas o escritas; con las habladas conquistó amigos, con las escritas, fama. Triste en el amor, monógamo por desidia, dejó que uno de sus personajes femeninos se enamorase de él. Se acostó con ella repetidas veces, la disfrutó durante meses, pero cuando ella le pidió que diera el paso de comprometerse, se puso a escribir otra novela.

El santo

UNA VEZ MUERTO se negó, por humildad, a realizar ese milagro que Roma exige para ser elevado a los altares.

La mitad del diablo (2006)
Juan Pedro Aparicio

jueves, 6 de diciembre de 2018

Los treinta y tres nombres de Dios

Marguerite Yourcenar. Los treinta y tres nombres de Dios.

2
Ruido de la
fuente en
las rocas
sobre los muros de piedra

7
El suave hocico
de la vaca
el hocico salvaje
del toro

9
El fuego rojo
en el hogar

13
La tierra buena
la arena
y la ceniza

16
La mano
que se pone en
contacto con las cosas

18
La mirada
y lo que mira

24
Las flores
que salen
de la tierra en
primavera

32
El silencio
entre dos amigos

Traducción de Sivia Baron Supervielle

Los treinta y tres nombres de Dios
Marguerite Yourcenar

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Expuesto en un museo

Pugio o Puñal romano. Imagen de Mundoespadas.com.


El antiguo puñal
de la vitrina sabe
que ha de llegar su turno.

¿O es que no lo extrajeron
de su tumba entre el polvo,
o es que no lo preservan contra el tiempo,
sólo para que pueda cometer ese crimen
que todo visitante espera de él?

Tras el cristal, un brillo en el acero:
el rastro de una idea
siempre fija en un filo.

Puntos de fuga (2001)
Lorenzo Oliván

jueves, 22 de noviembre de 2018

Idea Vilariño. No.

Decir no

decir no

atarme al mástil

pero

deseando que el viento lo voltee

que la sirena suba y con los dientes

corte las cuerdas y me arrastre al fondo

diciendo no no no

pero siguiéndola.

No (1980)
Idea Vilariño

martes, 20 de noviembre de 2018

El Inmortal

Ilustración de François Boucq.

23
Viajó a través del mundo, leyó, estudió, rezó, modificó su programación mental, experimentó diversas fórmulas alquímicas, para obtener por fin lo que tanto deseaba: la inmortalidad física. ¡"El tiempo recordará mi sabiduría, las generaciones futuras me admirarán, el Planeta me pertenecerá"!

Pasaron siglos.
La humanidad siguió su evolución:
los cuerpos se alargaron, las mandíbulas se afinaron, el tamaño de los cráneos aumentó, los huesos perdieron peso y los omóplatos se transformaron en alas.
El inmortal se arrastraba por el suelo, sobre sus dos pies, provocando muecas de disgusto entre la humanidad voladora.

El tesoro de la sombra
Alejandro Jodorowsky

viernes, 16 de noviembre de 2018

Piedras

Roger Caillois. Piedras.

Piedras de la Antigüedad clásica

En el pritaneo de Cícico se conservaba la piedra fugitiva que sirvió de ancla a los argonautas. Se escapaba tan a menudo que hubo que sellarla con plomo.

Hay piedras que engendran. En el seno de la tierra nacen piedras óseas. En España, en las cercanías de Munda, otras presentan, cuando se rompen, la figura de la palma de la mano.

La obsidiana es negra, trasparente y mate. Con ella se hacen espejos que reflejan la sombra más que la imagen de los seres y las cosas.

Traducción del francés de Daniel Gutiérrez Martínez

Piedras (1966)
Roger Caillois

jueves, 15 de noviembre de 2018

Sumas

Ida Vitale en la Residencia de Estudiantes, octubre de 2008. Foto: Archivo de la Residencia de Estudiantes.

Sumas

Caballo y caballero son ya dos animales

Uno más uno, decimos. Y pensamos:
una manzana más una manzana,
un vaso más un vaso,
siempre cosas iguales.

Qué cambio cuando
uno más uno sea un puritano
más un gamelán,
un jazmín más un árabe,
una monja y un acantilado,
un canto y una máscara,
otra vez una guarnición y una doncella,
la esperanza de alguien
más el sueño de otro.

Reducción del infinito (2002)
Ida Vitale

domingo, 11 de noviembre de 2018

Decálogo

Juan Carlos Onetti. Decálogo.

I
No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo.

II
No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Éste sólo se asusta cuando le amenazan el bolsillo.

III
No traten de complicar al lector. Ni buscar ni reclamar su ayuda.

IV
No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético.

V
No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.

VI
No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo.

VII
No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios.

VIII
No olviden la frase, justamente famosa: 2 más dos son cuatro; pero ¿y si fueran 5?

IX
No desdeñen temas con extrañas narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario.

X
Mientan siempre.

XI
No olviden que Hemingway escribió: "Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer.

Decálogo
Juan Carlos Onetti

domingo, 4 de noviembre de 2018

Sé todos los cuentos

León Felipe. Llamadme publicano.

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos...
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos...
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos...
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos...
Y que el miedo del hombre
ha inventado todos los cuentos.

Yo no sé muchas cosas es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos...
Y sé todos los cuentos.

Llamadme publicano (1950)
León Felipe