lunes, 25 de septiembre de 2017

Peregrinos de la belleza

Angelos Giallina. El Partenón.

Presentación
El mundo mediterráneo 
como destino vital

Los viajes al mediterráneo dejaron de ser patrimonio de eruditos y aventureros cuando, a mediados del siglo XIX, Thomas Cook, empresario y puntal de la liga anti-alcohólica, descubrió por casualidad el viaje organizado. Ahora, los habitantes de mugrientas ciudades inglesas podían subir a un tren por la noche y, emulando a los ejércitos de Jenofonte, despertar por la mañana al enardecido grito de «¡El mar, el mar!», en las costas de la Riviera francesa o italiana. Cada vez era más la gente que podía visitar el Coliseo de noche a la luz de las antorchas, contemplar la languidez de la laguna veneciana en invierno, la belleza imponente del Partenón sobre la Acrópolis o disfrutar de las delicias de la bahía de Nápoles. Y para quienes no se movían de casa, los mejores artistas inmortalizaban en sus pinturas la luz mediterránea y la belleza de la campiña romana, mientras las mejores plumas deleitaban a los lectores con sus descripciones de los pintorescos paisajes y habitantes del sur.
Cada viajero tenía un motivo diferente para dirigirse al sur: la contemplación de las ruinas clásicas, los efectos beneficiosos del sol, la búsqueda de amores prohibidos o de un escondite para una relación ilícita. Y para algunos afortunados, aquel viaje deparaba insospechados y gozosos descubrimientos. Porque el amante del Mediterráneo ve el mar más azul, el cielo más índigo, la silueta de los árboles más definida y elegante en Italia o Grecia. Se pasea arrobado, con la mirada alterada del enamorado y desprovista de las telarañas de la cotidianeidad, como el místico que contempla la belleza del mundo porque ve las cosas como si fuera la primera vez. No solo la mirada se agudiza el el amante-místico, sino también la percepción. Los parajes están cargados de significado, se puede detectar la presencia del espíritu del lugar, de husmearlo, de temerlo, de adorarlo. En sitios como la Villa Jovis en Capri, en ese promontorio salvaje abierto al viento, al cielo y al mar, se puede llegar a perder la noción del tiempo y del espacio mientras se siente entre las ruinas la presencia persistente de otras miradas.

Peregrinos de la belleza. Viajeros por Italia y Grecia (2015)
María Belmonte

sábado, 23 de septiembre de 2017

La deuda de las palabras

Rafael Cadenas. En torno a Basho y otros asuntos.

El filólogo las espía
les averigua su vida
lugar de nacimiento,
fecha, linaje, eclipses,
regresos, qué desean,
cómo vinieron a dar aquí
donde se esconden para no ver
a qué hora sufren o si aún cantan.
Hace tanto se amigó con ellas.
Les reprocha, eso sí que se vuelvan
cortesanas, que se alquilen,
que se deshonren,
pero sobre todo que cuando los dictadores
las usan, ellas no les quemen los labios.

En torno a Basho y oros asuntos (1916)
Rafael Cadenas

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Viaje al Oriente

Hermann Hesse. Viaje al Oriente.

Capítulo primero

Lo que más dificulta mi narración es sin duda la gran diversidad de recuerdos. Ya he dicho que a veces nuestro pequeño grupo marchaba solo, pero que otras formábamos una masa ingente al extremo de constituir en ocasiones un verdadero ejército. También he hecho constar que cubrí algunas jornadas en compañía de escasos camaradas, o solo por completo, sin tienda, sin jefe, sin Orador. Otra dificultad es, y grande, que no sólo cruzábamos espacios, sino también épocas. Marchábamos hacia Oriente, pero al mismo tiempo penetrábamos también en la Edad Media o en la Edad del Oro, cruzábamos Italia o Suiza, pero en ocasiones acampábamos en pleno siglo X, junto con los patriarcas o las hadas. En la época de mi peregrinaje solitario, hallé a menudo personas y países de mi vida pasada. Me paseaba con una antigua novia por las orillas del Rin superior, bebía vino con unos amigos de juventud en Tubingen, en Basilea o en Florencia, o era un escolar que hacía excursiones con los compañeros de clase para cazar mariposas o buscar lagartijas. Entre los compañeros de viaje recuerdo también a los personajes de mis libros favoritos: Almanzor y Parsifal montaban a caballo a mi lado, y también Witiko o Goldmundo, Sancho Panza y los Barkemidas, que me invitaron a marchar con ellos. Cuando tropezaba de nuevo con nuestro grupo, cuando volvía a escuchar las canciones de nuestro Círculo y acampaba ante la tienda de los jefes, entonces veía con diáfana claridad que mi retorno a la infancia o mi paseo con Sancho Panza pertenecían necesariamente a aquel viaje; ya que nuestro objetivo no tan sólo era Oriente, o, mejor dicho, nuestro Oriente no sólo era un país y un concepto geográfico, sino la patria y la juventud del alma, la inmensidad y la nada, el conjunto de todos los tiempos.

Traducción de Víctor Scholz

Viaje al Oriente (1932)
Hermann Hesse

martes, 19 de septiembre de 2017

Aikido

La palabra Aikido en caracteres japoneses kanji. Imagen de la Wikipedia.

Estamos preparados
para sobreponernos.
Es un arte. Se aprende.
Está en nuestra memoria desde niños.
Los juegos, los poemas,
las tardes traduciendo,
palabra por palabra,
las tragedias, el cruento
latín de historiadores.
Todo va al corazón y, transcurridas
las décadas, se vuelve
serenidad. Y ahora
alguno de los textos
de los filósofos occidentales
que he leído estos días
me lleva hasta la fórmula
que con la reverencia
mutua se intercambian
discípulo y maestro  en el aikido.
Uno a otro se dicen:
Gracias por enseñarme.

Eros es más (2007)
Juan Antonio González-Iglesias

Más allá del bien y del mal

Friedrich Nietzsche. Más allá del bien y del mal.

Sentencias e interludios
67
El amor a uno solo es una barbarie, pues se practica a costa de todos los demás. También el amor a Dios.

76
En situaciones de paz el hombre belicoso se abalanza sobre sí mismo.

125
Cuando tenemos que cambiar de opinión sobre alguien le hacemos pagar caro la incomodidad que con ello nos produce.

153
Lo que se hace por amor acontece siempre más allá del bien y del mal.

175
En última instancia lo que amamos es nuestro deseo, no lo deseado.

Traducción de Andrés Sánchez Pascual

Más allá del bien y del mal (1886)
Friedrich Nietzsche

sábado, 16 de septiembre de 2017

La tregua de Nerón

Aegidius Sadeler II. Retrato de Nerón.

No se turbó Nerón al escuchar
el oráculo de Delfos.
«Guárdate del año setenta y tres».
Cuánto tiempo aún para gozar.
Tiene treinta y tres años. Amplio en verdad
es el período concedido por el dios
para inquietarse ante futuros peligros.

Ahora vuelve a Roma algo cansado,
espléndidamente fatigado tras un viaje cuyas jornadas
fueron una continuación de placenteros días
en teatros, jardines y gimnasios...
Noches en ciudades aqueas...
Y sobre todo la delicia de los cuerpos desnudos...

Así Nerón. Y en España, Galba
secretamente dispone y adiestra su ejército,
un anciano de setenta y tres años.
(1918)
Traducción de José María Álvarez

Poesías Completas
Konstantino Kavafis

El jardín de las delicias

Marco Denevi. El jardín de las delicias.

Mote justo

A cierta Herminia la apodaban Democracia porque, según decían los vecinos, en su vientre se juntaba todo el pueblo.

Llanto y luto

La diosa Ceres descendió rauda a la Tierra y entró como una tromba en la casa de su hija Proserpina:
¡Descocada! ¡Ayer enterraste a tu marido y hoy recibes la visita de otro hombre! 
—Hoy. Pero ayer le prohibí la entrada.

Consejo de Medea a una muchacha

Si no quieres que tu amante te abandone, cámbialo por otro.

El jardín de las delicias (1992)
Marco Denevi

viernes, 15 de septiembre de 2017

Ciencia

Charles Bonestell. Marte.

En algún lugar de los vastos arenales de Marte hay un cristal muy pequeño y muy extraño.
Si alzas el cristal y miras a través de él, verás el hueso detrás de tu ojo, y más adentro luces que se encienden y se apagan, luces enfermas que no consiguen arder, son tus pensamientos. Si oprimes entonces el cristal en el sentido del eje medio, tus pensamientos adquirirán claridad y justeza deslumbrantes, descubrirás de un golpe la clave del Universo todo, sabrás por fin contestar hasta el último porqué.
En algún lugar de Marte se halla ese cristal.
Para encontrarlo hay que examinar grano por grano los inacabables arenales.
Sabemos, también, que, cuando lo encontremos y tratemos de recogerlo, el cristal se disgregará, sólo nos quedará un poco de polvo entre los dedos.
Sabemos todo eso, pero lo buscamos igual.

El eternauta y otros cuentos de ciencia ficción
Héctor Germán Oesterheld

jueves, 14 de septiembre de 2017

El diccionario del diablo

François Miville-Deschenes. Arquera a caballo.

Amazona, s. Miembro de una antigua raza a la que no parecen haberle preocupado mucho los derechos de las mujeres ni la igualdad de los sexos. La poco considerada costumbre de retorcerle el pescuezo a los machos tuvo como desgraciada consecuencia la extinción de la especie.

Edad, s. Período de la vida en que cedemos a los vicios que todavía nos gustan y vilipendiamos aquellos que ya no estamos en condiciones de practicar.

Estima, s. Grado de consideración favorable que se le debe a aquel que tiene la capacidad de servirnos para algo y todavía no se ha negado.

Traducción de Vicente Campos

El diccionario del diablo
Ambrose Bierce

La civilización

Ilustración de Dongfang Tenghong.

En el confín meridional del extremo occidente se encuentra la gran pradera primitiva rodeada de tierras desconocidas. Allí, las fuerzas vitales del universo, el yin y el yang, no entran en contacto y en consecuencia no existe el contraste entre el frío y el calor. Ningún rayo de sol o de luna cae sobre ella y por consiguiente no hay ni día ni noche. Sus habitantes no comen ni llevan ropa, están durmiendo casi siempre y dan un paseo una vez cada cincuenta días. Creen que lo que hacen en sueños es real y que la irrealidad es su vigilia.
El punto central de los cuatro mares es nuestro reino de China. Abarcado por el río Amarillo por el norte y el sur y recorrido al este y al oeste por los montes Tai, tiene muchos miles de kilómetros cuadrados. Su proporción de yin y yang se determinó con todo cuidado y en consecuencia goza de equilibradas estaciones de frío y calor. La división de la luz y de la oscuridad se hizo asimismo con buen criterio y por tanto sus días y sus noches son iguales. Su población es de inteligencia varia. Todo crece y se multiplica. Allí puede encontrarse toda suerte de genio y habilidad. El gobierno lo componen el rey y sus ministros. Les apoyan la ley y la tradición. Su mundo está lleno de múltiples cosas. Duermen y viven la vigilia ordenadamente. Consideran real lo que hacen cuando están despiertos e irreal lo que ven en sueños.
En el confín septentrional del extremo oriente hay una tierra que se tiene por la base de los montes, donde el clima es normalmente nocivo. El sol y la luna apenas se alejan del horizonte y su luz es muy débil. El suelo es estéril para la mayor parte de cultivos. Sus habitantes viven de raíces y legumbres y no saben cocinar. Son violentos y despiadados por naturaleza y el más fuerte explota al más débil. Veneran la fuerza, no la ética social. Casi siempre están de viaje y apenas descansan. Y siempre están despiertos, no duermen jamás.

Tomado del libro Los cuentos fantásticos de China de Moss Roberts

Traducción de Antonio-Prometeo Moya

La civilización
Lieh Tzu

domingo, 10 de septiembre de 2017

Prosa del observatorio

Julio Cortázar. Prosa del observatorio.

Así la galaxia negra corre en la noche como la otra dorada allá arriba en la noche corre inmóvilmente: para qué buscar más nombres, más ciclos cuando hay estrellas, hay anguilas que nacen en las profundidades atlánticas y empiezan, porque de alguna manera hay que empezar a seguirlas, a crecer, larvas traslúcidas, notando entre dos aguas, anfiteatro hialino de medusas y plancton, bocas que resbalan en una succión interminable, los cuerpos ligados en la ya serpiente multiforme que alguna noche cuya hora nadie puede saber ascenderá leviatán, surgirá kraken inofensivo y pavoroso para iniciar la migración a ras de océano mientras la otra galaxia desnuda su bisutería para el marino de guardia que a través del gollete de una botella de ron o de cerveza entreve su indiferente monotonía y maldice a cada trago un destino de singladuras, un salario de hambre, una mujer que estará haciendo el amor con algún otro en los puertos de la vida.

Prosa del observatorio (1972)
Julio Cortázar

jueves, 7 de septiembre de 2017

Desde mi celda

Bécquer, retratado por su hermano Valeriano Domínguez Bécquer.

IV

Yo tengo fe en el porvenir. Me complazco en asistir mentalmente a esa inmensa e irresistible invasión de las nuevas ideas que van transformando poco a poco la faz de la humanidad, que merced a sus extraordinarias invenciones fomentan el comercio de la inteligencia, estrechan el vínculo de los países fortificando el espíritu de las grandes nacionalidades y borrando, por decirlo así, las preocupaciones y las distancias, hacen caer una tras otra las barreras que separan a los pueblos. No obstante, sea cuestión de poesía, sea que es inherente a la naturaleza frágil del hombre simpatizar con lo que perece y volver los ojos con cierta triste complacencia hasta lo que ya no existe, ello es que en el fondo de mi alma consagro, como una especie de culto, una veneración profunda por todo lo que pertenece al pasado, y las poéticas tradiciones, las derruidas fortalezas, los antiguos usos de nuestra vieja España tienen para mí todo ese indefinible encanto, esa vaguedad misteriosa de la puesta de sol en un día espléndido cuyas horas, llenas de emociones, vuelven a pasar por la memoria vestidas de colores y de luz antes de sepultarse en las tinieblas en las que se han de perder para siempre.

Desde mi celda (1864)
Gustavo Adolfo Bécquer

miércoles, 6 de septiembre de 2017

El artista

Lev Chistovsky. Dulces sueños.

Era menudo, se pegaba a las paredes a andar, andaba como con miedo, saludaba como con miedo. Parecía huido de otro mundo y que en éste no conociera a nadie. La gente movía la cabeza al verlo.
—¡Digo, el artista!
No debía ser como los demás hombres. Porque cuando de alguien se aseguraba que era un labrador o un curtidor o un panadero, no se decía de la misma manera, ni se dejaba entreabierto tal mundo de suposiciones.
—¿Qué hacen los artistas?
—Ese pinta. Pinta mujeres en cueros.
Cerrábamos los ojos apretadamente. Y veíamos más material la visión. El artista había andado mucho mundo, había tirado mucho dinero, había bebido de lo lindo. Y ahora pintaba sin parar a éste, al otro. a aquél.
—Como si al mundo se viniera para pintar. —Y esto nos planteaba ante el hecho de que al mundo no se venía para pintar.
—Entonces ¿para qué?
—Para hacer cosas de provecho.
—¿Qué es el provecho?
—El provecho es el provecho.
Nunca supimos a ciencia cierta de qué se llenaba el provecho. Ni tampoco que fuera de provecho pintar paredes y no gentes. En nuestro fondo una vocecilla defendía al artista. Sin querer le salía una aureola parecida a la de los santos. Y nos daba lástima que no hiciera cosas de provecho. Con lo fácil que era.

Las cosas del campo (1951)
José Antonio Muñoz Rojas

martes, 5 de septiembre de 2017

Diálogo mudo de los cartujos

Vicente Carducho. Pinturas para la cartuja de El Paular, Madrid, España.

En el patio de la Cartuja pasean los Cartujos vestidos de blanco. Van y vienen entre las zarzas y las malvalocas. Son cinco y son uno.

El fraile más viejo está mirando una rosa recién abierta. Los demás se acercan delicadamente.

CARTUJO                                                          ?
CARTUJO                                                          !
CARTUJO                                                         ( )
CARTUJO                                                         ....
CARTUJO                                                           .

El hermano despensero cruza la galería con el manojo de llaves envuelto en algodón.

En la vidriera de la tarde vuelan los pájaros místicos. La rosa sentenciada tiembla en las manos del más viejo.

La sombra de las alas del ángelus cubre la superficie católica. Los frailes se calan sus capuchas y emprenden el camino de la iglesia.

CARTUJO (Andando lentamente)                .
CARTUJO (Detrás)                                           .
CARTUJO (Detrás)                                           .
CARTUJO (Detrás)                                           .
CARTUJO (Detrás)                                           .
              (Entran)

En una esquina del gran refectorio prismático de rumores y ecos difíciles, un chorro de hormigas sube por la pared a los sazonados membrillos del techo.
9 de julio 1925

Diálogo mudo de los cartujos (1925)
Federico García Lorca

Los alimentos terrestres

Andrei Belichenko. Reconfortante siesta.

Natanael, ¿qué te diré de las camas?
He dormido en los almiares; he dormido en los surcos de los trigales; he dormido en la hierba, al sol; en los trojes de heno, por la noche. Colgaba mi hamaca de las ramas de los árboles; he dormido columpiado por las olas; acostado en el puente de los navíos; o en las estrechas literas de los camarotes, frente al ojo estúpido del tragaluz. Hubo camas en las que me esperaban cortesanas, otras en las que yo esperaba a mozalbetes. Las había cubiertas con telas y tan blandas que parecían armonizarse para el amor, lo mismo que mi cuerpo. He dormido en los campos, sobre tablas, en las que el suelo era como una perdición. He dormido en vagones en marcha, sin perder un instante la sensación del movimiento.
Natanael, hay en el sueño admirables preparativos; hay admirables despertares; pero no hay sueños admirables, y a mí no me gusta el sueño sino en tanto que lo creo realidad. Pues el sueño más bello no vale
         el momento del despertar.

Traducción de Luis Echávarri

Los alimentos terrestres (1897)
André Gide

miércoles, 30 de agosto de 2017

Andar, una filosofía

Frédéric  Gros. Andar, una filosofía.

Eternidades

La primera eternidad con la que nos topamos es la de las piedras, la del movimiento de las llanuras, las líneas de horizonte; todo ello resiste. Y el hecho de enfrentarnos a esa solidez que se yergue sobre nosotros hace que los actos nimios, las míseras noticias, parezcan motas de polvo barridas por el viento. Es una eternidad inmóvil y vibrante. Caminar es experimentar esas realidades que insisten, sin hacer ruido, humildemente —el árbol que crece entre las rocas, el pájaro que acecha, el arroyo que sigue su curso— y sin esperar nada. Caminar acalla de pronto los rumores y los lamentos, pone fin al interminable parloteo interior mediante el cual juzgamos sin cesar a los demás, nos evaluamos a nosotros mismos, recomponemos e interpretamos. Caminar acalla el soliloquio infinito en el que emergen los agrios rencores, las estúpidas satisfacciones y las venganzas fáciles. Estoy frente a esa montaña, camino entre los grandes árboles y pienso: están ahí. Están ahí, no me han esperado, están ahí desde siempre. Se me han adelantado indefinidamente, y seguirán estando ahí mucho tiempo después que yo.

Traducción de Isabel González-Gallarza

Andar, una filosofía (2014)
Frédéric Gros

martes, 29 de agosto de 2017

Cristal romano

Ungüentario romano. Foto: J. Bagot Arqueología.

Si este ungüentario de cristal romano
que veinte siglos irisaron, donde
la transparencia envejecida apenas
deja ya ver el soplo que le diera
forma de lágrima y que aún se esconde
en su interior como con miedo a verse
en otro tiempo; si este vaso leve
que otro soplo o milagro ha conservado
indemne entre los mármoles partidos
de la arrasada villa, resbalase
de mis manos y en un funesto instante
se estrellase en el suelo dulcemente,
consternación aparte, no sabría
apreciar las distintas magnitudes
de tamaño suceso, ni sabría
ponerle fecha; pero estoy seguro
de que en el tiempo aquel, que permanece
detenido entre togas y columnas,
se oirían los clamores del desastre.
(Roma, 1987)

Los estados trasparentes (1993)
Rafael Guillén

lunes, 28 de agosto de 2017

Las yerbas ignoradas

José Antonio Muñoz Rojas. Las cosas del campo.

¿Hasta cuándo voy a ignorar vuestros nombres? ¡Qué inesperadas, qué resueltas, qué sencillas, las yerbas ignoradas, que huella el pie, que arranca el escardillo, que atropella el arado! Los que llaman nazarenos, la que dicen lechitrezna, los zapaticos del Niño Dios (que son el prodigio de finura con que Dios pisa la tierra), los jaramagos, y las mil plantas que llaman yerbas del campo, para borrarlas de una vez y que nos trae fielmente el viento de la primavera, a pesar de arado y escardillo.
¡Oh nobles yerbecillas! El olor apenas se os advierte: sí la lozanía, sí el doblarse tremendo de vuestros tallos ante la reja fría, sí la dulzura con que reposáis sobre el surco abierto, sí vuestro triunfo sobre lindazos y veras donde no llega hierro alguno, y que convertís en caminos celestiales. ¡Oh jaramagos, lenguazas, zapaticos, nazarenos, ignoradas yerbas del campo!

Las cosas del campo (1951)
José Antonio Muñoz Rojas

domingo, 27 de agosto de 2017

El libro bueno

Gregorio Marañón. El libro y el librero.

El libro bueno es el amigo ejemplar que todo lo da y que nada pide. El maestro generoso que no regatea su saber ni se cansa de repetir lo que sabe. El fiel transmisor de la prudencia y de la sabiduría antiguas. El consuelo de las horas tristes. El que hace olvidar al preso su cárcel y al desterrado su nostalgia. El sedante de los grandes afanes, que va dondequiera que vayamos, con nuestro dolor. El mentor de las graves decisiones. El que ablanda nuestro corazón en los momentos de dureza, o nos vigoriza cuando comenzamos a flaquear. Y después de ser todo esto, tiene la soberana grandeza de no hipotecar nuestra gratitud. Una vez leído lo volvemos sencillamente al estante, o lo dejamos olvidado en el asiento de un tren. Es igual. Ni nos pedirá cuentas de lo que nos ha dado ni nos guardará rencor si no se lo hemos agradecido.

El libro y el librero (1953)
Gregorio Marañón

viernes, 25 de agosto de 2017

De las ventajas de armarse para la guerra

Rodolfo Modern. El libro del señor de Wu.

Poco después de la muerte de F'ang la guerra civil asoló el país durante muchos años. De las ruinas emergieron dos reinos, el de Fu y el de Chu, que protegieron la libertad y la igualdad, respectivamente, y de esta suerte llegaron a niveles semejantes de prosperidad y poder. Primeramente extendieron su fuerza sobre los territorios limítrofes, más débiles, e impusieron su hegemonía. Luego de haber anulado de esta manera a sus vecinos más pequeños, el enfrentamiento entre Fu y Chu pareció inevitable, a pesar del clamor de paz que surgía de todos sus habitantes, pues los gobernantes de ambos países no admitían una partición equitativa de la zona del oriente entre ellos, y lo que era más importante, se desconfiaban mutuamente. La opinión pública, adversa casi unánimemente a la guerra, admitía sin embargo su inevitabilidad. No obstante, el conflicto fue obviado, por cuanto el temor a las mortíferas catrafactas o caballería acorazada del adversario hizo que cada parte se abstuviera de utilizar las propias. Desde entonces ambas potencias están empeñadas en la construcción de más y mejores catrafactas y un verdadero diluvio de catrafactas sin uso amenaza inundar el antiguo imperio de F'ang.

El libro del señor de Wu (1980)
Rodolfo Modern

miércoles, 23 de agosto de 2017

Del oficio más antiguo del mundo

Henryk Siemiradzki. Friné, 1889. (Detalle).

Otra hetaira, Friné, fue acusada un día de no recuerdo qué delito. Su abogado no encontró mejor medio para defenderla que desnudarla ante el tribunal y preguntar:
«¿Creéis que una mujer tan bella puede cometer delito alguno?».
Los jueces se dejaron convencer y absolvieron a Friné.
Esta cortesana se enriqueció tanto que levantó una estatua de oro macizo a Júpiter con la inscripción: «Gracias a la intemperancia de los griegos».

A su costa hizo reconstruir las murallas de Tebas con la inscripción: «Friné ha rehecho lo que Alejandro había deshecho».
En una oportunidad el célebre escultor Praxíteles le ofreció sus obras para que escogiera la que mejor le pareciese. Dudando de su gusto y confiando en el del escultor, una noche, en una cena, Friné hizo que uno de sus sirvientes gritase despavorido que el taller de  Praxíteles estaba ardiendo. «¡Ay, mi Cupido!», dijo el escultor, y así supo Friné cuál era la mejor obra y la escogió.

Erotismo en la historia (1999)
Carlos Fisas

domingo, 20 de agosto de 2017

Dichos

Rafael Cadenas retratado por Roberto Mata.

"Relación consigo mismo". Frase curiosa. Piénsese en la dualidad. No somos uno, no somos enteros, somos como dos. Y después clamamos porque nuestra vida es un conflicto.

El misterio tiembla en todas partes, también en nosotros, pero no nos percatamos.

Tengo un amigo que no habla, no contesta preguntas, no se deja ver.

Realidad, lo que tomamos por ti, nosotros lo pusimos.

Nada es más extraño que la existencia.

Desde que vi mi pobreza dejé de sentirme pobre.

Hablamos de la naturaleza como si estuviera fuera de nosotros.

Lo único que no termina nunca es el presente.

—¿Hay un llegar a algún punto?
—Sí, donde se está.
—Gracias.
—No hay de qué.

Dichos
Rafael Cadenas

jueves, 17 de agosto de 2017

Prosas dispersas

Vita Di Milano. Reparando la bicicleta.

La bicicleta

Es un deporte que para practicarlo no necesita uno de compañeros. Propio pues para misántropos, para orgullosos, para insociables de toda laya. El ciclista es un aprendiz de suicida. Entre los peligros que lo amenazan los menores no son para desestimarse: los perros, enemigos encarnizados de quien anda aprisa y al desgaire; y los guardias que sin gran cortesía recuerdan disposiciones municipales quebrantadas involuntariamente.
Desde que se han multiplicado los automóviles por nuestras calles, he perdido la admiración con que se veía antes a los toreros y la he reservado para los aficionados a la bicicleta.
En ella va uno como suspendido en el aire. Quien vuela en aeroplano se desliga del mundo. El que se desliza por su superficie sostenido por dos puntos de contacto no rompe amarras con el planeta.
El avión y el auto no guardan proporción por su velocidad con el hombre, que es mayor de la que él necesita. No así la bicicleta.
Raro deporte que se ejercita sentado como el remar. Todos los intentos para compartirlos con otros han sido frustráneos. 
Lo exclusivo de su disfrute lo hace apreciable a los egoístas.
Llegamos a profesarle sentimientos verdaderamente afectuosos. Adivinamos sus pequeños contratiempos, sus bajas necesidades de aire y aceite, un leve chirrido en la biela o en el buje ilustra suficientemente nuestra solícita atención de hombres sensibles, comedidos, bien educados. Sé de quienes han extremado estos miramientos por su máquina, incurriendo en afecciones que sólo suelen despertar seres humanos. Las bicicletas son también útiles, discretas, económicas.

Lucubraciones de medianoche

¡Cuántos millares de parejas tenemos en nuestra ascendencia que viene desde la aparición del hombre en el planeta! ¡Cuántas casualidades han ocurrido para que cada uno de nosotros exista y en este instante se dé cuenta de que su ser reposa sobre un altísimo edificio de cartas! ¡Somos juguetes e hijos de la contingencia infinita!

Tres libros (1964) (Incluye: Ensayos y poemas; De fusilamientos; Prosas dispersas)
Julio Torri

martes, 15 de agosto de 2017

Cuestiones romanas

Gips fulvus. Buitre leonado. (Wikipedia).

Obras morales y de costumbres. Moralia V
Cuestiones romanas

93. ¿Por qué se sirven especialmente de los buitres en los oráculos?
¿Acaso porque también se le aparecieron a Rómulo doce buitres en la fundación de Roma?
¿O por ser ésta la menos habitual y frecuente de las aves? Pues no es fácil encontrar un nido de buitres, sino que estas aves bajan repentinamente desde lejos en un momento. Por esto también su visión es una señal prodigiosa. 
¿O acaso también aprendieron esto de Hércules? Si Herodoto dice la verdad, Hércules se alegraba sobremanera por las apariciones de buitres al comienzo de una empresa, pues consideraba que el buitre era el más justo de todos los carnívoros, ya que no toca a ningún ser vivo ni mata a ningún ser animado como hacen las águilas, los halcones y las aves nocturnas, sino que hacen uso de los que de algún otro modo han muerto. Además no toca a los de su misma especie. Pues nadie ha visto que un buitre se cebe en un ave, como águilas y halcones persiguen y golpean en especial a sus afines. Y en verdad, como dice Esquilo

¿Cómo podría ser pura el ave que al ave devora?

Y para los hombres, por así decir, es la más inofensiva de todas, pues ni destruye el fruto ni las plantas ni hace daño a ningún animal domesticado. Y sí, según los egipcios refieren, la especie entera de los buitres es femenina y conciben al recibir el soplo del viento del este, así como los árboles al recibir el Céfiro, ha de creerse por ello que sus señales son absolutamente ciertas y seguras. Pues a las demás aves la excitación en la época del apareamiento y además los raptos, huidas y persecuciones les provocan confusión e inseguridad.

Esquilo: Las suplicantes

Traducción y notas  de Mercedes López Salvá

Moralia V
Plutarco

lunes, 14 de agosto de 2017

Chandler por sí mismo

Edward D'Ancona. Beatiful Big Band Era Singer, 1940.

19 de agosto de 1948
A Hamish Hamilton
... La situación con respecto a La hermana pequeña es, más o menos. que tengo escrito un borrador de unas  85.000 palabras y me faltan dos o tres escenas al final. Pero tengo el cerebro cansado, muy cansado...
La historia tiene sus defectos. Es episódica, y el énfasis se desplaza de un personaje a otro, y como misterio es demasiado complicada, pero como historia de la gente es demasiado simple. No tiene nada de violencia; toda la violencia se produce fuera de escena. Tiene amenaza y tensión, están en la manera de escribir. Creo que hay partes muy bien escritas, y mis reacciones ante ellas son de lo más inconsistente. Escribo una escena, la leo y me parece una birria. Tres días después (durante los cuales no he hecho nada, excepto preocuparme), la releo y me parece estupenda. Así que ya ves. No se puede contar conmigo.

P. D. Sale en ella la puta más atractiva que no he conocido en mi vida.

Traducción de Juan Manuel Ibeas

Chandler por sí mismo
Raymond Chandler

viernes, 11 de agosto de 2017

Epigramas

Carlos Díaz Dufoo Hijo. Epigramas.

Es humilde y laborioso. Cree que, a la larga, el discípulo es maestro. Representa, en el tiempo, la teoría baconiana del genio. En el espacio, el problema de Aquiles y la tortuga.

Lee con sabia lentitud, con exasperación dionisiaca, con alma de prosélito y con espíritu de enemigo. Lee de continuo para buscar complemento a su vida y para prolongar en ella sus lecturas.

Comenzó una vez y luego volvió a comenzar. Comenzó de nuevo, comenzó en mil ocasiones, comenzó siempre. Cuando otros llegaban él comenzaba. No llegó nunca. —Seguir no es la consecuencia de comenzar. Seguir es una obligada perspectiva humana. Se comienza dentro de sí, se sigue afuera.

Hizo muchos planes. No cumplió ninguno. Cada día era un nuevo fracaso, pero cada día era también una nueva aurora y un fuego imperecedero encendía cada día en él el deseo de las cosas perfectas que no se realizan. Un soplo eterno reanimaba, diariamente, la potencia intacta y estéril.

Epigramas (1927)
Carlos Díaz Dufoo Hijo 

miércoles, 9 de agosto de 2017

Antología

Carlos Drummond de Andrade. Foto: Círculo de poesía.

En medio del camino

En medio del camino
había una piedra
había una piedra
en medio del camino
había una piedra
en medio del camino
había una piedra.

Nunca me olvidaré de ese acontecimiento
en la vida de mis retinas tan fatigadas.
Nunca me olvidaré que en medio del camino
había una piedra
había una piedra
en medio del camino
en medio del camino
había una piedra.

Manos juntas

No seré el poeta de un mundo caduco.
Tampoco cantaré al mundo futuro.
Estoy prendido a la vida y miro a mis compañeros.
Están taciturnos pero nutren grandes esperanzas.
Entre ellos, considero la enorme realidad.
El presente es tan grande, no nos apartemos.
No nos apartemos mucho, vamos de manos juntas.

No seré el cantor de una mujer, de una historia,
no diré los suspiros al anochecer, el paisaje visto desde la
ventana,
no distribuiré estupefacientes o cartas de suicida,
no huiré hacia las islas ni seré raptado por serafines.
El tiempo es mi materia, el tiempo presente, los hombres
presentes,
la vida presente.

Traducción de Rodolfo Alonso

Antología
Carlos Drummond de Andrade

martes, 8 de agosto de 2017

Odas elementales

Edward Norton Griffith. Bodegón con libros, 1902.

Libro
hermoso,
libro,
mínimo bosque,
hoja
tras hoja,
huele
tu papel
a elemento,
eres
matutino y nocturno,
cereal,
oceánico,
en tus antiguas páginas
cazadores de osos,
fogatas
cerca del Mississipi,
canoas
en las islas,
más tarde
caminos
y caminos,
revelaciones,
pueblos
insurgentes,
Rimbaud como un herido
pez sangriento
palpitando en el lodo,
y la hermosura
de la fraternidad,
piedra por piedra
sobre el castillo humano,
dolores que entretejen
la firmeza,
acciones solidarias,
libro
oculto
de bolsillo
en bolsillo,
lámpara
clandestina,
estrella roja.
(Fragmento)
Odas elementales (1952-1954)
Pablo Neruda

lunes, 7 de agosto de 2017

Los cuentos fantásticos de China

Moss Roberts. Los cuentos fantásticos de China.

El hacha perdida

Un hombre que había perdido el hacha, sospechaba del hijo de un vecino. El muchacho andaba como un ladrón, miraba como un ladrón y hablaba como un ladrón. Pero el hombre encontró su hacha mientras cavaba en el valle y en la siguiente ocasión en la que vio al hijo del vecino, el joven andaba, miraba y hablaba como cualquier otro muchacho.
Lieh Tzu

El rico de Sung

Había un rico en Sung de cuya casa una de las paredes había sido seriamente dañada por las intensas lluvias. Dijo su hijo:
—Será una tentación para los ladrones si no la reparamos.
El padre de un vecino dijo lo mismo. El rico hizo los preparativos para el arreglo, pero justamente la noche anterior perdió buena parte de sus bienes. La familia del rico elogió el buen tino del hijo, pero sospechó del padre del vecino.
Han Fei Tzu

La Naturaleza

El terreno se sostiene en su sitio gracias a las montañas más grandes. Las rocas son sus huesos, los ríos sus venas y la vegetación es su pellejo. Su carne es la tierra: ese metro superior de suelo en que los seres viven. Debajo se encuentra el mismo terreno.
Chang Hua

Traducción de Antonio-Prometeo Moya

Los cuentos fantásticos de China
Moss Roberts¡

sábado, 5 de agosto de 2017

Lais

Serge Masrhennikov. Belleza griega.

Lais la Corintia, cuya elegancia y belleza eran famosas, obtenía mucho provecho del comercio de sus perfecciones: los hombres más opulentos acudían a su casa desde todos los puntos de Grecia; pero no se les admitía hasta después de haber pagado el precio que ella misma fijaba, siendo muy exigente en estas peticiones.,. Un día fue secretamente Demóstenes a su casa y solicitó sus favores, Lais pidió diez mil dracmas, o un talento, lo que hace diez mil denarios de nuestra moneda. Confundido Demóstenes por el descaro de aquella mujer, asustado por la magnitud de la cantidad, se retiró en seguida, y dijo al marchar: "No quiero comprar tan caro el arrepentimiento".

Tomado de El libro de la imaginación, de Edmundo Valadés.

Noches áticas
Aulo Gelio

viernes, 4 de agosto de 2017

El temor

François-Nicolas Chifflart. La Conciencia (1885).

Tal vez cometí un crimen del que ya no me acuerdo.
Puede que en otro siglo fuese flecha o leopardo,
gas de un pantano turbio, rey temeroso, espía
de una maldita causa.
De algo me arrepiento, cuya espesa raíz
no acabo de palpar. Me doy
en el centro del pecho con un puño de grava,
y acabo demandando perdón por mi defecto
de memoria. Es posible (en la noche se alzan
estas insinuaciones del olvido) que hace
mucho tiempo alterara la paz de una gacela
o comiera sus ojos
incluso. ¿Pero cómo?
¿Rocié con veneno el agua de los ríos?
¿Violé con un esparto la humedad de las vírgenes?
¿Corté brazos de niños, en honor de una estatua
alzada en la manigua de los tigres
(que lamieron la sangre)?
Nunca sabré qué pude hacer en otras noches
apretadas en largos desfiladeros, frente
a reptiles de grandes bocas que llameaban.
Presumo que no estoy del todo entre estas nobles
paredes con paisajes enmarcados de oro;
que otro tiempo fue mío, que en otra luz estuve,
que de otra esquina vino la sospecha
de la agresión de algo.
Y que incendié los campos por el gusto de arderlos.
Y que comí las frutas sabiamente prohibidas.
Y que por eso tengo, cuando la paz se pudre,
el temor de haber sido.

Glosa (1982)
Alfonso Canales

Pompeya

John William Godward. Muchacha pompeyana, 1909.

La tempestad de fuego nos sorprendió en el acto
De la fornicación.
No fuimos muertos por el río de la lava.
Nos ahogaron los gases. La ceniza
Se convirtió en sudario. Nuestros cuerpos
Continuaron unidos en la piedra:
Petrificado espasmo interminable.

Tarde o temprano (Poemas 1958-2009)
José Emilio Pacheco

miércoles, 2 de agosto de 2017

Aforismos

Georg Christoph Lichtenberg. Aforismos.

Estoy convencido de que uno no sólo se ama en los otros: también se odia en ellos.

Es muy peligroso, dice Voltaire, tener razón en cosas en las que no han tenido razón grandes hombres.

La pregunta "¿llegó usted bien a casa ayer? es un resabio de nuestras antiguas costumbres y nuestro antiguo empedrado.

Cada cosa tiene sus días hábiles y festivos.

Quien tiene menos de lo que ambiciona, debe saber que tiene más de lo que merece.

Siempre que algo vuela, el cree que se trata del ave roc.

No quisiera gobernar Alemania con el mismo absolutismo que gobierno mi escritorio; me la pasaría volcando tinteros y causando estropicios al tratar de poner orden.

¿Qué lleva ahí? Una brújula para viajar por el mundo. ¿En una bolsa? Sí, son cincuenta luises de oro en efectivo y cambio para otros miles.

El 3 de junio de 1769, en la noche, se hicieron preparativos para ver el tránsito de Venus y el planeta apareció a la hora prevista. En cambio, el 8 de julio la princesa de Prusia debía pasar por Gotinga y fue esperada en vano hasta las doce de la noche. Llegó el 9 a las 10 de la mañana.

Traducción de Juan Villoro

Aforismos
Georg Christoph Lichtenberg

lunes, 31 de julio de 2017

Los aires

Jorge Guillén. Cántico. 1ª edición completa, 1950.

¡Damas altas, calandrias!

Junten su elevación
Algazara y montaña,
Todavía crecientes
Gracias a la mañana
Trémula del rocío,
Tan cándida y sin tasa
Bajo el cielo inventor
De distancias, de fábulas.

¡Libertad de la luz,
Damas altas, calandrias,
Lo rubio, lo ascendente!

Sean así la traza
Tan simple aún, clarísima,
De las profundas Nadas
Gozosas de los aires,
Con un alma inmediata,
Sí, visible, total
¡Ah! para la mirada
De los siempre amadores.

¡Damas altas, calandrias!

Cántico (1950)
Jorge Guillén

domingo, 30 de julio de 2017

Calendario

Alfonso Reyes. Calendario.

EL BUEN IMPRESOR

El sino del impresor amateur es la desdicha.
Tenía que imprimir una Doctrina Cristiana que empezaba con la frase "Dios hizo el mundo en siete días"; y quería a toda costa emplear en el libro sagrado la mejor capitular que tenía: una hermosa mayúscula de misal, vestida de rojos y oros vivos, con ángeles azules y festones de flores, bandas y columnas simbólicas, pájaros vistosos.
Ahora bien, el libro empezaba por "D", y la mayúscula historiada era una "F".
El editor se decidió a tocar levemente el original, e imprimió así:
"Francamente, Dios hizo el mundo en siete días."
(Y es lástima que no fuera erudito en doctrinas heterodoxas, porque pudo haber puesto, con mayor sentido: "Finalmente, Dios hizo el mundo en siete días." ¡El principio del fin!)

Calendario (1924)
Alfonso Reyes

sábado, 29 de julio de 2017

Rajatabla

Luis Britto García. Rajatabla.

Vuelco

ENGAÑO TRAICIÓN ESTAFA

Mercaderes ávidos nos cambian sin que lo sepamos porque los cambios mínimos nadie los nota y así los malditos nos sustituyen célula por célula hoy por ejemplo en la punta de la nariz mañana en el dedo pequeño del pie nos van quitando nuestro ser e instaurando fracciones mínimas del de otra u otras personas. Naturalmente que al cabo de cinco años sospechamos la estafa y nos enfurecemos pero a esas alturas ya todo es peligroso porque a lo mejor somos enteramente la otra persona por quien nos han sustituido y cualquier cambio podría resultarnos contraproducente.
Así, caso asombroso de dos personas transformadas mutuamente en la otra a través de un largo proceso, al terminar éste gritaron. cambiaron de lugar y fue como si nada hubiera pasado. Las sustituciones nunca son tan simples como en este caso de improbabilidad casi infinita. La variación de materiales es mucho más compleja; el surtido de combinaciones, sorprendente, y la pesadumbre de uno al saber que anda todo repartido por allí inagotable; las amenazas de incesto son vagas, pero persistentes, el sobresalto de reconocerse en cierta córnea cierto poro cierto lunar, indefinido pero omnipresente.
Lo bueno de estas cosas es que siempre le pasan solamente a los otros.

Rajatabla (1971)
Luis Britto García

viernes, 28 de julio de 2017

Ha estado en la vendimia

José Vela Zanetti. La vendimia.

para mi madre

Ha estado en la vendimia. Dice que se parece
a un ejercicio zen.

«Primero todos gritan, están como excitados,
Como si presintieran una embriaguez futura
mientras se distribuyen por la tierra. Tú mismo
oyes y dices cosas que nunca imaginaste.
Te pierdes en tu surco, cada uno en el suyo, 
manejas la hoz pequeña, vacías los capazos
en el remolque. Vuelves a tu lugar y entras
en un silencio enorme. Las horas, los minutos
dejan de numerarse, sería tan inútil
como contar las uvas, pero al final del día
sabes exactamente qué partes de tu cuerpo
van a dolerte.»

                                       Ha estado en la vendimia.
Dice que se parece a un ejercicio zen.

Eros es más (2007)
Juan Antonio González-Iglesias

Rubayats

Djalal Ud Din Rumi. Odas a la embriaguez divina.

29

A nosotros que, sin copa ni vino, estamos contentos,
nosotros que, deshonrados o alabados, estamos contentos.
«¿En qué acabaréis?» nos preguntan;
A nosotros que, sin acabar en nada, estamos contentos.


59

Yo soy este alma única que posee cien mil cuerpo.
Pero ¿qué puedo hacer? ¡Tengo la boca sellada!
He visto una multitud de hombres que eran todos ellos yo mismo;
Pero, entre todos, no he visto a aquel mismo que soy yo.

Traducción de Manuel Escrivá de Romaní

Rubayats. Odas a la embriaguez divina.
Djalal Ud Din Rumi