viernes 27 de noviembre de 2009

La cuestión está en saber-declaró Tentetieso-quién manda aquí...


"When I use a word," Humpty Dumpty said in a rather a scornful tone, "it means just what I choose it to mean -- neither more nor less.
"The question is," said Alice, "whether you can make words mean different things."
"The question is," said Humpty Dumpty, "which is to be master -- that's all."
Alice was too much puzzled to say anything, so after a minute Humpty Dumpty began again.
"They've a temper, some of them -- particularly verbs, they're the proudest -- adjectives you can do anything with, but not verbs -- however, I can manage the whole lot! Impenetrability! That's what I say!"  


-Cuando yo empleo una palabra-insistió Tentetieso en tono desdeñoso-significa lo que yo quiero que signifique..., ¡ni más ni menos!
-La cuestión está en saber-objetó Alicia-si usted puede conseguir que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
-La cuestión está en saber-declaró Tentetieso-quién manda aquí... ¡si ellas o yo!
Alicia estaba demasiado desconcertada para replicar a Tentetieso. Así esperó a que él mismo continura con su discurso:
-Has de saber que algunas palabras tienen un genio que...¡vaya, vaya! Particularmente los verbos...Son los más creídos...Los adjetivos, en cambio, son los más dóciles... ¡puedes hacer lo que quieras con ellos! Pero yo me las tengo tiesas con todos! ¡A mí no hay quien me arrugue! ¡Im-per-tur-ba-bi-li-dad! ¡He aquí mi lema!
A través del espejo
Edición de Manuel Garrido
Lewis Carroll

jueves 26 de noviembre de 2009

Ataraxía


(del griego a1tarazía: imperturbabilidad). Estado de sosiego anímico e imperturbabilidad a que llega el sabio, según opinión de algunos filósofos de la Grecia antigua. El camino que conduce a la ataraxía, al entender de Demócrito, Epicuro y Lucrecio, está en el conocimiento del mundo, en la superación del miedo, en la liberación de las inquietudes. Los escépticos, en cambio (Pirrón y otros) enseñaban que la ataraxía se alcanza absteniéndose de enjuiciar las cosas, manteniéndose indiferente a lo que acontece, a las alegrías y a las penas (apatía). La ética marxista rechaza la actitud contemplativa frente a la vida y, por ende, el ideal de ataraxía, en particular tal como era concebido por los escépticos.
Diccionario soviético de filosofía
Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo 1965

Breve antología de la literatura universal

Luis Landero. Fotografía de Uly Martín.
Canta, oh diosa, no sólo la cólera de Aquiles sino cómo al principio creó Dios los cielos y la tierra y cómo luego, durante más de mil noches, alguien contó la historia abreviada del hombre, y así supimos que a mitad del andar de la vida, uno despertó una mañana convertido en un enorme insecto, otro probó una magdalena y recuperó de golpe el paraíso de la infancia, otro dudó ante la calavera, otro se proclamó melibeo, otro lloró las prendas mal halladas, otro quedó ciego tras las nupcias, otro soñó despierto y otro nació y murió en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo. Y canta, oh diosa, con tu canto general, a la ballena blanca, a la noche oscura, al arpa en el rincón, a los cráneos privilegiados, al olmo seco, a la dulce Rita de los Andes, a las ilusiones perdidas, y al verde viento y a las sirenas y a mí mismo.

Faroni
Luis Landero

miércoles 25 de noviembre de 2009

...y monstruos y naves espaciales


ALEXANDER LEYDENFROST (1888-1961): Fuente:illustrationart.blogspot
La práctica del relato
Manual de estilo literario para narradores
2.Visibilidad
Gozos de la vista
Por lo que a mí respecta, yo diría que un relato ha capturado mi atención a partir de ese momento en que comienza  proyectarse en mi mente una especie de "película" ininterrumpida. Claro que igual es cosa mía. Yo pertenezco ya a la generación de la televisión, y os confieso que empecé a leer por pura necesidad. Me acuerdo que fue durante un catarro. Hasta entonces, aquellos paquetes de libros que me echaba por Reyes mi primo Jesús me parecían un verdadero desperdicio. Me gustaba, eso sí, el olor de la tinta reciente. Pero todo el colorín de las portadas, con piratas y monstruos y naves espaciales, me frustraba, en cambio, todavía más. Hubiera dado lo que fuese por ver aquellas historias. Pero en vez de corsarios y galeones, los libros tenían dentro hileras e hileras de hormigas odiosas, y a mí me daba igual lo que las letras contasen si no podía verlo con mis propios ojos.

Pornografía es «la cualidad de los escritos que excitan morbosamente la sexualidad»


 Paul Avril. Fuente de la imagen: Arterotismo
Lecturas y lectores del discurso narrativo dieciochoesco
En pulcra entrada del diccionario, pornografía es «la cualidad de los escritos que excitan morbosamente la sexualidad». Según Corominas no se registra en español hasta 1925; sus raíces son el gr. pornographus: porne, prostituta y grapho, describir. Esta escueta definición aparece en los diccionarios, conjunto léxico institucionalizado que registra el lenguaje como manifestación o forma de expresión social de los grupos en el poder. Volviendo al diccionario, clandestino se define como «hecho que se oculta a las autoridades», sea reunión, sea publicación. De un mismo tenor: encubierto, a hurtadillas, subrepticio, a escondidas, furtivamente, en la oscuridad, en la sombra; oculto, ilegal, prohibido. Estas definiciones abarcan buena parte de la literatura innovadora del setecientos. A través de estos registros de connotaciones y denotaciones, y sus derivados de «erotismo», «lascivo», «obsceno», la censura inquisitorial imponía sus normas morales y estéticas.

martes 24 de noviembre de 2009

El alquimista


Leon Brunin: El alquimista. Fuente:La Bitácora de Alchemy

High up, crowning the grassy summit of a swelling mount whose sides are wooded near the base with the gnarled trees of the primeval forest stands the old chateau of my ancestors. For centuries its lofty battlements have frowned down upon the wild and rugged countryside about, serving as a home and stronghold for the proud house whose honored line is older even than the moss-grown castle walls. These ancient turrets, stained by the storms of generations and crumbling under the slow yet mighty pressure of time, formed in the ages of feudalism one of the most dreaded and formidable fortresses in all France. From its machicolated parapets and mounted battlements Barons, Counts, and even Kings had been defied, yet never had its spacious halls resounded to the footsteps of the invader.

Allá en lo alto, coronando la herbosa cima un montículo escarpado, de falda cubierta por los árboles nudosos de la selva primordial, se levanta la vieja mansión de mis antepasados. Durante siglos sus almenas han contemplado ceñudas el salvaje y accidentado terreno circundante, sirviendo de hogar y fortaleza para la casa altanera cuyo honrado linaje es más viejo aún que los muros cubiertos de musgo del castillo. Sus antiguos torreones, castigados durante generaciones por las tormentas, demolidos por el lento pero implacable paso del tiempo, formaban en la época feudal una de las más temidas y formidables fortalezas de toda Francia. Desde las aspilleras de sus parapetos y desde sus escarpadas almenas, muchos barones, condes y aun reyes han sido desafiados, sin que nunca resonara en sus espaciosos salones el paso del invasor.
El alquimista
H.P. Lovecraft  

lunes 23 de noviembre de 2009

La Danza de Anitra


Fuente de la imagen:Rebeca Tabales blog
Diablo Mundo
Diálogos de Amor
¡Que belleza, Dios mío; que fascinación! Todo lo que siempre arrebató mi fantasía de niña; todos mis juguetes: piratas fieros, arlequines, marineritos, un gallo, mosqueteros, damiselas, arlequines, pierrots, gatitos y gatazos, aquel fraile tan cómico, apaches, apachas. Y ahora esta odalisca, esta encantadora odalisca, que de improviso se ha lanzado a ofrecernos la Danza de Anitra. ¿No es maravilloso? Viéndola evolucionar con tanta gracia, saltar y contraerse como una llama viva entre las brumas de sus tules celestes, dorados, rosa, bajo esta luz suave como rayo de luna, ¡ay!, a nadie me atrevería a confesárselo, pero yo, que todavía no he besado labios ningunos, daría un mundo por besar ahora mismo los de esa odalisca adorable.
Francisco Ayala

domingo 22 de noviembre de 2009

Narración de Arthur Gordon Pym

Edgar A. Poe. Aventuras de Arturo Gordom Pym. Cubierta de Riera Rojas.
Al cabo de un momento notamos un súbito cambio en su actitud. Saliendo del estupor en que se hallaban sumidos, parecieron entrar bruscamente en una extraordinaria excitación, corriendo como locos hasta cierto lugar de la costa y volviendo luego con un aire en el que se mezclaban el horror, la rabia y la más intensa curiosidad, mientras gritaban con todas sus fuerzas: ¡Tekeli-li! ¡Tekeli-li!
No tardamos en ver que un numeroso grupo entraba en las colinas, de donde regresó al poco rato con estacas. Las llevaron hasta el lugar donde la muchedumbre era más compacta, aunque se apartó en ese momento como para dejarnos ver el objeto de tanta excitación. Percibimos algo blanco que yacía en la playa, pero al principio no nos dimos cuenta de lo que era. Por fin reconocimos el cuerpo del extraño animal de los dientes y las garras color escarlata que habíamos hallado en alta mar el 18 de enero. El capitán Guy había decidido guardar el cuerpo a fin de que fuera embalsamado para llevarlo a Inglaterra. Recuerdo que había dado intrucciones en ese sentido poco antes de que avistáramos la isla y que el animal fue bajado a la cámara y metido en uno de los armarios. La explosión acababa de arrojarlo a la playa, pero la razón de que produjera semejante consternación entre los indígenas se nos escapaba por completo. Aunque se amontonaban muy cerca del cuerpo, ninguno parecía dispuesto a aproximarse más. Poco a poco, los hombres que traían las estacas las fueron clavando hasta formar un círculo alrededor del animal muerto y, tan pronto quedó cerrado, aquella vasta asamblea se lanzó hacia el interior de la isla, gritando a voz en cuello su ¡Tekeli-li! ¡Tekeli-li!.

Narración de Arthur Gordon Pym
Edgar Allan Poe

Cuadernos de un escritor


Hay tanta gente imbécil que no es realmente un cumplido decirle a uno que está por encima del término medio.
Cuadernos de un escritor
W. Somerset Maugham

sábado 21 de noviembre de 2009

Cómo fue muerto el grand ladrón Caco en el Monte Aventino



Sebald Beham:Hercules killing Cacus at his cave. Fuente: Wikipedia
Los doce trabajos de Hércules
Capítulo diez
Cómo fue muerto el grand ladrón Caco en el Monte Aventino
Estado de discípulo.
Fue el décimo trabajo de Hércules quando mató el grand ladrón llamado Caco que morava en el Monte Aventino, cuya historia Virgilio en el ocho libro de las Eneydas y Ovidio en el libro de Fautos han mencionado y otros pohetas de los quales sumariamente y concorde tomando la historia es tal..
......
Pensando en este fecho el muy cuerdo y entendido Hércules, conosció que por algund engaño o manera no acostumbrada eran de allí levados en guisa que rastro no fiziesen, ca bien veýa que por sí mismos ni devían ni podían de allí ser ydos, pues no parescían pisadas de salida. E luego tomó sospecha del ladrón Caco entendiendo que por la divinidad de su padre avería dado obra en sotileza de aquel furto y los avía encerrado o ascondido en la su cueva de la qual por fama muchas y diversas cosas aseñaladas avía oýdo y sabido. E no sabiendo en qual parte del monte era, engenió de poner terneras y becerras enderredor del monte y algunos de los fijos de las furtadas bacas y los otros apartados de sus madres teniéndolos aý tanto que llegase la ora y pasase en que solían la maternal leche rescebir por que mugiesen o gemiesen y al son de sus bozes las ascondidas vacas respondiesen. Así fue fecho y sentido de la vacuna respuesta a cuyo tino Hércules falló la cueva a do entrar no pudo. Luego por una grande losa y pesada que el ladrón Caco ante la boca por defenderse avía puesto, subió Hércules encima de la cueva y arrancó un grande árbol que en derecho de la cueva muy raygado y encima della estava. E por allí cabando derecho en manera de ancho pozo, descubrió y aforado la cubierta de la cueva. Ésta fue la primera vez que el ayre claro entró en aquella escuera cueva. Veyendo esto Caco que dentro estava, usó de la paternal arte lançando fuego y fumo por la boca, el qual subía muy espeso por la abertura fecha con entención de embargar la antrada de Hércules. Hércules no dubdó saltar en la cueva y llegar al cruel ladrón Caco con la su fuerte maça feriéndolo tanto que lo mató, que defender no se pudo. Así falló sus bueys y los cobró y demás libró las partes de Romania por la muerte de Caco por la qual aprensión que el dicho Caco les fazía. Dio reposo al rey Enadro que era venido con la su madre Carlenca de las partes de Grecia y moró en aquel lugar. Por este beneficio el rey Enadro celebrava fiesta aquel día en que fue, cada año, a honrra de Hércules por aquel vencimiento y libramiento [todavía]de allí adelante, segund Virgilio en el qual lugar más cercano alegándolo afirma y demuestra.
 Los doce trabajos de Hércules
(Edición de Eva Soler Sasera)
Enrique de Villena

Al este del paraíso

Konstantin Skomorohk. Vera.
En aquel entonces todas las muchachas se llamaban Teresa, Yolanda o Lilia. Me refiero a un mundo que sólo existe en la memoria que miente, desfigura, confunde. Éramos demasiado niños para tener acceso a un hotel y demasiado pobres para disfrutar de habitaciones al fondo del jardín o coches que pusieran a nuestro alcance carreteras y bosques. Nos tocaron los tiempos de las últimas filas en los cines, el zaguán en tinieblas, los besos en los parques. Siempre el temor pero no (extrañamente) la noción de pecado.

Desde entonces
José Emilio Pacheco

viernes 20 de noviembre de 2009

UN ATAQUE DE LOS SERES PRIMITIVOS


 Fuente:OGHME COMICS
Plutonia
Capítulo LIII
UN ATAQUE DE LOS SERES PRIMITIVOS
Hicieron alto para dormir en un gran calvero. Montaron la yurta por si acaso en el centro con el fin de evitar que nadie pudiera atacarlos por sorpresa desde detrás de los arbustos. Se quedaron de guardia por turno. Los perros parecían haber reconocido la yurta y se instalaron sobre la nieve alrededor. General no les dejaba todavía llegar hasta la propia yurta .
Estando Kashtánov de guardia, General manifestó inquietud, se puso a gruñir y luego a ladrar frenéticamente, sin parar. Kashtánov advirtió que, en torno al calvero, los arbustos se agitaban y crujían. Despertó en seguida a sus compañeros, que salieron con las escopetas.
Al ver fracasado su ataque por sorpresa, los salvajes salieron del bosque, rodearon el calvero y fueron avanzando, lentos e indecisos, hacia la yurta . Eran mujeres, armadas con lanzas y con cuchillos que llevaban entre los dientes. Les seguían algunas chiquillas con las jabalinas. Sin embargo, no se decidían a hacer uso de sus armas. Sin duda abrigaban la esperanza de apoderarse fácilmente de los hechiceros como la primera vez para hacerles volver al campamento. Por eso Igolkin impidió que sus compañeros disparasen en seguida, queriendo parlamentar; de todas formas, les dijo que, por si acaso, sustituyeran la bala de uno de los cañones por una carga de perdigones.
- Una perdigonada en las piernas les bastará -dijo-. Si se obstinan, recurriremos a las balas.
Cuando las mujeres estuvieron a unos treinta pasos, Igolkin agitó los brazos gritando:
- ¡Esperad, escuchad! Os he prohibido seguirnos, habéis desobedecido. Nuestras flechas de fuego están preparadas y fulminarán a las que osen avanzar. ¡Marchaos!
Las mujeres salvajes se detuvieron para escuchar las palabras del marinero y luego se consultaron. Una de las mujeres gritó algo y las otras agitaron las manos en señal de aprobación.
- Piden que volvamos los dos al campamento porque la tribu no puede vivir sin nosotros -tradujo el marinero-. En cuanto a los otros, dicen que pueden marcharse.
Luego Igolkin gritó a su vez:
- Los hechiceros no pueden vivir mucho tiempo entre los hombres. Vamos a pasar el invierno en nuestras chozas sobre los hielos grandes y volveremos en primavera. ¡Marchaos pronto!
Pero parte de las mujeres avanzó unos cuantos pasos y una de las jóvenes que servían de escuderos lanzó rápidamente, con pueril audacia, una jabalina que fué a clavarse en la yurta después de pasar casi pegada a la oreja de Kashtánov.
Plutonia
(Trad. Isabel Vicente)
(Preparado por Antonio Bravo)
V.Obruchev

jueves 19 de noviembre de 2009

DE LAS MUJERES


Odas
II
DE LAS MUJERES
Naturaleza al toro
Dió cuernos aguzados,
Pie ligero á la liebre,
Duro casco al caballo.
Al león sima de dientes,
El volar á los pájaros,
El nadar a los peces,
Bríos al hombre y ánimos.
Mas para las mujeres
Sus armas se agotaron.
¿Qué les dió, pues? Belleza
En vez de escudo y dardos.
Así una hermosa vence,
Sólo con sus encantos,
Al fuego más terrible
Y al hierro más templado.

Cuando a mi ardiente boca su dulce labio aprieta


ODA
(Fechada entre 1776-1781)
       Cuando mi blanda Nise
       lasciva me rodea
       con sus nevados brazos
       y mil veces me besa,
       cuando a mi ardiente boca
       su dulce labio aprieta,
       tan del placer rendida
       que casi a hablar no acierta,
       y yo por
alentarla
       corro con mano inquieta
       de su nevado vientre
       las partes más secretas,
       y ella
entre dulces ayes
       se mueve más y alterna
       ternuras y suspiros
       con balbuciente lengua,
       ora
hijito me llama,
       ya que cese me ruega,
       ya al besarme me muerde,
       y moviéndose anhela,
       entonces,
¡ay!, si alguno
       contó del mar la arena,
       cuente, cuente, las glorias
       en que el amor me anega.
Poesías
(Antonio Astorgano Abajo:Juan Meléndez Valdés)
(Miguel Ángel García García:La erótica...)
Juan Meléndez Valdés

miércoles 18 de noviembre de 2009

Coged de vuestra alegre primavera el dulce fruto




En tanto que de rosa y d’azucena
se muestra la color en vuestro gesto
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
y en tanto que’l cabello, que’n la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce, desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que’l tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
Sonetos
Garcilaso de la Vega

Vida y obra de Kant

Kant (1724-1804) , Fuente: Wikimedia Commons.
Y ved la maravilla histórica de este caso. Este hombre en el cual se concentraban todas las tendencias capitales de su tiempo, vivió en una ciudad perdida en lo más remoto del oriente septentrional europeo, en la Prusia oriental, allá casi en los límites de Rusia y de Finlandia; en Königsberg, perdida cerca ya de los límites mismos de la Europa culta de entonces, puesto que Rusia acababa de nacer al mundo europeo bajo Pedro el Grande. Kant nació en esa ciudad en el año 1724. Vivió en esa ciudad ochenta años; murió sin haber salido ni un solo día de ella. Allá, en aquel remoto rincón de Europa, el lugar geográficamente más excéntrico de Europa, allá, tenía ese hombre en sus manos los hilos de los grandes pensamientos, que se habían estado pensando y se seguían pensando en Londres, en París, en Leipzig, en Holanda, en Viena. Y si la vida de este hombre representa algún ejemplo en la filosofía, representa ese poder que las ideas, los pensamientos tienen de vivir su propia vida en la historia.

Lecciones preliminares de filosofía
Manuel García Morente

¿No hay razones para ser feliz?


Fuente de la imagen: LIFE 
Amor Se Escribe Sin Hache 
(Novela casi cosmopolita) 
......
Resumiendo la autobiografía: soy una persona feliz. No soy rico ni pienso que lo seré nunca; pero soy feliz.
Igual me hace feliz ver cómo el sol inunda las calles con su luz inimitable que me hace feliz ponerme un traje recién planchado. El "mecanismo" de mi felicidad se plasma perfectamente en el pequeño bosquejo de vida que escribo a continuación:
"Son las doce de la mañana. Salgo de casa. El calor del mediodía me acaricia la piel. Ensancho el pecho, respiro a gusto. Luego echo a andar calle abajo silbando una cancioncilla. Pasa un automóvil, le hago un regate. ¡Qué bien! Me encuentro agilísimo... Los  árboles tienen un verde brillante. ¡Vivan los  árboles verdes! Un perro olisquea la fachada de una casa. Lo llamo, le hago una caricia; el perro menea el rabo. Los perros... ¡qué simpáticos son los perros! Más allá juegan unos niños. Uno de los niños sonríe, el otro llora con furia. ¡Je! Tienen gracias los chicos, ¿eh? Sigo adelante cada vez más contento. Una muchacha guapísima avanza. ¡Dios! ¡Qué guapa es! Tendrá vacíos el corazón y el cerebro, como todas, claro; pero ¡qué guapa es! ¡Qué piernas las suyas! ¡Qué ojos! ¡Qué boca! ¡Vivan las mujeres lindas! Adelante... Llego a un café soleado y tranquilo. Extiendo las cuartillas. Me sirven el café. Tomo un sorbo. Está estupendo. Sabe a Sidol, pero está estupendo. Enciendo un cigarro. ¡Ah! Fumar... ¡qué delicia! Debo de tener los pulmones hechos cisco, pero ¡qué delicia! ¡Ea! Al trabajo. ¡Venga, a ver... la estilográfica!... Y las cuartillas se van llenando, con el optimismo supremo de la tinta azul sobre el papel blanco y satinado.
¿No hay razones para ser feliz?"
Enrique Jardiel Poncela

martes 17 de noviembre de 2009

La dulce boca



La dulce boca
  La dulce boca que a gustar convida
un humor entre perlas destilado,
y a no invidiar aquel licor sagrado
que a Júpiter ministra el garzón de Ida,

  ¡amantes! no toquéis si queréis vida:
porque entre un labio y otro colorado
Amor está de su veneno armado,
cual entre flor y flor sierpe escondida.

  No os engañen las rosas que al Aurora
diréis que aljofaradas y olorosas
se le cayeron del purpúreo seno.

  Manzanas son de Tántalo y no rosas,
que después huyen dél que incitan ahora
y sólo del Amor queda el veneno.
Sonetos
Luis de Góngora y Argote
Alexei Butirskiy. Invierno
Empieza
a
caer
otro
poco
de
nieve

Como si fuera poca
Toda la nieve que ha caído en Rusia
Desde que el joven Pushkin
Asesinado por orden del zar
En las afueras de San Petersburgo
Se despidió de la vida
con estas inolvidables palabras:
Empieza
a
caer
otro
poco
de
nieve

Nieve (Fragmento)
Nicanor Parra

lunes 16 de noviembre de 2009

¿Es el vestido necesario al hombre?


 Julius LeBlanc Stewart:Nymphs Hunting. Fuente:americangallery
VIAGE
DE UN FILÓSOFO
A SELENÓPOLIS,
CORTE DESCONOCIDA
DE LOS HABITANTES DE LA TIERRA,
ESCRITO POR ÉL MISMO,
Y PUBLICADO
POR
D. A. M. y E.

CAPÍTULO IX
De las modas, consideradas según su estado en el país de los Selenitas.
¿Es el vestido necesario al hombre? Esta es una cuestión; mas, sin embargo, podemos pensar que si hubiera debido estar siempre vestido, lo hubiera estado por la misma naturaleza, así como lo están los animales con pelo, cuero, conchas, plumas y con cuanto es necesario a la conservación de todo ser viviente.
La decencia, término desconocido durante muchos siglos de candidez, ha podido pedir por convención que ocultase el hombre algunas partes de su cuerpo; pero el cuidado de su propia conservación, exigía que no privase a las otras de las benignas influencias del elemento en que está destinado a vivir. Sean los que quieran los motivos que le hicieron vestirse, es muy cierto que solamente a esta costumbre debe él la debilidad de su temperamento y muchas enfermedades de que se viera exento su cuerpo en medio de un aire libre, entre las cuales se cuentan particularmente las fluxiones, los reumatismos, la gota, los catarros, las ciáticas y todos los demás accidentes que provienen de una transpiración interceptada por el uso de los vestidos y ligaduras, de donde nace también esta porquería, tan dañosa a la economía animal, de que todo cuerpo expuesto a un aire abierto está casi siempre preservado, y de la que no puede libertarse más que por repetidos cuidados y una reparación continua. ¿Llegará a creerse que sea imposible al hombre sacudir un yugo tan funesto a la salud para recobrar su primera constitución si la desgraciada costumbre, que no es, como se dice erradamente, una segunda naturaleza, no triunfase siempre impunemente de la reflexión? El famoso Zar Pedro el Grande, aquel genio célebre del siglo pasado que procuró las experiencias hasta el punto de obligar a todos sus marineros a que no bebiesen más agua que la del mar, por lo que murieron todos, omitió el intentar ésta, que era menos expuesta. Tal vez el buen éxito hubiera justificado la empresa. Aquel Soberano era seguramente muy propio para dar este ejemplo a lo demás de la tierra.
Antonio Marqués y Espejo

Días en Petavonium

Paul Landacre. Colina.
En uno de los extremos de la cima -"no olvides que es nuestra, que está en nuestro terreno", decía el abuelo -está la cueva. La cueva o lo que sea. Y digo "lo que sea" porque desde luego no se trata de una cueva natural propiamente dicha, sino de un hundimiento del terreno, de una profunda y cuidadosa excavación producida a lo largo del tiempo por curiosos y merodeadores. (Todavía el verano pasado, mi tío descubrió casualmente en su interior, a unos cincuenta metros de la entrada, los picos, las palas, los candiles de unos excavadores furtivos que trabajaban nocturnamente. Excavaban en torno a una gigantesca piedra pulida a medio desenterrar. Mi tío arrojó a lo hondo de la caverna todos aquellos materiales de trabajo e hizo a continuación lo que se ha venido haciendo toda la vida: se hartó de echar tierra en la entrada de la cueva hasta dejarla cegada.)
También como de costumbre, dentro de dos o tres años, alguien vendrá de nuevo a la casa para avisarnos que se está excavando, que vuelven a abrir la boca del túnel que baja precipitadamente hasta no se sabe qué abismales profundidades. Lo que sí es seguro es que nadie, hasta ahora, ha logrado dar con la famosa y gigantesca viga de oro macizo que sostiene toda la montaña o con el oscuro cauce que conduce -otra tenebrosa leyenda celta- hasta el mismísimo mar del noroeste.

Días en Petavonium
Antonio Colinas

domingo 15 de noviembre de 2009

Pensamientos

A. Ferrazzi. Retrato de Ciacomo Leopardi, 1820.
Así como suele el género humano, censurando las cosas presentes, alabar las pasadas, así la mayor parte de los viajeros, mientras viajan, son amantes de su lugar natal, y lo prefieren, con una especie de ira, a los sitios en donde se encuentran. Una vez que han vuelto a su tierra nativa, la posponen con la misma ira a todos los demás lugares en que han residido.

Pensamientos
Giacomo Leopardi

sábado 14 de noviembre de 2009

Con Agatha en Estambul

Cubierta: detalle de Cafe Society, 1980, de Gary Kelley.
Cada año, en cuanto se acercaban ciertas fechas, Julio decía lo mismo: "Las próximas navidades las pasaré en un lugar donde no se celebren las navidades". Esta vez le tomé la palabra. Fue un acto impensado, espontáneo, una decisión que todavía me asombra. Me había detenido frente a una agencia de viajes, miraba los anuncios del escaparate, cuando, casi sin darme cuenta, abrí la puerta, entré y pedí dos billetes para Estambul. La empleada me sugirió que cerrara la vuelta. "Hay una oferta muy especial", dijo. "No incluye hotel. Pero es muy ventajosa. De diez a quince días". Tampoco lo pensé dos veces. "Quince". Era un lunes por la mañana de un frío mes de diciembre. Al día siguiente, por la tarde, incrédulos aún, aterrizábamos en el aeropuerto de Yelsikoy.
-Tengo la sensación de que van a pasarnos cosas -dije.
La niebla había acudido a recibirnos hasta la misma puerta del avión y en el aeropuerto, lleno de gente, se respiraba un extraño silencio. Miré a mi alrededor. Todo de pronto me parecía imposible, irreal. No hacía ni veinticuatro horas que frente a una maleta vacía me había preguntado: "¿Hará mucho frío en Estambul?". Y mientras acomodaba jerseys, bufandas, pantalones, una falda larga (por si acaso), un par de gorros y unos cuantos libros, fue como si, al tiempo, ordenara las imágenes de una ciudad que no conocía. Santa Sofía, la Mezquita Azul, el Gran Bazar... Pero ahora estábamos allí. Con nuestros equipajes en el maletero de un taxi, Julio encogiéndose de hombros e indicando al chófer: "Pera Palas", y yo cruzando disimuladamente los dedos. "Ojalá haya sitio. Precisamente allí. A la primera. En el Pera Palas".

Con Agatha en Estambul
Cristina Fernández Cubas

La práctica del relato


René Magritte:Le château des Pyrénées. Fuente de la Imagen:telefonica
La práctica del relato
Manual de estilo literario para narradores
1
Naturalidad

También en los discursos estará la expresión apropiada en concentrar o amplificar; por eso habrá de hacerse sin que la gente se dé cuenta, y no parecer que se habla artificiosamente, sino con naturalidad (ya que esto es persuasivo y aquello lo contrario; porque se sospecha del orador que tiene asechanzas, igual que de los vinos mezclados).
Aristóteles, RETÓRICA,III, 2

Tal como yo lo veo, la primera precaución que ha de tomar el escritor que empieza es no hacerse las cosas más difíciles de lo que son. Esto suena a consejo de Pero Grullo, ya lo sé; y sin embargo en mi trabajo con escritores y escritoras principiantes me enfrento muy a menudo a una labor previa de desbroce. Por expresarlo de algún modo:mi primera tarea consiste en advertir a los alumnos contra el exceso de "literatura" en los textos.

Ángel Zapata

viernes 13 de noviembre de 2009

Robinsón desafortunado

Antonio Cazorla. Sonidos del mar.
Corro hacia la playa. Si las olas hubieran dejado sobre la arena un pequeño barril de pólvora, aunque estuviese mojada, una navaja, algunos clavos, incluso una colección de pipas o unas simples tablas de madera, yo podría utilizar esos objetos para construir una novela. Qué hacer en cambio con estos párrafos mojados, con estas metáforas cubiertas de lapas y mejillones, con estos restos de otro triste naufragio literario.

Casa de geishas
Ana María Shua

jueves 12 de noviembre de 2009

BALDANDERS


Baldanders (cuyo nombre podemos traducir por "Ya diferente" o "Ya otro" ) fue sugerido al maestro zapatero Hans Sachs, de Nuremberg, por aquel pasaje de la Odisea en que Menelao persigue al dios egipcio Proteo, que se transforma en león, en serpiente, en pantera, en un desmesurado jabalí, en un árbol y en agua. Hans Sachs murió en 1576; al cabo de unos noventa años, Baldanders resurge en el sexto libro de la novela fantástico-picaresca de Grimmelshausen Simplicius Simplicissimus. En un bosque, el protagonista da con una estatua de piedra, que le parece el ídolo de algún viejo templo germánico. La toca y la estatua le dice que es Baldanders y toma las formas de un hombre, de un roble, de una puerca, de un salchichón, de un prado cubierto de trébol, de estiércol, de una flor, de una rama florida, de una morera, de un tapiz de seda, de muchas otras cosas y seres, y luego, nuevamente, de un hombre. Simula instruir a Simplicissimus en el arte "de hablar con las cosas que por su naturaleza son mudas, tales como sillas y bancos, ollas y jarros"; también se convierte en un secretario y escribe estas palabras de la Revelación de San Juan: "Yo soy el principio y el fin", que son la clave del documento cifrado en que le deja las instrucciones. Baldanders agrega que su blasón (como el del turco y con mejor derecho que el Turco) es la inconstante luna. Baldanders es un monstruo sucesivo, un monstruo en el tiempo; la carátula de la primera edición de la novela de Grimmelshausen trae un grabado que representa un ser con cabeza de sátiro, torso de hombre, alas desplegadas de pájaro y cola de pez, que con una pata de cabra y una garra de buitre pisa un montón de máscaras, que pueden ser los individuos de las especies. En el cinto lleva una espada y en las manos un libro abierto, con las figuras de una corona, de un velero, de una copa, de una torre, de una criatura, de unos dados, de un gorro con cascabeles y un cañón.
El libro de los seres imaginarios
(El Manual de zoología fantástica)

Jorge Luis Borges/Margarita Guerrero

miércoles 11 de noviembre de 2009

El arte de viajar

Cyril Connolly frente a su escritorio. Foto: Sunday Times, 1950.
El viaje, de hecho, no es una afición, sino una droga. Estimulante y opiácea a la vez, es la forma más noble de autoexpresión y sin embargo encoge la personalidad. He ahí el misterio, el mágico poder del arte, ya que gracias a su anonimato el viajero es capaz tanto de encontrarse a sí mismo como de perder la conciencia de sí a lo largo del camino. Llega a un lugar donde nadie le conoce y donde, por tanto, puede ser lo que quiera. La autoafirmación, la autonegación, el autoengaño son las cualidades del viajero, y es capaz de hacer realidad simultáneamente sus dos sueños más recurrentes: la ilusión de la acción y la ilusión de la huida. Y es que el viaje proporciona a la gente sedentaria y reflexiva todo lo que envidian de las vidas heroicas. Hay que tomar decisiones constantemente, elaborar planes; si se viaja con amigos hay una multitud a la que persuadir, y a menudo un motín que sofocar. Además está la constante procesión de extraños que han de ser engatusados, amenazados, engañados o con los que hay que negociar, y con muchos de ellos las relaciones personales se reducirán a una lucha de voluntades, ese duelo sin castigo. Pero sobre todo es en el viajar, en el propio movimiento, donde se encuentran las emociones, donde la sensación de hacer algo, de pertenecer al mundo de la acción, se une al concepto más profundo y más digno de la huida.

Obra selecta
Cyril Connolly

martes 10 de noviembre de 2009

Calzado humano

Ana Arango. Botas.
Me abrazo a vosotros -¡oh zapatos!- color herrumbre de bodega
En los viejos barcos sarnosos que crujen de miedo
Color muro de monasterio y puerta de letrina
Zapatos míos queridos que beso y se disuelven como una caricia de arena

Encajonado en vosotros soy el rehén vagabundo
De este planeta cálido como una bestia
Lleno de hojas
Y calles que el invierno baldea inundando vuestras suelas por un frío agujero
Y no obstante
Con apasionados labios de cuero volvéis a la hierba
Trotando en silenciosos parques o franjas de césped baldío de los suburbios
Y el repiquetear sobre los adoquines cuando el alba aparece
envuelta en leche humeante
O bien zapatos de cementerio
Junto a la sangre polar de un ataúd
Bamboleado en lo alto sobre vosotros y agitando sus largas cintas moradas
que se desprenden como los tentáculos de
un ronco carguero que zarpa en la niebla
Con el chasquido de la resaca
Y un rumor de pisadas que se alejan

Calzado humano (Fragmento)
Enrique Molina

lunes 9 de noviembre de 2009

Notas


Eugène Delacroix. Autorretrato.
Estrasburgo, 20 de agosto de 1859. Experimento en este momento un exquisito placer. En el jardincillo de mi buen primo oigo sonar las campanas. Me embelesan, y advierto que una parte del deleite que ellas me proporcionan tiene que ver con el recuerdo de las campanas de Bélgica. Mi placer resulta, pues, de mi situación presente y de aquella que recuerdo.

Notas
Eugène Delacroix

domingo 8 de noviembre de 2009

Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros

Marcus Gossler. Diccionario latino.
¡Libros!, ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fiódor Dostoyevski, padre de la Revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu humano.

Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros
Federico García Lorca

sábado 7 de noviembre de 2009

Agenda del escritor


Augusto Monterroso. Foto de Gorka Lejarcegui.
Lunes 3. Oficina. Preparar conferencia sobre los males del exilio. Almuerzo con Roberto. Tarde, terminar conferencia función social del libro.
Martes 4. Oficina. Revisar ponencia Congreso Lingüístico. Comida con Rigoberto. Tarde, presentar libro de Osberto en Librería Tagore. Cena en casa de Osberto.
Miércoles 5. Universidad. Participación en mesa redonda sobre literatura y compromiso. Comida con Edelberto.
Jueves 6. Oficina. Intervención Coloquio Internacional Medios Comunicación y Sociedad. Almuerzo en el hotel. Tarde, firma libros de Gilberto Librería Tagore. Cena con Gilberto.
Viernes 7. Oficina. Homenaje nacional a Adalberto. Almuerzo y cena con Adalberto.
Sábado 8. Mesa redonda en Canal 7: "Problemas de la creación." Cena con participantes y Roberto.
Domingo 9. Redondear conferencia males exilio. Comida con Gilberto. Tarde, escribir y llevar periódico carta aclaratoria. Noche, escribir hai ku, tema luna.
Lunes 10. Oficina. Preparar discurso de Osberto aniversario José Enrique Rodó. Comida con Osberto. Tarde, presentación libro cuentos Filiberto (coctel).
Martes 11. Oficina. Fiesta aniversario de la Asociación (Comida allí).
Miércoles 12. Universidad. Tarde, lectura de Alberto. Cena con Alberto.
Jueves 13. Desayuno de trabajo con Osberto. Oficina. Noche, terminar hai ku.
Viernes 14. Oficina. Tarde, boda de la hija de Umberto. Cena en el Club.
Sábado 15. Revisar hai ku. Comida con Rigoberto.
Domingo 16. Terminar conferencia males aquejan escritor: Persecución, ideología, indiferencia, carestía, incomprensión, analfabetismo, sectarismo, canibalismo, oportunismo, influyentismo, mafias, otros. Comida con Osberto. Tarde, revisar hai ku. Noche, pasar en limpio hai ku.

La letra e
Augusto Monterroso

viernes 6 de noviembre de 2009

Libros

Francine Van Hove. Céline, con una manzana.
Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran.

Libros
André Gide

jueves 5 de noviembre de 2009

Una historia natural de los muertos


Ernest Hemingway. Fotografía de Lloyd Arnold.
Siempre me pareció que se ha omitido la guerra como campo de observación para el naturalista. Tenemos encantadores y exactos relatos y descripciones de la flora y la fauna de la Patagonia, escritos por el extinto W. H. Hudson; el reverendo Gilbert White ha relatado cosas interesantes de las abubillas, en sus ocasionales y poco comunes visitas a Selbourne, y el obispo Stanley nos ha dejado una valiosa, aunque popular Historia de los Pájaros. ¿No podemos acaso ofrecer al lector algunos hechos nuevos y racionales acerca de los muertos? Así lo espero.
Cuando el perseverante viajero Mungo Park se hallaba desfalleciente en la vasta aridez de un desierto africano, desnudo y solo, considerando contados los minutos de su vida; cuando no parecía tener otro recurso que dejarse caer y morir, sus ojos se posaron sobre una flor de extraordinaria belleza. "Aunque la planta entera -dijo- no era más grande que uno de mis dedos, no pude completar la delicada conformación de sus raíces, sus hojas y sus flores sin sentir admiración, en esa oscura parte del globo, algo que parecía de tan pequeña importancia, ¿podría contemplar con indiferencia el sufrimiento de las criaturas creadas a su imagen y semejanza? Seguramente, no. Reflexiones como ésta, me impidieron entregarme a la desesperación. Olvidando el hambre y la fatiga, seguí adelante, seguro de que el socorro se hallaba cerca, y no quedé decepcionado".

Relatos
Ernest Hemingway

miércoles 4 de noviembre de 2009

De los viajes

Michel de Montaigne. Pintura de Daniel Dumonstier.
El viajar me parece un ejercicio provechoso. El alma, viajando, percibe cosas desconocidas y nuevas, y, como digo a menudo, no conozco mejor escuela de formación de la vida que el proponerle incesantemente la diversidad de muchas otras existencias, imaginaciones y usanzas, y hacerle saborear la perpetua variedad de formas de nuestra naturaleza. El cuerpo, al viajar, no está ocioso ni se fatiga, sino que la moderada agitación del camino estimula sus alientos.

Por mi parte amo las lluvias y los barros. No me importan las mutaciones de aire y de clima; cualquier cielo me es igual, y no me altera nada, fuera de mis transtornos internos, que incluso me atormentan menos cuando viajo. Es difícil hacerme mover, pero una vez en marcha voy a donde se quiere llevarme. Tanto titubeo en acometer una empresa pequeña como una grande, y equiparme para visitar a un vecino me cuesta tanto trabajo como equiparme para un viaje. He aprendido a hacer mis viajes a la española, es decir, en jornadas largas y de un tirón.

Ensayos
Michel de Montaigne

martes 3 de noviembre de 2009

Pi

Número Pi. Fuente Wikimedia
Se lanzará desde el trapecio. Correrá a través de la raíz cuadrada, sintiendo cómo el aliento de la malvada hipotenusa se le acerca hasta casi atraparlo para siempre. En un intento vano por despistarla llega al abismo de la derivada. Se siente acorralado, pero no, encuentra una salida en la división y vuelve a escapar deslizándose por ésta. El número Pi se salva y llega hasta el infinito. Pero...
-Andrés, ¿me escuchas?
-Sí, maestra.
-Muy bien, continuemos. Si un tren sale de Madrid a las ocho de la mañana y otro de Barcelona a las diez...
La malvada hipotenusa capturó a Pi.

Pi
Estefanía Morán

lunes 2 de noviembre de 2009

Tierras de cristal


Mauricio Skrycky. Leyendo en el Transiberiano, 2008.
En los trenes, para salvarse, para detener la perversa rotación de aquel mundo que los golpeaba desde el otro lado de los cristales, y para esquivar el miedo, y para no dejarse tragar por el vértigo de la velocidad que sin duda tenía que golpearles continuamente en el cerebro por lo menos bajo la forma de aquel mundo que se deslizaba al otro lado del cristal en formas antes nunca vistas, maravillosas, claro, pero imposibles porque el serles concedidas sólo durante un momento instantáneamente ponía en marcha de nuevo el miedo y, por consiguiente, aquella ansiedad densa e informe que, cristalizada en pensamiento, se revelaba a todos los efectos nada menos que como el sordo pensamiento de la muerte -en los trenes, para salvarse, cogieron la costumbre de entregarse a un gesto meticuloso, una práctica aconsejada incluso por los propios médicos y por insignes estudiosos, una minúscula estrategia de defensa, obvia pero genial, un pequeño gesto exacto, y espléndido.
En los trenes, para salvarse, se leía.

Tierras de cristal
Alessandro Baricco