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martes, 21 de mayo de 2013

Cortar el nudo gordiano

Jean-Simon Berthélemy. Alejandro corta el nudo gordiano.

Leemos en la prensa: "Los problemas de Europa pueden estar formando un nudo gordiano pero sin ningún Alejandro a la vista". Cortar el nudo gordiano es resolver un problema complicado mediante una acción directa, como hizo Alejandro Magno en el episodio que nos cuenta Flavio Arriano, escritor griego del siglo II d.C., en su Anábasis, donde narra la vida y hazañas de este rey macedonio.
Gordio fue acogido como primer rey de Frigia (Asia Menor) cuando entró en la capital del reino en una carreta tirada por bueyes. Un oráculo había aconsejado a los ciudadanos que aceptaran como rey al primer hombre que llegara a la ciudad con esa clase de vehículo. Lo primero que Gordio hizo fue atar el yugo de la carreta con las riendas haciendo un nudo muy complicado. Sus puntas quedaban escondidas en el interior formando un nudo ciego en el que no se podía hallar el cabo de la cuerda. Según el oráculo, quien fuese capaz de desatarlo conseguiría el imperio de Asia. Cuando Alejandro el Grande pasó por Frigia, en el año 333 a.C., le mostraron el famoso nudo gordiano (la leyenda era mítica pero el nudo existía realmente). Alejandro, al no conseguir deshacer el nudo, para que se cumpliese en él el oráculo que prometía el imperio de Asia, sacó la espada y lo cortó diciendo: "Tanto monta cortar como desatar". Era una manera de deshacerlo por la brava. Este famoso nudo pasó a ser imagen de otros vínculos como el del matrimonio, la muerte... Y el gesto de Alejandro sirvió de metáfora de todo lo que interesa resolver tajantemente, sin contemplaciones, cortando, como decimos, por lo sano. No cabe duda de que hay casos en los que lo mejor es cortar el nudo. Lo malo del procedimiento es que, si se abusa de él, al fin nos quedamos sin cuerda. Como ha dicho Norberto Bobbio, "para deshacer nudos, hace falta inteligencia; para cortarlos, basta una espada".

Estar al loro (2005)
José Luis García Remiro

lunes, 20 de mayo de 2013

Las casas

Mark Pettit. Verano.

Había casas misteriosas. Estaban a un paso. Sabíamos quienes las habitaban, en qué se ocupaban. Entreveíamos sus patios, quizás las muchachas dentro, pero de ahí no pasábamos nunca.
-Adiós.
-Adiós.
Cuántas personas vistas día tras día, oídas día tras día:
-La señorita Carmen tiene novio.
O:
-Se ha ido de viaje.
Saber todo esto, adivinar mucho más, saber cómo andaba, dónde se sentaba en la iglesia, el olor suyo y, sin embargo, no tener con ella más que el puentecillo del diario y breve adiós. ¿Dónde estaría uno en sus pensamientos? Probablemente en ninguna parte. Ella estaba para más altas cosas. Para ponerse mala, o hacerse un traje nuevo, o irse de viaje, no para seguir pensando tras el adiós.
Las casas estaban indisolublemente atadas a las personas. Cercanas, cercanas y sin penetrar en ellas. Sabíamos ciertos rincones, la sala baja a través de la ventana, el patio, los dormitorios cuando los hacían, los salones arriba, alguna rara vez que los encendían, lo mismo que de las personas conocíamos el nombre, la voz, el accidente. Sin embargo, esta reclusión era tentadora. Y si veíamos entreabrirse la puerta y dar paso a alguien, allí estaba viva nuestra curiosidad. 
Viva y desesperada.
¡Ay! Aquellas casas de abiertas cancelas, de patios franqueados, eran impenetrables. Las muchachas estaban en ellas separadas de nosotros por un aire que era en verdad un cristal densísimo, que nos hacía verlas al alcance y luego las vedaba a nuestra aproximación.

Las cosas del campo (1951)
José Antonio Muñoz Rojas

Los Haiku del Maestro

Kawaguchi Teiichi. Los Haiku del Maestro.

Tomo otro apunte
luego apago la luz
es primavera.

Ya cerré el libro
el alcaudón chillaba,
luz en el cielo.

Calma de otoño;
una cinta es el valle
cinta es el cielo.

Cielo nuboso
junto a la árida senda
una pagoda.

Recopilación y traducción de: Ángel Ferrer y Doho Yayoi

Los Haiku del Maestro
Kawaguchi Teiichi

viernes, 17 de mayo de 2013

El cuchillo

Cuchillo Santoku del Japón. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Hoy, al revolver el baúl del desván, mis manos tropezaron otra vez con el cuchillo. Es viejo. Lo he visto infinidad de veces, desde mi infancia. Según me dijeron, vino de Japón, junto con otras cosas que dejó mi abuelo al suicidarse. Ya no sirve para nada, y me pregunto si alguna vez sirvió para algo: más bien parece un cuchillo de puro adorno o vaya uno a saber para qué fútil ceremonia. A mí no me sirve ni como cortapapeles, pues la hoja es demasiada larga y en curva. ¿Para qué lo conservo? La verdad es que no soy yo quien lo conserva: él se conserva solo. Simplemente está ahí, se queda ahí. Y hoy, al tropezar con él, he pensado en arrojarlo. Pero, ¡qué resistencia! No lo puedo poner de patitas en la calle. Se prende a mi vida, con fuerza. Se quedará conmigo, ya lo veo, hasta el final. Donde voy, va él, entre los muebles de la mudanza. Por lo visto no tiene otro sitio adonde ir y permanece a mi lado. No nos decimos nada. Sólo tenemos de común el tiempo que pasamos juntos. Inútil: inútil mi voluntad de arrojar el cuchillo a la basura. ¿Qué querrá? Empiezo a preocuparme. Al empuñarlo me tira de la manoy su hoja me toca el vientre

El gato de Cheshire (1965)
Enrique Anderson Imbert

jueves, 16 de mayo de 2013

Poemas de la Gran Muralla

Chen Bing Kui. La Gran Muralla.

Cuadernillo lírico. Poemas de la Gran Muralla

Cinturón de la Patria
tras los muros
China es una y completa

Los pastores hirsutos
arrojaban las piedras
de su fiera ignorancia

El paseo de ronda
del muro dibujaba
el perfil de una patria

Soy la Historia
dibujo en las montañas
tres mil años de gloria.

Mis viajes por Asia (1984)
Guillermo Díaz-Plaja

miércoles, 15 de mayo de 2013

¿Águila o sol?

Octavio Paz. ¿Águila o sol?

COMIENZO y recomienzo. Y no avanzo. Cuando llego a las letras fatales, la pluma retrocede: una prohibición implacable me cierra el paso. Ayer, investido de plenos poderes, escribía con fluidez sobre cualquier hoja disponible: un trozo de cielo, un muro (impávido ante el sol y mis ojos), un prado, otro cuerpo. Todo me servía: la escritura del viento, la de los pájaros, el agua, la piedra. ¡Adolescencia, tierra arada por una idea fija, cuerpo tatuado de imágenes, cicatrices resplandecientes! El otoño pastoreaba grandes ríos, acumulaba esplendores en los picos, esculpía plenitudes en el Valle de México, frases inmortales grabadas por la luz en puros bloques de asombro.
Hoy lucho a solas con una palabra. La que me pertenece, a la que pertenezco: ¿cara o cruz, águila o sol?

¿Águila o sol? (1949-1950)
Octavio Paz

martes, 14 de mayo de 2013

Los libros

Julio Cobo. Libros con paños.

INCLUSO los desafortunados acompañan,
pues la sola tarea de evitarlos, de alejar su lectura
y aprender el error entre sus páginas,
puede convertirse, a nuestros ojos,
en la razón de ser de muchos libros.
(Hay libros, hay autores
hechos a la medida del desdén)

Los íntimos, los que ya son nosotros sin remedio
(y que no son, por tanto, los mejores)
se contienen en una breve cifra,
Los elige el azar, están en ocasiones
unidos a la anécdota (y no siempre dichosa),
a sus palabras añadimos nuestras insuficiencias,
nuestro rencor, que no los contaminan,
y somos codiciosos de su brillo, tan similar,
tan ajeno a los brillos del mundo.

Su ley, su centro reside en hacernos capaces
de habitar la emoción cuando lo deseamos.
Son dueños de un rasgo todos ellos
qué no sé descifrar: y es que tras conocerlos
uno ya nunca puede volver a ser el mismo.

La vida de frontera (1991)
Carlos Marzal

jueves, 9 de mayo de 2013

El círculo

Alexander Mann. El camino solitario.

El mundo es finito, el mundo es redondo, el mundo es cerrado, cerrado sobre Vasili Mijaílovich.
A los sesenta años la pelliza es pesada, los peldaños empinados, y el corazón está día y noche contigo. Había andado mucho, sin parar, de montaña en montaña, junto a lagos brillantes, junto a islas claras, con pájaros blancos sobre la cabeza, con serpientes abigarradas bajo los pies, y finalmente había llegado aquí, se encontraba aquí, un lugar sombrío y perdido. El cuello de la camisa le ahogaba, la sangre circulaba roncamente. Aquí eran los sesenta años.

Traducción de Josep Maria Güell

Fuego y polvo
Tatiana Tolstoi

miércoles, 8 de mayo de 2013

Viajes con Heródoto

Antonio Beato. Templo de Karnak, Tebas, Egipto, 1860.

Los viajes de Heródoto no habrían sido posibles si no hubiese sido por la figura del proxenos, es decir, del amigo del huésped, una institución al uso en aquellos tiempos. Era una especie de cónsul. Por voluntad propia o por encargo remunerado, su misión consistía en ocuparse de los viajeros llegados de aquella polis de la que él mismo era originario. Perfectamente integrado y relacionado en su nuevo lugar de residencia, se ocupaba de su conciudadano recién llegado, ayudándole a resolver un sinfín de asuntos, proporcionándole fuentes de información y facilitándole los contactos. Era muy singular el papel del proxenos en aquel extraordinario mundo en que los dioses no sólo moraban entre los mortales, sino que a menudo no se distinguían de ellos. La hospitalidad sincera era de obligado cumplimiento, pues nunca se sabía si el caminante que pedía yantar y techo era un hombre o un dios que había adoptado la apariencia humana.

Traducción del polaco de Agata Orzeszek

Viajes con Heródoto
Ryszard kapuscinski

lunes, 6 de mayo de 2013

Rubaiyat

Herbert Cole. Rubaiyat.

Pobre hombre, nunca sabrás nada.
No dilucidarás jamás ni uno solo de los misterios que nos rodean.
Puesto que las religiones te prometen el Paraíso,
cuida de crearte uno sobre esta tierra porque el otro quizá no existe.

Traducción de Ramón Hervás

Rubaiyat
Omar Khayyam

martes, 30 de abril de 2013

Reflejos de Sabiduría

Ilustración de Vania Zouravliov.

Cuando un hombre mata a otro hombre, la gente dice que se trata de un asesino, pero cuando es el Emir quien mata, el Emir es justo. Cuando un hombre roba en un monasterio es llamado ladrón, mas cuando el Emir le roba la vida, el Emir es tenido por honesto. Cuando una mujer traiciona a su marido dicen que ella es adúltera, mas cuando el Emir la hace caminar desnuda por las calles y la lapida luego, el Emir es noble. El derramamiento de sangre está prohibido, pero ¿quién legaliza ese acto cuando lo comete el Emir? ¿Robar dinero a una persona es un crimen, pero quitar la vida a otro es un acto noble? ¿La traición a un marido puede ser un acto repudiable, y la lapidación de una criatura viva un bello espectáculo? ¿Debemos enfrentar el mal con el mal y decir que ésa es la ley? ¿Debemos combatir la corrupción con mayor corrupción aún y decir que esa es la Regla? ¿Es preciso vencer los crímenes con más crímenes y llamar a eso justicia?
Los dones que vienen de la Justicia son mayores que los que nacen de la Caridad.

Traducción de L. Bassi

Reflejos de Sabiduría. La Vida.
Kahlil Gibran

lunes, 29 de abril de 2013

Suponiendo

Balthasar Moncornet. Retrato de René Descartes.

Suponiendo que Descartes tenga razón y sea verdadero eso de que pienso, luego existo; ya que no estoy plenemente seguro de que en realidad pienso, puedo ser un fantasma.

Suponiendo
José Luis Zárate

viernes, 26 de abril de 2013

Calcedonia

Henry Winzenried. Pompeya.

FINALMENTE los romanos eran
como yo: amaban
los lugares en que grandeza
y soledad
caminan de la mano.

Traducción de José Luis García Martín

Calcedonia
Eugénio de Andrade

jueves, 25 de abril de 2013

Ajedrez

Cristiano y musulmán jugando al ajedrez. Ilustración del Libro de los juegos de Alfonso X. Imagen tomada de Wikimedia Commons.

Cada pieza se hallaba ya en su escaque,
las negras y las blancas, frente a frente;
la brega comenzó, e incontinente,
un caballo al rey blanco daba jaque.

Murió la reina blanca; al ataque
las negras se lanzaban diestramente,
y el negro caballejo, de repente,
por poco al blanco rey le daba mate.

Al rey blanco, diezmada ya su grey,
el caballo cercó, y un peón vecino;
un jaque y otro jaque: Era la ley.

Pero el rey siempre altivo, digno, fino;
que él, bien que sitiado, aún era rey,
y ellos, uno peón y el otro equino.

Ajedrez
Francisco Vázquez 

miércoles, 24 de abril de 2013

Introducción a la literatura fantástica

DML. FOTOART. Cuentos fantásticos.

Llegamos así al corazón de lo fantástico. En un mundo que es el nuestro, el que conocemos, sin diablos, sílfides, ni vampiros se produce un acontecimiento imposible de explicar por las leyes de ese mismo mundo familiar. El que percibe el acontecimiento debe optar por una de las dos soluciones posibles: o bien se trata de una ilusión de los sentidos, de un producto de imaginación, y las leyes del mundo siguen siendo lo que son, o bien el acontecimiento se produjo realmente, es parte integrante de la realidad, y entonces esta realidad está regida por leyes que desconocemos. O bien el diablo es una ilusión, un ser imaginario, o bien existe realmente, como los demás seres, con la diferencia de que rara vez se lo encuentra.
Lo fantástico ocupa el tiempo de esta incertidumbre. En cuanto se elige una de las dos respuestas, se deja el terreno de lo fantástico para entrar en un género vecino: lo extraño o lo maravilloso. Lo fantástico es la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales, frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural.

Traducción de Sivia Delpy

Introducción a la literatura fantástica
Tzvetan Todorov 

martes, 23 de abril de 2013

Toque de queda

Ilustración de Walter Girotto.

Qué queréis la puerta estaba guardada
Qué queréis estábamos encerrados
Qué queréis la calle estaba cortada
Qué queréis la ciudad estaba herida
Qué queréis ella estaba hambrienta
Qué queréis estábamos desarmados
Qué queréis la noche había caído
Qué queréis nos hemos amado.

Traducción de Mariano Antolín-Rato

Toque de queda
Paul Éluard

lunes, 22 de abril de 2013

La mesilla como biblioteca

François Barraud. Le bibelot de Chine (1930). 

No suelen ser muchos. Más bien componen un racimo inclasificable. Incluso podrán no ser sino dos o tres. O simplemente uno. O lo que tampoco es infrecuente, ninguno. Sin embargo juntos forman una suerte de biblioteca fantástica, la compuesta esta vez no por todos los libros que existen o podrían existir, sino por cuantos desearíamos leer. Y a veces haber leído. Y esta distinción no es inocua.
Hay libros que nos gusta leer, hay libros que nos gustaría haber leído pero que no nos sentimos convocados a leer y hay textos que nos gusta leer y haber leido. Son textos que releeremos o, en caso de no hacerlo, que tendremos siempre con nosotros, en nosotros. En nuestra mesilla habitan más libros que los que se ven a primera vista. Llegan a componer una biblioteca breve que se entreteje con nuestra identidad, con nuestra voluntad de saber y de vivir, con nuestro deseo. Y, en su caso, con nuestra necesidad de olvidar. O de hacer memoria de quiénes somos y buscamos ser, tras un día azaroso de ocupaciones no siempre todas gozosas o exitosas. Esa biblioteca de mesilla también nos hace suponer que no nos reducimos a cuanto hemos vivido diariamente. Ella nos permite en efecto decir quizá con Séneca, al acabar la jornada, "Hoy he vivido". O tal vez tener el valor, la valentía, de ponerlo en cuestión.

Darse a la lectura (2012)
Ángel Gabilondo

domingo, 21 de abril de 2013

El lobo estepario

Hermann Hesse, fotografiado por Martin Hesse.

Y de pronto también yo me encontré muy cansado y tuve la sensación de que era muy tarde y de que estaría bien llegar a casa. Corrí más deprisa, y atravesando la dormida calleja del suburbio llegué a mi barrio de las antiguas murallas, donde viven los empleados y los pequeños rentistas en casas de alquiler modestas y limpias, tras de un poco de césped y de hiedra. Pasando por la hiedra, por el césped, por el pequeño abeto, alcancé la puerta de mi casa, di con la cerradura, hallé la llave de la luz, me deslicé junto a las puertas de cristales, pasé por los armarios barnizados y junto a las macetas, abrí mi cuarto, mi pequeña apariencia de hogar, donde me esperaban el sillón y la estufa, el tintero y la caja de pinturas, Novalis y Dostoiewski, igual que a los otros, a los hombres verdaderos, cuando vuelven a sus casas, los esperan la madre o la mujer, los hijos, las criadas, los perros y los gatos.

Traducción de manuel Manzanares

El lobo estepario
Hermann Hesse

viernes, 19 de abril de 2013

Nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora

Julio Llamazares. Foto: Editorial Alfaguara

Nuestra quietud es dulce y azul y torturada en esta hora.

Todo es tan lento como el pasar de un buey sobre la nieve. Todo tan blando
como las bayas rojas del acebo.

Nuestro abandono es grande como la existencia, profundo como el sabor
de las frutas machacadas. Nuestro abandono no termina con el cansancio.

No es un error la lentitud, ni habitan nuestra alma las oquedades del conocimiento.

En algún zarzal lejano anida un pájaro de aceite que nace con el día. Siento su sed
granate algunas veces. Su abandono es tan dulce como el nuestro.

Su lentitud no está desposeída de costumbre.

La lentitud de los bueyes (1979)
Julio Llamazares

martes, 16 de abril de 2013

Fragmentos de cuadernos y hojas sueltas

Stop Wengenroth. Her Majesty. Su Majestad, 1975.

¡Pobre casa abandonada! ¿Has estado habitada alguna vez? La tradición no dice nada. Nadie investiga en tu historia. Qué frío hace en ti. Cómo sopla el viento por tu corredor gris, nada le pone obstáculos. Si estuviste habitada alguna vez, las huellas de ello han quedado inconcebiblemente bien borradas.

Reuní mis pertenencias. Eran muy pocas, pero eran cosas exactamente definidas, concretas, que convencían inmediatamente a cualquiera. Eran de seis a siete objetos, digo seis o siete porque seis de ellos eran míos sin lugar a dudas, pero el séptimo había sido también de un amigo que, sin embargo, se había marchado de nuestra ciudad hacía muchos años y desde entonces no había vuelto a dar señales de vida. Así que bien podía decirse que también era mía esa séptima pieza. Aunque aquellos objetos eran bastante únicos, no tenían gran valor.

Escribir como forma de oración.

Traducción de Carmen Gauger

Fragmentos de cuadernos y hojas sueltas. (Carta al padre y otros escritos)
Franz Kafka

lunes, 15 de abril de 2013

Lo que yo creo

Louis Pauwels. Lo que yo creo.

¿Qué objeto tiene la vida? El hombre que tiene alma sabe que forma parte del Universo, del arco iris y de la Vía Láctea, que "todo fragmento de materias es una colonia de almas"" (Leibniz) y que su propia identidad se acrecienta cuando él deja de sentirse separado. Todo ello le reporta una satisfacción, una alegría de existir, una expansión, una música...

¿Qué hago yo aquí? He venido para ser.

Se trata de vivir la experiencia pura en la vida corriente, en nuestro mundo, donde estemos, en el asfalto, en el Metro, en el trabajo, en casa.

No invoquéis a los espíritus, sed espíritus vosotros mismos.

El mundo es real tal como es. No se puede cambiar. Lo importante es que yo, a mi vez, me haga real.

En realidad nada nos impide alcanzar la serenidad y la plenitud de este mundo nuestro, salvo la atmósfera cultural. Yo puedo "ser" tanto en un rascacielos como debajo de un olivo.

Traducción de Ana María de la Fuente

Lo que yo creo
Louis Pauwels

jueves, 11 de abril de 2013

Libación mongola

Ilustración de Wang Kewei.

FUE aquí donde lo apresamos. Como combatía bien, le ofrecimos entrar a nuestro servicio: él prefirió servir a su Príncipe en la muerte.

Cortamos sus jarretes: él agitó los brazos para testimoniar su celo. Le cortamos los brazos y aulló de agnegación por Él.

Rajamos su boca de oreja a oreja: hizo señas con los ojos de que permanecía fiel.

Le reventamos los ojos, como se hace con los cobardes; pero, cortando su cabeza con respeto, derramamos el Kumys de los bravos, y esta libación:

Cuando renazcas, Tch'en Huo-chang, haznos el honor de renacer entre nosotros.

Versión de Leopoldo Azancot

Estelas (1912-1914)
Victor Segalen

miércoles, 10 de abril de 2013

Ciudad escondida en su miedo

Robert Doisneau. París, 1949.

CIUDAD escondida en su miedo,
nocturno es el día, las horas
abaten campanas quemadas,
un golpe de barro y tiniebla
derriba la luz, nadie sabe,
ninguno recuerda su rostro,
amargan las aguas, el viento...
de piedra es el viento, nos busca,
raíces ardientes nos atan,
furor e inclemencia nos gritan,
qué manos viscosas nos hieren,
huimos de aquí, de nosostros,
y cómo llegar hasta casa
por calles sin nombre y sin tiempo.

Marco Aurelio, 14 (1998)
Enrique Badosa

martes, 9 de abril de 2013

El paseante cortés

Fabian Pérez. El comienzo de una historia.

Hoy ha sido el más cortés de los hombres. Un grupo de pájaros comía las migas de pan que alguien les había arrojado  al suelo, y ha cruzado la calle para no molestarles. Casi inmediatamente se ha encontrado con un anciano. Caminaba con torpeza delante de él, y ha disminuido la velocidad de su marcha para evitarle la humillación de un rápido adelantamiento.

Luego, ya de noche, en un bar, se ha sentado frente a una pareja. Estaban entregados a sus gozosos juegos, y la muchacha, enamorada y feliz, le enseñaba despreocupada sus pìernas. Habría deseado mirárselas interminablemente, seguir el juego ingenuo de la falda cortísima, pero ha apartado los ojos.

Tenía el corazón en llamas pero él -el más cortés de los hombres- se ha puesto a contar silenciosamente las botellas del expositor del bar.

El amigo de las mujeres (1992)
Gustavo Martín Garzo

lunes, 8 de abril de 2013

La aventura

José Hierro. Cuanto sé de mí.

Buscas los días. Desandas el viejo camino.
Dices: "Fue aquí..., por aquí"
Buscas los días. Te aferras a escenas
que son el reflejo de un sueño en la sombra de un sueño.

Buscas los días. Te sumes en aguas heladas.
Andas a tientas. "Fue aquí..." Te desgarras la carne.
(De las negras agujas del pino caen gotas de música)
Era aquí.

Buscas los días. (Más fácil hacer germinar esta piedra.)
Tañe la mar sus fugaces guitarras de cobre poniente.
Las olas, al borde del alma, revientan en polvo de estrellas.

Pretendes volver a tus días.
Hilos de plata (la araña que teje el recuerdo),
hilos de plata atraviesan la noche serena y desnuda.
Cruzas, por ellos, los días, desandas el viejo camino:
tus días. 
               Te buscas a ti 

Cuanto sé de mí (1957)
José Hierro

sábado, 6 de abril de 2013

Cuaderno de escritura

Carlos Pujol. Cuaderno de escritura.

7
Norma de la menor cantidad posible. En algunos casos eso puede significar mil páginas.

10
Se escribe para oír la música de dentro.

36
Cada personaje somos nosotros o es un error, cada palabra es nuestra o nos equivocamos.

37
Escribir lo que no se sabe de la mejor manera que se sepa.

71
No hay que ser comprensivo o tolerante con lo que uno mismo escribe.

78
Lo que se escribe es nuestro, pero no somos nosotros.

Cuaderno de escritura (1988)
Carlos Pujol

martes, 2 de abril de 2013

El Tao de la política

Thomas Cleary. El Tao de la política.

Enseñanzas de los Maestros de Huainan. (Siglo II a. C. )

Cuando la sociedad sigue un orden, un solo loco no puede trastornarla; cuando la sociedad es caótica, un solo sabio no puede aportarle orden.

Un buen jinete no olvida su caballo; un buen arquero no olvida el arco; un buen dirigente no olvida a la población. Si los líderes pueden amar y beneficiar realmente a la población, en ese caso todos los seguirán. Pero hasta un niño se rebela contra un padre  opresivo y desafecto.

Si eres consciente de cuándo tienes bastante, no caerás en la deshonra. Si sabes cuándo detenerte, no te pondrás en peligro.

Traducción de Fernando Pardo

El Tao de la política
Thomas Cleary

lunes, 1 de abril de 2013

Periodismo

Retrato ecuestre de Napoleón por Joseph Chabord.

Cuando Napoleón abandonó la isla de Elba (1815), su marcha hacia París fue anunciada día tras día, en el Moniteur con los siguintes titulares:
El antropófago ha salido de su escondite.
El ogro de Córcega ha desembarcado en el golfo Juan.
El tigre ha llegado a Gap.
El monstruo ha dormido en Grenoble.
El tirano ha atravesado Lyon.
El usurpador está a sesenta leguas de la capital.
Bonaparte avanza a pasos agigantados, pero no entrará jamás en París.
Napoleón estará mañana bajo nuestros bastiones.
El Emperador ha llegado a Fontainebleau.
Su Majestad Imperial hizo ayer su entrada en el Palacio de las Tullerías, en medio de sus fieles súbditos.
Alejandro Dumas llamaba a esto el Exegi monumentun del periodismo.

Traducción del italiano por Jorge Montalt

Diccionario de la sinceridad
Pitigrilli

domingo, 31 de marzo de 2013

La pregunta

William Somerset Maugham, fotografiado por Alfred Eisenstaedt.

Me condujeron hasta el templo. Se hallaba en la falda de una colina, ante un semicírculo de montañas pardas que parecía rematar el escenario con una grandeza más formal, y me indicaron con qué exquisitez, con qué arte estaban dispuestos los edificios que ascendían por la colina hasta llegar al último, una joya de mármol blanco rodeada por los árboles, pues el arquitecto chino había querido que su creación fuese un mero ornamento de la naturaleza, de modo que empleó los accidentes del paisaje para completar su plan decorativo. Me indicaron con qué astucia estaban plantados los árboles en contraste con el mármol de un portal, de modo que proyectaran aquí una plácida sombra, para que sirvieran allá como trasfondo, y me invitaron a comentar la admirable proporción de los grandes tejados que se alzaban unos sobre otros en profusa riqueza, con la elegancia de las flores; me mostraron que los azulejos amarillos eran todos de distintos matices, de modo que no hiriese la sensibilidad una mancha de color, y que en cambio agradase la sutil variedad de las tonalidades. Me señalaron que las elaboradas molduras de un arco estaban en contraste con una superficie sin adornos, de modo que el ojo no se fatigase al contemplarlo. Todo esto me lo enseñaron mientras recorríamos patios elegantes, puentes que eran un milagro de gracilidad, templos con extraños dioses oscuros, gesticulantes, pero cuando les pregunté cuál era el estado espiritual que había dado vida a toda esa masa de edificaciones no me supieron contestar.

Traducción de Miguel Martínez-Lage

En un biombo chino
William Somerset Maugham

jueves, 28 de marzo de 2013

101 cuentos zen

Nyogen Senzaki, Paul Reps. 101 cuentos zen.

1. Una taza de té

Nan-in, un maestro japonés que vivió en la era Meiji (1868-1912), recibió a un profesor universitario que acudió a preguntarle acerca del zen
Nan-in le sirvió té. Vertió el líquido hasta llenar la taza del visitante y siguió vertiéndolo.
El profesor contempló el té que se derramaba hasta que ya no pudo contenerse.
-Está completamente llena. ¡No cabe una gota más!
-Al igual que esta taza -le dijo Nan-in-, usted está lleno de sus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo puedo mostrarle lo que es el zen a menos que primero vacíe su taza?

32. Pulgada tiempo pie gema

Un noble pidió a Takuan, un maestro de zen, que le sugiriese cómo podría pasar el tiempo, pues tenía la sensación de que sus días se le hacían muy largos, dedicado como estaba a su cargo y a sentarse rígidamente para ser homenajeado por otros. 
Takuan escribió ocho ideogramas chinos y se los dio al hombre:

No dos veces este día
Pulgada tiempo pie gema.

Lo cual significaba:
Este día no volverá.
Cada minuto es una gema inapreciable.

Traducción de Jordi Fibla

101 cuentos zen
Nyogen Senzaki, Paul Reps

Qué pregunta

César Antonio Molina, fotografiado por Gorka Lejarcegi.

Perceval ante lo inefable
no supo qué pregunta debía hacer;
lo importante no es el encuentro
sino la búsqueda.
El que nada busca, lo descubre todo

Olas en la noche (2001)
César Antonio Molina

domingo, 24 de marzo de 2013

Afolirismos

Artur Lundkvist, fotografiado por Lütfi Özkök en 1965.

AFOLIRISMO: atajo que lleva de la metáfora al pensamiento.

TAMBIÉN el río es un camino, pero un camino que anda en lugar de esperar a sus viandantes.

UNO mismo es su mejor siervo, y también su mejor señor.

NO olvides que todo lo que digas se utilizará contra ti hoy, mañana o después de tu muerte.

Traducción de Francisco J. Uriz

Lugares rotos (1968)
Artur Lundkvist

viernes, 22 de marzo de 2013

El Tigre

Huang Kawn Ling. Tigre en la espesura.

Tigre, tigre, que ardes vivo por los arbolados de la noche, ¿qué mano, qué ojo inmortal pudo organizar tu pavorosa simetría?
¿En qué abismos, en qué firmamentos distantes llameaba el fuego de tus ojos? ¿Con qué alas osó quién atreverse? El fuego aquél, ¿qué mano se resolvió a cojerlo?
¿Y qué hombro y qué mañana pudo retorcer los tendones de tu corazón? Y cuando tu corazón empezó a latir, ¿quién fué la terrible mano, quién los pies terribles?
¿Cuál fue el martillo, cuál la cadena? ¿En qué fragua cayó tu cerebro? ¿Cuál fue el yunque? ¿Qué garra tremenda se arriesgó a apresar sus espantos mortales?
Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas y regaron el cielo con sus lágrimas, ¿sonrió Él mirando su obra? ¿Él que hizo al Cordero, te hizo a ti?
¡Tigre, tigre, que ardes vivo por los arbolados de la noche, ¿qué mano, qué ojo inmortal se decidió a cuajar tu pavorosa simetría? 

Traducción de Juan Ramón Jiménez

El Tigre
William Blake

jueves, 21 de marzo de 2013

Hotel Nirvana

Paul Gehrmann. Salón, 1923.

Leído en el Scotti Hosteller. "Este hotel es célebre por su paz y soledad. De hecho, de todo el mundo vienen multitudes a disfrutar de la soledad".

Todo el ciclo vital puede discurrir en los hoteles, desde el nacimiento a la muerte. El poeta Arthur Rimbaud enfermó en el Hotel del Universo de Adén, Yemen; André Gide se hospedó en el Oasis de Argel, Zelda y Scott Fitzgerald en el Du Cap de Antibes (Francia), Teófilo Gautier en la posada guipuzcoana de Astigarraga, Paul Bowles en el Hotel España de Alhucemas; Henry Miller vivió encantado en el Grand de Atenas rodeado de cucarachas y escarabajos, feliz a pesar de todo en un hotel en el que le trataban tan bien y que conservaba "el aroma del pasado".

El viajero se mece en el mito, se recrea en la atmósfera de ésos y otros hoteles. Algún error en el servicio, un menú discutible pasan siempre a un segundo plano. Do not disturb. La leyenda, los amores y suicidios, las pasiones, las emociones y los delirios, las pesadillas y las alegrías de sus clientes excitan nuestra curiosidad. Hay que dejarse envolver por la nostalgia, convertir nuestra habitación en un centro de peregrinaciones, sin olvidar que al fin y al cabo un viaje es la búsqueda de un poco de conversación en la otra punta del mundo.

Hotel Nirvana (1999)
Manuel Leguineche

martes, 19 de marzo de 2013

Diario íntimo

Jules Renard. Diario íntimo.

1888
13 de octubre. La elocuencia. San Andrés, clavado en la cruz, predica durante dos días a veinte mil personas. Todos lo escuchan cautivados pero ninguno piensa en liberarlo.

1889
20 de diciembre. Redactaba cuidadosamente un catálogo con los nombres de los que han triunfado tarde. Se alegraba al comprobar que tal o cual contemporáneo de moda tenía más de cuarenta años, y se decía: "¡Aún tengo tiempo!".

1903
1 de abril. Un diálogo es muy fácil de hacer.
La señora
-¡No!
El señor
-¡Sí!
Y ya tenemos cuatro líneas.

Traducción de Emma P. Zappettini.

Diario íntimo (1887-1910)
Jules Renard

domingo, 17 de marzo de 2013

Del trabajo de escribir

Bora Tarhan. Hotel 65.

Escribir es muy fácil; y porque es tan fácil es tan difícil.

La menor pesadez perturba. La escritura debe ser llevada del todo por el asunto, ligera como una pluma, -de tal modo que el asunto no requiera fuerza en ello, -de tal modo que sólo haya el asunto, que no haya en absoluto la escritura. -¡de tal modo que ya sólo haya la escritura!

Traducción de Ibon Zubiaur

Matices y detalles
Ludwig Hohl

Las ciudades y la memoria. 1

Italo Calvino. Las ciudades invisibles.

Partiendo de allá y caminando tres jornadas hacia levante, el hombre se encuentra en Diomira, ciudad con sesenta cúpulas de plata, estatuas en bronce de todos los dioses, calles pavimentadas de estaño, un teatro de cristal, un gallo de oro, que canta todas las mañanas sobre una torre. Todas estas bellezas el viajero ya las conoce por haberlas visto también en otras ciudades. Pero es propio de ésta que quién llega una noche de septiembre, cuando los días se acortan y las lámparas multicolores se encienden todas juntas sobre las puertas de las freidurías, y desde una terraza una voz de mujer grita: ¡uh!, se pone a envidiar a los que ahora creen haber vivido ya una noche igual a ésta y haber sido aquella vez felices.

Traducción de Aurora Bernárdez

Las ciudades invisibles
Italo Calvino

jueves, 14 de marzo de 2013

La biblioteca ideal

Manuel Domínguez. Biblioteca.

La biblioteca ideal está destinada a un lector en particular. Cada lctor debe sentir que él es ese elegido.

La bibioteca ideal promete a sus lectores todos los libros posibles.

La cantidad de libros en la biblioteca ideal varía constantemente. La biblioteca de Alejandría poseía al parecer 700.0000 rollos; la de Jorge Luis Borges, apenas 500; la del campo de concentración para niños de Birkenau, 8 preciosos volúmenes que debían ser escondidos cada noche en un lugar diferente.

Aun cuando construida de paredes y anaqueles, la biblioteca ideal está en la mente. La biblioteca ideal es la biblioteca recordada.

Cada página en la biblioteca ideal es la primera. Ninguna es la última.

La tarea imposible de todo tirano es destruir la biblioteca ideal.

La tarea imposible de todo lector es reconstruir la biblioteca ideal.
Febrero del 2011

Bibliotecas (2011)
Alberto Manguel