miércoles, 21 de septiembre de 2016

Epigramas

Goethe, retratado por Joseph Karl Stieler (1828).

LV
He vivido en tiempos de demencia, y no he dejado de ser tan loco como el tiempo me lo ordenaba.

LIX
Durante mucho tiempo, los grandes han hablado la lengua francesa, y sólo a medias estimaban al hombre de cuyos labios no fluía. Ahora, el pueblo entero, encantado, ha tomado el tono de los franceses. No os enfadéis, ¡oh poderosos! lo que habéis deseado, sucede. 

XCIII
«Dime, ¿cómo vives?» ¡Vivo! y si centenares y centenares de años fuesen concedidos al hombre, cuanto desearía para mí es que mañana fuese como hoy.

Traducción de Juan B. Bergua

 Epigramas
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832)

martes, 20 de septiembre de 2016

Pensamientos en una estación seca

Gerald Brenan. Foto: Eldiario.es.

Religión

Los enaciados eran aquellos españoles de la alta Edad Media que no pertenecían a ninguna de las dos religiones, cristianismo e islamismo, y traicionaban por turno a ambas. Ellos vivían en la frontera y algunas veces levantaban verdaderas aldeas, por ejemplo Puebla de Naciados en Extremadura. Se diría que yo soy uno de ellos, situado entre el cristianismo y el agnosticismo, con un pie en cada campo. Pero no veo la necesidad de optar por uno u otro.

Hay cierto humorismo fantástico sobre algunas de las reliquias conservadas en las iglesias. El eminente humanista español Alfonso de Valdés (1490-1552) describe aquellas que vio en un convento cercano a Roma. Dejando aparte las usuales gotas de la leche de la Virgen, las plumas arrancadas a la cola del Espíritu Santo y los clavos de la Santa Cruz, había una botella conteniendo el aliento del asno que estuvo en el establo de Belén cuando nació Jesús.

Traducción de Manuel Vázquez

Pensamientos en una estación seca
Gerald Brenan

lunes, 19 de septiembre de 2016

Rubaiyat

Omar Kheyyam. Rubaiyat.

79
Flautas, aromas, copas, cabelleras doradas
y ojos serenos, son cual juguetes que el tiempo
destruye. Reflexión, soledad, oraciones
y trabajo, cenizas son que el tiempo disipa.

80
Si ha sido el Hacedor el que creó los seres,
¿por qué tan prontamente tiene que destruirlos?
Si imperfectos y feos son, ¿quién tiene la culpa?
Y si bellos y buenos, ¿para qué aniquilarlos?

Traducción del árabe de José Giber
Puestos en verso castellano por Diego Navarro

Rubaiyat
Omar Kheyyam

domingo, 18 de septiembre de 2016

Resistencia de materiales



Jorge Riechmann. Resistencia de materiales.

Escribir de verdad es fácil, es lo más fácil del mundo. Porque el poema que quiere ser escrito viene, sea lo que fuere lo que nosostros hagamos. La narración que necesita ser contada llama, fuerza, se entrega. Ha de ser, y busca cómo ser. Algo se nos da, nosotros sólo nos preocupamos por recibirlo bien. Si se trata de escribir de verdad, es lo más fácil del mundo.

Nuestra vida, incompleta siempre, está completa tal y como está.

Los únicos tesoros que valen la pena son comunes, y están al alcance de cualquiera que desee verlos.

Resistencia de materiales
Jorge Riechmann

sábado, 17 de septiembre de 2016

Voces abandonadas

Antonio Porchia. Voces abandonadas.

Si creyera que el sol no me mira un poco, no lo miraría.

Las veces que hablo conmigo, algunas cosas no me las digo.

Lo que sé «terminado», nunca termino de saberlo.
 
Los años que he vivido de menos y los años que he vivido de más, suman… mi edad.
 
Cuando no puedo realizar nada, ¡cuánto realizo!
 
Donde no hay nada, puede perderse todo, que no se pierde nada.
(1943)

Voces abandonadas
Antonio Porchia (1885-1968)

jueves, 15 de septiembre de 2016

La ovación más grande

Helen Fowler. Despacho victoriano.

EL NOBEL DE LITERATURA había logrado su sueño. Ahora, en el acto solemne de recogida del premio, iba a hablar. Ya no tendría que forzar agradecimientos dedicados a los poderosos, políticos, periodistas, profesores, críticos. Por fin podría decir la verdad, no esa otra que tanto agradaba a los que le habían aupado y que él había logrado expresar con retórica seductora. Gracias a eso había acumulado el prestigio suficiente como para que ahora el mundo oyera lo que deseaba decir. Su voz iba a ser por fin escuchada. Su voz verdadera. Mas, cuando quiso hablar, no fue capaz de sustraerse a tantos años de disimulo y comenzó a dar las gracias a unos y a otros y a ser tan bendita y políticamente correcto que alcanzó la ovación más grande que había recibido nunca.

La mitad del diablo (2006)
Juan Pedro Aparicio

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Observaciones y pensamientos

Giacomo Casanova. Observaciones y pensamientos.

El hombre es libre pero deja de serlo si no cree en su libertad.

Tener una opinión distinta de otro no convierte en tonto al que la mantiene.

El conde D'Arginy era un epicúreo sistemático de una tranquilidad sorprendente. Decía que sería capaz de recibir veinticuatro bastonazos cada mañana si gracias a ellos tuviese la seguridad de no morir durante las veinticuatro horas siguientes. Eso, creo yo, es amar la vida.

No existe nadie en el mundo que pueda llegar a conocerlo todo, pero cualquier hombre que posea facultades, contando con la fuerza de su moral, está obligado intentar conocer lo máximo posible.

Pese a lo que diga San Agustín, las criaturas no cumplirían con la obligación de reproducirse si no encontraran placer en ello.

A fuerza de repetir una mentira puede uno acabar creyendo que es verdad.

La misión de un consejero es oponerse a todo cuanto proponga hacer el rey, incluso si es bueno. 


Extraídos de sus memorias, traducidos y anotados por Jaime Rosal

Observaciones y pensamientos
Giacomo Casanova  (1725-1798) 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Guirnalda con amores

Adolfo Bioy Casares. Guirnalda con amores.

Ventajas de la idiotez

Para discutir cuestiones de dinero hay cierta ventaja en ser idiota. La idiotez, y sólo la idiotez, permite sin vacilación articular algunas mentiras. «No es el dinero lo que me importa», gemía las otras noches el joven don Urbistondo, en un asunto de millones de pesos, «sino el cariño por la fábrica».

Una vida

La cocinera dice que no se casó porque no tuvo tiempo. Cuando era joven trabajaba con una familia que le permitía salir dos horas cada quince días. Esas dos horas las empleaba en ir en el tranvía 38, hasta la casa de unos parientes, a ver si habían llegado cartas de España, y en volver en el tranvía 38.

Caras
I
Porque corresponde a algún tipo general de cara, toda cara es una cara conocida.
II
Hay verdadero derroche de caras.

Espejos

La disciplina en que somos eruditos nos agrada. En ella asistimos al diestro ejercicio de nuestra inteligencia. En ella nos agradamos. 

Escribir

Cada frase es un problema que la próxima frase plantea nuevamente.

Guirnalda con amores (1959)
Adolfo Bioy Casares  

domingo, 11 de septiembre de 2016

Campo de retamas.

Rafael Sánchez Ferlosio. Campo de retamas.

Lo más sospechoso de las soluciones es que se las encuentra siempre que se quiere.

(Honda raigambre
¿De verdad que tiene usted raíces? ¿Y qué se siente? ¿No es desagradable?

Los que somos llorones sabemos mucho de la extraordinaria superficialidad de las emociones.

(La Ilíada)
¡Qué antiguas eran ya las armas, qué viejos eran ya los hombres, qué decrépito el mundo, qué anciana la palabra, ya en tu guerra, oh rey Agamenón!

El que quiera mandar guarde al menos un último respeto hacia el que ha de obedecerle: absténgase de darle explicaciones. 

Campo de retamas. Pecios reunidos (2015)
Rafael Sánchez Ferlosio

viernes, 9 de septiembre de 2016

El bosque animado

Theophile Steinten. Gato al claro de luna.

Estancia XI
El gato es el más romántico de los animales; su alianza con el hombre está hecha tan sólo para poder ensoñar con comodidad, libre de los absorbentes cuidados de ganar la vida y de defenderla. El perro da, en cambio, su trabajo y se muestra siempre dispuesto a él, con celo impaciente. El gato no. Si coge algún ratón, es porque le distraen las peripecias de la caza; pero a veces, cuando está sumido en fantasías cautivadoras, los deja pasar a su lado sin molestarse en entreabrir los párpados. No admite dueños, sino anfitriones, y por eso no sirve, sino que se deja servir. Tan seguro está de sus propias perfecciones, de la belleza de su piel, de la elegancia de todas sus actitudes, que entiende pagar la máxima merced con su presencia; sabe que embellece un hogar y que nunca, ocurra lo que ocurra, ni en el abandono del sueño ni en la imprevisión de una caída, desagradará con una postura ridícula a quien lo mire.
Después, lo que importa es soñar. Enroscado junto al fuego, o sobre el más mullido mueble de la casa, o inmóvil en el alféizar de una ventana para dejarse ver —más que para ver— del mundo exterior, imagina estupendas historias y no gusta de que alguien le estorbe. Cuando todos duermen y son tan densas las sombras que a un hombre le parece tropezar en ellas, sentirlas como cuajadas a su alrededor, el gato gusta de recorrer con sus leves pies de terciopelo los rincones que el misterio de la noche transforma. Pero es la luna la que ejerce sobre él un poder más irresistible. Siempre conoce él una rendija por donde deslizar su flexible cuerpo y salir, cuando la luna alumbra líricamente el mundo. Bajo la luz de la luna le place amar y aventurarse en excursiones cuyo objeto nadie conoce más que él, y mirar todas las cosas maravillosas que ocurren en un bosque en una noche lunada.

El bosque animado (1943)
Wenceslao Fernández Flórez

jueves, 8 de septiembre de 2016

La meditación

Azorín, en los muelles del Sena, París. Foto de Sebastián Miranda, 1938.

La meditación se ha perdido en el mundo moderno; sólo la conservan el religioso y el artista; la meditación se ha perdido entre los expresos, los automóviles, los aviones, los trasatlánticos, la radio, el teléfono... Sin embargo, todos esos medios facilitan la vida; la facilidad de la vida ahorra energías humanas; con más energías a su disposición, con más sosiego, con más tiempo libre de esfuerzos, el hombre podría meditar más. ¿Y cómo no se medita? ¿Cómo se medita menos en el mundo moderno que en el antiguo? Tal vez al escribir estas líneas estoy siendo víctima de una ilusión; se puede meditar en un avión, en un trasatlántico o en un expreso tan espaciosa y hondamente como en un cuartito de paredes desnudas, allá en el siglo XIII, o el XVI, o en este XX. Si es en el XX, nos place ver al meditador en un descanso de su trabajo —el trabajo de pintar o escribir— después de haber dejado los pinceles o la pluma. El religioso tiene su norma y su aspiración suprema; el artista traduce su meditación en sensaciones y en imágenes; cuanto sea la meditación más densa y pura, tanto más exquisitas serán las sensaciones y las imágenes. El artista se contrae a lo visible, esclavo del mundo, sujeto a las cosas, y el religioso, más feliz, se evade del mundo y vuela hacia lo infinito

El escritor (1942)
Azorín

En defensa del oficio

Rogelio Guedea. Del aire al aire.

Los que no escriben saben que escribir es fácil. Que para ello sólo es necesario un jardín, una mujer y un hombre que, por alguna circunstancia de la vida, ha olvidado la cita. Los que no escriben saben que eso es suficiente para escribir una novela o un cuento, según si en medio del hombre y la mujer interviene un tercero con intenciones de contrariarlo todo. De eso dependen la extensión y la intención de la historia. Sin embargo, los que escriben piensan todo lo contrario, y si se empeñan en estar horas enteras ante la página en blanco, quemándose las pestañas y la sesera, creando largos e intrincados argumentos, es sólo porque quisieran encontrar, finalmente, esa verdad que de tan buena fuente saben los que no escriben.

Del aire al aire (2004)
Rogelio Guedea

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Este tipo es una mina

Pedro Ruano. Viejo con bastón.

No sabemos si fue a causa de su corazón de oro, de su salud de hierro, de su temple de acero o de sus cabellos de plata. El hecho es que finalmente lo expropió el gobierno y lo está explotando. Como a todos nosotros.

Libro que no muerde (1980)
Luisa Valenzuela

jueves, 1 de septiembre de 2016

Uno y el universo

Ernesto Sabato. Uno y el universo.

Fantástico
Es la palabra con que designamos lo insólito. Por eso se aplica continuamente en los viajes y en la historia del pensamiento. No es que designe cosas de contenido mágico: simplemente designa otras cosas.

Hombre y mujer
Habrá siempre un hombre tal que, aunque su casa se derrumbe, estará preocupado por el Universo. Habrá siempre una mujer tal que, aunque el Universo se derrumbe, estará preocupada por su casa.

Oficio
El oficio -en el arte- consiste en que no se lo advierta.

Poderío del lenguaje
La riqueza del lenguaje puede ser medida por el número de las palabras, pero no su poderío. Hay escritores que se arreglan con un vocabulario restringido, que sacan matices y partido del que tienen por la maestría en la colocación. Como en el ajedrez, una palabra no vale por sí sola sino por su posición relativa, por la estructura total de que forma parte. Sólo un escritor mediocre puede desdeñar ciertas palabras, como un mal jugador de ajedrez desdeña un peón: no sabe que a veces sostiene una posición.

Uno y el universo (1945)
Ernesto Sabato

lunes, 29 de agosto de 2016

Biografía del silencio

Pablo d'Ors. Biografía del silencio.

26
El poderoso atractivo que ejerce en los humanos la sexualidad se cifra, precisamente, en el poder del ahora. Los amantes más consumados están uno en el otro en ese presente eterno en que sus cuerpos y almas se entregan. La experiencia erótica puede ser tan intensa que no permite fugas al pasado ni al futuro: ese es su encanto, su atractivo. Como también ese es el encanto de la auténtica meditación y de cualquier actividad que se realice de forma totalmente entregada.
Cuando nos entregamos completamente a lo que hacemos, nada nos resulta gravoso y todo nos parece ligero. El gravamen se deja sentir cuando la entrega cede. Cualquier actividad realizada concentradamente es fuente de una dicha indescriptible. La creación artística, por ejemplo, es buena si produce alegría. En este sentido, no es en absoluto cierto que haya que esforzarse o disciplinarse para escribir un libro. El libro se escribe solo, el cuadro se pinta solo, y el escritor o el pintor están ahí, ante su lienzo o cuaderno en blanco, mientras esto sucede. La virtud del escritor radica únicamente en estar ahí cuando el libro se escribe, eso es todo.

Biografía del silencio (2012)
Pablo d'Ors

domingo, 28 de agosto de 2016

Barcos fantasmas

Ilustración de Bernie Wrightson.

Barcos fantasmas somos, silenciosos, rumbo
a las salidas del sol y los amaneceres.
Barcos sin hogar somos, eternamente errantes.
Navegamos en tempestades septentrionales
y en tibios oleajes meridionales, silentes.
Barcos sin hogar somos, eternamente errantes.

Y constantemente aparecen en nuestro viaje
como fantasmas los mismos sueños salvajes
y las mismas canciones suenan una y otra vez.
Y olvidadas tempestades se despiertan
danza de la muerte sobre las corrientes
y dulce y conciliador canturrea el mismo oleaje

Mira: mil barcos han perdido el rumbo
y a la deriva navegan entre nieblas
y mil hombres se han ido a pique
rezando a las estrellas.
Y vemos el mismo destino todavía
camino a los rayos de un alba bella.
Y los mismos sueños llenan todavía
los cansados cerebros.

En oscuros espacios brilla sin embargo
Orión igual de centelleante
sobre hombres cansados,
que han dejado de mirar a las visiones matinales.
Nosotros, los demás, soñamos aún esta noche
con la luz del alba, que deslumbrante
se elevará sobre pecios en dunas fantasmales.

Traducción de Francisco J. Uriz

Barco fantasma (1929). Entre luz y oscuridad.
Harry Martinson

jueves, 25 de agosto de 2016

La carretilla roja

William Kay Blacklock. Idilio.

cuánto
depende

de una carre
tilla roja

barnizada de
agua de lluvia

junto a blancas
gallinas

Versión de Octavio Paz

La carretilla roja
William Carlos Williams

Tiburón

Davisd Bucklow. Tiburón.

Pez acuático que, en la mayoría de las tradiciones marinas, presenta un simbolismo un tanto ambivalente, que oscila entre el temor y la reverencia. En ciertas regiones del Pacífico, se tiene por un remedio divino y el mero hecho de encarar un tiburón a mar abierto constituye un rito iniciático de primer orden en ceremonias como el paso de la niñez a la madurez. En Occidente, se asocia primordialmente con una de las expresiones más rotundas del mal. Tanto es así que, en la más prosaica literatura del género de aventuras, se le suele designar como "diablo del mar" o, en el caso del tiburón blanco, el que más temor infunde a los seres humanos, "la muerte blanca". Por lo común, el tiburón representa el peligro ignoto que acecha bajo la impenetrable oscuridad del océano.

Diccionario de símbolos (2003)
José María Albert de Paco

miércoles, 24 de agosto de 2016

Tres revoluciones: tres testimonios

Diego Rivera. Tierra y Libertad.

Ni en el carácter ni en los hechos se parecen Madero, Villa y Zapata. Tampoco en las ideas y en los métodos. Cada uno es distinto y único: Madero, el terrateniente educado en Europa y en los Estados Unidos, ferviente teósofo y en comunicación constante con el más allá y los espíritus de los muertos, creyente en la educación y en el cambio pacífico, tolerante y bondadoso, empeñado en transformar a México en una Suiza más grande y civilizada que la de Europa; Villa, el cuatrero convertido en general, el gran soldado y el político confuso, el centauro niño movido por vientos contrarios: una inmensa sed de justicia  —mezcla de generosidad y rencor— aliada a una ambición desmesurada, el libertador esclavo de sus pasiones; Zapata, el desconfiado campesino del Sur, astuto y legalista, solitario y comunitario, revolucionario y tradicionalista, poseído por una sola idea, fija y devorante: la vuelta a la mítica edad de oro del comienzo, la comunidad original de los labriegos y artesanos libres, la aldea anterior a la historia. Madero, el libro; Villa, el vendaval; Zapata, la semilla. Nada los une, excepto su fin. No vidas sino muertes paralelas: los tres murieron asesinados por un traidor. Traición: palabra maldita interminablemente repetida a lo largo de nuestra historia. Los diez años del ascenso y la caída de los tres jefes revolucionarios chorrean sangre. Abundaron las acciones heroicas; también las matanzas estúpidas. Inmenso desperdicio de vidas, ideas, talentos, virtudes, tiempo. Al cabo de tantas muertes y de tantas batallas ganadas y perdidas, el lector se pregunta si Bolívar no tuvo razón cuando, al final de sus días y sus trabajos, dijo: aré en el mar. 

Al paso (1992)
Octavio Paz

martes, 23 de agosto de 2016

Pecios y hombres

Robert de la Croix. Misterios del mar.

Algunos viejos lobos de mar pretenden poder leer el destino de un barco según su aspecto, según el modo como queda modificado por el paso de los años, según como queda modelado por la edad. Pero no nos comunican su procedimiento. Es más cuestión de intuición que de técnica.
Haced vosotros mismos el siguiente experimento: idos a pasear a lo largo de un puerto negro de barcos e intentad imaginar el destino de cada uno de ellos. Este de aquí terminará, sin duda, en un dique de demolición; al cabo de treinta años de servicio será vendido en pública subasta y su casco, antaño batido por las aguas de todos los océanos, será distribuido a un traficante en chatarra. El de más allá, cuando su máquina ya no tenga alientos para seguir adelante, cuando ya haya gemido durante largos años bajo el embate de las olas, será vendido a un armador, quien lo utilizará todavía en oscuras tareas. Los griegos se han hecho célebres, además de serlo ya por otros muchos motivos, por el de ser coleccionistas de barcos viejos, principalmente antes de la guerra de 1939. Su flota, una de las menos modernas del mundo, estaba compuesta por una especie de cementerio marino andante, un cementerio compuesto no exactamente de pecios, pero sí de vapores que se sobrevivían a sí mismos, cuya hélice giraba como el debilitado pulso de un enfermo, un enfermo que tuviera su puntillo en proseguir con sus tareas habitueles, a pesar de todo, hasta el irremediable final.
Aquel otro cargo que hay allí abajo se hundirá después de haber chocado contra una roca o será víctima de un incendio o de una guerra, y éste de más acá, que acaso quede abandonado en alta mar, ya está marcado por la misteriosa señal del pecio. 
Si así fuere, tendrá algunas probabilidades de no morir del todo, ya que los pecios, como ya sabemos, poseen una asombrosa resistencia. No pueden hundirse porque, a lo que parece, la metamorfosis por ellos sufrida los protege de la muerte natural que sufren los otros barcos. Los pecios se hallan más allá de los naufragios. Incluso algunas veces vuelven a adquirir un nuevo rango en la flota de los navíos vivientes.

Traducción de Jaime Elías

Misterios del mar
Robert de la Croix

lunes, 22 de agosto de 2016

Intemperie sin fin

Ilustración de Suizan Kurokawa.

El haiku es una poesía que contraría la imagen tópica del escriba clavado a su escritorio, inmerso en el silencio, morador de un castillo de belleza exclusiva. Desde el comienzo de su arte, al menos desde el siglo XVI o XVII, muchos hombres del haiku reivindicaron su carácter pedestre, buscando conformarse con la condición de poetas callejeros. Quien dice calle dice polvo y barro, suciedad, ruido ambiente, estrechez, insectos y animales, suciedades varias. Quien dice calle ciudadana alude a callejeo, a peatón, a errancia y bohemia, y por ende a poesía con los pies en la tierra. Quien dice sendero campestre sugiere, sin duda, intemperie sin techo. Cuando es vagabundo, en la ciudad o el campo, el poeta vive «afuera», no tiene domicilio fijo, es nómada por fuerza, pobre por condena social. Es alguien que está situado al margen.
Vive, dije, a la intemperie: al albur de la desigualdad del clima, a cielo descubierto, a merced del irremediable desequilibrio ambiente. En lo que se refiere a domicilio, por supuesto. Y también en lo que toca al fundamento de su arte poético. Porque la intemperie, que es forma de su vida, llega a ser modalidad de su expresión y sentimiento, auténticos núcleos duros del poeta del haiku. Matsuo Bashô, augural, lo aclaraba en un terceto escrito durante una de sus caminatas por los andurriales del aislado Japón de la era Tokugawa: 

«A la intemperie
El corazón al viento
El cuerpo helado».

El libro del haiku (2005)
Alberto Silva 

domingo, 21 de agosto de 2016

El cuervo y el zorro

Félix María Samaniego. Fábulas morales.

En la rama de un árbol,
bien ufano y contento,
con un queso en el pico
estaba el señor Cuervo.
Del olor atraído
un Zorro muy maestro,
le dijo estas palabras,
a poco más o menos:
«Tenga usted buenos días,
señor Cuervo, mi dueño;
vaya que estáis donoso;
mono, lindo en extremo;
yo no gusto lisonjas,
y digo lo que siento;
que si a tu bella traza
corresponde el gorjeo,
juro a la diosa Ceres,
siendo testigo el cielo,
que tú serás el Fénix
de tan vastos imperios».
Al oir un discurso
tan dulce y halagüeño,
de vanidad llevado,
quiso cantar el Cuervo.
Abrió su negro pico,
dejó caer el queso;
el muy astuto Zorro,
después de haberlo preso,
le dijo: «Señor bobo, 
pues sin otro alimento,
quedáis con alabanzas
tan hinchado y repleto,
digerid las lisonjas
mientras yo como el queso».
Quien oye aduladores,
nunca espere otro premio.

Fábulas morales (1781)
Félix María Samaniego 

jueves, 18 de agosto de 2016

El Capitán Trueno

El Capitán Trueno.

El desierto de Gobi es un territorio del Asia Central repartido entre Mongolia, Sinkiang y China...¡Cruzándolo bajo un sol de plomo, encontramos al Capitán Trueno y a sus inseparables Crispín y Goliath, siempre en busca de nobles causas por las que luchar!

El Capitán Trueno
Víctor Mora, Miguel Ambrosio (Ambrós)

Viajar, viajar

Tibor Szendrei. Viajero.

Viajar, viajar... Conforme los años nos pasan por encima, la palabra va tomando un significado más hondo, un mayor sentido poético, un sonido más dulce. A veces, ese hermosos instrumento que es el diccionario de la Real Academia de la Lengua; transmite en sus definiciones significados y sentidos  que se quedan muy cortos con relación a la esencia de una palabra. Viajar es "hacer viaje", según la RAL, y viaje es "ida de una parte a otra".
¿Nada más? Los años pasan sobre nuestra piel y quienes amamos viajar, o quienes tenemos ya la droga del viaje enterrada en la vena, sabemos que no es sólo eso. Viajar es, primero, una huida, un escape de la melancolía que nos propone la vida cotidiana, pero es también una aventura del conocimiento, pues marchamos a encontrarnos con lo que ignoramos y a movernos en un ámbito ajeno. Salir de la madriguera, abandonar la mesa camilla, comportó el riesgo de lo imprevisible, es una forma de audacia. Si bien huir supone cobardía, también supone coraje. El viajero es una mezcla de cobarde y de valiente, un ser que transita entre el temor y la osadía.
Quien viaja es, también, un ser más próximo a la eternidad que quien se queda en casa. La eternidad se relaciona siempre con la pemanencia; pero no es así, sino todo lo contrario. El tiempo corre sobre uno cuando se queda quieto, pero si uno anda, si camina lejos, lo hace cabalgando el tiempo. Viajar es una forma de suspensión en el espacio, una forma de ingravidez en los territorios donde el reloj deja de correr, porque es uno quien corre. Y quien niega el tiempo, afirma el valor de lo que es eterno. Todos los grandes viajeros, cuando miran hacia atrás y contemplan su vida, perciben la realidad de una existencia dilatada, como si los días se hubieran convertido en meses y los años en siglos. Viajar nos prolonga en la existencia y viajando nos sentimos mas lejos de los brazos de la muerte.
La existencia del viajero se parece más al río de Heráclito que a la madriguera del ser que nos ofrece Parménides. Se es al dejar de ser, como quería el filósofo de Éfeso, se es sobre la negación de la quietud, se es sobre las olas, empujado por el capricho de los vientos. 
Y es que viajar, además, nos cambia, nos hace Otros, somete nuestro corazón al reino de lo relativo. Nos aparta del dogma, del criterio cerrado, de la ciega fe. Nos hace hombres reconciliados con la abrumadora verdad de la existencia, despoja nuestro cerebro de la estulticia de muchas ideas, nos deja ver que el hombre es uno, sólo uno, sea cual fuere el color de su piel o las palabra de su lengua materna.
Y se debe viajar para escribir, para pintar, para hacer música, para crear en suma. El viaje supone una honda forma de creación, ya que todo se suspende en el vacío y en cada momento hay que inventar la vida, viajamos literariamente, decía Chatwin, y es probable que sea mejor decir que viajamos creativamente. Sin esa invención diaria de la vida que supone todo desplazamiento, no hay verdadero viaje.
Pero todo discurso y toda definición se quedan cortos ante el bello sonido de esa voz: viajar, viajar...
(1997)
Viajar, viajar
Javier Reverte

sábado, 13 de agosto de 2016

El falso fugitivo

Pedro Ugarte. Foto: Editorial Páginas de Espuma.

Apología de la mansedumbre

Desengáñate.
Tu rebelde y desordenado cuerpo
más feliz sería
si al fin se rindiera
en este atroz combate
con la vida.

Nada como la erección pacífica
a lo largo de los años
de un minucioso albergue de medallas y uniformes

Fundamentos del poema

Difícil venganza
la de odiar
sin enemigos.

El falso fugitivo (1991)
Pedro Ugarte

viernes, 12 de agosto de 2016

De las memorias de un detective privado

Greg Hildebrandt. Pin Up.

1
Deseando obtener cierta información de miembros de la WCTU (una asociación moralista de mujeres) en una ciudad de Oregón, me presenté como secretario de la Liga de Pureza Cívica. Una de ellas me leyó un largo discurso acerca de los efectos eróticos de los cigarrillos en las jovencitas. Experimentos posteriores demostraron que este viaje era inútil.
2
Un hombre al que estaba siguiendo, salió al campo a dar un paseo un domingo por la tarde y se perdió por completo. Tuve que indicarle el camino de vuelta a la ciudad.
3
El robo con escalo es probablemente el trabajo peor pagado del mundo. Nunca he conocido a nadie que pudiera vivir de ello. 
Pero, a decir verdad, pocos delincuentes, sea cual fuere su especialidad, logran mantenerse, a no ser que de vez en cuando consigan algún trabajo legal. La mayoría de ellos vive de sus mujeres.
4
Conozco un detective a quien, mientras andaba a la caza de carteristas en el hipódromo, le robaron la cartera. Más tarde llegó a ser agente en una empresa de detectives del este.
5
Me confundieron tres veces con un agente de la Prohibición, pero nunca tuve problemas para aclarar el malentendido.
6
Una noche, cuando llevaba a un detenido desde un rancho de Gilt Edge, en Montana, a Lewistone, se averió mi automóvil y tuvimos que quedarnos allí sentados hasta el amanecer. El prisionero, que sostenía con firmeza su inocencia, sólo llevaba unos pantalones ligeros y una camisa. Después de pasarse toda la noche tiritando en el asiento delantero, su moral cayó por los suelos y a la mañana siguiente no tuve dificultad para conseguir una confesión completa mientras caminábamos hacia el rancho más cercano.
7
De todos los empleados desfalcadores con los que he tenido contacto, no puedo recordar ni una docena que fumaran, bebieran o tuvieran alguno de los vicios en los que las compañías de seguros se fijan tanto.
8
Una vez fui falsamente acusado de perjurio y tuve que jurar en falso para evitar el arresto.
9
El agente de una empresa de detectives en San Francisco sustituyó una vez la palabra «verdadero» por «voraz» en una de mis informes, con la excusa de que el cliente no iba a poder entender el texto.
Pocos días más tarde, en otro informe, «simular» se convirtió en «apresurar» por la misma razón.
10
De todos los hombres de distintas nacionalidades que frecuentan los juzgados criminales, los griegos son los más difíciles de condenar.
Simplemente se limitan a negarlo todo, no importa lo concluyentes que puedan ser las pruebas; y nada impresiona más a un jurado que la escueta afirmación de un hecho, aunque ese hecho sea claramente improbable y absurdo frente a la abrumadora evidencia de lo contrario.
11
Conozco a un hombre que puede falsificar cualquier tipo de huella dactilar por 50 dólares.
12
Nunca he conocido a nadie capaz de convertir un buen trabajo en un negocio, profesión o arte, que fuera al mismo tiempo un criminal profesional.
13
Conozco a un detective que una vez quiso disfrazarse a la perfección. El primer policía con quien se tropezó lo detuvo.
14
Conozco a un sheriff de Montana que en cierta ocasión fue a arrestar a un ranchero. Este salió al porche empuñando un rifle. El sheriff sacó su revólver y trató de disparar por encima de la cabeza del otro, para asustarle. La distancia era larga y soplaba un fuerte viento.
La bala arrancó el rifle de las manos del ranchero. Con el paso del tiempo, el sheriff acabó creyéndose la reputación de puntería que este incidente le dio, y no sólo permitió a sus amigos que le inscribieran en un concurso de tiro, sino que se jugó todo lo que tenía confiando en su destreza.
En el concurso sus seis tiros no dieron ni una sola vez en el blanco.
15
Una vez en Seattle, la esposa de un estafador fugitivo me ofreció una fotografía de su marido por 15 dólares. Yo sabía dónde podía conseguir una gratis, así que no la compré.
16
Una vez fui contratado para ayudar a una mujer en las tareas de su casa.
17
El argot usado entre delincuentes es en general un código utilizado adrede y además sectario destinado más que nada a confundir a la gente, pero a veces es singularmente expresivo; por ejemplo, perdedor en dos tiempos: Uno que ha sido condenado dos veces; y el más antiguo irse a leer y escribir: encontrar conveniente alejarse por un tiempo.
18
La del carterista es la práctica delictiva más fácil de aprender. Basta no ser inválido para ser experto en un solo día.
19
En 1917, en Washington, conocí a una chica que no me dijo que mi trabajo «debía ser muy interesante».
20
Incluso cuando el criminal no hace ningún esfuerzo por borrar sus huellas dactilares y las deja esparcidas por todo el escenario del crimen, la posibilidad de encontrar una huella lo bastante clara para ser de algún valor es una sobre diez.
21
El jefe de policía de una ciudad del sur me proporcionó una vez la descripción de un hombre, completa hasta incluir el detalle de un lunar en el cuello, pero olvidó mencionarme que sólo tenía un brazo.
22
Conozco a un falsificador que dejó a su mujer porque había aprendido a fumar mientras él cumplía condena en prisión.
23
La terminología de la prensa diaria utiliza el apodo de «Raffles» inmediatamente después del de «Dr. Jekill y Mr. Hyde». Los periodistas, en cuanto pueden, utilizan la expresión «ladrón caballeroso».
Un retrato aproximado del personaje al que los periódicos atribuyen este apodo nos mostraría a un bebedor de láudano, con una herradura de diamantes que reluciera en su pecho bajo un lazo de terciopelo, mientras sonríe a su víctima y exclama:  «No se asuste, señorita, no le voy a hacer mucho daño. ¡No soy un manazas!».
24
El detective más inteligente y de más éxito que conozco es muy miope.
25
Si se hace un itinerario desde las ciudades más grandes hasta las aldeas rurales más remotas, se descubre un porcentaje constantemente decreciente de crímenes que tienen que ver con el dinero y un aumento proporcional en la frecuencia del sexo como motivo del crimen.
26
Una noche, mientras trataba de espiar el interior del piso superior de un albergue en el norte de California el hombre que andaba buscando estaba en Seattle en esos momentos— parte del techo del porche cedió bajo mis pies y me caí, torciéndome un tobillo. El propietario de la casa me dio agua caliente para hacerme una cura.
27
La principal diferencia entre el problema excepcionalmente enredado al que se enfrenta el detective de ficción y el que tiene que resolver un detective real es que, generalmente, al primero le faltan pistas, mientras el segundo encuentra demasiadas.
28
Conozco a un hombre que robó una vez un tiovivo.
29
Uno de los mitos menos controvertidos es el de que tarde o temprano se detiene al malhechor. Y, sin embargo, en todas las agencias de detectives del mundo los ficheros rebosan datos sobre misterios irresueltos y criminales sin capturar.

Traducción de Jorge Berlanga

De las memorias de un detective privado
Dashiell Hammett 

jueves, 11 de agosto de 2016

El camino no elegido

Giampaolo Ghisetti. El campo.

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizá la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.

Versión de Agustí Bartra

El camino no elegido
Robert Frost

martes, 9 de agosto de 2016

Diógenes de viaje

Retrato de Diógenes, en Thomas Stanley, Historia de la Filosofía, 1665. Wikipedia.

Diógenes el cínico estaba de viaje cuando llegó a un río muy caudaloso y se detuvo ante la imposibilidad de pasarlo. Uno que se dedicaba a vadearlo al verlo perplejo se acercó y lo pasó. Diógenes, complacido por su amabilidad, se reprochaba su pobreza, que le impedía corresponder con su bienhechor. Estaba todavía pensando en esto cuando vio a otro caminante que tampoco podía pasar; el hombre corrió hacia él y lo cruzó. Entonces, Diógenes se acercó y le dijo: «Pues yo ya no te estoy agradecido por tu ayuda, porque veo que esto no lo haces por una decisión juiciosa, sino por manía».
La fábula muestra que quienes favorecen a quienes nada se merecen junto con las personas serias, no obtienen el reconocimiento de su servicio, al contrario, se les acusa más bien de insensatez.

Traducción de P. Bádenas de la Peña

Fábulas
Esopo (Siglo VI a. de C.) 

sábado, 6 de agosto de 2016

La vara y la aguja

Ilustración de Xu-Ning.

Existía en la antigüedad un famoso poeta chino. Aunque sus poesías recibían grandes alabanzas por su sentido de la belleza y su infinita inspiración, cierto día, el poeta dejó de escribir. Cuando su familia y sus allegados le preguntaban qué le había sucedido, él les respondía que su inspiración se había agotado.
Ya no se sentaba más en su mesa de trabajo y pasaba los días deambulando por el campo, visitando lugares cercanos.
En una de sus caminatas llegó hasta un río. En la orilla, una anciana lijaba una gruesa vara de metal sobre una piedra. El poeta se sentó a observarla durante largo rato.
Cuando la anciana se levantó, él la siguió intrigado y le preguntó qué hacía.
La anciana le contestó: "Una aguja para tejer". El poeta asombrado, le preguntó: "Pero, anciana, ¿cómo esperas que una vara tan gruesa se transforme en una fina aguja de tejer? Es una tarea casi imposible de lograr.
La anciana lo miró con infinita paciencia y le respondió: "Joven, tal vez no consiga hacerlo en un solo día, pero si trabajo todos los días estoy segura de que finalmente lo lograré".
El poeta comprendió lo que la anciana trataba de decirle. Regresó de prisa a su casa y retomó su trabajo con alegría

La estrategia del Dragón
Analía L'Abbate, Karina Qian Gao

El sepulcro sin sosiego

Cyril Connolly, en 1962. Foto: ITV Rex Shutterstock.

Partir nueces de color rojizo, mirar por la ventana los plátanos rojizos, festoneados de verde y amarillo, leer el Tao-te-King junto a una buena chimenea encendida: he ahí la sabiduría propia de octubre, bienaventuranza del otoño: el estudio equinoccial de las religiones.

Huir a la campiña: el despertar matinal en una casa de campo, el ruido de las mujeres en el patio, las gallinas, los patos, los gansos y los perros que salen al aire libre tras pasar la noche en el corral; el loro que afila el pico contra los barrotes de su jaula; el aroma del desayuno, el hortelano que trae los tomates y las lechugas; los periódicos dominicales, el correr del agua en el grifo y el murmullo de los escuadrones de cazas allá en lo alto. Almorzar al aire libre.

La siesta vespertina, tan rica en disturbios de la memoria; el baño a la desvaída luz del día, con el rumor del grifo del agua caliente y los chillidos de los niños al acostarse, mientras la fría luz del sol se extingue entre los olmos, sobre los campos líquidos. El paseo antes de acostarse, el estimulante aire de la noche.
Solamente en el campo podemos llegar a conocer a una persona o un libro.

Traducción de Miguel Martínez-Lage

El sepulcro sin sosiego
Cyril Connolly

jueves, 4 de agosto de 2016

El arte de tirar

Ilustración de Daniel K. Tennant.

Sí a tirar

Tenemos que solucionar este dilema de algún modo. Tal y como están las cosas, da igual el tiempo que pase: no conseguiremos liberarnos fácilmente del hechizo de los objetos.
¿Es posible que la manera de liberarse del hechizo sea cuidar de los objetos y dejar de comprar cosas innecesarias, como dicen los ecologistas y los partidarios de llevar una vida más austera? Yo no lo creo así. Dejar de comprar para evitar que aumenten las pertenencias me parece demasiado triste. Evidentemente si dejamos de adquirir objetos, tarde o temprano disminuirán y nos sentiremos aliviados. Pero dudo que un estilo de vida así resulte divertido, a menos que estemos hablando de una persona muy estoica. O eso pienso yo, al menos. 
Tener aquellas cosas que deseamos es divertido, llevar ropa nueva nos hace sentir bien. Aunque tengamos la televisión o el periódico a mano, queremos leer revistas. No sé que puede tener de bueno no comprar estos utensilios de cocina que tengo ante mis ojos y que tanto deseo. Quizá la econonía familiar lo agradezca, pero mi vida será más aburrida.
¿No habrá un modo que me permita vivir a mi manera, de forma divertida y sin reparos, sin tener que preocuparme por no desperdiciar o acumular cosas?
La respuesta que propongo en este libro consiste en aprender a tirar. Para mejorar esta situación en la que vivimos, rodeados de objetos, lo primero que tenéis que hacer es empezar a tirar. No os dejéis llevar por la idea de que tirar es un «desperdicio», pues el hecho de tirar os ayudará a analizar el valor de las cosas. Al plantearos por qué poseéis un objeto, os daréis cuenta de que además de porque «no hay que desperdiciar», existen otros motivos que os atan a ellos. Al decidir qué objetos debéis tirar, os daréis cuenta de cuáles debéis conservar. Y así, precisamente, es como conseguiréis controlar los objetos que llenan vuestra vida.

Traducción de Yasuko Tojo

El arte de tirar
Nagisa Tatsumi

viernes, 29 de julio de 2016

Tierra inalcanzable

Ilustración de Alisa Verner.

Autodescripción honesta con un vaso de Whisky, en el aeropuerto, digamos que en Minneapolis

Mis oídos se pierden en las conversaciones, mis ojos se apagan,
pero siguen siendo insaciables.

Veo sus piernas con minifaldas, con pantalones o con sinuosas telas,

Las miro una a una por separado, miro sus muslos y sus nalgas,
absorto, meciéndome en sueños pornográficos.

Viejo verde, es hora de ir a la tumba, no de jugar y divertirse
como un joven.

Pero es simplemente lo que siempre he hecho, crear escenas de
este mundo por orden de la imaginación erótica.

No es que desee a estas criaturas en concreto, lo deseo todo, y
ellas son como señales de una unión extática.

No tengo la culpa de que hayamos sido moldeados de esta manera,
mitad contemplación desinteresada, y mitad apetito.

Si voy al Cielo cuando muera, todo debería ser como aquí, sólo
que liberado de estos torpes sentidos, de estos pesados huesos.

Convertido tan sólo en una mirada, seguiré absorbiendo las 
proporciones del cuerpo humano, el color de los lirios, una calle
parisina en junio, al alba, toda esta incomprensible abundancia,
la incomprensible abundancia de las cosas visibles.
De Esto (2000)
Traducción de Xavier Farré

Tierra inalcanzable. Antología poética
Czeslaw Milosz

miércoles, 27 de julio de 2016

Arte poética

Carlos Pujol. Vidas de los poetas.

La perfección tal vez, o el simulacro
que sirve de consuelo por su ausencia,
no depende jamás del añadir
tal o cual adjetivo,
seguramente todos extravían,
sino de la cordura de no usar
las palabras sobrantes. Casi todas.
Aludiendo a razones
desconocidas, pero imprescindibles,
un poema se teje con silencios
que la voz reconoce como suyos.
Para poder contar lo que sabemos
acerca del amor, de cómo pasa
el tiempo por las vidas.

Vidas de los poetas (1995)
Carlos Pujol

martes, 26 de julio de 2016

Ser escritor

Abelardo Castillo. Ser escritor.

Podrás corregir tus textos o no corregirlos. Tolstoi escribió siete veces Guerra y paz; Stendhal terminó La cartuja de Parma en cincuenta y dos días. El único problema es cómo se las arregla uno para ser Tolstoi o Stendhal.

Nadie escribió nunca un libro. Sólo se escriben borradores. Un gran escritor es el que escribe el borrador más hermoso.

Nunca escribas que alguien tomó algo con ambas manos. Basta con escribir las manos y a veces es suficiente una sola. La gente en general tiene cara, no rostro. No asciende las escaleras, sube por ellas. No penetra a las recámaras, entra en los dormitorios. Evitarás los ventanales y sobre todo los grandes ventanales. Dicho sea de paso, las ventanas no son de cristal, son de vidrio. Lo mismo los vasos. No digas que alguien empezó a cantar o a vestirse si no estás dispuesto a que termine de hacerlo. En los libros la gente empieza a reírse o a llorar en la página 3 y da la impresión de seguir así hasta que se muere. Sé ahorrativo: si lo que viene al galope es un jinete, no hace falta el caballo. La inversa no se cumple. La palabra caballo viene misteriosamente sin jinete.

Podrás escribir: “Volvió a verla tres días más tarde”, pero sólo a condición de saber perfectamente (aunque no lo digas) qué le pasó a tu personaje en esos tres días, y por qué fueron tres días y no una semana o un año.

No cualquier cosa, por el mero hecho de haberte sucedido, es interesante para otro. Esto vale tanto para escribir como para conversar.

Escribir como se quiere es destreza. Escribir lo que se debe, probidad. El más grande y el peor de los escritores se parecen en una sola cosa: únicamente escriben como y lo que pueden.

Ser escritor (1997)
Abelardo Castillo

sábado, 23 de julio de 2016

Gran diccionario múltiple de citas

Jean-Léon Gérôme. Napoleón Bonaparte en El Cairo.

Napoleón Bonaparte (1769-1821) Militar y emperador francés

Antes de pensar en la injuria que hemos recibido hay que dejar pasar cuando menos una noche.
Con audacia se puede intentar todo, mas no conseguirlo todo.
De todos los hombres el soldado es el más sensible a las recompensas.
El fundamento de toda autoridad está en las ventajas obtenidas por el que obedece.
El mejor medio de cumplir con la palabra empeñada es no darla jamás.
En política, un absurdo no es un obstáculo.
Hay un solo paso de lo sublime a lo ridículo.
Nos batimos más por nuestros intereses que por nuestros derechos.
Para ganar la guerra se necesitan tres cosas: dinero, dinero y dinero.
¿Queréis contar a vuestros amigos? Caed en el infortunio.

Gran diccionario múltiple de citas (1991)
Josep M. Albaigés, M. Dolors Hipólito

viernes, 22 de julio de 2016

Lisboa, 26 de septiembre de 1982

Howard Fogg. Tren.

Viaje en tren. Y aquí estoy, dándole alegría a mi espíritu y lamentando los perjuicios y las desgracias que el automóvil y el avión nos han causado. La velocidad terrestre o aérea de estos inquietantes medios de transporte de nuestra prisa y de nuestra soledad nunca me proporcionó momentos tan placenteros, tan cordiales y tan ricos como éstos de ahora. Un compartimento oscurecido por la presencia de cinco tipos sombríos y bastó que entrara aquel hombre aparentemente anodino, para que todo cambiase de color. A pesar de no conocer a nadie, se puso a hablar con todos, y en cosa de minutos aquel pequeño cubículo parecía un hogar feliz. No tardamos mucho en comer y beber totalmente confraternizados. Llevaba whisky en la bolsa de viaje, fue a comprar pasteles y refrescos, nos habló de su existencia aventurera de viajante de comercio e hizo reir hasta a los más serios. Y, mientras yo iba aportando también  mi chispita de gracia, pensaba en el milagro de que existan personas así, que rezuman humanidad por los cuatro costados. Que no se rinden a ese absurdo que es la vida. Que son felices en todas las circunstancias. Que animan los momentos más penosos con la irresponsabilidad de su entusiasmo. Que no han leído nunca, ni saben siquiera que fue escrito, el Eclesiastés.

Traducción de Eloísa Álvarez

Diario (1932-1987)
Miguel Torga

Eclesiastés

Santa Biblia.

Advertencia
 
Llamaron los griegos Eclesiastés, nombre que significa Predicador, a este libro de la Sagrada Escritura, llamado entre los hebreos Cohéleth, terminación femenina, que significa Predicadora, porque en él la divina sabiduría predica contra la vanidad y fragilidad de las cosas humanas, para que los hombres aprendan a gobernarse sabiamente mientras viven en este mundo y sepan enderezar sus pasos hacia la eterna bienaventuranza.

Capítulo III

1. Todas las cosas tienen su tiempo, y todo lo que hay debajo del cielo pasa en el término que se le ha prescrito.
2. Hay tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo que se plantó.
3. Tiempo de dar muerte y tiempo de dar vida; tiempo de derribar y tiempo de edificar.
4. Tiempo de llorar y tiempo de reir; tiempo de luto y tiempo de gala.
5. Tiempo de esparcir piedras y tiempo de recogerlas; tiempo de abrazar y tiempo de alejarse de los abrazos.
6. Tiempo de ganar y tiempo de perder; tiempo de conservar y tiempo de arrojar.
7. Tiempo de rasgar y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar.
8. Tiempo de amor y tiempo de odio; tiempo de guerra y tiempo de paz.
9. Y al cabo, ¿qué fruto saca el hombre de su trabajo?
10. He visto la pena que ha dado Dios a los hijos de los hombres para su tormento.
11. Todas las cosas que hizo Dios son buenas, usadas a su tiempo; y el Señor entregó el mundo a las vanas disputas de los hombres; de suerte que ninguno de ellos puede entender perfectamente las obras que Dios crió desde el principio hasta el fin.
12. Y así he conocido que lo mejor de todo es estar alegre, y hacer buenas obras mientras vivimos.

La Sagrada Biblia, traducida de la Vulgata Latina al español por Félix Torres Amat

La Biblia
Eclesiastés 

jueves, 21 de julio de 2016

Rubaiyat

Omar Kheyyam. Rubaiyat. Portada de J. Palet.

9
Por el destartalado mesón que es este mundo,
cuyas únicas puertas son la noche y el día,
¡qué de altivos sultanes fastuosos y opulentos
pasaron un instante y luego se marcharon.

208
Esfuérzate en ganar cuanto sea preciso
y necesites para comer y beber. Pero
no quieras agotar tu vida preciosísima
por todas esas cosas que sabemos superfluas.

Traducción del árabe de José Giber
Puestos en verso castellano por Diego Navarro

Rubaiyat
Omar Kheyyam